¡Imitemos a Pablo!

Un hecho fascinante (pero en gran parte desconocido) es el mandato del apóstol Pablo a los cristianos de imitarlo a él. Sí, ¡así como suena!, ningún otro escritor bíblico se había atrevido a tanto, y Pablo emitió esta orden no una, ¡sino varias veces a lo largo de sus cartas!

Esto por supuesto no lo encontramos con Pedro (el supuesto “fundamento” de la iglesia según algunos religiosos), Juan (el apóstol “a quien Jesús amaba”), ni Santiago (el hermano del Señor y líder de la iglesia primitiva), y aún menos lo encontramos en el Antiguo Testamento (a pesar de haber varios probables candidatos como Abraham, Moisés, Daniel, Isaías, etc.). En realidad, la única persona que jamás había emitido tal orden había sido Jesucristo mismo, entonces, ¿cómo pudo Pablo haber dicho semejante cosa?  ¿Por qué lo hizo?  Y lo más importante, ¿qué quiso decir exactamente con que “lo imitáramos”?

Uno de los problemas de las traducciones bíblicas es que a veces son inconsistentes con el lenguaje original.  La palabra griega que Jesús usó más frecuentemente para seguirlo fue “akoloudséo” (Mateo 8:22, 9:9, 19:21, 28; Marcos 1:17, 2:14, 8:34, 10:21; Lucas 5:27, 9:23, 59, 18:22; Juan 1:43, 8:12, 10:27, 12:26, 21:19, 22) y básicamente quiere decir “seguir al que precede y acompañarlo”.  Otra palabra que usó Jesús fue “deúte” (Mateo 4:19, 11:28; Marcos 1:17) que significa “ven” y se usa a menudo como una interjección, “¡Ven!”

Pablo por el contrario no usó ninguna de estas palabras, en cambio utilizó “mimetés”, “gínomai” y “miméomai” (que todas significan simplemente “imitar”), y de ellas derivamos la palabras “mimo”, “mimeógrafo” y otras similares.  Esto ya debería hacernos pensar que las palabras de Pablo iban en un sentido diferente, inclusive también usó la derivación “summimités” (“co-imitadores”), acompañada de la palabra “túpos” (que significa un “ejemplo” o un “patrón” como el de un molde).

Pero veamos todos los ejemplos para entender mejor el concepto, aprovechando las herramientas tecnológicas que tenemos disponibles hoy en día:

Pasaje bíblicoTexto
1 Corintios 4:16“Por tanto, los exhorto a que sean imitadores [“mimetés”] de mí.”
1 Corintios 11:1“Sean ustedes imitadores [“mimetés”] de mí; así como yo lo soy de Cristo.”
Gálatas 4:12“Les ruego, hermanos, que se hagan [“gínomai”] como yo, ya que yo me hice como ustedes.  No me han hecho ningún agravio.”
Filipenses 3:17“Hermanos, sean imitadores [“summimités”] de mí y presten atención a los que así se conducen, según el ejemplo [“túpos”] que tienen en nosotros.
1 Tesalonicenses 1:6“También se hicieron imitadores [“mimetés”] de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo”
2 Tesalonicenses 3:7“Ustedes mismos saben de qué manera deben imitarnos [“mimetés”], porque no hemos vivido desordenadamente entre ustedes”
2 Tesalonicenses 3:8b-9“Más bien, trabajamos arduamente hasta la fatiga, de noche y de día, para no serles gravosos a ninguno de ustedes; no porque no tuviéramos autoridad sino para darles en nuestras personas un ejemplo [“túpos”] a imitar [“miméomai”].”

A pesar de no haber sido uno de los Doce y ni siquiera un seguidor de Cristo durante Su ministerio terrenal, el Señor RESUCITADO comisionó a Pablo especialmente como “apóstol de los gentiles” (Romanos 11:13). Claramente Dios tenía un plan especial para él al revelarle “misterios” (secretos) que le mantuvo ocultos en Su ministerio terrenal a los Doce (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/17/pablo-el-misterioso/).

Algunos de estos secretos incluían la revelación de la iglesia como el “Cuerpo de Cristo”, el “evangelio de la gracia”, el “arrebatamiento de la iglesia”, etc. Pero como él no era uno de los Doce, y debido a que Pablo enseñó doctrinas completamente desconocidas por los Doce, algunos judíos creyentes lo miraron con sospecha (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/ley-vs-gracia/).

Por ejemplo, en el tema de la salvación, la preocupación y la controversia sobre el “evangelio de Pablo” (en realidad de la “Gracia”) llegaron a un punto crítico en el año 50-51 d.C. en el Concilio de Jerusalén.  Los judíos creyentes rechazaron el evangelio de Pablo a los gentiles (1 Corintios 15:1-4), creían que los gentiles tenían que ser salvos como los judíos, tenían que ser circuncidados e inclusive guardar la Ley de Moisés (Hechos 15:1-5).

Pablo por supuesto rechazó sus argumentos y objeciones.  ¿Por qué?  Pablo había recibido su evangelio y doctrina directamente del Señor (Gálatas 1:1, 11-12), y no iba a permitir ni por un segundo que las ideas de los Doce invalidaran los mandatos directos de Cristo para él (y por extensión al resto de los gentiles). Afortunadamente, al final del día, el Espíritu Santo movió a Pedro a recordar su encuentro con Cornelio (Hechos 10) y Pablo se impuso, este fue un evento decisivo.

En la conclusión del concilio, Pedro hizo una declaración sorprendente:

“Ahora pues, ¿por qué ponen a prueba a Dios, colocando sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?  Más bien, nosotros creemos que somos salvos por la gracia del Señor Jesús, del mismo modo que ellos.” (Hechos 15:10-11)

¡INCREÍBLE!  La idea de que los judíos ahora serían salvos IGUAL QUE LOS GENTILES era impensable hasta este momento (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/), ¡era un concepto herético desde la perspectiva del judaísmo!

La conclusión del Concilio de Jerusalén fue un cambio radical de paradigma en la historia salvífica.  Después de esa decisión, Pablo escribió a los Gálatas que cualquiera que predicara un evangelio diferente al “evangelio de la Gracia” sería “anatema” o maldición (Gálatas 1:8-9). Por lo tanto, básicamente lo que se determinó es que Pablo (¡y NO los apóstoles!) era el verdadero “administrador de los misterios de Dios”, y los “misterios” de los que Pablo escribió eran secretos que el Señor resucitado le había revelado únicamente a él.

¿Entendemos la magnitud de este evento? Esto era un cambio RADICAL en el Plan de Dios, ¡especialmente para nosotros! En la parte restante del capítulo 4 de la carta a los corintios, defendió su trabajo como apóstol y les recordó que si bien podían tener innumerables tutores en Cristo, tenían un sólo padre en Cristo: él. Pablo se convirtió en su “padre” a través de su proclamación del evangelio a ellos y su creencia en él (1 Corintios 4:15), por eso, Pablo les mandó a que lo “imitaran”, refiriéndose a que debían imitar o seguir SU DOCTRINA.

“Por esto, les he enviado a Timoteo, quien es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual les hará recordar mi proceder en Cristo Jesús, tal como lo enseño por todas partes en todas las iglesias.”  (1 Corintios 4:17)

El “proceder” de Pablo eran sus doctrinas, los corintios necesitaban que se les recordaran estas doctrinas debido a sus muchos problemas.  En el capítulo anterior, Pablo escribió lo siguiente:

“Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, como perito arquitecto he puesto el fundamento, y otro está edificando encima.  Pero cada uno mire cómo edifica encima, porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.”  (1 Corintios 3:10-11)

Pablo afirmó que él sentó las bases de las doctrinas del cristianismo, es decir, los “misterios” que el Señor le había revelado.  Como maestro arquitecto, Pablo advirtió a los creyentes que tuvieran cuidado de que su “edificio” (es decir, su enseñanza) fuera consistente con su “plan arquitectónico” (es decir, su cuerpo de doctrina).  Pablo reveló más información en esta línea de pensamiento cuando escribió a Timoteo.

“Fiel es esta palabra y digna de toda aceptación: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.  No obstante, por esta razón recibí misericordia, para que Cristo Jesús mostrase en mí, el primero, toda su clemencia para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna.”  (1 Timoteo 1:15-16)

En el pasaje anterior, Pablo afirmó que él era el “primero” (en sucesión y/o rango) en ser salvo en un nuevo programa de salvación, y continuó explicando que como “primero” formó un prototipo de aquellos que lo seguirían en la salvación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/23/era-pablo-el-peor-de-los-pecadores/). Los que seguirán a Pablo en la salvación componen la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”, Dios le reveló a Pablo el “evangelio de la gracia” (Hechos 20:24; Romanos 15:15; 1 Corintios 15:10), tan es así que le llamaba MI EVANGELIO:

Y al que puede hacerles firmes según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, y según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos.” (Romanos 16:25)

En el “evangelio de Pablo”, uno es salvo por GRACIA (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/): creer que Cristo murió por los pecados de uno y resucitó de entre los muertos (1 Corintios 15:1-4). Quienes responden a esta verdad forman el gran organismo vivo conocido como la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”, que fue uno de los misterios que Dios reveló sólo a Pablo.

“Sin duda han oído de la administración de la gracia de Dios que me ha sido conferida en el beneficio de ustedes.  Por revelación me fue dado a conocer este misterio, como antes lo he escrito brevemente.  Por tanto, leyéndolo, podrán entender cuál es mi comprensión en el misterio de Cristo.  En otras generaciones no se dio a conocer este misterio a los hijos de los hombres, como ha sido revelado ahora a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu, a saber: que en Cristo Jesús los gentiles son coherederos, incorporados en el mismo cuerpo y copartícipes de la promesa por medio del evangelio.  De este llegué a ser ministro, conforme a la dádiva de la gracia de Dios que me ha sido conferida, según la acción de su poder.”  (Efesios 3:2-7)

De este evangelio yo, Pablo, llegué a ser ministro. Ahora me gozo en lo que padezco por ustedes, y completo en mi propia carne lo que falta de las tribulaciones de Cristo a favor de su cuerpo, que es la iglesia.  De ella llegué a ser ministro según el oficio divino que Dios me dio a favor de ustedes, para dar pleno cumplimiento a la palabra de Dios: el misterio de Dios que había estado oculto desde los siglos y las generaciones, pero que ahora ha sido revelado a sus santos. A estos, Dios ha querido dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre las naciones, el cual es: Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.”  (Colosenses 1:23d-27)

En estas cartas Pablo declaró que el “misterio” en realidad era un “secreto” que Dios había mantenido oculto hasta que lo reveló a sus “santos apóstoles y profetas”.  Sabemos que no puede ser Pedro o algún otro de los Doce porque NUNCA mencionaron el misterio y NUNCA tuvieron un “ministerio” como tal a los gentiles.  Estos tienen que referirse a Pablo y luego a los colaboradores de Pablo: Bernabé, Silas, Tito, Timoteo, etc.  Pablo fue el primero en recibir el «misterio» y lo comunicó a otros.

Entonces, en conclusión, cuando Pablo exhortó a los creyentes que LO IMITARAN A ÉL, en realidad se refería al cambio de “dispensación” que él introdujo (mediante la revelación directa de Dios), en el sentido que nosotros los cristianos (que NO estamos bajo la Ley) NO seguimos el “evangelio del Reino” (predicado por Juan el bautista, Jesús y los apóstoles) sino que debemos seguir “su” evangelio: el “evangelio de la Gracia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/).

Dios salvó a Pablo para convertirse en “prototipo” de una nueva creación, (la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”), y a nosotros nos corresponde imitar a Pablo. Por lo tanto, debemos reconocer y obedecer las verdades que Pablo reveló, tal obediencia es esencial para el proceso que los cristianos llamamos “santificación” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/), fuera de ella, el creyente en Cristo no puede madurar espiritualmente y conformarse a la imagen de su Hijo (Romanos 8:29).

Sólo al obedecer las doctrinas que el Señor glorificado le reveló a Pablo podemos crecer hasta convertirnos en la persona que Cristo nos ha destinado a ser, ¡así que imitemos a Pablo!

(Basado en parte en https://doctrine.org/follow-paul)


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