
Estos días pasados vimos muchos temas relacionados a los eventos que le sucedieron a Nuestro Señor Jesucristo en sus últimos días antes de resucitar y regresar al cielo, hace ya casi 2000 años. Pero, ¿por qué necesitaba que Jesús muriera en la cruz por nosotros? ¿No se podría haber hecho la expiación por nuestros pecados de otra manera?
La respuesta corta es ¡NO! Jesús tuvo que ir a la cruz y tuvo que morir exactamente de la manera en que sucedió (que de paso elimina a TODAS las otras teorías de salvación y de cómo llegar a Dios). ¿Pero por qué?
Bueno, simplemente porque ESE era el plan de Dios según su “marco legal” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/) y fue diseñado desde antes de la creación. Hoy vamos a comprobarlo bíblicamente, y para eso debemos regresar al principio:
“Tomó, pues, el SEÑOR Dios al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo guardara. Y el SEÑOR Dios mandó al hombre diciendo: “Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás”. (Génesis 2:15-17)
Aquí podemos ver que la desobediencia de Adán y Eva fue un pecado contra Dios, y rompió su unión y comunión con Dios, en ese momento murieron espiritualmente y comenzaron a morir físicamente. La Biblia nos dice que los ojos de Adán y Eva “fueron abiertos” y vieron que estaban desnudos.
En un intento por cubrir su pecado (evidenciado por el conocimiento de su desnudez) cosieron hojas de higuera (Génesis 3:7). Por supuesto, sus obras no fueron suficientes para cubrir su pecado, y por lo tanto, Dios en Su misericordia los cubrió con pieles de animales (Génesis 3:21) y para poderlo hacer, ¡tuvieron que ser sacrificados unos animales!
El hecho de que Dios los cubriera con pieles de animales fue la primera evidencia de la necesidad de sangre para cubrir el pecado, y es el comienzo de entender por qué Jesús tuvo que morir en la cruz, en la forma que registran los Evangelios.
Entonces, ya podemos irnos haciendo una idea del Plan de Dios al respecto:
1. Adán y Eva fueron incapaces de expiar su pecado (por sus obras o poder), así que “algo” o “alguien” debía morir sustitutivamente. Si bien fue el pecado de Adán y Eva lo que introdujo la muerte en la creación PERFECTA de Dios, fue Dios quien mató al animal para cubrir su pecado.
Esto muestra el juicio de Dios sobre el pecado (la muerte es la pena), y muestra la misericordia y la gracia de Dios, ¡al permitir una expiación sustitutiva! La vida de un animal inocente pagó por los pecados de los culpables, Dios hizo por Adán y Eva lo que ellos no podían hacer por sí mismos.
Sólo el Dador de la Vida Física tiene derecho a quitar la vida, y sólo el Dador de la Relación Espiritual puede reparar una relación rota. Dios mató al animal para que se pagara el pecado de Adán y Eva y se reparara (temporalmente) su relación con Él, esto apuntaba a un día futuro cuando OTRO vendría y moriría por los pecados de la humanidad, abriendo el camino a la vida eterna y la relación restaurada con Dios.
2. Se requiere sangre: Génesis 3:21 nos dice que Dios vistió a Adán y Eva con “túnicas de pieles”, por lo tanto, la primera muerte en nuestro mundo fue la sangre de un animal para pagar los pecados del hombre. Esto apuntaba a un tiempo cuando Dios se proveería a Sí mismo, en la Persona del Señor Jesucristo, como el Cordero del sacrificio.
La sangre inocente pagaría la culpa y la mancha del pecado, todos los que se arrepienten y confían en Jesús reciben Su perdón de los pecados y son vestidos con Su “túnica” (Su manto de justicia), de la misma manera que Dios vistió a Adán y Eva con las “túnicas de pieles”.
3. Un animal necesitaba ser sacrificado: antes de este tiempo no había muerte en el mundo perfectamente creado por Dios. La muerte entró en el mundo cuando Adán y Eva pecaron, y a causa de su pecado murió el primer animal. La Biblia establece claramente, en una revelación posterior, que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).
Entonces, desde el tiempo de Adán y Eva, hasta el tiempo de la cruz, el sacrificio de un animal y el derramamiento de su sangre fue la provisión requerida por Dios para cubrir el pecado del hombre, esto se ve a lo largo del Antiguo Testamento y se revela claramente en la atadura de Isaac (Génesis 22:1-19).
Resumiendo el pasaje, Dios le ordenó a Abraham que ofreciera a su único hijo Isaac como sacrificio en el monte Moriah, Abraham obedientemente construyó un altar, puso leña, ató a Isaac y lo puso sobre la leña. Cuando Abraham levantó el cuchillo sobre Isaac para matarlo, Dios le habló y detuvo la mano de Abraham, y entonces Dios le proveyó un carnero para el sacrificio.
Por lo tanto, nuevamente (al igual que con Adán y Eva) no fue Abraham quien encontró el animal para ofrecer, fue Dios quien proveyó el animal.
“Entonces Abraham alzó la vista y miró, y he aquí que detrás de sí estaba un carnero trabado por sus cuernos en un matorral. Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó el nombre de aquel lugar el SEÑOR proveerá. Por eso se dice hasta hoy: “En el monte del SEÑOR será provisto”. (Génesis 22:13-14)
Lo que no entendieron los hebreos es que esto era temporal y apuntaba a un tiempo futuro cuando nuevamente otro Padre (Dios) ofrecería a Su Hijo (Jesús) para hacer expiación por los pecados de toda la humanidad, pero esta vez el sacrificio no sería detenido por Dios Padre. En cambio, Su Hijo, justo antes de morir, declararía: “Consumado es” (Juan 19:30).
La práctica del sacrificio de animales fue definida más claramente por Dios y practicada por el pueblo de Israel a partir de sus peregrinaciones por el desierto, Dios instruyó a los judíos a construir un Tabernáculo en el cual Él se reuniría con Su pueblo, llamó a los levitas al servicio y les dio instrucciones explícitas sobre el sistema de sacrificios que requería y cómo debían adorar.
El libro de Levítico describe el sistema de sacrificios y dice que se requería el sacrificio de animales (el derramamiento de sangre) para la expiación de sus pecados. Tristemente los hebreos nunca entendieron el simbolismo profético y más bien lo convirtieron en religión (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/12/el-peligro-de-la-religion/) y por eso nunca quisieron aceptar a Jesús, ¡a tal punto de querer matarlo para continuar en su religión!
¿Ven por qué yo paso advirtiendo del peligro de la religión? ¡Se pierde el sentido de las cosas! Entonces, ¿por qué Dios envió a su Hijo a morir por nosotros?
Como juez justo que es, Dios tenía que exigir una expiación completa y perfecta, una vida sin pecado tenía que ser sacrificada por una vida pecaminosa, pero sólo una vida humana sin pecado sería capaz de eliminarlo por completo, la sangre de un animal solo podía expiar temporalmente el pecado del hombre, era nada más “sombra” de un futuro sacrificio PERFECTO (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/09/la-sangre-de-cristo/).
Por lo tanto, tenía que ser la sangre de un hombre y tenía que ser la sangre pura de un hombre con una vida PERFECTA y SIN PECADO. ¿Pero dónde lo encontraría Dios? Lo que Dios había prometido en el Jardín del Edén (Génesis 3:15), lo tuvo que cumplir a través de Jesús, era el único que podía hacerlo, así que ¡vino a la tierra y tomó un cuerpo humano, con carne, hueso y sangre!
Cristo dejó a un lado su naturaleza divina y vivió una vida perfecta, pura y sin pecado, cuando Él ofreció Su vida en la cruz, Él dio Su vida sin pecado por la vida pecaminosa de la humanidad, y derramó Su sangre pura por la sangre pecaminosa del hombre. La expiación por el pecado no podría haberse hecho de otra manera, tenía que ser por expiación de sangre, ¡porque así El lo diseñó!
“…y sin derramamiento de sangre no hay perdón.” (Hebreos 9:22b)
Ningún otro hombre podría haber hecho expiación, porque sólo Jesús vivió una vida sin pecado:
“Haya en ustedes esta manera de pensar que hubo también en Cristo Jesús: Existiendo en forma de Dios, él no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse; sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres; y, hallándose en condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!” (Filipenses 2:5-8)
Dios sabía lo que estaba haciendo cuando creó al hombre, Él creó al hombre para Su placer y para Su gloria (Isaías 43:7, Apocalipsis 4:11) y, sin embargo, sabía que el hombre pecaría. Pero incluso en el pecado del hombre Dios se glorifica y sus misericordias son reveladas, en la salvación Su perdón y Su gracia son magnificados, ¡y Su nombre es glorificado para siempre!
(Basado en parte en https://reasonsforhopejesus.com/why-need-blood-atonement/)
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