¿Gigantes en la antigüedad?

Tal vez uno de los aspectos más inverosímiles del Antiguo Testamento es que habla de “gigantes”, pero como vamos a ver, su significado es todavía más complejo (¡e inverosímil! jajaja).

En realidad la palabra en el hebreo original es “nefíl” o “nefilim” (“caídos”, “derribadores” o “tiranos”), se tradujo al griego en la Septuaginta (aprox. 250 años antes de Cristo) como “gigantes”, al latín en la Vulgata Latina (aprox. 400 años después de Cristo) también como “gigantes” y de ahí la tomaron la mayoría de las traducciones modernas.

Si bien pareciera que eran seres gigantescos (según el libro apócrifo de Enoc de más de 100 metros de altura), según la Biblia los “nefilim” son la consecuencia de relaciones sexuales entre los ángeles caídos (“hijos de Dios”) y mujeres terrenales, por eso advertí anteriormente de la cosa era todavía más extraña. 😉

“Aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, les nacieron hijas.  Y viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran bellas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.(Génesis 6:1-2)

En aquellos días había gigantes [“nefilim”] en la tierra, y aun después, cuando se unieron los hijos de Dios con las hijas de los hombres y les nacieron hijos.  Ellos eran los héroes que desde la antigüedad fueron hombres de renombre.” (Génesis 6:4)

Hay mucho debate en cuanto a la identidad tanto de los “gigantes” como de los “hijos de Dios”, pero pareciera que los “hijos de Dios” eran ángeles (caídos) que de alguna forma tomaron forma física y se aparearon con mujeres. Estas uniones dieron como resultado una descendencia extraordinaria, los “nefilim”, que eran los “héroes desde la antigüedad, hombres de renombre” de tamaño, fuerza y maldad extraordinaria.  O sea, los ángeles caídos (“hijos de Dios”) eran los padres, y los “nefilim” (“gigantes”) eran los hijos.

Asumiendo que esta extraña “unión” sea la interpretación correcta, debemos ahora preguntarnos ¿por qué los ángeles caídos querrían “tomar para sí mujeres” humanas y tener descendencia? Una posibilidad (muy factible diría yo) es que los ángeles caídos estaban tratando de contaminar el linaje humano para evitar la venida del Mesías, cosa que, por cierto, está profetizado que vuelva a ocurrir antes de la segunda venida de Cristo (pero me estoy saliendo del tema).

Dios había prometido que el Mesías aplastaría un día la cabeza de la “serpiente” (Génesis 3:15), así que posiblemente los ángeles caídos estaban tratando de evitar que naciera la «simiente de la mujer» sin pecado (Jesucristo). Esto tiene todo el sentido del mundo a la luz del pasaje que describe a Noé de acuerdo al sentido original, y la razón por la cual Dios tomaría una decisión tan radical como el diluvio.

Y el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal.  Y le pesó al Señor haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón.  Y el Señor dijo: Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho.  Mas Noé halló gracia ante los ojos del Señor.  Estas son las generaciones de Noé.  Noé era un hombre justo, perfecto [“tamím”] entre sus contemporáneos; Noé andaba con Dios.” (Génesis 6:9)

La palabra que se traduce como “perfecto” (“tamím”) en realidad se refiere a perfección FÍSICA, como la que era requerida para los animales del sacrificio en el templo, y de hecho es la misma palabra que se usa en Levítico 1:3, 1:10, 3:1, 3:6, 4:3, 4:23, 5:15, 5:18, 6:6, 22:19, 22:21, 23:12, etc.  O sea, Noé era (genéticamente) perfecto, y no estaba contaminado con sangre “nefilim”.

Curiosamente todavía hubo algunos gigantes después del diluvio, cuando los israelitas espiaron la tierra de Canaán, le informaron a Moisés.  La palabra que se usa en el Antiguo Testamento es la misma (“nefilim”), pero el texto no indica en estos cualidades “híbridas”:

También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de gigantes.  Nosotros, a nuestros propios ojos, parecíamos langostas; y así parecíamos a sus ojos.” (Números 13:33)

Más tarde, cuando Moisés se dirigió al pueblo de Israel antes de que entraran en Canaán, mencionó nuevamente a los gigantescos hijos de Anac, pero nuevamente no se habla nada su origen “híbrido” ni de su famosa maldad: 

Escucha, Israel: Tú vas a cruzar hoy el Jordán para entrar a desalojar naciones más grandes y más poderosas que tú, ciudades grandes y fortificadas hasta el cielo, un pueblo grande y alto, los anaquitas, de los cuales tú tienes conocimiento y has oído decir: ¿Quién podrá permanecer delante de los hijos de Anac?’  (Deuteronomio 9:1-2)

Estos nuevos “gigantes” post-diluvianos fueron destruidos por los israelitas con la ayuda de Dios y no pareciera que fueran ni cerca de lo peligrosos ni grandes que sus antepasados. Por ejemplo, según 1 Samuel 17:4 dice que Goliat medía “seis codos y un palmo”, que vendría siendo casi 3 metros, muy lejos de los 100 metros que menciona Enoc, y la Biblia habla que una variación de estos seres híbridos regresaran en los tiempos finales previos al regreso de Cristo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/17/zombies-en-los-tiempos-finales/).

La verdad es que todo lo relacionado a los “nefilim” pre-diluvianos es bien extraño y difícilmente llegaremos a una conclusión satisfactoria para todos, el pasaje de Génesis no nos dice explícitamente cómo llegaron a existir estos gigantes, pero pareciera probable que la teoría de lo hijos de los ángeles caídos sea la correcta.

Lo cierto es que nunca lo sabremos y no debemos ser dogmáticos sobre un tema del que la Biblia dice tan poco, tampoco es que sea teológicamente significativo en nuestro entendimiento del gran esquema de las cosas (¡aunque extremadamente curioso!).

(Basado en parte en https://www.gotquestions.org/Nephilim.html)


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