
No sé si alguien más se ha hecho la pregunta, pero desde que entendí que la “última cena” ocurrió en el día de la “preparación de la Pascua” (Nisan 14) y NO en el día que se celebraba la fiesta propiamente (Nisan 15), no he podido encontrar una respuesta satisfactoria sobre la razón que Jesús decidiera hacerla UN DÍA ANTES (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/03/cronologia-de-la-semana-santa/), eso es como celebrar el fin de año el 30 de Diciembre, ¡no tiene sentido!
Como en la Biblia NADA es casualidad, deberíamos entonces preguntarnos: ¿fue porque sabía que iba a morir al día siguiente?, o ¿fue porque la última cena no era una cena de Pascua? Y si no lo era, ¿entonces qué fue?
Vamos a tratar de encontrar las respuestas en la Biblia, teniendo claro que esto NO es un tema salvífico, sino simplemente que nos ayuda a conocer y entender mejor a Nuestro Señor y los eventos que sucedieron en su primera venida.
“El primer día de la fiesta de los Panes sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús diciendo: ¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer la Pascua? Él dijo: Vayan a la ciudad, a cierto hombre, y díganle: El Maestro dice: ‘Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos’. Los discípulos hicieron como Jesús les mandó y prepararon la Pascua.” (Mateo 26:17-19)
“El primer día de la fiesta de los Panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la Pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos y hagamos los preparativos para que comas la Pascua? Él envió a dos de sus discípulos y les dijo: Vayan a la ciudad, y les saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua. Síganlo y, donde entre, digan al dueño de casa: El Maestro dice: ‘¿Dónde está mi habitación donde he de comer la Pascua con mis discípulos?’. Y él les mostrará un gran aposento alto ya dispuesto y preparado. Preparen allí para nosotros. Salieron sus discípulos, entraron en la ciudad, hallaron como les había dicho y prepararon la Pascua.” (Marcos 14:12-16)
“Llegó el día de los Panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar la víctima pascual. Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Vayan, prepárennos la Pascua para que comamos. Ellos le preguntaron: ¿Dónde quieres que la preparemos? Él les dijo: He aquí, cuando entren en la ciudad, les saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa a donde entre. Díganle al dueño de la casa: El Maestro te dice: ‘¿Dónde está la habitación en la que he de comer la Pascua con mis discípulos?’ Y él les mostrará un gran aposento alto ya dispuesto. Preparen allí. Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la Pascua.” (Lucas 22:7-13)
Empecemos porque hay muchos pasajes en las Escrituras que parecen contradictorios, especialmente en este tema, pero creemos que estas aparentes contradicciones se deben a nuestra falta de comprensión de las Ley Mosaica, de las costumbres de la época y en parte también por culpa de las traducciones. Una lectura superficial de los anteriores pasajes nos podría llevar a pensar que Jesús y los apóstoles efectivamente celebraron la cena (“séder”) de Pascua, ¿pero es eso lo que realmente dice el texto?
Por lo tanto, para entender la última cena, debemos primero regresar al Antiguo Testamento y revisar las disposiciones para la celebración de la Pascua. La primera profecía que encontramos acerca de que Dios suministraría un cordero como sustituto, está escondida en el relato del Génesis sobre Abraham y su (casi) sacrificio de Isaac:
“Entonces Isaac dijo a Abraham su padre: Padre mío… Y él respondió: Heme aquí, hijo mío. Le dijo: He aquí el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto? Abraham respondió: Dios mismo proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío. E iban los dos juntos.” (Génesis 22:7-8)
Cuando estaba a punto de ofrecer a Isaac, un ángel del Señor le dijo que no matara a su hijo, y alzó la vista y vio un carnero enredado en un matorral. Este carnero era un sustituto de Isaac, al igual que Jesús fue un sustituto para nosotros.
“Cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, Abraham edificó allí un altar. Arregló la leña, ató a Isaac su hijo y lo puso sobre el altar encima de la leña. Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel del SEÑOR llamó desde el cielo diciendo: ¡Abraham! ¡Abraham! Él respondió: Heme aquí. Y le dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada, porque ahora conozco que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único.
Entonces Abraham alzó la vista y miró, y he aquí que detrás de sí estaba un carnero trabado por sus cuernos en un matorral. Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó el nombre de aquel lugar el SEÑOR proveerá. Por eso se dice hasta hoy: “En el monte del SEÑOR será provisto”. (Génesis 22:9-14)
Otro evento profético se encuentra en el libro de Éxodo. Cuando Jehová liberó a los israelitas del yugo de la esclavitud, fueron protegidos del ángel de la muerte por la sangre de un cordero.
“El SEÑOR habló a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes será para ustedes el principio de los meses; será para ustedes el primero de los meses del año. Hablen a toda la congregación de Israel, diciendo que el diez de este mes cada uno tome para sí un cordero en cada casa paterna, un cordero por familia. Si la familia es demasiado pequeña como para comer el cordero, entonces lo compartirán él y su vecino de la casa inmediata, de acuerdo con el número de las personas. Según la cantidad que ha de comer cada uno, repartirán el cordero. El cordero será sin defecto, macho de un año; tomarán un cordero o un cabrito. Lo habrán de guardar hasta el día catorce de este mes, cuando lo degollará toda la congregación del pueblo de Israel al atardecer. Tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las puertas de las casas en donde lo han de comer. Aquella misma noche comerán la carne, asada al fuego. La comerán con panes sin levadura y con hierbas amargas.” (Éxodo 12:1-8)
“Porque el SEÑOR pasará matando a los egipcios, y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará de largo aquella puerta y no dejará entrar en sus casas al destructor para matar.” (Éxodo 12:23)
“Aconteció que a la medianoche el SEÑOR mató a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del faraón que se sentaba en el trono, hasta el primogénito del preso que estaba en la mazmorra, y todo primogénito del ganado.” (Éxodo 12:29)
Conocer la naturaleza profética de este evento y los requisitos del cordero pascual es importante para este estudio. Veremos los requisitos del cordero pascual más adelante en esta estudio, pero primero, ¿podemos aplicar esto a Jesús?
“Él fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca. Como un cordero, fue llevado al matadero; y como una oveja que enmudece delante de sus esquiladores, tampoco él abrió su boca.” (Isaías 53:7)
“La porción de las Escrituras que leía era esta: Como oveja, al matadero fue llevado, y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca. En su humillación, se le negó justicia; pero su generación, ¿quién la contará? Porque su vida es quitada de la tierra. Respondió el eunuco a Felipe y dijo: Te ruego, ¿de quién dice esto el profeta? ¿Lo dice de sí mismo o de algún otro? Entonces Felipe abrió su boca, y comenzando desde esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesús.” (Hechos 8:32-35)
Esas palabras proféticas de Isaías se cumplían en Cristo, el “cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, tal y como lo dijo Juan el Bautista inspirado por el Espíritu Santo:
“Al día siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él y dijo: ¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29)
Y por si quedara duda de quién se trataba, más tarde en la carta a la iglesia de Corinto, el apóstol Pablo llama a Cristo “nuestra Pascua”.
“Límpiense de la vieja levadura, para que sean una nueva masa, como lo son en realidad sin levadura; porque Cristo, nuestro Cordero pascual, ha sido sacrificado.” (1 Corintios 5:7)
No podía haber malentendidos, según las Escrituras Jesús mismo cumplió la fiesta de la Pascua según estaba escrito; Él era el cordero, y nos redimió a través de Su muerte de la misma manera la sangre del cordero pascual redimió a Israel.
Otro punto muy importante que debemos tener siempre en cuenta es que Jesús nunca quebrantó los mandamientos, Él guardó la Ley perfectamente ya que no tenía pecado, vino a cumplirla y/o a darle sentido.
“No piensen que he venido para abrogar la Ley o los Profetas. No he venido para abrogar, sino para cumplir. De cierto les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra ni siquiera una jota ni una tilde pasará de la ley hasta que todo haya sido cumplido. Por lo tanto, cualquiera que quebrante el más pequeño de estos mandamientos y así enseñe a los hombres, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero cualquiera que los cumpla y los enseñe, este será considerado grande en el reino de los cielos.” (Mateo 5:17-19)
Jesús no podía decir esto y luego quebrantar incluso el más pequeño de los mandamientos, eso lo convertiría en un hipócrita, lo cual sabemos que no lo fue. Así que ahora sabemos que Jesús cumplió la fiesta de la Pascua, y sabemos que Él no quebrantó ningún mandamiento.
Entonces, si Jesús estaba cumpliendo perfectamente la profecía (convirtiéndose en el cordero pascual alegórico), tenía que ser sacrificado el 14 de Nisan, ya que este es el día en que se inmolaba y preparaba el cordero pascual, tal y como lo demostramos en el estudio sobre la crucifixión (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/05/miercoles-de-crucifixion/).
“El día catorce del mes primero será la Pascua del SEÑOR. El día quince de este mes será fiesta; durante siete días comerán panes sin levadura. El primer día habrá asamblea sagrada; no harán ningún trabajo laboral.” (Números 28:16-18)
La Pascua se celebraba en el 15 de Nisan, LUEGO de la preparación que se hacia el día anterior, puesto que luego de empezada la fiesta nadie podía realizar trabajo laboral. Si Jesús guardó los mandamientos y cumplió la profecía, Él no podría haber tenido esta comida con Sus discípulos, ¡ya que Él ya estaría muerto para cuando empezara la fiesta!
Para que Jesús cumpliera la Escritura (como nuestro cordero pascual), habría tenido que ser matado (sacrificado) el día 14 de Nisan en la tarde, pero para que Jesús y Sus discípulos celebrasen la Pascua debían haber tenido una cena al comienzo del día 15 de Nisan (que empezaba a las 6 pm). ¿Vemos el dilema?
Tenemos 24 horas de diferencia, y por lo tanto, debemos concluir que ¡LA ÚLTIMA CENA NO FUE LA CENA (SÉDER) DE PASCUA!
Aparte de lo que hemos aprendido anteriormente, encontramos otras pistas en las Escrituras que nos llevan a pensar que la última cena que Jesús tuvo NO fue una cena de Pascua propiamente. Como vimos en el pasaje del Éxodo, las disposiciones para dicha cena estaban muy bien detalladas, no sólo en relación al cordero, sino también al pan y las hierbas amargas.
Aunque el Nuevo Testamento no dice claramente si el pan que se comió en la última cena era con o sin levadura, la palabra griega “ártos” que se usó en el pasaje pareciera indicar que era pan normal, puesto que la palabra que se usaba específicamente para describir pan sin levadura es “azymos”. ¿Será que esto es una prueba más?
“Mientras ellos comían, Jesús tomó pan [“ártos”] y lo bendijo; lo partió, les dio y dijo: Tomen; esto es mi cuerpo.” (Marcos 14:22)
No comer el pan sin levadura quebrantaría un mandamiento (lo cual sabemos que Jesús nunca hizo), y tampoco aparecen las hierbas amargas por ningún lado. Otro detalle curioso es que cuando Judas abandonó la cena (para ir a negociar la entrega del Señor), los demás apóstoles creyeron que había salido “a comprar las cosas que necesitan para la fiesta”, cosa que JAMÁS hubiese ocurrido si se tratase de la cena de la Pascua.
¿Será que pensaron que había salido a comprar el pan sin levadura y/o las hierbas amargas?
“Jesús contestó: Es aquel para quien yo mojo el bocado y se lo doy. Y mojando el bocado, lo tomó y se lo dio a Judas hijo de Simón Iscariote. Después del bocado, Satanás entró en él. Entonces le dijo Jesús: Lo que estás haciendo, hazlo pronto. Ninguno de los que estaban a la mesa entendió para qué le dijo esto porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: “Compra lo que necesitamos para la fiesta”, o que diera algo a los pobres. Cuando tomó el bocado, él salió en seguida; y ya era de noche.” (Juan 13:26-30)
Esta es otra prueba de que la fiesta de la Pascua (que comenzaba con la fiesta de los “Panes sin Levadura”) aún no había comenzado. Si hubiese sido la cena de Pascua (según se celebraba en la cultura judía de la época), cuando Judas salió ya habría empezado la celebración (el “shabat”) y ¡no hubiese sido posible comprar nada!
Entonces, la pregunta del millón es: SI LA ÚLTIMA CENA NO FUE UNA COMIDA DE PASCUA, ¿QUÉ FUE? ¿Por qué Jesús celebró esta comida con Sus discípulos? ¿Hubo alguna razón especial para esto?
Lo veremos en una próxima entrada («la comunión del nuevo Pacto»). 😉
(Basado en parte en https://www.setapartpeople.com/the-last-supper-was-not-a-passover-seder , https://www.119ministries.com/teachings/video-teachings/detail/was-the-last-supper-a-passover-meal/ y https://reasonsforhopejesus.com/last-supper-not-passover-seder/)
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