El rico y Lázaro: ¿parábola o visión?

La historia del hombre rico y Lázaro (registrada únicamente en el evangelio de Lucas), es una de las enseñanzas más enigmáticas de Jesús, y muchos basan toda su posición sobre lo que nos ocurre después de la muerte en estos pocos versículos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/26/que-pasa-cuando-morimos/), suponiendo que se trata de un tipo de visión profética y NO de otra parábola más.

Entonces, antes de poder estudiar el significado de la historia, debemos responder la pregunta ¿ES UNA PARÁBOLA O ALGO MÁS?

Cierto hombre era rico, se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.  Y cierto pobre, llamado Lázaro, estaba echado a su puerta, lleno de llagas, y deseaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico.  Aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado.  Y en el Hades, estando en tormentos, alzó sus ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: ‘Padre Abraham, ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua porque estoy atormentado en esta llama’.

Y Abraham dijo: ‘Hijo, acuérdate que durante tu vida recibiste tus bienes y, de igual manera Lázaro, males.  Pero ahora él es consolado aquí, y tú eres atormentado.  Además de todo esto, un gran abismo existe entre nosotros y ustedes para que los que quieran pasar de aquí a ustedes no puedan, ni de allá puedan cruzar para acá’. Y él dijo: ‘Entonces te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre (pues tengo cinco hermanos), de manera que les advierta a ellos para que no vengan también a este lugar de tormento’.  Pero Abraham dijo: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas.  Que les escuchen a ellos’. Entonces él dijo: ‘No, padre Abraham.  Más bien, si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán’. Pero Abraham le dijo: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos’.(Lucas 16:19-31)

De entrada, el pasaje da la impresión que representa la narración de un evento real, pero antes de sacar conclusiones debemos revisar todos los detalles y la naturaleza de la historia, porque si se pretende que se entienda como el informe de un evento real, eso afecta nuestra comprensión de los detalles de la historia en sí y la naturaleza del escenario del más allá que describe.

Las dos razones principales por las que los defensores de que se trata de la historia real (y por ende con un propósito y significado para nosotros) son:

  1. Los escritores de los evangelios sinópticos (no hay verdaderas parábolas en el evangelio de Juan) generalmente introducen el relato de una parábola con palabras como “entonces Jesús les contó una parábola” (Lucas 18:1), o nos dicen en retrospectiva que la historia anterior era una parábola, como en «Jesús habló todas estas cosas a la multitud en parábolas» (Mateo 13:34).  Sin embargo, en Lucas 16 no hay declaraciones tales que la historia de Lázaro y el hombre rico fuera, de hecho, una parábola.
  2. Las parábolas de Jesús casi siempre son genéricas: no utilizan los nombres de personas reales, sino que nos hablan de las acciones de «un hombre«, «una mujer«, incluso «cierto rey» o quien sea.  En Lucas 16, sin embargo, Jesús nombra específicamente al hombre Lázaro como el personaje central de la historia, en línea con sus declaraciones sobre otros individuos específicos (como Abraham, Moisés, el rey Herodes, Juan el Bautista, etc.).

Sin embargo, como veremos a continuación, estos dos argumentos son bastantes débiles, y es fácilmente comprobable que no es tan cierto que los evangelistas siempre mencionan cuando una historia es una parábola.  Por ejemplo, el mismo Lucas no lo hace en el mismo capítulo al registrar la historia del hombre rico y su mayordomo injusto (Lucas 16:1-13), y aun así se considera universalmente como una parábola.

Por otro lado, aunque Jesús no usa nombres personales en sus otras parábolas, a veces sí incluye detalles personales y alusiones que asocian la historia con un individuo real.  Tales son los casos en sus parábolas sobre la construcción de una torre (Lucas 14:28-30) y un rey que hace la guerra sin la debida preparación (Lucas 14:31-32), las cuales pueden vincularse a gobernantes específicos de esa época, sin que estén específicamente nombrados.

Otro aspecto a considerar es que Jesús frecuentemente enfatizó los significados de los nombres, como cuando nombró a Simón, “Pedro” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/16/quien-es-la-roca/).  Esta atención a los nombres y sus significados puede desarrollarse en la historia de Lázaro y el hombre rico porque en su forma hebrea de “Eleazar” el nombre significa “Dios es mi ayuda”, pintando una poderosa imagen verbal de la identidad de un individuo que fue evitado y rechazado, pero a quien Dios ayudó.

Finalmente, hay una razón gramatical convincente para entender esta historia como una parábola.  Al contar las parábolas de Jesús, Lucas a menudo usa el pronombre griego “tís” (“uno” o “alguien”, a menudo traducido como “un cierto...” en las traducciones de la Biblia). Así, por ejemplo, nos dice que “cierto hombre tenía dos hijos” (Lucas 15:11), y Lucas usa exactamente este patrón al presentar la historia del hombre rico y Lázaro: “había un hombre rico…” (Lucas 16:1), lo que indica que NO estaba narrando un evento, sino una parábola.

En conjunto, estas cuatro razones pesan más que el hecho de que se use un nombre personal (debido al significado oculto del nombre) en la historia del hombre rico y Lázaro, y por lo tanto se entiende mejor como una parábola en la que el nombre de la única persona identificada tiene relevancia para la historia misma.  Esta es una conclusión importante ya que significa que no debemos usar la historia en la formación de doctrina sobre el cielo, el infierno o el castigo.  

Es probable, de hecho, que en lugar de revelar detalles reales sobre la “otra vida”, la historia del hombre rico y Lázaro es simplemente una parábola que usa el entendimiento actual de las personas religiosas con las que Jesús estaba hablando.  Pero ahora sí, ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DE LA PARÁBOLA?

Un principio importante para recordar al estudiar la Biblia es considerar siempre el contexto de cualquier versículo, capítulo o libro (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/09/hermeneutica-y-exegesis/).  En el caso de la parábola del hombre rico y Lázaro, es importante entender el contexto histórico y bíblico de esta parábola. Justo antes que Lucas narrase esta parábola hay otra sobre el “mayordomo injusto”, que comienza con la frase “había un hombre rico”.  Mientras Jesús transmitía esa parábola a sus discípulos, los maestros judíos, los fariseos, estaban escuchando.

Los fariseos, que eran avaros, oían todas estas cosas y se burlaban de él.”  (Lucas 16:14)

Estos líderes religiosos se burlaron de Jesús porque sabían que eran el objeto directo de sus palabras.  Esta no fue la primera vez que Jesús criticó a estos hombres por su codicia, corrupción y explotación ensimismadas.  Por ejemplo, en Mateo 23:14, Cristo declaró que estaban “devorando las casas de las viudas”.  También en Mateo 23:25 declaró que estaban “llenos de robo y desenfreno.

Entonces, el contexto en el que se puede entender la parábola de Lázaro y el hombre rico involucra la responsabilidad de una persona de usar el dinero y la riqueza adecuadamente, pero más que eso nos enseña el peligro de confiar en los bienes materiales, en las obras o en el hecho de ser “religioso” como justificación de la vida eterna (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/12/el-peligro-de-la-religion/), en lugar de confiar en la Gracia para salvación.

Y sino preguntémonos: ¿se condenó el rico por ser rico?  ¿Se salvó Lázaro por ser pobre? JAMÁS, esa sería una pésima comprensión de la parábola a la luz de la Palabra, y MENOS para nosotros durante el “evangelio de la Gracia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).

Por último (y tal vez el mayor error doctrinal), debemos tener cuidado de no sacar conclusiones apresuradas sobre lo que significa que Lázaro “fue llevado al seno de Abraham”.  ¿Será esto el Cielo? Y todavía más importante, ¿a qué momento de tiempo se refiere (escatológicamente hablando)?

Hagamos una pausa para hacer lo que puede parecer una pregunta obvia.  ¿Cuál es la definición de “seno”?  Según la Real Academia Española, el seno (o regazo) es algo “que recibe en sí a otra, dándole amparo, gozo o consuelo”. O sea que estar “en el seno de una persona” también puede significar que una persona o cosa es abrazada o apreciada, por ejemplo, en las versiones más antiguas de Deuteronomio 13:6 se habla de la esposa de un hombre como “la mujer de tu seno”, lo que significa una relación estrecha e íntima.

Por lo tanto, cuando Lázaro es llevado “al seno de Abraham” indica que tiene una conexión profunda y personal con ese hombre justo que “fue llamado amigo de Dios” (Santiago 2:23).  El hombre rico, por otro lado, estaba demasiado preocupado por sí mismo y sus posesiones para tener una relación con Dios.  Entonces, ¿dónde estará Abraham cuando Lázaro sea llevado ante él? Jesús les dijo a los líderes religiosos de su época: 

Allí habrá llanto y crujir de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y a ustedes echados fuera.”  (Lucas 13:28)

Entonces queda claro que Lázaro será llevado al “Reino de Dios” donde están Abraham, Isaac, Jacob y todos los profetas, ¿pero será esto el cielo?

Si entendemos que TODO estos pasajes iban dirigidos a Israel y NO a la iglesia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/27/son-cristianos-los-evangelios/) y que la Biblia explica que el “Reino de Dios” (también llamado el “Reino de los Cielos”) se establecerá en la tierra en la segunda venida de Jesucristo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/y-donde-queda-el-reino-de-los-cielos/), pues llegamos a la conclusión que no se trata del cielo, sino del cumplimiento de la promesa terrenal para Abraham y sus descendientes, cuando finalmente reinen con Cristo “como reyes y sacerdotes” SOBRE LA TIERRA (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/dos-promesas-una-para-israel-y-otra-para-la-iglesia/).

“Al que nos ama y nos libró de nuestros pecados con su sangre, y nos constituyó en un reino, sacerdotes para Dios su Padre; a él sea la gloria y el dominio para siempre jamás. Amén.” (Apocalipsis 1:5b-6)

“El séptimo ángel tocó la trompeta. Y en el cielo se oyeron grandes voces que decían:El reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo.  Él reinará por los siglos de los siglos.”  (Apocalipsis 11:15)

(Basado en parte en http://www.livingwithfaith.org/blog/the-rich-man-and-lazarus-parable-or-fact y https://www.ucg.org/bible-study-tools/booklets/the-truth-about-the-rich-man-and-lazarus/the-truth-about-the-rich-man-and-lazarus)


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