
Al menos en Costa Rica, la expresión “siervo(a) de Dios” (o la folclórica “siervito(a) de Dios” cuando se quiere suavizar todavía más, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/18/folclor-cristiano/) es generalmente utilizada simplemente para describir una persona con una alta dedicación a Dios, muy religiosa o de apariencia piadosa.
Por otro lado, muchos cristianos legalistas aducen que bíblicamente la palabra “siervo” significa más bien “esclavo”, y que por lo tanto los cristianos pasamos de ser “esclavos de satanás” a ser “esclavos de Dios”, en el sentido que no teníamos libertad antes (bajo satanás), y que tampoco ahora (bajo Cristo).
Entonces, ¿cuál es el significado correcto según las Escrituras?
Hoy vamos a ver este (aparentemente) inofensivo tema, pero que puede tener consecuencias doctrinales importantes. Empecemos porque efectivamente la Biblia utiliza mucho el término, de hecho Pablo (el “apóstol de los gentiles”) lo utilizaba para presentarse a sí mismo:
“Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol: apartado para el evangelio de Dios”. (Romanos 1:1)
“Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos:” (Filipenses 1:1)
“Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo según la fe de los elegidos de Dios y el pleno conocimiento de la verdad —la cual es según la piedad”. (Tito 1:1)
Todavía más increíble es que Santiago y Judas, los medio hermanos del Señor, se refieren a sí mismos de la misma manera en sus epístolas, o sea que en lugar de sacar provecho de su estrecha relación con Jesús, se relegaron a sí mismo a la condición de siervo:
“Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus de la dispersión: Saludos.” (Santiago 1:1)
“Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago, a los llamados, amados en Dios Padre y guardados en Jesucristo”. (Judas 1:1)
Queda claro que la familia, los apóstoles y los discípulos escogidos de Jesús se referían a sí mismos como sus siervos, pero entonces debemos hacernos una pregunta clave: ¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE “SIERVO”? Y vamos un poco más allá: ¿QUÉ SIGNIFICA “SEÑOR”? (porque para que exista un “siervo” debe existir un “señor”, así que hay que verlas en combo). 😉
Como veremos, este tema es el ejemplo perfecto de la importancia de saber interpretar correctamente la Biblia mediante las herramientas establecidas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/09/hermeneutica-y-exegesis/) y no suponer los significados originales, de lo contrario podemos tergiversar el mensaje bíblico.
Es por eso que Dios nos llama a esforzarnos al hacerlo (o sea, ¡requiere esfuerzo!), y escudriñar las Escrituras para cerciorarnos de que estamos en la verdad, ¡como los bereanos! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/04/tesalonicense-o-bereano/).
“Entonces, sin demora, los hermanos enviaron a Pablo y Silas de noche a Berea; y al llegar ellos allí, entraron a la sinagoga de los judíos. Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra ávidamente, escudriñando cada día las Escrituras para verificar si estas cosas eran así.” (Hechos 17:10-11)
Entonces, empecemos porque “siervo” es una traducción de la palabra griega “doúlos”, que efectivamente significa “esclavo” (aunque NO necesariamente del modo que entendemos el término). Resulta que, como la palabra esclavo tiene una connotación tan negativa para nuestra sensibilidad moderna, la mayoría de las traducciones bíblicas eligieron la palabra “siervo” o “sirviente” en su lugar, pero éstas no captan todo el significado real de “doúlos”.
Sin embargo, si nos devolvemos al texto original, la pura verdad es que Pablo se refirió a sí mismo como un “esclavo” de Cristo, NO un “siervo”, y eso no es discutible. Aquí podríamos dar por terminado el tema y darle la razón a los legalistas, peeeeroooo ahora la cosa se pone bonita, porque entonces debemos profundizar en el tema de ¿qué significaba EN ESE TIEMPO “esclavo”?
En la antigüedad, los esclavos se compraban (o nacían en una familia de esclavos) y servían al amo (“señor”) hasta que morían o hasta que el amo decidía liberarlos. Hasta ahí es más o menos lo que entendemos actualmente por la palabra, sin embargo, algunos de estos esclavos habían desarrollado una relación tan estrecha y amorosa con la familia de su amo que querían seguir sirviéndolo hasta la muerte, ¡en vez de dejarlos y ser libres!
Es por eso que el término “esclavo” también podía referirse a alguien “que deja de lado todos sus derechos para servir a otro”. En otras palabras, habían dos tipos de “esclavos”: obligados y voluntarios (y ¡ESA es la idea que Pablo y los otros estaban transmitiendo cuando se referían a sí mismos como “doúlos” de Cristo!), los “esclavos de satanás” son obligados a servirle, pero los “esclavos de Cristo” le servimos voluntariamente.
La prueba es que para describir propiamente un “siervo” (sirviente) la Biblia usa otro palabra totalmente diferente (“diákonos”), que es la que usa el mismo Cristo para definirse a sí mismo, ¡a pesar que en algunas versiones de la Biblia se tradujo como “siervo”!
“De la misma manera, el Hijo del Hombre no vino para ser servido [“diakonéo”], sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.” (Mateo 20:28)
“Pues les digo que Cristo Jesús vino a ser siervo [“diákonos”] de los judíos para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a nuestros antepasados”. (Romanos 15:8)
Aunque es absolutamente cierto que el Señor nos ha comprado por el más alto precio (1 Corintios 6:20), ese precio fue pagado para comprar nuestra libertad, ¡no para volvernos nuevamente esclavos!
“Porque la creación ha sido sujetada a la vanidad, no por su propia voluntad sino por causa de aquel que la sujetó, en esperanza de que aun la creación misma será librada de la esclavitud de la corrupción para entrar a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” (Romanos 8:20-21)
“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” (2 Corintios 3:17)
“Sin embargo, ni siquiera Tito, quien estaba conmigo, siendo griego fue obligado a circuncidarse, a pesar de los falsos hermanos quienes se infiltraron secretamente para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús a fin de reducirnos a esclavitud.” (Gálatas 2:3-4)
“Estén, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se pongan otra vez bajo el yugo de la esclavitud”. (Gálatas 5:1)
“Ustedes fueron llamados a la libertad, hermanos; solamente que no usen la libertad como pretexto para la carnalidad. Más bien, sírvanse los unos a los otros por medio del amor”. (Gálatas 5:13)
Es por eso que aquellos que llegamos a conocerlo deseamos abandonar voluntariamente todos nuestros (supuestos) derechos y elegimos servirle, ese es precisamente el SENTIDO del “evangelio de la Gracia”, ya no se trata de obras, sino de un regalo inmerecido (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/) es por eso que ya no podemos perder la salvación si no “hacemos caso”, ahora es un tema de “recompensas”, pero NO de dejar de ser salvos.
Pablo dice que ahora debemos utilizar dicha libertad sabiamente, y no entristecer al Espíritu Santo que mora en los “santos”.
“Ustedes fueron llamados a la libertad, hermanos; solamente que no usen la libertad como pretexto para la carnalidad. Más bien, sírvanse los unos a los otros por medio del amor”. (Gálatas 5:13)
“Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios en quien fueron sellados para el día de la redención.” (Efesios 4:30)
¿Diría estas palabras algún amo de un esclavo (en el sentido tradicional)? JAMÁS!
Un siervo de Cristo es aquel que voluntariamente ha dejado de lado sus derechos personales para amar, servir y obedecer la voluntad de Dios en Cristo Jesús. Los siervos de Cristo mueren diariamente al pecado y a los deseos carnales, permitiendo que la vida de Cristo fluya a través de ellos.
“Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20)
Vemos pues que ser “siervo” de Cristo es buscar hacer al voluntad de Dios, ahora nuestro principal deseo cada día es honrar y glorificar a Aquel que compró nuestra libertad del pecado (1 Corintios 10:31). Esto significa que morimos a nosotros mismos (Lucas 9:23), renunciamos a nuestro derecho a dirigir nuestras propias vidas (Lucas 6:46) y buscamos formas de complacer a nuestro Maestro (Salmo 37:23; Proverbios 11:20), pero TODO voluntariamente.
Los “siervos” de Cristo hacen su trabajo con humildad y desinterés, deseando sólo complacer a su benévolo Señor (“amo”), no hay pretensión, ni engreimiento, ni búsqueda de compensación en el verdadero servicio. Los siervos de Cristo consideran su vida en la tierra como un breve tiempo de preparación para la eternidad, lo que posteriormente en la iglesia cristiana (durante la “dispensación de la Gracia”) se conocieron como “diáconos”, palabra por supuesto proveniente del término griego “diákonos”, o sea, ¡SIRVIENTE Y NO ESCLAVO!
“Porque los gobernantes no están para infundir el terror al que hace lo bueno sino al que hace lo malo. ¿Quieres no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás su alabanza, porque es un servidor [“diákonos”] de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no lleva en vano la espada pues es un servidor [“diákonos”] de Dios, un vengador para castigo del que hace lo malo.” (Romanos 13:3-4)
“¿Qué, pues, es Apolos? ¿Y qué es Pablo? Solo siervos [“diákonos”] por medio de los cuales han creído; y a cada uno según el Señor le concedió.” (1 Corintios 3:5)
“Él mismo nos capacitó como ministros [“diákonos”] del nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu. Porque la letra mata, pero el Espíritu vivifica.” (2 Corintios 3:6)
“¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? Yo también. ¿Son ministros [“diákonos”] de Cristo? (Hablo como delirando). ¡Yo más! En trabajos arduos, más; en cárceles, más; en azotes, sin medida; en peligros de muerte, muchas veces.” (2 Corintios 11:22-23)
“En otras generaciones no se dio a conocer este misterio a los hijos de los hombres, como ha sido revelado ahora a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu, a saber: que en Cristo Jesús los gentiles son coherederos, incorporados en el mismo cuerpo y copartícipes de la promesa por medio del evangelio. De este llegué a ser ministro [“diákonos”] , conforme a la dádiva de la gracia de Dios que me ha sido conferida, según la acción de su poder.” (Efesios 3:5-7)
“A ustedes también, aunque en otro tiempo estaban apartados y eran enemigos por tener la mente ocupada en las malas obras, ahora los ha reconciliado en su cuerpo físico por medio de la muerte para presentarlos santos, sin mancha e irreprensibles delante de él; por cuanto permanecen fundados y firmes en la fe, sin ser removidos de la esperanza del evangelio que han oído, el cual ha sido predicado en toda la creación debajo del cielo. De este evangelio yo, Pablo, llegué a ser ministro [“diákonos”].” (Colosenses 1:21-23)
Concluimos pues que nuestra “esclavitud” en Cristo es voluntaria, aceptamos “servir” a un amo que nos dio TODO (literalmente) y más, que recibió el castigo que nosotros nos merecíamos para darnos libertad (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/).
Nuestra “esclavitud” ante el “Señor” (amo) PERFECTO es ahora más parecida a ser diáconos, mayordomos, o tal vez más apropiadamente, EMBAJADORES DE CRISTO, somos llamados a servirle a Nuestro Señor Jesucristo pero por amor, NO porque debemos hacerlo.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación: que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en cuenta sus transgresiones y encomendándonos a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo; y como Dios los exhorta por medio nuestro, les rogamos en nombre de Cristo: ¡Reconcíliense con Dios!” (2 Corintios 5:17-20)
(Basado en parte en https://www.gotquestions.org/servant-of-Christ.html)
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