El Diluvio y los tiempos finales

“Entonces Dios dijo a Noé: “He decidido el final de toda carne, porque la tierra está llena de violencia por culpa de ellos.  He aquí que los destruiré junto con la tierra. Hazte un arca de madera de árbol de ciprés.  Haz compartimentos al arca, y cúbrela con brea por dentro y por fuera.  Hazla de esta manera: de ciento cuarenta metros de largo, veintitrés metros de ancho y catorce metros de alto.  Hazle una claraboya y termínala a cincuenta centímetros de la parte alta.  La puerta del arca estará a uno de sus lados. Construye también un piso bajo, uno intermedio y uno superior.  

Porque he aquí, yo voy a traer un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en la cual hay aliento de vida debajo del cielo.  Todo lo que hay en la tierra morirá.  Pero estableceré mi pacto contigo. Entrarán en el arca tú, tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.  De todo ser viviente, de toda carne, meterás en el arca dos de cada especie, para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra: de las aves según su especie; del ganado según su especie; de todo animal que se desplaza en la tierra según su especie.  Dos de cada especie vendrán a ti para sobrevivir.  Toma contigo toda clase de alimentos para comer, y almacénalos para que te sirvan de comida a ti y a ellos”.  Y Noé hizo conforme a todo lo que Dios le mandó; así lo hizo.”  (Génesis 6:13-22)

Todos conocemos la historia (¡o al menos eso creemos!): Dios le dijo a Noé que construyera un gran barco y que subiera una pareja de todos los animales, porque pronto inundaría toda la Tierra y destruiría «toda carne», excepto aquellos albergados en el Arca. El Arca de Noé era una estructura similar a una barcaza, probablemente construida con ciprés o cedro («madera de gofer»).  Tenía unos 137 metros de largo por 23 metros de ancho y 13 metros de alto.

Tal barco desplazaría 20.000 toneladas y tendría un tonelaje bruto de 14.000 toneladas, había tres cubiertas, una puerta (en el costado) y una ventana de 45 centímetros de alto que probablemente rodeaba la parte superior de la embarcación debajo del techo. El arca fue protegida «por dentro y por fuera» con brea (del hebreo “kopher” que quiere decir “cubrir”, interesantemente traducido como «expiación» en otras partes del Antiguo Testamento).

Como nota curiosa, se ha calculado que la capacidad del arca era de unos 522 vagones de ferrocarril (alrededor de 40.000 metros cúbicos), y según los científicos, solo se necesitarían 188 vagones de ferrocarril para transportar un par de cada una de las 17.600 especies de animales actualmente conocidas por el hombre. Por lo tanto, se dice que a partir de esto podemos suponer que muchas quizás hasta dos tercios de las especies creadas originalmente por Dios ya se han extinguido…

Regresando al tema bíblico, el arca estuvo en construcción en tierra seca durante quizás unos 120 años, y luego que estuvo lista, Dios le aviso a Noé (con una semana de anticipación) del día exacto que empezaría el Diluvio, y que por lo tanto ya debían entrar todos en el arca.

“Entonces el SEÑOR dijo a Noé: “Entra en el arca tú, y toda tu familia, porque he visto que tú eres justo delante de mí en esta generación.  De todo animal limpio toma contigo siete parejas, el macho y su hembra; pero de los animales que no son limpios solo una pareja, el macho y su hembra.  De las aves del cielo toma también siete parejas, macho y hembra, para preservar la especie sobre la faz de la tierra. Porque después de siete días yo haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y arrasaré de la faz de la tierra todo ser viviente que he hecho”.  Y Noé hizo conforme a todo lo que el SEÑOR le mandó.  Noé tenía seiscientos años cuando vino el diluvio de aguas sobre la tierra.  Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, por causa de las aguas del diluvio.  De los animales limpios y de los animales no limpios, de las aves y de todo lo que se desplaza sobre la tierra, de dos en dos entraron en el arca con Noé, macho y hembra, como Dios había mandado a Noé.  Y sucedió que a los siete días vinieron sobre la tierra las aguas del diluvio.

El día diecisiete [“veintisiete” según los textos más antiguos] del mes segundo del año seiscientos de la vida de Noé, en este día fueron rotas todas las fuentes del gran océano y fueron abiertas las ventanas de los cielos.  Y hubo lluvia sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches. En este mismo día entraron en el arca Noé, sus hijos Sem, Cam y Jafet, la mujer de Noé y las tres mujeres de sus hijos con ellos.  Entraron ellos y todos los animales según su especie, todos los animales domésticos según su especie, todos los animales que se desplazan sobre la tierra según su especie, todas las aves según su especie, y todo pájaro, todo lo que tiene alas.  Y vinieron al arca, a Noé, de dos en dos, de todos los seres que respiran.  Vinieron macho y hembra de todo animal, como Dios le había mandado.  Y el SEÑOR le cerró la puerta.

El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra.  Las aguas crecieron y levantaron el arca, y se elevó sobre la tierra.  Las aguas crecieron y se incrementaron tanto sobre la tierra que el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.  Las aguas subieron tanto sobre la tierra que las montañas más altas debajo de todos los cielos fueron cubiertas.  Las montañas fueron cubiertas y las aguas crecieron nueve metros por encima.  Y murió todo ser que se desplaza sobre la tierra, tanto las aves como el ganado, las fieras, los animales que se desplazan sobre la tierra y todos los hombres.  Murió todo cuanto tenía aliento de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra seca.  Así fue arrasado de la faz de la tierra todo ser viviente.  Fueron arrasados de la tierra desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo.  Solo quedaron Noé y los que estaban con él en el arca Y las aguas prevalecieron sobre la tierra durante ciento cincuenta días.” (Génesis 7:1-24)

Evidentemente, Dios mismo fue el que reunió a los animales y los llevó al arca, aunque es posible que los animales hibernaran la mayor parte del año que estuvieron en el arca.  Aparentemente, ninguno murió durante el año que estuvieron a flote, y no nacieron nuevos animales durante ese año. Un detalle que a veces pasa desapercibido es que, de los animales “limpios” (que se podían comer) llevaba 7 PAREJAS, en tanto que de los animales “no limpios” (o “impuros”, o sea que NO se podían comer) es que sólo llevaba 1 pareja.  😉

Otro detalle interesante es que es Dios es el que cierra la ÚNICA puerta del arca, luego de asegurarse que todos estaban seguros en el arca.  El Diluvio de Noé fue un evento cataclísmico, único en su clase, de hecho la palabra hebrea “mabbul” (que se usa sólo para describir el Diluvio de Noé en el Antiguo Testamento) se tradujo al griego en la Septuaginta como “kataklusmós”. Esta es la misma palabra que el Apóstol Pedro da un gran comentario sobre el Diluvio en su segunda carta:

“Primeramente, sepan que en los últimos días vendrán burladores con sus burlas, quienes procederán según sus bajas pasiones y dirán: “¿Dónde está la promesa de su venida?  Porque desde el día en que nuestros padres durmieron todas las cosas siguen igual, así como desde el principio de la creación”.  Pues bien, por su propia voluntad pasan por alto esto: que por la palabra de Dios existían desde tiempos antiguos los cielos, y la tierra que surgió del agua y fue asentada en medio del agua.

Por esto el mundo de entonces fue destruido, inundado [“kataklusmós”] en agua.  Pero por la misma palabra, los cielos y la tierra que ahora existen están reservados para el fuego; guardados hasta el día del juicio y de la destrucción de los hombres impíos.” (2 Pedro 3:3-7)

Por supuesto que Pedro no era el primero que ligaba lo sucedido en el Diluvio con las profecías de lo que sucederá en los tiempos finales previos a la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo. Años antes, el evangelio de Mateo había registrado unas curiosas palabras de Jesús al respecto:

“Pero acerca de aquel día y aquella hora, nadie sabe; ni siquiera los ángeles de los cielos, ni aun el Hijo, sino solo el Padre.  Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.  Pues como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento hasta el día en que Noé entró en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

En aquel entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.  Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra dejada. Velen, pues, porque no saben en qué día viene su Señor.  Pero sepan esto: Si el dueño de casa hubiera sabido a qué hora habría de venir el ladrón, habría velado y no habría permitido que forzaran la entrada a su casa.  Por tanto, estén preparados también ustedes, porque a la hora que no piensen, vendrá el Hijo del Hombre.” (Mateo 24:36-44)

¿Pero exactamente a QUÉ se refería Jesús con esto?

La Biblia no lo explica claramente y por lo tanto sólo podemos especular.  Yo personalmente creo que se refiere más a Su segunda venida (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/26/uno-llevado-uno-dejado-rapto/) que al “arrebatamiento de la iglesia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/), puesto que todo el mensaje de Jesús a sus apóstoles fue bajo el “evangelio del Reino” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/) y por lo tanto era un mensaje para Israel (y no para la iglesia), aunque igual estamos llamados a “velar” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/20/por-que-debemos-velar/).

El otro GRAN tema relacionado con el diluvio y los tiempos finales es todo el misterio de los “nefilim” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/24/gigantes-en-la-antiguedad/), cuando se supone que estos seres (o una corrupción similar a la que causo estos “híbridos”) estén por aparecer nuevamente en nuestro tiempo y corromper la creación de Dios, llevando eventualmente a gran parte de la humanidad a escoger a satanás por encima de Dios y condenándose así eternamente (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/13/la-marca-de-la-bestia/).

La Biblia anticipa el surgimiento de la actividad demoníaca al final de la era en la que vivimos, no olvidemos que vivimos en una guerra espiritual, pero dichosamente Dios le dejo a sus hijos las armas para la batalla:

“Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza.  Vístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las intrigas del diablo; porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.  Por esta causa, tomen toda la armadura de Dios para que puedan resistir en el día malo y, después de haberlo logrado todo, quedar firmes. Permanezcan, pues, firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, vestidos con la coraza de justicia y calzados sus pies con la preparación para proclamar el evangelio de paz.

Y sobre todo, ármense con el escudo de la fe con que podrán apagar todos los dardos de fuego del maligno. Tomen también el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, orando en todo tiempo en el Espíritu con toda oración y ruego, vigilando con toda perseverancia y ruego por todos los santos.” (Efesios 6:10-18)

En cualquier caso, el arca de Noé es un hermoso cuadro profético de la salvación por Gracia a través de la Fe en Cristo: no había otra forma de salvarse de la destrucción en ese día excepto entrando en el arca de refugio de Dios, exactamente el mismo concepto para el final de los tiempos. Y por cierto, el diluvio empezó el mismo día exacto en que Jesús ascendió al cielo (Iyar 27), que si me preguntan a mí NO es casualidad, ¡sino que tiene un sentido profético! 😉

Recordemos que en el Plan de Dios TODO tiene un propósito, por eso es que los cristianos podemos confiar y descansar en SU OBRA PERFECTA (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/)

(Basado en parte en http://www.ldolphin.org/flood.shtml y https://www.khouse.org/articles/1996/43/)


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