
¿Alguna vez nos detenemos a pensar lo maravilloso y perfecto que es nuestro cuerpo? Probablemente estamos tan ocupados viendo los defectos, las desproporciones, los desórdenes y las enfermedades que tenemos que apenas le ponemos atención, pero es verdaderamente asombroso. Por ejemplo:
- El cuerpo humano contiene casi 37 trillones de células
- Cada segundo, nuestro cuerpo produce 25 millones de células nuevas, lo que significa que en 5 minutos habremos producido igual número de células que personas en el mundo
- Hay entre 95,000 y 160,000 kilómetros de vasos sanguíneos en el cuerpo humano, si se sacaran y se colocaran uno detrás del otro, ¡serían lo suficientemente largos como para dar la vuelta al mundo más de tres veces!
- El cerebro contiene alrededor de 100 mil millones de células nerviosas
- Nuestros huesos son proporcionalmente más fuertes que el acero, un bloque de hueso del tamaño de una caja de fósforos puede soportar hasta 8 toneladas de peso
- El ácido en el estómago es lo suficientemente fuerte como para disolver metales
- La nariz puede reconocer y recordar 50.000 olores diferentes
- Hay 73 kilómetros de nervios en todo el cuerpo
- Nuestros corazones bombean 9000 litros de sangre cada día
- Los riñones procesan alrededor de 200 litros de sangre para filtrar alrededor de 2 litros de desechos y agua
Nuestro cuerpo es realmente la obra maestra del Creador, está compuesto por un número casi incomprensible de partes únicas que funcionan todas juntas, y cada miembro (fuerte o débil, relevante o irrelevante, honroso o deshonroso), es necesario. Nos sentiríamos abrumados si pudiésemos ver una lista completa de lo que hacen todas las diversas partes para que nada más podamos caminar, comer, hacer deporte o inclusive bailar. Somos “un cuerpo”, pero se necesita que cada miembro individual de este “cuerpo” trabaje en perfecta armonía para que podamos hacer lo que hacemos todos los días.
Pues algo similar es lo que se conoce como el “Cuerpo de Cristo”, no es casualidad que la Biblia recurra a la analogía del cuerpo humano para explicar el funcionamiento de la “iglesia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/01/quien-es-la-iglesia/). Este “cuerpo” es igual de maravilloso y perfecto, aunque nos cueste ver su asombroso funcionamiento porque (de la misma forma) estamos más enfocados en ver sus defectos, desproporciones, desórdenes y enfermedades.
Además vivimos frustrados pensado por qué otros miembros del “cuerpo” no están tan preocupados a abordar las necesidades que creemos fundamentales, o por qué priorizan las cosas que nos parecen de menor prioridad. Y, sin embargo, esto es parte de lo que hace que la iglesia sea realmente asombrosa: cada miembro de este “cuerpo” (fuerte o débil, relevante o irrelevante, honroso o deshonroso) es necesario precisamente por su papel único, dado por Dios.
La descripción de la iglesia como “cuerpo” es más que una simple analogía, ¡es la revelación de un misterio! La iglesia no es una mera organización; es realmente un organismo vivo, y al igual que el cuerpo humano, es una encarnación de la “unidad en la diversidad”:
“Porque de la manera que en un solo cuerpo tenemos muchos miembros pero todos los miembros no tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo pero todos somos miembros los unos de los otros.” (Romanos 12:4-5)
Comprender esta realidad, la iglesia como un cuerpo vivo, es ver un hermoso equilibrio entre la importancia crucial del “colectivo” y la importancia crucial del “individuo”. ¡AMBOS SON INDISPENSABLES! ¿Pero qué significa que la iglesia es “un cuerpo”?
Un cuerpo es una unidad singular creada por Dios para hacer ciertas cosas, los miembros individuales por sí solos no pueden cumplir con todos los propósitos para los cuales fue creado el organismo. Por lo tanto, esos miembros de la iglesia deben funcionar juntos como un TODO colectivo para que el cuerpo haga todo para lo que fue creado. El diseño de Dios del “Cuerpo de Cristo” como un cuerpo humano, es una interdependencia a gran escala de diversos miembros que funcionan en roles complementarios para hacer posible que el cuerpo funcione. ¡Esto es simplemente (y complejamente) glorioso!
En este diseño anatómico espiritual, Dios otorga una profunda dignidad y honor tanto al conjunto colectivo, a la iglesia entera como a los miembros individuales, de hecho, a cada miembro individual. La mayoría de nosotros no luchamos por comprender cómo la iglesia entera (el cuerpo colectivo), es necesaria para los propósitos de Dios en el mundo. Y la mayoría de nosotros podemos ver cómo ciertos miembros del “cuerpo” también son necesarios.
Pero podemos albergar dudas de que todos los miembros, en particular nosotros mismos, sean realmente necesarios. Para abordar esta duda común, el Espíritu Santo, a través de Pablo, dice del cuerpo de Cristo:
“Pues el cuerpo no consiste de un solo miembro, sino de muchos. Si el pie dijera: “Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo”, ¿por eso no sería parte del cuerpo? Y si la oreja dijera: “Porque no soy ojo, no soy parte del cuerpo”, ¿por eso no sería parte del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oreja, ¿dónde estaría el olfato? Pero ahora Dios ha colocado a los miembros en el cuerpo, a cada uno de ellos, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros y a la vez un solo cuerpo.” (1 Corintios 12:14-20)
En otras palabras, no podemos confiar en nuestra autoevaluación cuando nos consideramos poco importantes. Y no podemos confiar en nuestra evaluación cuando pensamos que alguien más no es importante:
“El ojo no puede decir a la mano: “No tengo necesidad de ti”; ni tampoco la cabeza a los pies: “No tengo necesidad de ustedes”. Muy al contrario, los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles son indispensables.” (1 Corintios 12:21-22)
“Indispensable” es un término fuerte, Dios está diciendo a través de Pablo que en su evaluación cada persona es necesaria. ES DIOS quien dispuso los miembros en el cuerpo como quiso, cada miembro tiene un papel dado por Dios para desempeñar en el bienestar y la función del cuerpo de Cristo. Y esto es especialmente cierto para aquellas partes del “cuerpo” que podríamos considerar “menos honorables”: 😉
“Además, a los miembros del cuerpo que estimamos ser de menos honor, a estos los vestimos aun con más honor; y nuestros miembros menos decorosos son tratados con aún más decoro. Porque nuestros miembros más honrosos no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba; para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se conduelen con él; y si un miembro recibe honra, todos los miembros se gozan con él.” (1 Corintios 12:23-26)
Una razón importante por la que Dios considera que cada miembro individual es indispensable es porque cada miembro está habitado, animado y dotado por el Espíritu Santo.
“Ahora bien, hay diversidad de dones; pero el Espíritu es el mismo. Hay también diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. También hay diversidad de actividades, pero el mismo Dios es el que realiza todas las cosas en todos. Pero a cada cual le es dada la manifestación del Espíritu para provecho mutuo.” (1 Corintios 12:4-7)
Cristo es la cabeza del cuerpo de la iglesia (Colosenses 1:18), y de forma análoga a cómo el sistema nervioso da poder a los miembros individuales de nuestro cuerpo para llevar a cabo la voluntad y los deseos de nuestra cabeza, el Espíritu Santo nos da poder para llevar a cabo la voluntad y los deseos de nuestra Cabeza dentro de nuestras funciones únicas en la iglesia.
Dios da a cada miembro del cuerpo “la manifestación del Espíritu”, un don y el poder de ejercerlo, “para el bien común”. Y cada don, aunque empoderado por el mismo Espíritu, se manifiesta como «diversidad de ministerios» y «diversidad de actividades«. Todo esto significa que diferentes miembros se verán obligados a hacer cosas diferentes, y significa que diferentes miembros se sentirán de manera diferente acerca de las prioridades: lo que se debe hacer y lo que se debe decir.
Por ejemplo, algunos sentirán la urgencia de enfocarse en contrarrestar las falsas doctrinas que atacan el “cuerpo”, otros en la urgencia de entregarse al ministerio de la enseñanza, ministración y oración, y otros en la urgencia de cuidar y ayudar a las personas vulnerables que lo necesitan en la iglesia.
Aquí es donde necesitamos humildad y fe. Todas estas cosas (y muchas más) importan mucho, y nuestra Cabeza y el Espíritu se preocupan por ellas. Pero ninguno de nosotros (como individuos) puede hacerle frente a todo, cada uno de nosotros está llamado a desempeñar un papel limitado, dependiendo de lo que el Espíritu nos está capacitando para hacer por el bien común.
Nuestros roles pueden cambiar en diferentes temporadas de nuestras vidas, pero cualquiera que sea el rol en el que nos encontremos para nuestra temporada actual, debemos tener cuidado de no asumir que los demás deberían sentir nuestro nivel de urgencia, o hacer lo que estamos llamados a hacer.
Del mismo modo, debemos tener cuidado de no asumir roles que el Espíritu no nos está capacitando para desempeñar, debemos confiar en oración en la Cabeza y el Espíritu de nuestro cuerpo para proporcionar lo que se necesita para el bien común en los momentos y lugares que les parezcan buenos.
Esto es especialmente cierto para roles de predominancia como los de “apóstoles, profetas, evangelistas o pastores y maestros”, ojo que el que elige estos miembros del “cuerpo” es DIOS MISMO, por aquello que alguno de nosotros quiera ponerse creativo porque cree que habla bien, o peor aún, porque heredó el puesto…
“El que descendió es el mismo que también ascendió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, y a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, hasta ser un hombre de plena madurez, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” (Efesios 4:1-13)
Una sólida comprensión y confianza en el glorioso DISEÑO DE DIOS de un cuerpo unificado compuesto por miembros muy diversos está destinada a producir una profunda gratitud: gratitud a Dios por su increíble gracia hacia todos nosotros y gratitud por los dones indispensables que otros son para el cuerpo.
Es un gran regalo saber que no tenemos que realizar funciones en el cuerpo para las que no estamos equipados. Y es un gran regalo para nosotros saber que hemos recibido una función indispensable para contribuir al bien común del cuerpo. El “Cuerpo de Cristo” es maravilloso y magnífico, es un cuerpo real, un organismo vivo, unidad en la diversidad encarnada.
“De manera que tenemos dones que varían según la gracia que nos ha sido concedida: Si es de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; si es de servicio, en servir; el que enseña, úselo en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que comparte, con liberalidad; el que preside, con diligencia; y el que hace misericordia, con alegría.” (Romanos 12:6-8)
Por lo tanto, tengamos presente que el propósito de los dones que Dios nos dio a TODOS los miembros del “cuerpo” es para ponerlo al servicio de los demás miembros, a fin que TODOS alcancemos “la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, hasta ser un hombre de plena madurez”. A final de cuentas, estos dones son de Dios, ¡nosotros sólo somos los administradores!
“Cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios. Si alguien presta servicio, sirva conforme al poder que Dios le da, para que en todas las cosas Dios sea glorificado por medio de Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.” (1 Pedro 4:10-11)
(Basado en parte en https://www.desiringgod.org/articles/one-body-many-causes y https://www.thefactsite.com/10-amazing-facts-about-the-human-body/)
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