
“y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” (Juan 8:32, Jesús hablando)
Como cristianos, amamos a Cristo (porque Él nos amó primero y se entregó por nosotros), por ende se supone que anhelamos conocerle cada vez mejor y progresivamente obedecerle, no porque “debemos”, ¡sino porque “queremos”! Después de todo, ¿quién no quisiera conocer perfectamente a quien le entregó la vida y con quien compartirá la eternidad?
Sin embargo, en mi caminar cristiano (y probablemente en el suyo también) me he encontrado a muchísimos cristianos que no les interesa mucho conocer (íntimamente) a Dios y menos profundizar mucho en la relación, se conforman con la salvación por Gracia y una relación de lejitos, probablemente porque saben que a veces esa revelación de la verdad nos puede costar trabajos, amistades, familiares y hasta parejas.
Esto solo refleja el triste estado de la iglesia actual y de lo poco que conocemos al Señor y Creador de todas las cosas, y todo tiene que ver con nuestro desconocimiento de la verdad. La última vez que tocamos el tema en el blog hace algunos meses (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/14/la-importancia-de-la-verdad/) terminamos el estudio con la pregunta del millón: ¿amamos la Verdad? ¿La buscamos a TODA costa, pase lo que pase, caiga quien caiga y contradiga a quien contradiga?
Es responsabilidad de cada uno de nosotros hacernos esta pregunta, y si la respuesta es “SÍ”, debemos estar dispuestos a salir de nuestra “zona de confort” espiritual y “pasar todo por el filtro de la Palabra” para poder ser confrontados por la Verdad. Por ejemplo:
- ¿Mis creencias sobre quién es Dios (Padre, Hijo y Espíritu santo) están alineadas a lo que dice la Biblia al respecto?
- ¿Mis creencias sobre la salvación están alineadas a lo que dice la Biblia al respecto?
- ¿Mis creencias sobre la vida cristiana y su propósito están alineadas a lo que dice la Biblia al respecto?
- ¿Qué tal lo que creo sobre los últimos tiempos (“arrebatamiento de la iglesia”, la “Gran Tribulación”, la segunda venida de Cristo, el “Reino Milenial”, etc.)?
Todo esto es más difícil de lo que parece a simple vista, y la inmensa mayoría de cristianos NO tienen una justificación clara de sus creencias, sino que han sido programados a creer en “verdades” enseñadas por sus pastores o maestros (sin importar si son ciertas o no a la luz de las Escrituras).
Peor aún, ¡muchos no tienen el suficiente criterio para reconocer cuál es cuál porque no escudriñan sus Biblias! Entonces, ¿cómo pueden decir que conocen a Dios? Y más profundo todavía: ¿cómo pueden decir que Dios los conoce? Como lo he dicho en múltiples ocasiones, para mí esa es la parte más aterradora de toda la Biblia, el pensar que hay muchos que están confiados, ¡pero que Cristo les dirá que no los conoce! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/30/estamos-seguros-de-nuestra-salvacion/).
Por aquello, con esto no estoy diciendo que yo soy dueño de la verdad y que todo lo que escribo es perfectamente correcto (y los que piensan diferentes están equivocados). Por el contrario, mi exhortación es a pasar TODA ENSEÑANZA “por el filtro de la Palabra” (¡por supuesto incluyendo las mías!), tal vez así logramos tener discusiones entre hermanos sobre temas difíciles, y tal vez así logremos llegar JUNTOS a un mejor conocimiento de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/08/para-que-es-que-fuimos-apartados/).
Lo que digo es que NADIE más que uno mismo es responsable de su relación con Dios y de la búsqueda de la Verdad, sobre todo durante la “Dispensación de la Gracia” que dicha relación no puede (¡ni debe!) tener intermediarios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/cual-es-la-diferencia-entre-profetas-y-sacerdotes/).
Entonces (y estoy hablándole a cristianos), ¿estamos dispuestos a poner a prueba nuestras creencias a la luz de las Escrituras? ¿Podemos justificar bíblicamente lo que creemos y lo que no creemos? ¿Nos examinamos? ¿Permitimos que un hermano en la Fe nos exhorte?
“Examíname, oh SEÑOR, y pruébame. Purifica mi conciencia y mi corazón; porque tu misericordia está delante de mis ojos, y camino en tu verdad.” (Salmos 26:2-3)
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno.” (Salmos 123:23-24)
“Examínense a ustedes mismos para ver si están firmes en la fe; pruébense a ustedes mismos. ¿O no conocen en cuanto a ustedes mismos que Jesucristo está en ustedes, a menos que ya estén reprobados?” (2 Corintios 13:5)
Como vemos, este llamado aparece tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Al final de todo, no se trata de futbol, de política y menos de religión, se refiere a temas infinitamente más importantes, ¡de relevancia ETERNA! Recordemos entonces que la verdad ES UNA, y que todas las demás son opiniones o teorías (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/30/de-1-a-45-000-en-2000-anos/), así que dejemos de lado el orgullo y seamos humildes para buscar a Dios, permitiendo que Su Espíritu nos confronte y nos lleve a la Verdad.
“Y cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad pues no hablará por sí solo sino que hablará todo lo que oiga y les hará saber las cosas que han de venir.” (Juan 16:13)
Esta ha sido desde el principio la voluntad de Dios, que conjuntamente alcancemos el conocimiento de Dios, ¿pero cómo podríamos hacerlo si no nos examinamos, no examinamos las enseñanzas que recibimos (¡aún de pastores!) ni tampoco permitimos la examinación y/o la exhortación de los hermanos en la Fe?
“El que descendió es el mismo que también ascendió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, y a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, hasta ser un hombre de plena madurez, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” (Efesios 4:10-13)
“Por esta razón también nosotros, desde el día en que lo oímos, no cesamos de orar por ustedes y de rogar que sean llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y plena comprensión espiritual, para que anden como es digno del Señor a fin de agradarle en todo; de manera que produzcan fruto en toda buena obra y que crezcan en el conocimiento de Dios; y que sean fortalecidos con todo poder, conforme a su gloriosa potencia, para toda perseverancia y paciencia.” (Colosenses 1:9-11)
“Esto es bueno y aceptable delante de Dios nuestro Salvador, quien quiere que todos los hombres sean salvos y que lleguen al conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2:3-4)
Es por eso que en el mundo moderno (en manos de satanás), todo mundo dice “amar” la honestidad, la justicia y la verdad, pero a nadie le interesa mucho ser honesto, justo ni veraz, y lamentablemente eso incluye a muchos cristianos. Este tema es tan serio para Dios, que el apóstol Pablo nos dejó una advertencia para el final de los tiempos: DIOS MISMO permitirá que satanás engañe (a través del anticristo) a los que NO AMAN la verdad, ¡así de grave es el riesgo que se exponen los que no la buscan y la aceptan!
“Pues el plan secreto de la maldad ya está en marcha; sólo falta que sea quitado de en medio el que ahora lo está deteniendo. Entonces aparecerá aquel malvado, a quien el Señor Jesús destruirá con el soplo de su boca y reducirá a la impotencia cuando regrese en todo su esplendor. En cuanto a ese malvado, vendrá con la ayuda de Satanás; llegará con mucho poder, y con señales y milagros falsos. Y usará toda clase de maldad para engañar a los que van a la condenación, porque no quisieron aceptar y amar la verdad para recibir la salvación. Por eso, Dios deja que el error los engañe y que crean en la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no han querido creer en la verdad, sino que se complacen en la maldad.” (2 Tesalonicenses 2:7-12)
Muy duro, pero podemos estar seguros que así será. Por lo tanto, no dejemos de escudriñar la Biblia, de congregarnos con hermanos diligentes en la Fe, orando para que Dios a través de su Espíritu nos abra a todos el entendimiento, y logremos comprender la Verdad revelada a los santos.
“Por esta razón doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, a fin de que, conforme a las riquezas de su gloria, les conceda ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior para que Cristo habite en sus corazones por medio de la fe de modo que, siendo arraigados y fundamentados en amor, ustedes sean plenamente capaces de comprender, junto con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento para que así sean llenos de toda la plenitud de Dios.” (Efesios 3:14-19)
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