
Unos los aman, otros los odian, algunos cristianos dicen que son nuestros “hermanos”, y otros dicen que fueron desechados por Dios y sustituidos por nosotros la iglesia en el Plan divino (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/15/sera-que-la-iglesia-sustituyo-a-israel/).
Lo cierto es que hay muchísima confusión al respecto, y como mañana domingo 14 de Mayo se celebra el 75 aniversario de la creación del Estado de Israel, y todo el pueblo “judío” (en realidad israelita) estará celebrando esta importante fecha, es un buen momento para preguntarnos ¿quién es exactamente el “pueblo judío”? ¿Serán los ciudadanos de dicha nación (actual) ubicada en Asia occidental? ¿Serán los que practican el judaísmo? ¿O será alguien más?
La respuesta podría ser más complicada de lo que nos imaginamos, pero nuevamente tengo que recordar que este es un blog cristiano (bíblico), por lo cual vamos a responderla de acuerdo a lo que dice la Biblia, ¡porque hasta los mismo “judíos” (modernos) podrían estar equivocados!
Para ello vamos a tener que devolvernos unos 3000 años, cuando la nación de Israel se dividió en dos reinos: el Reino de Israel y el Reino de Judá (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-reino-del-norte-israel-y-el-reino-del-sur-juda/). La división ocurrió cuando el rey Salomón pecó al no amar a Dios con todo su corazón (1 Reyes 11:9-13), una forma bonita de decir que se metió con (literalmente) cientos de mujeres que no debía, y al final terminó construyendo altares a cuanto dios existía para agradar a todas esas mujeres extranjeras, por lo cual Dios lo castigó.
Luego de su muerte, las consecuencias fueron una lucha interna dentro del reino entre Roboam y Jeroboam que resultó en la división de la nación (1 Reyes 12:16-24). En consecuencia, los descendientes de Jacob vivían separados en dos grandes regiones, ya fuera en el Reino del Norte (10 Tribus), o en el Reino del Sur (2 Tribus).
La palabra hebrea “judío” aparece por primera vez en 2 Reyes 25:25 si consideramos sólo el orden del Antiguo Testamento, sin embargo si consideramos el orden cronológico de los eventos, entonces la misma palabra hebrea (que se traduce erróneamente como “judío(a)”) se encuentra por primera vez en 1 Crónicas 4, después de que la nación de Israel se dividiera (y antes de que los ejércitos asirio o babilónico invadieran).
“Los hijos de Esdras fueron: Jeter, Mered, Efer y Jalón. Ella dio a luz a María, a Samai y a Isbaj, padre de Estemoa. Y estos son los hijos de Bitia, hija del faraón, a la cual Mered tomó por mujer. Su mujer judía dio a luz a Jared padre de Gedor, a Heber padre de Soco y a Jecutiel padre de Zanóaj.” (1 Crónicas 4:17-18)
Una lectura rápida de los versículos anteriores revela que un hombre llamado Mered tenía dos esposas: Bitia y “su esposa judía” (que su nombre era tan irrelevante que no aparece, sino sólo que era “judía”). ¿Pero a qué se refiere esto?
Algunas versiones de la Biblia usan «de la tribu de Judá» o «judaíta» en lugar de «judío», y ese es el enfoque correcto. La respuesta es que la palabra hebrea que la mayoría de las Biblias tradujo como “judío” es “yejudí”, que significa «un descendiente de la tribu de Judá» y aquí es donde empiezan los enredos.
- La Biblioteca Virtual Judía hace este comentario con respecto a la palabra judío: la palabra judío es la forma adjetiva de judío: la palabra “judío” (en hebreo, “yejudí”) se deriva del nombre Judá, que era el nombre de uno de los doce hijos de Jacob. Judá fue el antepasado de una de las tribus de Israel, que lleva su nombre.
- La organización judía Chabad.org afirma esto: el Reino de Israel fue conquistado por el rey asirio Senaherib, y las diez tribus fueron exiliadas y perdidas. Los únicos israelitas que quedaban eran los residentes del Reino de Judá, y el término “yejudí” (o “judío”) pasó a referirse a todos los israelitas, independientemente de su ascendencia tribal.
Sin entrar mucho en detalle (porque el tema ya lo vimos), después de que el ejército asirio invadiera el Reino del Norte y deportara a un gran número de sus ciudadanos por ahí del año 700 a.C., sólo quedó el Reino del Sur de la nación unida original. Tengamos en cuenta que el Reino del Sur (Judá) no fue invadido sino hasta mucho tiempo después, en consecuencia, muchos de los adoradores de Jehová que quedaban en el norte bajaron a Judá para adorar (2 Crónicas 30:1-18).
El pasaje revela que remanentes de Efraín y Manasés todavía vivían en las ruinas del antiguo reino del norte.
“Ezequías envió mensajeros por todo Israel y Judá, y también escribió cartas a los de Efraín y Manasés para que acudieran a Jerusalén, a la casa del SEÑOR, para celebrar la Pascua del SEÑOR Dios de Israel.” (2 Crónicas 30:1)
“Los mensajeros pasaron de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y de Manasés, y hasta Zabulón; pero se reían de ellos y los ridiculizaban. Solamente algunos hombres de Aser, de Manasés y de Zabulón se humillaron y fueron a Jerusalén. También en Judá se manifestó la mano de Dios, dándoles un solo corazón para cumplir el mandato del rey y de los magistrados, conforme a las palabras del SEÑOR.” (2 Crónicas 30:10-12)
“Toda la congregación de Judá se regocijó, como también los sacerdotes, los levitas y toda la congregación que había venido de Israel. Asimismo los forasteros que habían venido de la tierra de Israel y los que habitaban en Judá. Hubo gran alegría en Jerusalén, porque no había habido cosa semejante en Jerusalén desde los días de Salomón hijo de David, rey de Israel.” (2 Crónicas 30:25-26)
Cronológicamente más tarde, en 2 Reyes 25:25 se usa la palabra judío (en realidad “yejudí”) poco después de la invasión del ejército babilónico a Judá. El pasaje dice que algunos “judíos” se fueron a Egipto para evitar a los babilonios, por lo tanto el término judío no fue creado por los babilonios, contrariamente a lo que afirman algunos, sino que existía antes de su invasión.
Después del exilio en Babilonia por ahí del 600 a.C., la palabra “yejudí” aparece de nuevo en Esdras, Nehemías, Ester, Jeremías y Daniel para describir a los que vivían en Judá. Cuando los babilonios invadieron el Reino de Judá, los judíos vivían en muchas naciones, el profeta Jeremías menciona algunos de los lugares (Jeremías 40:11-15; 44:1).
“Asimismo, todos los judíos [“yejudí”] que estaban en Moab, entre los hijos de Amón y en Edom, y los que estaban en todos los países, cuando oyeron decir que el rey de Babilonia había dejado a Judá un remanente y que había puesto frente a ellos a Gedalías hijo de Ajicam, hijo de Safán, entonces todos estos judíos volvieron de todas las partes a donde habían sido expulsados. Se fueron a la tierra de Judá, a Gedalías, en Mizpa, y recolectaron vino y muchísimas frutas de verano.” (Jeremías 40:11-12)
“La palabra que vino a Jeremías con respecto a todos los judíos [“yejudí”] que habitaban en la tierra de Egipto, que habitaban en Migdol, en Tafnes, en Menfis y en la tierra de Patros…” (Jeremías 44:1)
¿Vemos el enredo?
En resumen, originalmente el Antiguo Testamento usa el término “judío” para referirse (exclusivamente) a los descendientes del Reino de Judá, pero con los años y las conquistas, la palabra hebrea “yejudí” también se empezó a referir a CUALQUIER descendiente de la nación original entera, aunque también se les llamaba “hebreos” (descendientes de Heber, bisnieto de Sem y tataranieto de Noé). Clarísimo, ¿verdad? jajaja
Por lo tanto, avanzando a la época del Nuevo Testamento, ya los dos términos “judíos” y “hebreos” tenían un significado medio turbio, y prácticamente se usaban INDISTINTAMENTE de forma genérica y poco clara para aquellos que provenían tanto del Reino del Norte como del Sur (Mateo 2:2; Juan 4:9; 7:1; Hechos 6:1; 18:2, 24; Filipenses 3:5), aunque también a veces se les llamaba despectivamente “griegos” a los que provenían de las tribus originales del Reino del Norte (Juan 7:35, 12:20), y los gentiles recientemente conversos al judaísmo (“prosélitos”) no siempre eran considerados judíos, pero otras veces (cuando les convenía) sí. ¿Vemos el enredo?
Para colmo de males, en los evangelios también se usaba a veces el término “judío” de forma respectiva para referirse a los líderes religiosos (Juan 1:19), así que lo único que queda claro es que la palabra fue ampliando su uso hasta llegar a un punto donde realmente NADIE sabía a ciencia cierta su significado.
Y si a eso le sumamos el hecho que luego de la destrucción del Templo de Jerusalén donde se quemaron todos los registros de los censos y los miembros de las doce tribus, pues es claro que NADIE sabe ni puede probar documentalmente su proveniencia tribal, MENOS LOS “JUDÍOS” ACTUALES! De hecho, está comprobado científicamente que en un inmenso porcentaje de los “judíos” actuales (más del 90%) NO descienden genéticamente de los patriarcas, sino de una gran zona entre Europa y Asia, el famoso imperio Jázaro, cuna de los judíos askenazis.
Para colmo de males (posterior a la destrucción del templo) los mismos rabinos establecieron en el Talmud (la tradición oral NO BÍBLICA) que la descendencia del judaísmo era “matrilineal” (que ser judío se heredaba a través de la madre judía), contradiciendo así lo que la Biblia establece de forma clarísima: que la identidad judía (o hebrea) se heredaba en términos “patrilineales” (determinados por la identidad del padre), a partir de alguno de los hijos de Jacob.
Por supuesto que nada de eso era casualidad, TODO en el Plan de Dios tiene un propósito y probablemente era permitir que se fuera “diluyendo” el significado y restándole importancia. El mismo Pablo (que era de “pura cepa”) dijo lo siguiente:
“Aunque yo tengo de qué confiar también en la carne. Si alguno cree tener de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, irreprensible. Pero las cosas que para mí eran ganancia las he considerado pérdida a causa de Cristo. Y aún más: Considero como pérdida todas las cosas, en comparación con lo incomparable que es conocer a Cristo Jesús mi Señor. Por su causa lo he perdido todo y lo tengo por basura a fin de ganar a Cristo y ser hallado en él; sin pretender una justicia mía, derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo; la justicia que proviene de Dios por la fe.” (Filipenses 3:4-9)
La palabra traducida como “basura” viene del griego “skúbalon”, que eran los desechos que se le tiraban a los perros (¡e irónicamente “perros” eran como los judíos llamaban despectivamente a los gentiles!). O sea, luego de su conversión, Pablo entendió bien que YA NADA DE ESO IMPORTABA, que la salvación no era un tema hereditario gracia a su linaje benjaminita, sino que ahora bajo el “evangelio de la “Gracia” TODO ES POR FE (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/) y ya no había necesidad de “haber nacido” judío, así se lo explicó en varias de sus cartas:
“Porque por un solo Espíritu fuimos bautizados todos en un solo cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un solo Espíritu.” (1 Corintios 12:13)
“Pero ahora en Cristo Jesús ustedes, que en otro tiempo estaban lejos han sido acercados por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, quien de ambos nos hizo uno. Él derribó en su carne la barrera de división, es decir, la hostilidad, y abolió la ley de los mandamientos formulados en ordenanzas para crear en sí mismo de los dos hombres un solo hombre nuevo, haciendo así la paz. También reconcilió con Dios a ambos en un solo cuerpo por medio de la cruz, dando muerte en ella a la enemistad. Y vino y anunció las buenas nuevas: paz para ustedes que estaban lejos y paz para los que estaban cerca, ya que por medio de él ambos tenemos acceso al Padre en un solo Espíritu. Por lo tanto, ya no son extranjeros ni forasteros sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Han sido edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra angular.” (Efesios 2:13-20)
“Como te rogué cuando partí para Macedonia, quédate en Éfeso para que requieras a algunos que no enseñen doctrinas extrañas ni presten atención a fábulas e interminables genealogías que sirven más a especulaciones que al plan de Dios, que es por la fe.” (1 Timoteo 1:3-4)
¡MÁS CLARO NI EL AGUA! Para rematar, por aquello que a alguno no le hubiese quedado claro el tema, en su magnífica carta doctrinal a los Romanos les escribió más al respecto:
“No es que haya fallado la palabra de Dios; porque no todos los nacidos de Israel son de Israel, ni por ser descendientes de Abraham son todos hijos suyos, sino que en Isaac será llamada tu descendencia. Esto quiere decir que no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios; más bien, los hijos de la promesa son contados como descendencia.” (Romanos 9:6-8)
O sea, la genealogía ya no sirve PARA NADA (¡y no lo dice un gentil, lo dice el “hebreo de hebreos”!). 😉
Todo esto era sombra de lo que habría de venir, ahora, durante el “evangelio de la Gracia”, la salvación ya no es (exclusivamente) para los judíos, sino que los verdaderos “descendientes de Abraham” (o sea el “pueblo de Dios”) sería TODO aquel que creyera, ¡sin importar su ascendencia genética!
“Por lo tanto, sepan que los que se basan en la fe son hijos de Abraham. Y la Escritura, habiendo previsto que por la fe Dios había de justificar a los gentiles, anunció de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.” (Gálatas 3:7-8)
“Así que, todos son hijos de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús porque todos los que fueron bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús. Y ya que son de Cristo, ciertamente son descendencia de Abraham, herederos conforme a la promesa.” (Galatas 3:26-29)
“¡Guárdense de los perros! ¡Guárdense de los malos obreros! ¡Guárdense de los que mutilan el cuerpo! Porque nosotros somos la circuncisión: los que servimos a Dios en espíritu, los que nos gloriamos en Cristo Jesús y los que no confiamos en la carne.” (Filipenses 3:2-3)
JAJAJA, ahora la tortilla se volvió y los “perros” ya no eran los “gentiles”, sino los “que mutilan el cuerpo” (¡los judíos!). Ahora ya no se trata de estar circuncidado (o no) para poder llegar a Dios, ya eso no sirve de nada, ahora la “circuncisión” es un tema espiritual.
“Ustedes, que pretenden ser justificados en la ley, ¡han quedado desligados de Cristo y de la gracia han caído! Porque nosotros por el Espíritu aguardamos por la fe la esperanza de la justicia. Pues en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión valen nada sino la fe que actúa por medio del amor.” (Gálatas 5:4-6)
“Porque ni la circuncisión ni la incircuncisión valen nada sino la nueva criatura.” (Gálatas 6:15)
“Miren que nadie los lleve cautivos por medio de filosofías y vanas sutilezas, conforme a la tradición de hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no conforme a Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad; y ustedes están completos en él, quien es la cabeza de todo principado y autoridad. En él también ustedes fueron circuncidados con una circuncisión no hecha con manos, al despojarlos del cuerpo pecaminoso carnal mediante la circuncisión que viene de Cristo.” (Colosenses 2:8-11)
En conclusión, como vimos la palabra “judío” fue perdiendo claridad y diluyéndose a través del tiempo, así que POCO IMPORTA durante esta “dispensación de la Gracia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/) quiénes creen ser “judíos”, porque aunque pudieran probarlo (¡que no pueden!), tampoco tienen Templo, ¡por lo que tampoco pueden expiar sus pecados mediante los sacrificios de la Ley! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/la-salvacion-desde-la-perspectiva-judia/).
Al igual que los católicos, los judíos están en gravísimo peligro de salvación, están actualmente “sin esperanza” porque sin Cristo NO HAY MANERA que lleguen al Padre y la Ley no los puede salvar, y al menos hasta que se retome el “evangelio del Reino” durante la Semana Setenta (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/setenta-semanas-la-profecia-de-daniel/) tampoco pueden expiar los pecados por medio del sacrificio de animales.
Entonces, ¿quién es judío y dónde están entonces los verdaderos descendientes de Jacob, herederos de las promesas (terrenales)? La verdad es que no tengo idea, pero dudo seriamente que sean los que tienen la nacionalidad israelita, los que profesan la religión judía, y MENOS los que dominan la economía del planeta.
Lo que creo es que SÓLO DIOS LO SABE, porque la Biblia dice que Él los traerá de vuelta a Jerusalén para protegerlos durante la Gran Tribulación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/31/el-lugar-de-refugio/) para que puedan luego entrar finalmente a la Tierra Prometida (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/17/el-reino-milenial/), así que Él los conoce, pero me atrevería a decir que NO serán los que se creen judíos, sino otro grupo que jamás ni se lo imaginaría, que podemos estar seguros que recibirán lo prometido (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/dos-promesas-una-para-israel-y-otra-para-la-iglesia/).
Lo único que por el momento debería importarnos (bíblicamente hablando) es que hoy en día un verdadero “judío” (en un sentido espiritual), es aquel que tiene Fe en Jesucristo, y su pecado fue cancelado en la cruz del calvario, ¡ya nada tiene que ver con interminables genealogías!
“Porque no es judío el que lo es en lo visible, ni es la circuncisión la visible en la carnesino, más bien, es judío el que lo es en lo íntimo, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu y no en la letra. La alabanza del tal no proviene de los hombres sino de Dios.” (Romanos 2:28-29)
(Basado en parte en https://www.neverthirsty.org/bible-qa/qa-archives/question/who-is-a-jew-according-to-bible/)
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