
Este es uno de esos temas que nadie quiere tocar ni con un palo por miedo a emitir opiniones que puedan “ofender” a alguno(as), pero como este es un blog cristiano (y no de opinión), hoy vamos a abordarlo desde la perspectiva bíblica, y si aun así todavía alguien tiene problemas, ¡pues que ponga la queja directamente ante el Big Chief! 😉
El feminismo es supuestamente uno de los movimientos sociales más importantes de las últimas décadas (o al menos así quieren presentarlo), según una encuesta reciente el 69% de las adolescentes se identifican como feministas. ¿Pero qué significa exactamente ser “feminista”? ¿Cuáles son los derechos por los que luchan (y que supuestamente no tienen)? Y lo más importante para los(as) cristianos(as), ¿será bíblicamente correcto?
Para empezar a responder esta pregunta debemos devolvernos al principio de todo, y ver cuál fue el propósito para el cual Dios creó a la mujer:
“Dijo además el SEÑOR Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea.” (Génesis 2:18)
En el plan perfecto de Dios, primero creó al hombre y luego a la mujer (con el propósito de ser su “ayuda idónea”), o sea la mujer fue hecha para complementar de forma PERFECTA al hombre (no lo digo yo, lo dice el Creador de Cielo y Tierra). De hecho, 4000 años después de Adán, el apóstol Pablo (inspirado por el Espíritu Santo) confirmaría esta idea:
“La mujer aprenda con tranquilidad, con toda sujeción; porque no permito a una mujer enseñar ni ejercer dominio sobre el hombre sino estar con tranquilidad. Pues Adán fue formado primero; después, Eva.” (1 Timoteo 2:11-13)
Pero la cosa no termina ahí, y para que no quede duda de la «relación jerárquica» diseñada por Dios, es también Pablo (en otra de sus cartas) quien va más allá:
“Las casadas estén sujetas a sus propios esposos como al Señor, porque el esposo es cabeza de la esposa así como Cristo es cabeza de la iglesia, y él mismo es salvador de su cuerpo. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, de igual manera las esposas lo estén a sus esposos en todo.” (Efesios 5:22-24)
¿Oyeron eso? Pablo aclara que en el Plan de Dios el esposo “es cabeza de la esposa” y esta debe someterse “en todo” (y en la Biblia “todo” es TODO). Pero antes que se me tiren las feministas a destrozarme por semejante osadía, recordemos que la Biblia debemos leerla sin PREjuicios y de forma INTEGRAL (sin sacar versículos al azar), y la estructura “organizacional” aquí presentada no es la excepción.
Es nuevamente Pablo quien nos revela que el esposo TAMBIÉN tiene obligaciones “contractuales” importantes, y que el propósito de esta relación mutua entre marido y mujer es en realidad ser “sombra” de algo de mucho mayor importancia. Sigamos leyendo y veamos la analogía presentada:
Esposos, amen a sus esposas así como también Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, a fin de santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua con la palabra, para presentársela a sí mismo una iglesia gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante sino que sea santa y sin falta. De igual manera, los esposos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propio cuerpo; más bien, lo sustenta y lo cuida tal como Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Grande es este misterio, pero lo digo respecto de Cristo y de la iglesia. Por tanto, cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y la esposa respete a su esposo.” (Efesios 5:25-33)
Esta es la explicación perfecta del porqué de la “sumisión” requerida por parte de la esposa (que aquí representaría el “cuerpo”) al esposo (que aquí representaría la “cabeza”), o sea en la analogía al final TODOS representamos el “Cuerpo de Cristo” que nos uniremos y complementaremos con CRISTO mismo al momento que seamos llevados al cielo ¡en el “rapto de la iglesia”! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/).
“Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (Génesis 2:24)
En el Plan perfecto de Dios, una vez casados AMBOS dejan de ser ellos para ser parte de algo más, el cuerpo de la esposa le pertenece al esposo, ¡y el cuerpo del esposo le pertenece a la esposa!
“La esposa no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino su esposo; asimismo el esposo tampoco tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino su esposa.” (1 Corintios 7:4)
Y como en la Biblia NADA es casualidad, por supuesto que esto TAMBIÉN tiene un propósito de trascendencia eterna, no solo para un tema relacional. Dios nos está mostrando mediante la figura del matrimonio que al final TODOS los cristianos (hombres y mujeres) seremos parte de algo mucho más grande e importante, pero todo empieza por entender que cuando nacemos de nuevo y le entregamos nuestra vida al Señor YA NO NOS PERTENECE (¡le pertenece a Él!), de la misma manera que en el matrimonio nuestros cuerpos ya no son nuestros.
“¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en ustedes, el cual tienen de Dios, y que no son de ustedes? Pues han sido comprados por precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo.” (1 Corintios 6:19-20)
Regresando al tema del feminismo, debemos entender que en teoría este “movimiento” se trata de la lucha por la igualdad en el trato de los dos géneros, pero en la realidad lo único que persigue es DESTRUIR EL PLAN DE DIOS, puesto que los roles que Dios le dejó al hombre NUNCA podrán ser desempeñados por la mujer, ¡y mucho menos podrá el hombre realizar los roles diseñados para la mujer! En el Génesis podemos leer que Dios hizo dos géneros muy distintos con derechos y deberes establecidos MUY DISTINTOS para cumplir Su voluntad para la humanidad, y eso lo podemos ver también en el reino animal.
Cada uno de los rasgos que reciben las mujeres está ligado a un rol específico que Dios desea para ellas, por ejemplo, las mujeres son naturalmente más protectoras, afectuosas y pacientes (o al menos se supone que así sean, jajaja); con un gran desarrollo de su parte emocional y con lo que ahora llamamos “un sexto sentido”, esto porque están llamadas a criar a sus familias, a educar a sus hijos y apoyar a su esposo.
Por otro lado, los rasgos que Dios nos dio a los hombres también están vinculados a roles y trabajos específicos, nosotros somos más fuertes físicamente, enfocados en la acción y diseñados para ser líderes naturales, y es por eso que Dios nos pone como cabeza de la familia. Dios simplemente nos hizo a propósito para que fuéramos diferentes para Su Gloria, pero el hecho de que los hombres y las mujeres tengamos roles diferentes ¡no significa que uno sea más valioso que el otro! Dios cree que las mujeres y los hombres tienen el mismo valor pero roles diferentes, los hombres y las mujeres somos diferentes, pero nos complementamos entre sí.
Cuando ambos integrantes de una relación aceptan plenamente la feminidad de la esposa y la masculinidad del esposo (en ambos casos dadas por Dios) la relación será duradera, de lo contrario es perder el tiempo, no hay forma que funcione porque será como un monstruo de dos cabezas tratando de luchar entre sí por ver quien «manda», exactamente lo que buscar el diablo.
Y si no me creen, las estadísticas recientes muestran resultados alarmantes, como por ejemplo que el 80% de los divorcios recientes fueron solicitados POR LA MUJER. Esto solo refleja que el mundo está cayendo en el engaño y la confusión de satanás, si las mujeres comienzan a perder su feminidad y empiezan a buscar llevar una vida similar a la que Dios dispuso para el hombre, las líneas entre los roles dados por Dios eventualmente destruirán la base de la familia, e irónicamente a la mujer misma (¡que se supone es lo que busca defender este movimiento!).
Al final del día, el feminismo es un movimiento de origen absolutamente SATÁNICO que aleja a las mujeres de la verdad sobre quiénes son, ¡y para qué Dios las puso en este mundo!, por eso es que siempre terminan más confundidas, más insatisfechas y con un gran vacío en su corazón. Por ignorancia y/o desconocimiento de la Palabra de Dios, las feministas quieren redefinir el rol que Dios les dio en la sociedad, pero los(as) cristianos(as) debemos entender que nuestro lugar es buscar agradar a Aquel que nos creó y diseñó PERFECTOS(AS).
En el caso de las mujeres, el Señor la creó como el complemento perfecto al hombre (y nosotros como el complemento perfecto de ellas), por eso fue Dios dijo que “no era bueno que el hombre estuviera solo”. En el Plan de Dios las vidas de ambos se complementan de forma PERFECTA, sin discusiones ni luchas de poder, sino que cada uno aporta sus fortalezas y sus debilidades para lograr un equilibrio perfecto, en amor y en humildad.
Contrario a lo que pregonan las feministas, el Plan de Dios para la mujer está LEJOS de querer verla humillada, derrotada o pisoteada por el esposo, ¡todo lo contrario! Si no me creen, es cuestión de leer la descripción de la «mujer virtuosa» del capítulo 31 del Libro de Proverbios, que nos pinta la foto de una mujer emprendedora, inteligente, valiente y además “bienaventurada”:
“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su valor sobrepasa a las perlas. Confía en ella el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias. Le recompensará con bien y no con mal todos los días de su vida. Busca lana y lino y con gusto teje con sus manos. Es como un barco mercante que trae su pan de lejos. Se levanta siendo aún de noche, y da de comer a su familia y su diaria ración a sus criadas. Evalúa un campo y lo compra, y con sus propias manos planta una viña. Ciñe su cintura con firmeza y esfuerza sus brazos. Comprueba que le va bien en el negocio, y no se apaga su lámpara en la noche.
Su mano aplica a la rueca, y sus dedos toman el huso. Sus manos extiende al pobre y tiende sus manos al necesitado. No teme por su familia a causa de la nieve porque toda su familia está vestida de ropa doble. Tapices hace para sí, y se viste de lino fino y púrpura. Es conocido su marido en las puertas de la ciudad, cuando se sienta con los ancianos del país. Telas hace y las vende; entrega cintas al mercader. Fuerza y honor son su vestidura, y se ríe de lo porvenir. Su boca abre con sabiduría, y la ley de la misericordia está en su lengua. Considera la marcha de su casa y no come pan de ociosidad.
Se levantan sus hijos y le llaman: “Bienaventurada”. Y su marido también la alaba: “Muchas mujeres han hecho el bien, pero tú sobrepasas a todas”. Engañosa es la gracia y vana es la hermosura; la mujer que teme al SEÑOR, ella será alabada. ¡Denle del fruto de sus manos, y en las puertas de la ciudad alábenla sus hechos!” (Proverbios 31:10-31)
Aunque los respectivos mandatos de Dios al esposo y a la esposa no están necesariamente condicionados a la reciprocidad por parte de la pareja, ¿quién no querría tener un esposo o una esposa que cumpla con todos los requisitos bíblicos?
¡Así cualquier matrimonio funciona!
(Basado en parte en https://www.hiswillmyfaith.com/blog/feminism-vs-biblical-womanhood)
Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.