
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación: que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en cuenta sus transgresiones y encomendándonos a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo; y como Dios los exhorta por medio nuestro, les rogamos en nombre de Cristo: ¡Reconcíliense con Dios!” (2 Corintios 5:17-20)
Cuando escuchamos la palabra “embajador”, probablemente pensamos en una persona que representa a nuestro país en el extranjero. El trabajo del diplomático es ser el intermediario entre dos países, la Real Academia Española define a un “embajador” (o “emisario”) como un mensajero que se envía para comunicar algo de forma oficial.
En el Antiguo Testamento este concepto era exclusivo de los profetas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/cual-es-la-diferencia-entre-profetas-y-sacerdotes/), pero ahora se aplicaría a todos los cristianos, empezando por Pablo, sus compañeros de ministerio y por supuesto TODOS NOSOTROS los cristianos en la actualidad salvados por Gracia.
¿Pero cómo se supone que debemos ser un embajador de Cristo?
Este pasaje no nos muestra cosas prácticas que podemos hacer hoy, entonces vamos a tratar de profundizar en el concepto y ver si la Biblia nos aclara lo que realmente significa, empezando por analizar el contexto. Pablo escribió 2 Corintios a la iglesia en Corinto alrededor del año 55 d.C., y esta carta se centra en los problemas que enfrentaba esta iglesia (¡que tenían muchos!), los cuales no eran muy diferentes a los que tiene la iglesia occidental de hoy.
A lo largo de esta carta, Pablo ofrece palabras de sabiduría y aliento para manejar los problemas que vivían, pero eso no los exime del mandato bíblico (ni a nosotros tampoco). Es este llamado el que se enfatiza en el capítulo 5, donde invita a los seguidores de Jesús a vivir de una manera que refleje a Dios para quienes los rodean, ya no por un tema de salvación, sino de testimonio cristiano.
La iglesia de Corinto vivía para sí misma y sus deseos, así que Pablo está afirmando que por causa de Jesús ya no debemos vivir para nosotros, sino para Cristo COMO SUS EMBAJADORES. Pablo ejemplariza nuestro llamado de Dios con esta posición bien conocida y respetada, y esto nos dice algunas cosas acerca de nuestra función. Primero, los seguidores de Jesús pertenecen a otro reino, un embajador vive en una tierra extranjera, pero pertenece a un reino diferente. Su lealtad no es en última instancia al lugar donde residen, lo mismo debe ser cierto para cada cristiano.
Segundo, el embajador tiene un trabajo extremadamente importante, son los principales representantes de su reino/país, este no es un trabajo que deba tomarse a la ligera; hay demasiado en juego. Una vez más, lo mismo es cierto para los seguidores de Jesús. Cuando Pablo dice que somos embajadores de Cristo (o del Cielo, como dice en otro pasaje), está diciendo que somos Sus representantes en el mundo en el que vivimos actualmente.
Este es nuestro papel, nuestra misión y debemos comportarnos en consecuencia, los cristianos tenemos un trabajo extremadamente importante que hacer: mostrar a Cristo para que otros puedan llegar a conocerlo. Aquí Pablo está mostrando la seriedad de este papel, ¡somos los voceros de Dios! Lo que decimos, lo que hacemos, les dice a los que nos rodean algo acerca de Dios, y con esto y empezamos a darnos cuenta de la inmensa responsabilidad.
Lamentablemente demasiados cristianos lo ignoran por completo, no lo toman en serio, o peor aún, se avergüenzan de ello. Olvidamos que esta es una posición privilegiada, debemos sentirnos orgullosos de que Dios pueda usarnos para una tarea tan importante, Dios quiere usarnos para mostrar a los que nos rodean el amor que nos tiene, ¡qué increíble oportunidad!
Podemos entender mejor la doctrina de la embajada cristiana al considerar el siguiente pasaje:
“Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos ardientemente al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo de humillación para que tenga la misma forma de su cuerpo de gloria, según la operación de su poder, para sujetar también a sí mismo todas las cosas.” (Filipenses 3:20-21)
Filipos era una ciudad romana (Hechos 16:12) en medio de una cultura griega, ya que se encontraba ubicada en Macedonia (actual norte de Grecia). Por lo tanto, los filipenses, aunque rodeados de griegos, eran de hecho romanos y se comportaban como romanos, no como griegos. Ellos sabían lo que era “vivir en tierra extranjera” (embajadores), así que cuando Pablo habló de que ellos representaban aquí en la Tierra la ciudadanía que realmente tenían en el cielo, para ellos tenía todo el sentido del mundo.
“Hagan todo sin murmuraciones y contiendas, para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación torcida y perversa, en la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo, reteniendo la palabra de vida. Así yo podré gloriarme en el día de Cristo de que no he corrido ni he trabajado en vano. Al contrario, aunque haya de ser derramado como una ofrenda líquida sobre el sacrificio y servicio de su fe, me gozo y me regocijo con todos ustedes. De igual modo, gócense también ustedes y regocíjense conmigo.” (Filipenses 2:14-18)
Se instruyó además a los filipenses a tener estilos de vida que encajaran o reflejaran su nueva herencia espiritual. No debían actuar como sus vecinos romanos paganos perdidos o sus vecinos griegos paganos perdidos. Debían vivir de acuerdo con las doctrinas de la Gracia que el Señor Jesucristo les había dado a través del Apóstol Pablo, ¡debían actuar como cristianos! Ahora eran embajadores de Cristo que realmente pertenecían al cielo, por lo que en la Tierra eran extraños que vivían en una tierra extranjera, y lo mismo es cierto para nosotros.
Efesios 2:19 afirma que somos “conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios”, debido a que somos ciudadanos del cielo (porque realmente pertenecemos al cielo y llegaremos allí algún día), nuestra “conversación” (estilo de vida) debe reflejar ese estado. No sólo debemos estudiar y entender el propósito de la Biblia, no sólo debemos compartir esas verdades con otros, debemos además tener vidas de acuerdo con esos versículos. Una vez más, todos los cristianos somos por lo tanto, EMBAJADORES DEL CIELO.
Entonces, ¿cuál es el mensaje que traen los embajadores?
Pablo se lo explicó a los corintios: EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN, que comuniquemos al mundo que ya no son necesarias las obras de la Ley para llegar a Dios, ¡sino que ahora TODO es por Gracia! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/). En el contexto del que habla Pablo aquí, la reconciliación implica un cambio en nuestra relación con Dios, asume que la relación se había fracturado, pero ahora hubo un cambio, ¡una reconciliación!
Básicamente ruega a todos los creyentes a que llevemos este mensaje mientras nos movemos por el mundo, estas son las buena noticias del “evangelio de la Gracia”: como pecadores estábamos separados de Dios, en camino a la muerte eterna y no había nada que pudiéramos hacer, ¡pero la obra de Jesús en la cruz produjo un cambio para siempre! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/por-que-jesus-debia-venir-al-mundo/).
Al inicio del pasaje de Pablo a los corintios dice que “si alguno está en Cristo, nueva criatura es”, este es el mensaje que los cristianos estamos encargados de llevar. Dios se sacó un as de la manga y logró al mismo tiempo salvarnos del castigo eterno SIN VIOLAR SU LEY, y eso es realmente increíble (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/).
Tan increíble fue que ni el mismo diablo la vio venir, no entendió nada hasta que sucedió, y por supuesto terminó haciendo EXACTAMENTE lo que Dios había planeado.
“Ninguno de los príncipes de esta edad conoció esta sabiduría; porque si ellos la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria.” (1 Corintios 2:8)
Queda claro que debido a lo que Jesús ha hecho, debemos asumir el papel de Embajadores y difundir el mensaje de reconciliación dondequiera que vayamos, NO por un tema de salvación (¡esa ya la tenemos!), sino por un tema de agradecimiento e inclusive de recompensas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/25/esta-mal-trabajar-por-las-recompensas/). ¿Significa esto que debemos vivir metidos en la iglesia jugando de impolutos hablando con rebuscado lenguaje religioso? NO, ¡todo lo contrario! Es vivir nuestro cristianismo abiertamente entre los demás, en el trabajo, la familia y por supuesto la casa.
Entonces, ¿qué debería hacer exactamente un embajador del Cielo? Veamos algunas posibilidades.
1. Comencemos con nuestra relación con Dios
Es difícil representar a alguien que no conoces, si queremos ser buenos (y efectivos) embajadores, debemos invertir tiempo en conocer a aquel a quien se supone que debemos representar. Ser un embajador del Cielo comienza con pasar tiempo con Cristo, necesitamos llegar a conocerlo íntimamente, invertir en la relación y profundizar en nuestra fe.
Si descuidamos nuestra relación con Dios nunca seremos buenos embajadores, y por supuesto todo comienza con entender los fundamentos del Plan de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/).
2. Profundicemos en las relaciones con quienes nos rodean
Pararse en la esquina de la calle a gritar “PECADORES” a todo el que pasa (aunque tentador, jajaja) no es buena estrategia, y eso no es lo que significa ser un embajador de Cristo. No se trata de señalar a nadie, sino de simplemente mostrar la Verdad que recibimos de Cristo y el resto lo hará el Espíritu Santo. Nuestro mandato es a amar, aunque ojo que a veces ese “amar” significa decir cosas fuertes o consideradas en la actualidad como confrontativas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/18/jesus-el-grosero/).
Lo importante es que debemos invertir TIEMPO en las relaciones con las personas que nos rodean, desde vecinos, compañeros de trabajo, conocidos y las personas que vemos cada semana. ¿Cuál es su historia familiar, qué problemas tiene, qué necesidades tiene? Ser un embajador comienza con la construcción de relaciones genuinas y amorosas con las personas que nos rodean (y eso lleva tiempo, paciencia y sabiduría), luego es cuestión de llevarlos a la Palabra de Dios como la solución de TODOS nuestros problemas terrenales.
3. Hagamos preguntas
Estoy convencido de que si nos tomáramos el tiempo de comprender el punto de vista de las personas, tendríamos más simpatía y comprensión. NO me refiero a minimizar los problemas, o peor aún, diluir la gravedad del pecado, sino de buscar comprender la realidad de cada uno para poder ayudarles a encontrar la Verdad de Cristo.
En nuestra cultura, pocas personas realmente hacen preguntas; preferimos discutir nuestro punto de vista, pero curiosamente, Jesús rara vez hacía eso, ¡y sabía lo que hacía! Jesús mostró interés verdadero en comprender a cada persona, y a través de las preguntas que les hizo los enfrentó a ellos mismos, respondiendo generalmente “escrito está”. Si queremos ser buenos embajadores, debemos concentrarnos en hacer preguntas y responder conforme a la revelación de Dios en las Escrituras.
4. Compartamos nuestro testimonio
Nuestra historia es más poderosa de lo que creemos, yo mismo tengo que estar recordándomelo porque a veces se me olvida. A veces es más efectiva para mostrar a otros a Cristo que cualquier argumento bíblico que podamos tener. Compartir nuestra testimonio es clave para ser un buen embajador, todos compartimos historias con aquellos que nos importan; compartimos sobre nuestras vidas y lo que está sucediendo.
Sin embargo, muchos seguidores de Jesús se niegan a compartir lo que Dios está haciendo en sus vidas, y ¡esta es la parte más poderosa de nuestra historia! Cada seguidor de Jesús debe encontrar formas de compartir su historia con aquellos con quienes ha establecido relaciones, es cuestión de encontrar formas naturales de compartir lo que Dios nos ha estado enseñando.
5. Extendamos la invitación
Muchos cristianos piensan que su trabajo es salvar a las personas que los rodean, esto parte de una enseñanza equivocada muy generalizada dentro de la iglesia cristiana, y promovida erróneamente por muchos pastores (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/30/la-gran-comision/).
No sólo NO es ese nuestro papel, sino que es una gran carga que llevar, nuestra responsabilidad no es salvar (¡eso solo lo puede hacer el Espíritu Santo!) sino únicamente extender la invitación y presentar la OFERTA POR TIEMPO LIMITADO de la salvación por Gracia. Cómo eligen responder es entre ellos y Dios, no necesitamos discutir o amenazar. Si rechazan la invitación, simplemente seguimos amándolos y orando por ellos.
En conclusión, aparte de la Palabra escrita, Dios obra en el mundo usando a la iglesia, el “Cuerpo de Cristo” como sus embajadores, ESA es nuestra labor temporal en la Tierra, al menos hasta que ocurra el “arrebatamiento de la iglesia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/) cuando el Señor nos llame a su presencia.
Mientras este llega, la “Dispensación de la Gracia” está operando, Dios quiere tener voceros en la Tierra, y Él ha elegido a la Iglesia, el “Cuerpo de Cristo” para ese papel, viviendo de manera prudente, justa y piadosa, con nuestra mirada puesta en el galardón, ¡aguardando la manifestación de Nuestro Señor!
“Porque la gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres enseñándonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la edad presente, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, aguardando la esperanza bienaventurada, la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo”. (Tito 2:11-13)
Doy gracias a Dios por permitirme ser parte de este selecto grupo, sobre todo porque tengo claro que no me lo merezco, pero por alguna razón que no logro comprender, ¡el Señor así lo decidió! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/15/trapo-de-inmundicia/).
(Basado en parte en https://forwhatsaiththescriptures.org/2015/03/26/are-all-christians-ambassadors/ y https://www.rethinknow.org/2-corinthians-5-20-meaning-ambassador-for-christ/
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