¿Está mal trabajar por las «recompensas»?

Con frecuencia escucho a creyentes afirmar que está mal servir a Dios con la idea de ganar “recompensas” en el cielo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/28/tesoros-en-el-cielo/), las cuales serán entregadas exclusivamente al “Cuerpo de Cristo” (arrebatado) en el “Tribunal de Cristo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/13/el-tribunal-de-cristo/). Estos creyentes dicen que trabajar por una recompensa es carnal, insisten en que los cristianos deben servir a Cristo únicamente para Su Gloria, pero esta enseñanza es sólo parcialmente correcta.  En primer lugar, contradice los mandatos directos de la Biblia que insisten en lo contrario:

“No acumulen para ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corrompen, y donde los ladrones se meten y roban.  Más bien, acumulen para ustedes tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corrompen, y donde los ladrones no se meten ni roban.” (Mateo 6:19-20)

¿Qué es este tesoro?  La palabra en griego es “dsesaurós” (literalmente “riquezas”), y a juzgar por el contexto son cosas tangibles, cuyas contrapartes terrenales son susceptibles a la oxidación, los insectos y los ladrones. ¿Como puedo estar seguro de esta interpretación?  Muy sencillo, la misma palabra “dsesaurós” es la que se usa para describir los tesoros que recibe Jesús de niño por parte de los “reyes magos” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/06/los-reyes-magos/):

“Cuando entraron en la casa, vieron al niño con María su madre, y postrándose lo adoraron. Entonces abrieron sus tesoros y le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra.”  (Mateo 2:11)

En segundo lugar, la enseñanza de que está mal trabajar por las “recompensas” (del griego “misdsós”, que significa realmente “paga por servicios”) distorsiona la revelación bíblica de lo que significa ser “espiritual”, establece un contraste entre lo espiritual y lo físico, e insiste en que está mal que los seres espirituales busquen cosas físicas.  Este es un antiguo error gnóstico que aún obstaculiza a la iglesia, pero el apóstol Pablo corrige esa enseñanza:

“Así también es la resurrección de los muertos.  Se siembra en corrupción; se resucita en incorrupción. Se siembra en deshonra; se resucita con gloria.  Se siembra en debilidad; se resucita con poder.  Se siembra cuerpo natural; se resucita cuerpo espiritual. Hay cuerpo natural; también hay cuerpo espiritual.”  (1 Corintios 15:42-44)

Aquí leemos que, en la resurrección, nuestro cuerpo terrenal actual será reemplazado por un cuerpo espiritual, y estaremos en perfecta armonía.  Entonces, si la sustancia física y los cuerpos físicos no están necesariamente en desacuerdo con el concepto y la realidad de lo espiritual, ¿cuál es el contraste real con lo espiritual? ¡El pecado!

Cuando la Biblia usa términos como “carnal”, “la carne” y “el cuerpo de pecado”, en realidad se refiere a nuestros deseos pecaminosos, NO a nuestro cuerpo físico.  ¿Y cuál es la definición bíblica de carnalidad o pecaminosidad?  Muy sencillo: apartarse de la voluntad revelada de Dios a través de la Biblia.

En tercer lugar, esta enseñanza pone tensión entre Jesús y la Biblia. ¿Cómo puede eso no estar mal?  No puede haber conflicto entre ellos, ¡Cristo es la Palabra y la Palabra es Cristo!

“En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios.”  (Juan 1:1)

Obedecer la Biblia y obedecer a Cristo son sinónimos, honrar la Biblia y honrar a Cristo son indivisibles, seguir las enseñanzas del Nuevo Testamento es seguir a Cristo, incluyendo separar los evangelios según el receptor del mensaje (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/).

En cuarto lugar, los motivos presentados al hombre en el Nuevo Testamento para creer en el “evangelio” (“buenas nuevas”) son todos ganancias personales: vida eterna, escapar del infierno, recompensas, etc.  Ni una sola vez se predica el evangelio con motivos pseudo-espirituales, Dios apela constantemente al hombre para que busque su propio bien, su propia bendición (¡pero desde la perspectiva eterna!). Dios realmente quiere bendecirnos con cosas tangibles, cosas que nos atraigan, así que no nos dejemos intimidar por los creyentes que desprecian servir a Cristo por la recompensa, estos han erigido su doctrina sobre el fundamento de la antigua filosofía pagana, y con esta enseñanza pisotean la clara enseñanza del Nuevo Testamento.

Como dijo Pablo, nuestra mirada debe estar puesta en el “tesoro”, ¡PERO EL QUE NOS ESPERA EN EL CIELO, NO AQUÍ! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/dos-promesas-una-para-israel-y-otra-para-la-iglesia/).

“Por tanto, no desmayamos; más bien, aunque se va desgastando nuestro hombre exterior, el interior, sin embargo, se va renovando de día en día.  Porque nuestra momentánea y leve tribulación produce para nosotros un eterno peso de gloria más que incomparable; no fijando nosotros la vista en las cosas que se ven sino en las que no se ven; porque las que se ven son temporales, mientras que las que no se ven son eternas.”  (2 Corintios 4:16-18)

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado.  Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante, prosigo a la meta hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”  (Filipenses 3:13-14)

(Tomado de https://soothkeep.info/working-for-reward/)


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