
Ayer toqué un tema medio sensible para mis amigos católicos, pero creo que de gran valor para los que les interesa conocer la verdad de la Palabra de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/10/el-dilema-de-los-catolicos/). Aparte de todas las herejías que enseña la Iglesia Católica, otro tema que a mí siempre me ha parecido cómico es que dicen que la iglesia “universal” está basada en la persona de Pedro, lo cual no sólo es un disparate (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/16/quien-es-la-roca/), sino que además me parece una mala elección.
Si yo fuera a inventar una religión basada en algún personaje bíblico, más bien hubiese escogido a Pablo, hombre valiente, preparado, celoso de la Verdad y conocedor a profundidad de las Escrituras (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/17/pablo-el-misterioso/). Por el contrario, el pobre de Pedro era un humilde pescador sin educación, probablemente analfabeto y con escaso conocimiento de todo, precisamente la razón por la cual lo escogió Nuestro Señor.
Estoy seguro que si Pedro pudiera levantarse de su tumba sería el primero en carcajearse de todo ese circo, viendo como pretenden suplantar al Dios Creador del Universo con un simple mortal como fundamento de la iglesia. Además, la Biblia nos deja ver también “otras” características menos admirables de Pedro, como su terquedad, su falta de carácter e inclusive su tendencia a la mentira, difícilmente un modelo a seguir, jajaja.
¿Eso lo hace menos “santo” o apto para ser instrumento de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/08/para-que-es-que-fuimos-apartados/)? TODO LO CONTRARIO, es el representante PERFECTO del 99.9% de los seres humanos, así somos la inmensa mayoría (¡en realidad mucho peor!), simplemente me parece gracioso que crean que Pedro podría ser “la roca” donde se sustenta toda el “Cuerpo de Cristo”… Pero todo esto me ha llevado a pensar en el resto de los “doce apóstoles”, que poco se habla de sus vidas propiamente. ¿Quiénes eran en realidad? ¿Qué sabemos de ellos? ¿Tenemos alguna idea de cómo los impactó el hecho de haber sido parte del círculo íntimo del Mesías (¡Dios mismo encarnado!)?
Primero hay que aclarar que los doce apóstoles de Jesús eran también sus discípulos (aunque no todos los discípulos eran apóstoles). 😉 La palabra “discípulo” significa un estudiante que sigue a un maestro específico, el Señor tuvo muchos discípulos, por ejemplo la Biblia menciona que envió a “setenta” a predicar a las zonas aledañas a Judea y en el aposento alto después de la resurrección habían “ciento veinte”.
“Después de estas cosas, el Señor designó a otros setenta a los cuales envió delante de sí de dos en dos a toda ciudad y lugar a donde él había de ir.” (Lucas 10:1)
“En aquellos días se levantó Pedro en medio de los hermanos, que reunidos eran como ciento veinte personas, y dijo: Hermanos, era necesario que se cumplieran las Escrituras, en las cuales el Espíritu Santo habló de antemano por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús; porque era contado con nosotros y tuvo parte en este ministerio.” (Hechos 1:15-17)
Además, los apóstoles también tuvieron luego sus propios discípulos (“estudiantes”, por ejemplo Tito y Timoteo eran “discípulos de Pablo”), pero la palabra “apóstol” proviene de la palabra griega “apostolos” que significa “mensajero” y tiene una connotación de mayor importancia. En el contexto, los apóstoles eran a la vez los estudiantes y los mensajeros autorizados (con la “autoridad”) de Jesús al mundo, los dos términos se usan indistintamente a lo largo de la Biblia para describir a estos doce hombres, pero no podemos extrapolar los términos automáticamente a otros personajes bíblicos.
“Jesús se acercó a ellos y les habló diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado. Y he aquí, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:18-20)
Al igual que lo vimos con Pedro, todos los doce apóstoles eran personas promedio, por no decir muy sencillos, y TODOS eran judíos (o mejor dicho hebreos). No fueron elegidos entre la élite religiosa o los ricos y, de hecho, estaban incluso entre los más despreciados de la sociedad: pescadores, revolucionarios, recaudadores de impuestos, no eran para nada educados y no tenían influencia con personas importantes. Además, a lo largo de los Evangelios los vemos fallar, luchar y dudar de Dios, eran hombres muy normales con los que nos podemos identificar fácilmente (que creo yo es la clave).
Veamos entonces lo que dice la Biblia al respecto a cada uno de ellos:
1. PEDRO (SIMÓN):
También conocido como “Simón”, “Simón Pedro” y “Cefas”, fue uno de los tres principales discípulos de Jesús (junto con Santiago y Juan), y tal vez el más famoso en el mundo secular, gracias a la Iglesia Católica que tristemente inventó que tenía “las llaves del Reino”… Como muchos de los apóstoles, Pedro era pescador de oficio, pero se convirtió en uno de los líderes originales de la iglesia primitiva después de la resurrección, hasta que fue sustituido por Santiago (el medio hermano del Señor).
En los evangelios, Pedro es retratado como impetuoso, siempre diciendo lo que piensa y actuando por impulso, y luego en el Libro de Hechos podemos ver como el Espíritu Santo de Dios transformó a Pedro en alguien en quien los primeros cristianos confiaban constantemente y recurrían (¡además de un par de “metidas de patas” épicas!). El sobrenombre de Cefas (Juan 1:42) se lo puso Jesús mismo, que (contrario a lo que la gente cree) significa “piedrita” (del griego “pétros”) y no “roca” (del griego “pétra”).
Pedro no escribió ninguno de los cuatro evangelios por sí mismo, pero juega un papel importante en todos ellos, y la tradición sostiene que el Evangelio de Marcos registra el relato dado por Pedro sobre el ministerio de Jesús a través de su compañero (y tal vez discípulo) el evangelista Marcos, probablemente porque Pedro no sabía leer ni escribir (algo bastante normal en la época).
De hecho, las dos cartas de la Biblia que se le atribuyen haber sido escritas por Pedro (1 Pedro y 2 Pedro), se cree que se las dictó a un escribano (secretario), o incluso que alguien más (tipo Marcos) las escribió en su nombre. Como nota al margen, se cree que el evangelista Marcos es la misma persona que Juan Marcos, que según los escritos de Hipólito de Roma (discípulo de Ireneo de Lyon, este a su vez discípulo de Policarpo de Esmirna, y este a su vez discípulo del apóstol Juan) fue uno de los “setenta”.
Regresando a Pedro, numerosos textos apócrifos afirmaron haber sido escritos sobre (o incluso por) él, pero la iglesia los rechazó por no ser auténticos, aunque algunos de ellos registraron información importante. Finalmente, la Biblia no dice nada de la muerte de Pedro (ni de ninguno de los demás apóstoles, excepto Jacobo y por supuesto Judas Iscariote), pero según la tradición fue crucificado (supuestamente boca abajo) por el emperador Nerón alrededor del año 64 d.C., en la época del Gran Incendio de Roma, que Nerón culpó a los cristianos.
2. JACOBO (SANTIAGO):
Jacobo (hijo de Zebedeo) fue otro de los tres principales discípulos de Jesús, junto con su hermano Juan y Pedro. Como muchos de los discípulos, Jacobo (también traducido como Santiago, de San Jacob o San Tiago) era pescador antes de que Jesús lo llamara. Ojo que este Jacobo es una de al menos tres figuras importantes del Nuevo Testamento llamadas Jacobo/Santiago. De hecho, incluso hay otro discípulo llamado Jacobo (hijo de Alfeo) y por supuesto está Santiago el medio hermano de Jesús. Como vemos, era un nombre bastante común, así que cuando leamos sobre Jacobo/Santiago hay que siempre preguntarse ¿cuál de todos? jajaja
Este Jacobo a menudo se conoce como Jacobo/Santiago el Mayor para distinguirlo de Jacobo/Santiago (hijo de Alfeo) “el menor”, aunque no sabemos si lo de “el mayor” se refiere a la altura, la edad o la importancia. Marcos nos dice que Jesús apodó a los hermanos Santiago y Juan como “hijos del trueno” (Marcos 3:17), pareciera que a Jesús le gustaban los apodos, jajaja, pero lamentablemente no nos dice qué significa el apodo ni de dónde viene. Esto ha llevado a muchos a asumir que se refiere a su forma de hablar, temperamento o ambición, pero esto es pura especulación.
Jacobo es el único discípulo cuya muerte está registrada en la Biblia (aparte de Judas Iscariote, obvio), Herodes lo hizo matar “a espada”, probablemente decapitado.
“Entonces, por aquel tiempo, el rey Herodes echó mano de algunos de la iglesia para maltratarlos. Y a Jacobo, el hermano de Juan, lo hizo matar a espada.” (Hechos 12:2)
La tradición afirma que Jacobo/Santiago, hijo de Zebedeo, fue misionero en España y que su cuerpo fue enterrado allí, pero dado que su muerte tuvo lugar en Jerusalén muy temprano en la historia de la iglesia, es prácticamente imposible que esto sea verídico. No obstante, esto no ha impedido que “el Camino de Santiago” sea una de las peregrinaciones más populares durante siglos, al igual que millones de personas visitan todos los años la “tumba de Jesús” (o una de ellas, jajaja) en Jerusalén…
3. JUAN:
Juan hijo de Zebedeo (que no debe confundirse con Juan el Bautista) fue el tercer discípulo considerado como parte del “círculo íntimo” de Jesús con su hermano Jacobo y Pedro. Al igual que Pedro y varios otros discípulos, Jacobo y Juan eran pescadores, y a ambos se les dio el apodo de “hijos del trueno” (Marcos 3:17), ya fuera por su temperamento explosivo, su forma de hablar, su ambición o algo más. Cinco libros del Nuevo Testamento se atribuyen a alguien llamado “Juan”, que aunque no se puede probar, según la tradición se trata del Apóstol Juan, lo que lo convertiría en el mayor escritor dentro de los Doce. La duda se da porque el evangelio de Juan afirma simplemente haber sido escrito por el “discípulo amado”, y las cartas que conocemos como 1 Juan, 2 Juan y 3 Juan simplemente afirman que “el anciano” (o “el presbítero”) es su autor.
Además, Apocalipsis afirma haber sido escrito por un hombre llamado Juan (en la isla de Patmos), que a lo largo de los siglos, los cristianos han asumido comúnmente que Juan de Patmos y Juan, el hijo de Zebedeo, eran el mismo tipo. Pero cuál de estos libros escribió en realidad depende en gran medida de si podemos identificar al apóstol Juan con los Juanes mencionados anteriormente, y los eruditos han llegado a conclusiones contradictorias al respecto. Al igual que en el caso de “Jacobo”, “Juan” era otro nombre común del primer siglo, por lo que no está claro cuál (si es que alguno) de estos nombres se refiere a Juan el apóstol, y a menudo hay desacuerdo y confusión al respecto.
La tradición dice que Juan es “el discípulo a quien Jesús amaba” en el Evangelio de Juan, probablemente apenas un muchacho cuando Jesús lo llamó, de ahí la relación afectiva casi paternal que tenía el Señor con él. Juan nunca es mencionado por su nombre en este evangelio, y “el discípulo a quien Jesús amaba” parece ser uno de los discípulos más prominentes (se sienta al lado de Jesús en la “última cena”, y Pedro a menudo le hace caso). Al final del evangelio, el autor deja claro que él es “el discípulo a quien Jesús amaba”:
“Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y las escribió. Y sabemos que su testimonio es verdadero.” (Juan 21:24)
¿Y cómo murió Juan? Según la tradición, Juan murió de viejo: una hazaña rara (y posiblemente única) entre los apóstoles, la mayoría de los cuales fueron martirizados. Curiosamente, Juan registra que Pedro le preguntó a Jesús qué le sucedería a Juan, y Jesús básicamente le respondió: «no es asunto tuyo«, de una manera que implicaba que podría haber algo diferente planeado para él:
“Pedro se dio vuelta y vio que les seguía el discípulo a quien Jesús amaba. Fue el mismo que se recostó sobre su pecho en la cena y le dijo: ‘Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?’ Así que, al verlo, Pedro le dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de este? Jesús le dijo: Si yo quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué tiene esto que ver contigo? Tú, sígueme. Así que se difundió este dicho entre los hermanos de que aquel discípulo no habría de morir. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: ‘Si yo quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué tiene que ver eso contigo?’ (Juan 21:20-23)
La tradición sostiene que vivió y predicó en Éfeso, fue exiliado a la isla de Patmos (donde escribió Apocalipsis), regresó a Éfeso y murió de vejez después del 98 d.C. Algunos importantes escritores cristianos primitivos afirmaron haber aprendido directamente del mismo Juan, incluidos Policarpo de Esmirna e Ignacio de Antioquía.
4. ANDRÉS:
Andrés era hermano de Simón Pedro, y al igual que su hermano, era pescador. De acuerdo con el evangelio de Juan, Andrés fue el primer discípulo a quien llamó Jesús, y sin embargo es su hermano Pedro quien luego se lleva todo el crédito por reconocer (años después) a Jesús como el Mesías (Mateo 16:13-20), jajaja. Andrés no sólo llevó a su hermano a Jesús, sino que fue el que le dijo que Jesús era el Mesías, en el evangelio de Juan, está bastante claro de dónde sacó Pedro la idea de que Jesús era el Mesías:
“Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan [el bautista] y habían seguido a Jesús. Este encontró primero a su hermano Simón y le dijo: Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo). Él lo llevó a Jesús y, al verlo, Jesús le dijo: Tú eres Simón hijo de Jonás. Tú serás llamado Cefas (que significa piedra).” (Juan 1:41-42)
Cada vez que Andrés y Pedro se mencionan juntos, Andrés siempre se menciona en segundo lugar y se lo menciona como el “hermano de Pedro”, pero Pedro nunca se menciona como el “hermano de Andrés”. Esto no necesariamente indica que Andrés era menos importante, sino que podría ser simplemente porque era más joven. Ni modo, así es la vida cuando uno es el menor de dos hermanos… 😉
En el relato de Juan sobre la alimentación de los 5000 (Juan 6:1-15), Andrés es el discípulo que encuentra al niño con los cinco panes y dos peces. Aparentemente, Juan fue el único de los evangelistas que se preocupó lo suficiente como para darle un reconocimiento al pobre de Andrés por eso, pero curiosamente, días más tarde cuando un grupo de griegos querían ver a Jesús, se acercaron a Felipe y por alguna razón, Felipe aplazó la decisión a Andrés, así que tampoco era “mantequilla” (como decimos en Costa Rica), jajaja.
“Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Ellos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaban diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Felipe fue y se lo dijo a Andrés. Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.” (Juan 12:20-22)
El otro pasaje importante donde aparece Andrés es en Marcos 13, cuando Pedro, Santiago y Juan (los más “compas” de Jesús) comparten un momento privado con el Señor y le preguntan sobre la destrucción del templo.
“Estando él sentado en el monte de los Olivos frente al templo, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaban aparte: Dinos, ¿cuándo sucederán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas estén por cumplirse? (Marcos 13:3-4)
Esto podría sugerir que, al final del ministerio de Cristo, Andrés también fue importante para Jesús, o también simplemente podría ser que estaba de “colado”, aprovechándose de la participación de su hermano Pedro, jajaja.
La Biblia no nos dice mucho más acerca del apóstol Andrés, y si bien hay mucha tradición de la iglesia para completar los detalles sobre su vida y ministerio, como que fue crucificado en la ciudad griega de Patras alrededor del año 60 d.C. y que, al igual que su hermano Pedro, no se consideró digno de morir de la misma manera que Jesús. Supuestamente, estaba atado a una cruz en forma de “X” que con los años se convirtió en un símbolo conocido como la cruz de San Andrés, pero todo esto son cuentos y leyendas sin fundamento bíblico.
5. FELIPE:
Felipe el apóstol sólo se menciona ocho veces en el Nuevo Testamento, cuatro de las cuales son las listas de apóstoles. Sin embargo, también hay otras tres personas llamadas Felipe en el Nuevo Testamento (dos son hijos del rey Herodes, y el otro es Felipe el evangelizador, probablemente el que bautizó el eunuco en Hechos 8), por aquello de no confundirlos con el apóstol, cosa que no siempre es sencillo.
En Hechos, el evangelizador Felipe (NO el apóstol) se distingue claramente de Felipe (el apóstol):
“En aquellos días, como crecía el número de los discípulos, se suscitó una murmuración de parte de los helenistas contra los hebreos, de que sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria. Así que, los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: No conviene que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir a las mesas. Escojan, pues, hermanos, de entre ustedes a siete hombres que sean de buen testimonio, llenos del Espíritu y de sabiduría, a quienes pondremos sobre esta tarea. Y nosotros continuaremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Esta propuesta agradó a toda la multitud; y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía. Presentaron a estos delante de los apóstoles; y después de orar, les impusieron las manos.” (Hechos 6:1-6)
Más tarde, se hace referencia a Felipe el evangelizador como “uno de los siete” y “que tenía 4 hijas solteras que profetizaban” (Hechos 21:8-9), no un apóstol o uno de los Doce, y según Hipólito de Roma este Felipe fue también uno de los “setenta” que salieron a evangelizar.
Regresando a Felipe el apóstol, uno de los pocos detalles que nos da la Biblia es que, al igual que Pedro y Andrés, él viene de Betsaida, un pueblo cerca del Mar de Galilea (Juan 1:44). Más tarde, cuando algunos griegos de Betsaida quieren ver a Jesús, acuden primero a Felipe, presumiblemente porque sabían que era del mismo pueblo que ellos (o posiblemente porque hablaba mejor el griego). El momento más notable de Felipe en los evangelios es su papel al traer a Natanael a Jesús.
“Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encontró a Natanael y le dijo: Hemos encontrado a aquel de quien Moisés escribió en la Ley y también en los Profetas: a Jesús de Nazaret, el hijo de José. Y le dijo Natanael:¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.
Jesús vio que Natanael venía hacia él y dijo de él: ¡He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño! Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Le respondió Natanael: Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el rey de Israel! Respondió Jesús y le dijo: ¿Crees porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”? ¡Cosas mayores que estas verás!” (Juan 1:44-50)
Las únicas otras menciones de Felipe en la Biblia ocurren en Juan, cuando Jesús prueba a Felipe preguntándole dónde deberían comprar pan para alimentar a la multitud de 5000 personas (Juan 6:5-7) y cuando Felipe le pide a Jesús que les muestre a Dios el Padre, y Jesús le responde diciendo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:6-10).
Felipe probablemente murió en el primer siglo, posiblemente alrededor del año 80 d.C., pero las tradiciones varían mucho en cuanto a cómo murió, al menos en parte debido a la confusión con Felipe el evangelizador. Una tradición dice que murió por causas naturales, pero otros sugieren que fue apedreado, decapitado o crucificado cabeza abajo junto con su amigo Natanael.
6. BARTOLOMÉ (¿NATANAEL?):
Bartolomé es uno de los apóstoles más misteriosos, su nombre solo aparece en las cuatro listas de los 12 discípulos principales de Jesús, y nunca aparece con ningún título o descripción. Todo lo que realmente sabemos es su nombre y que está estrechamente relacionado con Felipe (aparte de la lista en Hechos 1:13, Bartolomé siempre aparece junto a Felipe, lo que quizás indica algún tipo de relación familiar o de origen).
Por cierto que, para seguir con la ensalada de nombres, es posible que Bartolomé sea la misma persona que Natanael (que sólo se menciona en el Evangelio de Juan), y por el contrario Bartolomé nunca se menciona en Juan. Como la mayoría de los apóstoles, Bartolomé probablemente fue martirizado, aunque la Biblia no lo indica, hay varias explicaciones extrabíblicas de su muerte. La más popular es también la más espantosa: supuestamente Bartolomé fue desollado vivo y luego decapitado.
7. MATEO (LEVÍ):
Mateo (también conocido como Leví) era recaudador de impuestos, una de las profesiones más denigradas en el judaísmo del primer siglo. Como recaudador de impuestos (o “publicano”), Mateo recaudó impuestos para Roma de sus compañeros judíos en Cafarnaúm. Eso en sí mismo sería suficiente para hacerlo sentir como un traidor político: su profesión era un símbolo de la ocupación romana de Israel. Pero para empeorar las cosas, los recaudadores de impuestos ganaron su dinero diciendo que la gente le debía más al César y luego sacando el exceso de la parte superior, y nadie podía hacer nada al respecto. Como resultado, los recaudadores de impuestos estaban a la altura de las prostitutas como el ejemplo de referencia de los peores pecadores.
Así que fue un gran problema que Jesús le pidiera a Mateo que lo siguiera y fuera uno de sus discípulos. La inclusión de Mateo entre los Doce presenta una imagen poderosa de cómo Dios se asocia con todo tipo de personas, incluso con las que menos esperas, para lograr sus propósitos (¡y eso debería ser de enorme gozo para nosotros!). A pesar de que Mateo es uno de los discípulos más conocidos, en realidad sólo se menciona siete veces en la Biblia. Mateo es uno de los pocos apóstoles cuyo llamado está registrado en los evangelios, los tres evangelios sinópticos tienen una versión del mismo relato:
“Pasando de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el lugar de los tributos públicos, y le dijo: ‘¡ Sígueme!’. Y él se levantó y lo siguió.” (Mateo 9:9)
“Y pasando, vio a Leví hijo de Alfeo sentado en el lugar de los tributos públicos, y le dijo: ‘¡Sígueme!’. Y levantándose, lo siguió.” (Marcos 2:14)
“Después de esto, Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví sentado en el lugar de los tributos públicos. Y le dijo: ¡Sígueme! Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.” (Lucas 5:27-28)
Esto no nos dice mucho (aparte de que él era recaudador de impuestos en Cafarnaúm, ya que Cafarnaúm es donde se lleva a cabo este encuentro), pero notarás que Marcos y Lucas llaman a este recaudador de impuestos “Leví” o “Leví hijo de Alfeo”. Dado que estos son pasajes paralelos, y Leví nunca se vuelve a mencionar (y Marcos y Lucas incluyen a Mateo en las listas de apóstoles), es bastante seguro asumir que Mateo y Leví son la misma persona.
Lo más probable es que » Leví » se refiriera a la tribu de la que era Mateo, pero también es posible que tuviera un nombre griego (“Mateo”) pero su nombre hebreo era Leví, similar a cómo el apóstol Saulo también era conocido como Pablo (su nombre en griego). Dado que Mateo/Leví era un judío empleado por Roma, eso no sería sorprendente. Inmediatamente después de llamar a Mateo para que lo siguiera, Jesús cena en la casa de Mateo. Por supuesto que eso hizo que los fariseos, que siempre estaban tratando de atrapar a Jesús y hacerlo pasar por un fraude, estuvieran bastante molestos:
“Sucedió que, estando Jesús sentado a la mesa en casa, he aquí muchos publicanos y pecadores que habían venido estaban sentados a la mesa con Jesús y sus discípulos. Y cuando los fariseos lo vieron, decían a sus discípulos: ¿Por qué come su maestro con los publicanos y pecadores? Al oírlo, Jesús les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. Vayan, pues, y aprendan qué significa: Misericordia quiero y no sacrificio. Porque yo no he venido para llamar a justos, sino a pecadores.” (Mateo 9:10-13)
Los fariseos ven a Jesús pasando el rato con lo peor de lo peor (en su opinión), y asumen que esto es un reflejo de su carácter. Y lo es, pero no de la forma en que pensaban, Jesús no estaba comiendo con recaudadores de impuestos y pecadores porque él también era un pecador, sino que estaba comiendo con ellos para demostrar la misericordia de Dios y reparar el quebrantamiento que se producía al ser tratados como extraños religiosos.
Al incluir a Mateo entre sus discípulos, Jesús mostró que NADIE (ni siquiera aquellos que la sociedad consideraba irredimibles) sería excluido de la mesa de Dios.
La pregunta del millón es: ¿escribió Mateo el “evangelio de Mateo”?
El autor de dicho evangelio es anónimo, pero tradicionalmente se considera que efectivamente el autor es el apóstol Mateo (Leví). La iglesia primitiva afirmó que él lo escribió, y la atribución “según Mateo” se agregó posiblemente ya en el segundo siglo. Finalmente, las tradiciones no están de acuerdo sobre cómo y dónde murió Mateo, varios relatos dicen que fue decapitado, apedreado, quemado o apuñalado. Incluso se sugiere que murió de vejez, como Juan, sin embargo, la mayoría de los eruditos creen que probablemente fue martirizado.
8. TOMÁS:
El apóstol Tomás lamentablemente pasó a la historia simplemente por haber dudado de la resurrección de Jesús, cuando les dijo a los otros discípulos: «a menos que vea las marcas de los clavos en sus manos y ponga mi dedo donde estaban los clavos, y meta mi mano en su costado, no creeré” (Juan 20:25). Pero después de efectivamente ver a Jesús en carne y hueso con sus propios ojos (y posiblemente tocar las heridas), Tomás sólo acató a proclamar: «¡Señor mío y Dios mío!» (Juan 20:28).
Jesús aprovechó la ocasión para responder con una de las declaraciones más poderosas y proféticas sobre la Fe en toda la Escritura:
“Jesús le dijo: ¿Porque me has visto, has creído? ¡Bienaventurados los que no ven y creen!” (Juan 20:29)
El momento de escepticismo de Tomás (que era entendible, dada la situación) le valió el apodo histórico de «Tomás el incrédulo«, que se convirtió en un término para cualquier persona que necesita pruebas antes de creer algo. Aparte de eso, es poco lo que sabemos del apóstol Tomás, no es un personaje importante de la Biblia, apenas se menciona ocho veces en todo el Nuevo Testamento, y cuatro de esas veces son en las listas de los doce apóstoles.
Sin embargo, aunque la Biblia nos dice poco sobre él, el enfoque cauteloso de Tomás para creer en la resurrección sentó las bases para la fe basada en la evidencia y para la enseñanza protestante de “sola fide” (fe solamente). Y aunque vivió hace 2000 años, Tomás también sirve como contraste para los cristianos de hoy, aquellos que no hemos visto y sin embargo hemos creído (por la Gracia de Dios).
La otra cosa curiosa que podemos mencionar sobre Tomás: en los manuscritos originales de la Biblia no le dio un nombre real, sino que en realidad “Tomás” (del griego “Dsomás”, en realidad de origen arameo) quiere decir simplemente «Gemelo«, y para ayudar a aclarar de quién estamos hablando, el apóstol Juan incluye la descripción «llamado Dídimo» o «llamado el Gemelo«, (y “dídimo” quiere decir también “gemelo”). Así que una traducción literal de Juan 11:16, Juan 20:24 y Juan 21:2 diría “el Gemelo, llamado el Gemelo” JAJAJA. Mejor lo seguimos llamando Tomás (a secas). 😉
¿Cómo murió Tomás? Para haber sido un apóstol menor, la tradición de la iglesia es notablemente consistente acerca de su muerte. Un calendario de la iglesia primitiva dice: “3 de julio, Santo Tomás que fue traspasado con una lanza en la India”. La tradición cristiana siria especifica que esto tuvo lugar el 3 de julio del año 72 d.C., y el libro apócrifo de los “Hechos de Tomás” dice que fue martirizado con lanzas en Mylapore, India, y curiosamente no existe otra tradición sobre la muerte de Tomás, por lo que podría ser cierto (o tal vez no)…
9. JACOBO (SANTIAGO), HIJO DE ALFEO:
Este Jacobo/Santiago (hijo de Alfeo), sólo se menciona en las cuatro listas de apóstoles, entonces, todo lo que podemos decir con certeza sobre él es que tenía un nombre muy común (Jacob, igual que el patriarca) y que era hijo de alguien llamado Alfeo. Casi todo lo demás que «sabemos» sobre él es pura especulación, y hay una serie de detalles que no se pueden probar de una forma u otra. La pregunta principal que rodea a Jacobo, hijo de Alfeo, es ¿podemos suponer que es la misma persona que uno o dos de los otros Santiago en el Nuevo Testamento?
Obviamente no es la misma persona que Jacobo/Santiago hijo de Zebedeo (también conocido como Jacobo el Mayor). Sus nombres aparecen en las mismas listas y tienen diferentes padres, pero hay otros dos Jacobos/Santiagos mencionados en el Nuevo Testamento:
- Santiago el Menor (Mateo 27:56, Marcos 15:40, Marcos 16:1, Lucas 24:10)
- Santiago, hermano de Jesús (Gálatas 1:19, Gálatas 2:9, Hechos 15:13)
La iglesia primitiva (más notablemente, Jerónimo) asumió que ambos Jacobos eran todos la misma persona que Jacobo hijo de Alfeo. Podría decirse que el vínculo más fuerte es entre Santiago el Menor y Santiago, hermano de Jesús, por lo que si Santiago, hijo de Alfeo, pudiera vincularse a uno u otro, sería razonable asociar a los tres. Sabemos por los evangelios que Jesús tenía al menos cuatro hermanos: Santiago, José, Simón y Judas (Mateo 13:55, Marcos 6:3), y sabemos que Santiago el Menor tiene al menos un hermano llamado José (Mateo 27:56, Marcos 15:40).
Algunos argumentan que el intento de Marcos de distinguir a Jacobo el menor sugiere que sólo había otro Jacobo para distinguirlo. La palabra traducida como «el menor» tiene más sentido si solo hay dos personas que la audiencia asociaría con el nombre Jacobo, no tres o cuatro. Si resultara que Jacobo, hijo de Alfeo, era la misma persona que Santiago (el hermano de Jesús), eso lo convertiría en uno de los líderes más importantes de la iglesia primitiva (Gálatas 2:9).
Pero muchos académicos modernos adoptan una posición más cautelosa: es posible que sean la misma persona, pero también es posible que no lo sea, JAJAJA. Y siempre es más seguro no hacer suposiciones. Una cosa más sobre Jacobo hijo de Alfeo: curiosamente hay otro hijo de Alfeo mencionado en el Nuevo Testamento: Leví (Mateo), el recaudador de impuestos (Marcos 2:14), esto ha llevado a algunos a asumir que son hermanos, pero la Biblia no aclara esto.
Sin embargo, por alguna razón Jesús llamó a muchos hermanos (Santiago y Juan, Pedro y Andrés, Judas Tadeo y Jacobo el menor, etc.), así que no sería raro, aunque no podemos afirmarlo. De hecho, en dos de las listas sus nombres ni siquiera están uno al lado del otro (Marcos 3:16-19 y Lucas 6:13-16), así que probablemente no estén relacionados, o tal vez si…
Dado que la iglesia primitiva a menudo asumía que Santiago, hijo de Alfeo, era la misma persona que el hermano de Jesús, Santiago y Santiago el Menor, los detalles de su muerte y ministerio son imposibles de separar de los otros Santiago. La tradición dice que Santiago el Justo (hermano de Jesús) fue empujado desde el pináculo de un templo, golpeado con un garrote y luego apedreado hasta la muerte. Otra tradición dice que Santiago, hijo de Alfeo, fue crucificado en Egipto, donde predicaba, y otra simplemente dice que fue apedreado en Jerusalén, pero la verdad es que nunca lo sabremos a ciencia cierta, sin embargo, las probabilidades son bastante altas de que fue martirizado.
10. JUDAS (TADEO):
Judas el apóstol (también es conocido como “Tadeo”, “Judas Tadeo” y “Lebeo”), supuestamente se trata del (medio) hermano de Jesús, el autor tradicional de la carta de Judas, pero la verdad es que la Biblia no nos dice que estos dos Judas sean la misma persona. Al igual que con Jacobo (hijo de Alfeo), no hay mucho que podamos decir sobre Judas Tadeo sin asumir que es la misma persona que el otro Judas. Es cierto que Jesús tenía un hermano llamado Judas (Mateo 13:55, Marcos 6:3). Y el «de Santiago» que usa Lucas para distinguirlo de Judas Iscariote podría significar que es el hermano de Santiago, y Jesús tenía un hermano llamado Santiago.
Además, para terminarla de enredar el tema, el Judas que afirma haber escrito la Epístola de Judas dice que tiene un hermano llamado Santiago (Judas 1). Pero Juan 7:3-5 puede sugerir que el hermano de Jesús, Judas, no creía que él era quien decía ser hasta más tarde, y en este punto Jesús ya había llamado a sus discípulos:
“Por tanto, le dijeron sus hermanos: Sal de aquí y vete a Judea para que también tus discípulos vean las obras que haces. Porque nadie que procura darse a conocer hace algo en oculto. Puesto que haces estas cosas, manifiéstate al mundo. Pues ni aun sus hermanos creían en él.” (Juan 7:3-5)
Juan no necesariamente dice que TODOS los hermanos de Jesús no creían en él, pero esto podría ser una señal de que el hermano de Jesús (Judas) no era uno de sus 12 discípulos principales. Además, la descripción en Lucas 6:16 y Hechos 1:13, que a menudo se traduce como «hijo de Santiago«, es en realidad ambigua. “De Jacobo” es una traducción más literal, y algunos eruditos piensan que es más probable que signifique “hijo de Jacobo” que “hermano de Jacobo”, especialmente porque Lucas usa una forma de la palabra griega “adelphos” (hermano) para comunicar la relación entre Pedro y Andrés (Lucas 6:14) y no los coloca uno al lado del otro como se esperaría que hiciera.
En dos de las listas de apóstoles, parece que se hace referencia a Judas como Tadeo (Mateo 10:2-4, Marcos 3:16-19). Dado que estos dos nombres aparecen aproximadamente en el mismo lugar en las listas, y los otros nombres son consistentes, la tradición de la iglesia (y la mayoría de los eruditos modernos) siempre han asumido que Tadeo era un apodo para Judas. Dado que el nombre Judas tenía asociaciones negativas tan fuertes en la iglesia primitiva (por Judas Iscariote), no sería sorprendente que Judas prefiriera usar otro nombre, o que Mateo y Marcos usaran el apodo para evitar confusiones.
La mayoría de las tradiciones asumen que el apóstol Judas escribió la cortísima carta de Judas porque asumen que es la misma persona que el hermano de Jesús, Judas. Pero desafortunadamente, Judas era un nombre súper común y esto se basa en suposiciones, y la verdad nunca lo sabremos.
11. SIMON (EL ZELOTE):
Simón el zelote sólo se menciona por su nombre en las listas de los apóstoles (Mateo 10:2-4, Marcos 3:16-19, Lucas 6:14-16, Hechos 1:1-13), así que no sabemos casi nada de él. Incluso su apodo “el zelote” (o “fanático”) es lo suficientemente ambiguo como para que no podamos estar seguros de lo que significa, aunque hay varias posibilidades sólidas. Simón el zelote pudo haber pertenecido a una secta judía conocida como los zelotes, que estaban empeñados en la revolución y buscaban un Mesías para derrocar violentamente a Roma, puede haber sido celoso por Jesús y sus enseñanzas, o puede ser que simplemente era sido celoso de la Ley Mosaica y en mofa se le llamaba así.
Lo cierto es que la Biblia no nos dice qué significaba “el zelote”, por lo que nadie puede decirlo con certeza. Este Simón se menciona ocasionalmente en los primeros escritos de la iglesia, pero siglos después de que se escribieran los evangelios, Jerónimo y otros tradujeron mal el título de Simón, creyendo que Mateo y Marcos se referían a él como Simón el cananeo. Asumieron que era de Caná, un pueblo dentro de Galilea, o posiblemente incluso descendía de uno de los grupos de personas no judías en el área.
Este error llevó a la idea de que Simón (el zelote) estuvo presente en la boda de Caná narrada en Juan 2, donde Jesús realizó su primer milagro y convirtió el agua en vino, y que él era la misma persona que Simón, el hermano de Jesús (Mateo 13:55). Algunas traducciones de la Biblia preservan el error de Jerónimo por respeto a la tradición, llamando a Simón “el cananeo” en Mateo 10:3 y Marcos 3:18. Si bien la Biblia no nos dice nada más sobre Simón el Zelote, una tradición posterior afirma que predicó en Egipto y luego se asoció con Judas, el hermano de Jesús. Existen numerosos relatos de la muerte de Simón el zelote, pero los primeros registros se produjeron siglos después de su muerte.
Como muchos de los apóstoles, es difícil concluir exactamente en qué tradición (si es que hay alguna) se puede confiar. En el siglo V, Moisés de Chorene escribió que Simón el zelote fue martirizado en el Reino de Iberia (España), la Leyenda Dorada dice que fue martirizado en Persia en el 65 d.C., los cristianos etíopes creen que fue crucificado en Samaria, otro relato dice que fue crucificado en el año 61 d.C. en Gran Bretaña, en el siglo XVI, Justus Lipsius afirmó que fue aserrado por la mitad, etc., etc., etc. En fin, tal vez fue un mártir, pero tal vez no…
12. JUDAS ISCARIOTE:
Judas Iscariote es uno de los discípulos más conocidos, simplemente porque traicionó infamemente a Jesús por 30 piezas de plata. Hoy en día, decirle a alguien “Judas” es virtualmente sinónimo de “traidor” (y con buenas razones), aparece en varias historias del Nuevo Testamento, y aunque los escritores de los Evangelios están unánimemente de acuerdo en que traicionó a Jesús, presentan varias opiniones sobre sus motivos y las circunstancias que rodearon su muerte.
Judas Iscariote pudo haber sido considerado “bueno con el dinero” o digno de confianza, porque de alguna manera terminó siendo el tesorero designado para Jesús y sus discípulos. Irónicamente, el primer pasaje que dice que él estaba a cargo del dinero del grupo también nos dice que no era digno de confianza.
“Pero uno de sus discípulos, Judas Iscariote, el que estaba por entregarle, dijo: ¿Por qué no fue vendido este perfume por casi un año de salario y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque le importaban los pobres sino porque era ladrón y, teniendo la bolsa a su cargo, sustraía de lo que se echaba en ella.” (Juan 12:4-6)
Esta es parte de la razón por la que mucha gente cree que Judas Iscariote traicionó a Jesús por codicia, aunque también podría haber habido otras motivaciones en juego. Durante la Última Cena, Jesús afirma que uno de los discípulos lo traicionará y luego le dice a Judas: “Lo que vas a hacer, hazlo pronto” (Juan 13:27). Sin embargo, de alguna manera ninguno de los otros discípulos se dio cuenta de eso, asumieron que tenía algo que ver con que él estaba a cargo del dinero (Juan 13:28-29).
Cada uno de los evangelios da una versión ligeramente diferente del momento en que Judas traicionó a Jesús, pero el hilo del relato es así:
“Entonces, uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes y les dijo: ¿Qué me quieren dar? Y yo se los entregaré. Ellos le asignaron treinta piezas de plata; y desde entonces él buscaba la oportunidad para entregarlo.” (Mateo 26:14-16)
“Al atardecer, él estaba sentado a la mesa con los doce y, mientras comían, dijo: De cierto les digo que uno de ustedes me va a entregar. Entristecidos en gran manera, comenzaron a preguntarle uno por uno: ¿Acaso seré yo, Señor? Entonces respondiendo él dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, este me entregará. A la verdad, el Hijo del Hombre va, tal como está escrito de él. Pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado el Hijo del Hombre! Bueno le fuera a aquel hombre no haber nacido. Y respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Acaso seré yo, Maestro? Le dijo: Tú lo has dicho.” (Mateo 26:20-25)
“Mientras él aún hablaba, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. El que le entregaba les había dado señal diciendo: ‘Al que yo bese, ese es. Préndanle’. De inmediato se acercó a Jesús y dijo: ¡Te saludo, Rabí! Y lo besó. Pero Jesús le dijo: Amigo, haz lo que viniste a hacer. Entonces ellos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron.” (Mateo 26:47-50)
“Entonces Judas, el que le había entregado, al ver que era condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Es asunto tuyo!” (Mateo 27:3-4)
Mientras que Jacobo (hijo de Zebedeo) fue el único apóstol que la Biblia muestra claramente que fue martirizado (Hechos 12:2), la muerte de Judas Iscariote obviamente fue especial, no sólo por haber sido el primero en morir, sino por haberse suicidado. Sin embargo, dicho suicidio ha servido de “trampa” para los que buscan contradicciones en la Biblia, porque los relatos no siempre son consistentes:
“Entonces él, arrojando las piezas de plata dentro del santuario, se apartó, se fue y se ahorcó. Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito ponerlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y habiendo tomado acuerdo, compraron con ellas el campo del Alfarero, para sepultura de los extranjeros. Por eso aquel campo se llama Campo de Sangre hasta el día de hoy. Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según el precio fijado por los hijos de Israel; y las dieron para el campo del Alfarero, como me ordenó el Señor.” (Mateo 27:5-10)
Sin embargo, Lucas parece registrar una muerte diferente para Judas:
“Este, pues, adquirió un campo con el pago de su iniquidad, y cayendo de cabeza, se reventó por en medio, y todas sus entrañas se derramaron. Y esto llegó a ser conocido por todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo fue llamado en su lengua Acéldama, que quiere decir Campo de Sangre”. (Hechos 1:18-19)
Algunas personas insisten en tratar de conciliar estos dos relatos, sugiriendo que Judas se ahorcó y luego la cuerda se rompió, o que permaneció colgado allí durante tanto tiempo que su cuerpo se descompuso. Pero eso todavía no resuelve el problema de un relato que dice que los sacerdotes compraron el campo después de la muerte de Judas, y el otro dice que Judas compró el campo antes de morir. ¿Será que los sacerdotes judíos le robaron la plata a un muerto? Hmmm…
Podría ser que uno de los evangelistas se equivocara en un detalle, también podría ser que las circunstancias fueran lo suficientemente complicadas para que ambos escritores tuvieran razón. Nada más consideremos esto: ambos relatos fueron escritos DÉCADAS después de la muerte de Judas, y ni Mateo ni Lucas estuvieron presentes en el trato de Judas con los enemigos de Jesús. Dado que Judas estaba muerto, gran parte de la información tendría que provenir de las personas que hicieron el trato para matar a Jesús, entonces, tal vez no debería sorprendernos que los detalles sean tan borrosos…
13. BONIFICACION #1: MATÍAS
Matías no era uno de los miembros originales de los Doce, y es el único que no fue llamado personalmente por Jesús. En cambio, fue designado por los apóstoles para reemplazar a Judas Iscariote. Varios de los discípulos son bastante misteriosos, pero Matías se lleva las palmas: sólo se menciona dos veces en toda la Biblia (Hechos 1:23 y Hechos 1:26).
Todo lo que realmente sabemos acerca de Matías por las Escrituras es que cumplió con los requisitos de Pedro (subrayado y en negrita) para seleccionar a un nuevo miembro de los Doce (Hechos 1:21-22):
- Había seguido a Jesús desde su bautismo por Juan el Bautista
- Fue testigo de la ascensión de Jesús al cielo
Si bien la Biblia no dice esto explícitamente, el hecho de que Matías estaba claramente siguiendo a Jesús desde el principio y era lo suficientemente importante como para ser seleccionado hace posible que él estuviera entre los “Setenta” (o “Setenta y dos”, según la traducción) a quien Jesús envió delante de él en Lucas 10:1-24. Jesús les dio a estos discípulos el poder de sanar y expulsar demonios, y los envió en parejas para probar la hospitalidad de los lugares a los que iba y predicar el evangelio.
Dado que Matías era una figura bíblica que salió de la nada para asumir un papel destacado en la iglesia, algunas tradiciones afirman que debe haber sido alguien que encontramos en otras narraciones: como Natanael o incluso Zaqueo. Era bastante común que las personas fueran conocidas por varios nombres (como Pedro, Mateo y Judas), pero no hay suficiente evidencia para respaldar las suposiciones sobre la identidad de Matías. Una de las preguntas más importantes que rodean a Matías es si Dios pretendía o no que él reemplazara a Judas Iscariote. Algunos argumentan que su nombramiento fue más el resultado de la personalidad de Pedro que del plan de Dios, especialmente porque luego aparece Pablo que fue SÍ fue llamado personalmente por Jesús para ser apóstol.
Para elegir a alguien para reemplazar a Judas, alrededor de 120 creyentes nominaron a dos personas (Matías y José llamado “Barsabás”, quien también era conocido como “Justo”), y luego echaron suertes. Los eruditos no pueden decir con certeza qué significaba «echar suertes» aquí; podría haber significado simplemente votar, sacar un nombre de un frasco u otra cosa, pero el principio de echar suertes se remonta al Antiguo Testamento. Era un proceso que los israelitas usaban para discernir la voluntad de Dios, buscar su sabiduría o aprender la verdad. Antes de echar suertes en Hechos 1, los discípulos oran:
“Entonces orando dijeron: Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muestra de estos dos cuál has escogido para tomar el lugar de este ministerio y apostolado del cual Judas se extravió para irse a su propio lugar.” (Hechos 1:24-25).
Su intención era claramente aprender la voluntad de Dios. Pero el problema aquí es que todo lo que condujo a ese momento parece haber sido la voluntad de Pedro, quien asumió que era su deber seleccionar a alguien para reemplazar a Judas, pero eso no significa que lo fuera. El hecho de que Dios escogió a Matías cuando se le dio a elegir entre Matías y José no significa que todo el proceso fuera la voluntad de Dios, habría tenido que hacer algo bastante dramático para evitar una selección o comunicar que tenía otras intenciones.
Entonces, ¿se suponía que Matías era uno de los Doce? Tal vez. Pero independientemente de la (posible) “metida de patas” de Pedro, Dios usó a Matías, quien desempeñó un papel clave en ayudar a difundir el evangelio y guiar a la iglesia cuando era más frágil.
14. BONIFICACIÓN #2: PABLO
Pablo (“Saulo” en hebreo) claramente fue un apóstol, pero no en el sentido tradicional porque no era uno de los Doce, y por lo tanto no “había seguido a Jesús desde su bautismo por Juan el Bautista” ni “fue testigo de la ascensión de Jesús al cielo” (ambos requisitos inventados por Pedrito para ser apóstol). Increíblemente fue llamado por Cristo DESPUÉS de Su Resurrección, y se convirtió en una de las figuras bíblicas más reconocidas de todos los tiempos.
Después de todo, escribió la mayoría de los libros del Nuevo Testamento, y a menudo aparece en las listas de las personas más influyentes que jamás hayan existido. Pablo hizo más que nadie en la iglesia primitiva para ayudar a difundir el evangelio por todo el mundo, y tuvo el privilegio de recibir la revelación del “misterio” (el “secreto”) de la salvación POR GRACIA, ¡incluyendo la inclusión de los “gentiles” en el Plan de Dios! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).
Pero claramente él no era formalmente uno de los Doce, y probablemente nunca se encontró con Jesús durante su ministerio terrenal. Antes de su dramática conversión, Pablo era miembro de los fariseos, un grupo de élites religiosas que irónicamente se oponían a Jesús y perseguían a sus seguidores. Hechos incluso registra que Pablo observó y aprobó mientras la gente apedreaba hasta la muerte al primer mártir cristiano (Esteban) en Hechos 8:1. Fue en el camino a Damasco (donde Pablo pretendía arrestar a los cristianos) donde Jesús se le apareció:
“Mientras iba de viaje, llegando cerca de Damasco, aconteció de repente que le rodeó un resplandor de luz desde el cielo. Él cayó en tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él respondió: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que te es preciso hacer.” (Hechos 9:3-6)
Pablo quedó ciego y Jesús usó a un hombre llamado Ananías para restaurar su vista en Jerusalén. A partir de ese momento, Pablo se convirtió en el “apóstol de los gentiles” (Romanos 1:13) y afirmó que Jesús lo había llamado específicamente para alcanzar a las comunidades no judías (Hechos 22:21). Dado que Jesús llamó personalmente a Pablo (pero no llamó a Matías), algunos han argumentado que Pablo estaba destinado a ser el apóstol para reemplazar a Judas Iscariote, lo cual sería casi poético: satanás convirtió a uno de los seguidores más cercanos de Jesús en su contra, ¡pero Jesús convirtió a uno de los adversarios más fuertes de la iglesia en uno de sus defensores más fuertes! 😉
Al final, la única conclusión que podemos sacar de esto es que TODOS los apóstoles eran seres imperfectos, comunes y corrientes, sin NADA que pudieran aportarle al Creador del Universo, ESE ES EL PUNTO. Al igual que en el caso de María (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/la-virgen-maria/), NO fue por sus propios méritos que fueron escogidos, sino para que fueran un testimonio del poder de Dios para el mundo.
“Y viendo la valentía de Pedro y de Juan, y teniendo en cuenta que eran hombres sin letras e indoctos, se asombraban y reconocían que habían estado con Jesús.” (Hechos 4:13)
Lo que debe asombrarnos es que Dios usó a este pequeño grupo de hombres insignificantes, con todos sus problemas, de una manera tan poderosa que, a través de ellos, el mundo fue literalmente cambiado (Hechos 17:6). Y así como Dios usó la debilidad de estos doce para cambiar el mundo, Dios puede usar nuestras debilidades hoy para llegar a los incrédulos y animar al resto de la iglesia (2 Corintios 5:20; Romanos 1:16). El apóstol Pablo nos dice que Dios se lo expresó de una manera hermosa:
“…y me ha dicho: Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo.” (2 Corintios 12:9)
¡Amén!
(Basado en parte en https://www.compellingtruth.org/twelve-disciples-apostles.html , https://overviewbible.com/12-apostles/ y http://www.pravoslavieto.com/docs/sv_otci/sv_Ipolit_Rimski/apostles_12_70.htm)
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