
Hace exactamente una semana, en el estudio de la “última cena” vimos que, en vista de la fecha cuando fue celebrada y del menú que tuvo, concluimos que ésta NO se trató de la cena (“séder”) de Pascua como tal (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/07/que-fue-exactamente-la-ultima-cena/), al menos no enteramente según los mandamientos de Dios a los patriarcas.
Sin embargo, quedamos sin responder la pregunta ¿entonces qué fue? Hoy vamos a intentar responderla, creo es de suma importancia para el “Cuerpo de Cristo” y nuestra relación con el Señor, así como entender el “Nuevo Pacto” y la comunión que debe tener la iglesia (¡que NADA tiene que ver con el retorcido concepto católico!).
Es obvio que los apóstoles (como judíos practicantes) se dieron cuenta que la fecha no era la correcta para celebrar la Pascua, eso sería como intentar celebrar la cena de nochebuena el 23 de Diciembre, o la cena de fin de año el 30 de Diciembre, ¡así de raro! Pero eso no es lo más inusual, sino que en la narración del evento ¡NO APARECE POR NINGÚN LADO QUE TUVIERAN EL CORDERO PARA SACRIFICARLO Y PREPARARLO EN ESE DÍA PREVIO A LA PASCUA!
Me imagino a los apóstoles igual de confundidos como el pobre de Isaac, cuando 2000 años antes le preguntó nerviosamente a su padre Abraham: “ehhhh papi, ¿dónde está el cordero para el holocausto”? ¿Cómo podríamos celebrar la cena de Pascua sin el cordero pascual?, probablemente pensaron los apóstoles.
Será que tal vez ya estaban acostumbrados a obedecer sin entender mucho (y por supuesto no habían entendido que Cristo mismo era el cordero que iba a ser sacrificado), porque según lo que podemos leer, tampoco tenían el pan sin levadura ni las hierbas amargas, así que pareciera que lo único que tenían era pan corriente (con levadura) ¡y mucho vino! ¡QUÉ PASCUA MÁS CURIOSA! 😉
Lo cierto es que la “última cena” que Jesús compartió con Sus discípulos NO FUE LA CENA DE LA PASCUA, sino que fue lo que los judíos conocían como “hagigah”, una festividad no oficial PREVIA a la Pascua, que se celebra con familiares y amigos, y que se realizaba uno o dos días antes de la fiesta.
No es que yo sea un gran conocedor de la cultura hebrea antigua, la verdad es que me tomó muchos días llegarle a esta conclusión, pero al igual que con la cronología de la última semana y la crucifixión en miércoles (¡NO viernes!), una vez que uno entiende todo calza perfectamente (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/05/miercoles-de-crucifixion/).
“Llegó el día de los panes sin levadura, cuando es necesario sacrificar el cordero de la pascua.” (Lucas 22:7)
Empecemos porque todo el enredo nace de las traducciones en español que a veces no son claras y hay que irse a los textos originales. Cuando comparamos el pasaje anterior de Lucas con los otros evangelios vemos que no significa que ese día había llegado realmente, sino que “se acercaba”. El cordero pascual se sacrificaba en la tarde del 14 de Nisan (exactamente cuando murió nuestro Señor en la cruz), antes del inicio de la Pascua y el día de los Panes sin Levadura (15 de Nisan). Entonces, el 14 (que recordemos empezaba el día anterior a las 6pm) era la “Preparación de la Pascua”, y resulta que los judíos lo celebraban como una fiesta de “ofrendas de paz”.
Estas “ofrendas de paz” eran unas fiestas que no estaban incluidas en la Ley Mosaica, sino que eran simplemente un tiempo para compartir con la familia y los amigos, PREVIO a la celebración de la fiesta de la Pascua propiamente, basándose en un concepto que figuraba en los libros de Números 10:10 y 2 Crónicas 30:22. Aparentemente, estas hagigah se guardaban antes de las fiestas sagradas, se conocían como “comidas de conmemoración”, y simplemente eran para pasarla bien compartiendo y confraternizando juntos (más o menos el mismo significado de la palabra griega “koinonía”, que normalmente se traduce al español como “comunión”).
“La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión [“koinonía”] de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión [“koinonía”] del cuerpo de Cristo? Puesto que el pan es uno solo, nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo; pues todos participamos de un solo pan.” (1 Corintios 10:16-17)
Dado que la comida de conmemoración no era obligatoria en la Ley, simplemente brindaba la oportunidad de compartir con familiares y amigos. Por lo tanto, pareciera que Jesús deseaba celebrar (“tener comunión”) este último rato con sus discípulos para darles las instrucciones y enseñanzas finales antes de su arresto, juicio y muerte en la cruz.
Esta también se convertiría en un “tipo” de fiesta para luego «conmemorar» a Jesús, tal y como en su primera carta a los corintios Pablo indica que lo hagamos en su memoria, “hasta que Él venga” (a su vez narrando lo expresado por Cristo mismo en los pasajes de Mateo 26:26-29, Marcos 14:22-25 y Lucas 22:17-20).
“Porque yo recibí del Señor la enseñanza que también les he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: “Tomen, coman. Esto es mi cuerpo que por ustedes es partido. Hagan esto en memoria de mí”. Asimismo, tomó también la copa después de haber cenado, y dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre. Hagan esto todas las veces que la beban en memoria de mí”. Todas las veces que coman este pan y beban esta copa, anuncian la muerte del Señor, hasta que él venga.” (1 Corintios 11:23-26)
Por otro lado, el vino significa sangre y regocijo en las Escrituras, así que la última cena fue instructiva acerca de Su sangre que pronto sería derramada, pero el regocijo vendría más tarde con la venida del Reino (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/y-donde-queda-el-reino-de-los-cielos/).
“Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con ustedes esta Pascua antes de padecer! Porque les digo que no comeré más de ella hasta que se cumpla en el reino de Dios. Luego tomó una copa y, habiendo dado gracias, dijo: Tomen esto y repártanlo entre ustedes porque les digo que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios.” (Lucas 22:14-18)
El evangelio de Mateo nos indica además que Jesús dijo estas palabras bien entrada la Cena, mientras les explicaba que “el pan era Su cuerpo y el vino Su sangre”. De hecho, tanto Mateo como Marcos indican que fue la declaración final de Jesús antes de salir de la habitación y dirigirse al Monte de los Olivos:
“Mientras ellos comían, Jesús tomó pan y lo bendijo; lo partió y lo dio a sus discípulos, y dijo: Tomen; coman. Esto es mi cuerpo. Tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio diciendo: Beban de ella todos; porque esto es mi sangre del pacto, la cual es derramada para el perdón de pecados para muchos. Pero les digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta aquel día cuando lo beba nuevo con ustedes en el reino de mi Padre. Y después de cantar un himno, salieron al monte de los Olivos.” (Mateo 26:26-30)
Después de la resurrección de Jesús, cuando se apareció a los discípulos, a menudo comía con ellos, pero no hay registro de que bebiera vino con ellos. Comió pan (Lucas 24:30) y pescado (Lucas 24:42-43, Juan 21:13), ¡pero nunca se menciona vino! Esto debido a que Jesús mencionó específicamente que no bebería vino con ellos HASTA la venida del Reino.
Aunque esta comida de hagigah no era la Pascua propiamente, tuvo algunas características propias de la fiesta, especialmente con el tema del vino y las cuatro copas que se bebían . Esto se ve en las cuatro copas de vino que se bebían en la Pascua, ya que esto parece haber sido hecho en la Última Cena cuando Jesús instituyó la Comunión (“koinonía”).
- A la primera se llamaba la “copa de la bendición”
- A la segunda se llamaba la “copa de las plagas”
- A la tercera se llamaba la “copa de la redención”
- A la cuarta se llamaba la “copa de alabanza”
La tradición judía de las cuatro copas se basó en el relato del Éxodo:
“Por tanto, di a los hijos de Israel: “Yo soy el SEÑOR. Yo los libraré de las cargas de Egipto y los libertaré de su esclavitud. Los redimiré con brazo extendido y con grandes actos justicieros. Los tomaré como pueblo mío, y yo seré su Dios. Ustedes sabrán que yo soy el SEÑOR su Dios, que los libra de las cargas de Egipto.” (Éxodo 6:6-7)
Estas eran las cuatro grandes cosas que Dios iba a hacer por Israel en el momento de la Pascua, implicaba que Dios tomó a Israel y los separó para el servicio divino como nación sacerdotal, este es el significado de la santificación. No se trataba realmente de llegar a la perfección, sino de ser tomado o escogido con el propósito divino de bendecir a otros, siempre es un bendito privilegio hacer la obra de Dios.
Ese propósito, por supuesto, era cumplir con el llamado abrahámico, iban a ser una bendición para todas las familias de la tierra (Génesis 12:3). Así como un sacerdote o sumo sacerdote individual servía a la nación de Israel, así también la nación sacerdotal debía servir a otras naciones, compartiendo con ellas la revelación de Dios, para que Dios pudiera heredar todas las naciones de la tierra.
Pero parece que Jesús ofreció a Sus discípulos solo LAS PRIMERAS TRES COPAS en esa “comunión”, parece que la copa final fue a la que se refirió Jesús en la “última cena”.
“Pero les digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta aquel día cuando lo beba nuevo con ustedes en el reino de mi Padre.” (Mateo 26:29)
Esa cuarta copa (de “alabanza”) estaba reservada para el tiempo de regocijo por el cumplimiento de la Fiesta de los Tabernáculos, y mientras tanto, los discípulos debían recordar su muerte. Ese es el origen y significado profético de la cita de Pablo 1 Corintios 11:23, todo se trataba de la cena de conmemoración (“hagigah”), donde todos los verdaderos creyentes que están en comunión con Jesús están representados por el “pan” e incluidos en el “cuerpo”.
Por lo tanto, cuando los creyentes parten el pan unos con otros, dan a entender al hacerlo que ellos también están dispuestos a partirse unos por otros, este es un pacto de comunión, no sólo entre Cristo y Su cuerpo, sino también entre los miembros de ese cuerpo. Cuando Jesús compartió la copa de bendición con Sus discípulos, explicó su significado, diciendo:
“Asimismo, después de haber cenado, tomó también la copa y dijo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre que por ustedes se derrama.” (Lucas 22:20)
El Nuevo Pacto era necesario porque el Antiguo Pacto había sido quebrantado por los pecados del pueblo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/los-pactos-de-dios-con-el-hombre/). Los votos que Israel había hecho a Dios en Éxodo 19:8 no se cumplieron, por lo que los juicios de la Ley se les aplicaron con justicia, en los que Dios los expulsó de la tierra, poniendo fin a su relación de pacto con ellos.
Sin embargo, Dios a través del profeta Jeremias 31:31 reveló la intención de un nuevo pacto para salvar a Israel y Judá, y finalmente a toda la creación.
“He aquí vienen días, dice el SEÑOR, en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No será como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos invalidaron, a pesar de ser yo su señor, dice el SEÑOR. Porque este será el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el SEÑOR: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Ya nadie enseñará a su prójimo ni nadie a su hermano, diciendo: ‘Conoce al SEÑOR’. Pues todos ellos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el SEÑOR. Porque yo perdonaré su iniquidad y no me acordaré más de su pecado”. (Jeremias 31:31-34)
El Nuevo Pacto, fue representado en las promesas a Noé (Génesis 9:9-17), a Abraham (Génesis 15:6-21), a Isaac (Génesis 21:12), a Jacob (Génesis 35:9-12), a Moisés (Deuteronomio 29:10-15), a David (Salmo 89:3, 4) y a otros. Son todas promesas, votos o juramentos que Dios nos hizo, a diferencia de los votos que el hombre le ha hecho a Dios. Estas son las promesas de Dios (2 Corintios 1:20), que ni el Antiguo Pacto ni el juicio de la Ley tenían poder para anular (Gálatas 3:21).
La Ley establece la justicia de Dios y mide sus juicios sobre el pecado, pero al final no pueden prevalecer contra las promesas de Dios. Todas las familias de la tierra ciertamente serán bendecidas al final, una vez que el Plan de Dios para el hombre se haya cumplido, en conformidad con lo revelado a través de las dispensaciones bíblicas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/).
(Basado en parte en https://godskingdom.org/studies/ffi-newsletter/2015/the-remembrance-meal , https://godskingdom.org/blog/2023/03/what-is-communion https://www.gotquestions.org/old-covenant-vs-new-covenant.html y http://www.bibletools.org/index.cfm/fuseaction/Topical.show/RTD/CGG/ID/2882/Chagigah.htm )
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