
La higuera (y consecuentemente sus frutos los higos) forma parte del relato bíblico desde el Génesis hasta el Apocalipsis, pero podemos verla especialmente representada en dos pasajes:
- LA MALDICIÓN DE LA HIGUERA
Únicamente los evangelios de Mateo y Marcos registran el relato de Jesús maldiciendo la higuera, veamos ambos pasajes:
“Volviendo a la ciudad por la mañana, tuvo hambre. Al ver una higuera en el camino, fue a ella; pero no encontró nada en ella sino solo hojas, y le dijo: Nunca jamás brote fruto de ti. Pronto se secó la higuera, y los discípulos, al verlo, se maravillaron diciendo: ¿Cómo se secó tan pronto la higuera?” (Mateo 21:18-20)
“Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo desde lejos una higuera que tenía hojas, se acercó para ver si hallaba en ella algo. Cuando fue a ella, no encontró nada más que hojas porque no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: “¡Nunca jamás coma nadie de tu fruto!”. Y lo oyeron sus discípulos.” “Por la mañana, pasando por allí vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Rabí, he aquí la higuera que maldijiste se ha secado.” (Marcos 11:12-14, 20-21)
Entonces, vamos al grano: ¿estaba Jesús castigando a la higuera por una rabieta de hambre? ¿Qué fue exactamente lo que le disgustó tanto de la “pobre” higuera? Y la pregunta más importante de todas, ¿por qué la higuera fue maldecida “para siempre”? ¿No es eso un poco radical simplemente por no producir fruto?
En la superficie, claramente parece una tontería, pero si le permitimos al Espíritu Santo que nos muestre las cosas, ¡entonces aprenderemos conceptos que nunca nos imaginaríamos ni en un millón de años! Algo sorprendente estaba ocurriendo en esta extraña situación y debemos escudriñar las Escrituras para descubrirlo, observemos cómo la Palabra de Dios se interpreta a sí misma.
Aquí hay algunas observaciones preliminares que podemos hacer sobre la maldición de la higuera:
- En primer lugar, sucedió en Jerusalén, después de pasar la noche en la cercana Betania, Jesús regresó a Jerusalén por la mañana para encontrar la higuera improductiva (Mateo 21:12-19; Marcos 11:11-15)
- En segundo lugar, esa higuera está asociada con Jesús limpiando el Templo de Jerusalén que ha sido corrompido con falsa doctrina (Mateo 21:12-13; Marcos 11:15-17)
¿Por qué elegir una higuera? ¿Por qué no maldecir un olivo, una mata de moras salvajes o un árbol de naranja? Claramente esto no sucedió al azar, porque también pudo haber escogido una vid que se encontraban fácilmente en la región, pero el Señor eligió deliberadamente una higuera por su significado simbólico.
Una vez más, le daremos a la Biblia una audiencia justa y dejaremos que se siga explicando a sí misma, y vemos que los higos aparecen por primera vez en el Génesis:
“En ese instante se les abrieron los ojos a los dos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entonces tejieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas.” (Génesis 3:7)
Sabemos que este pasaje sucedió inmediatamente después de la caída del hombre, cuando Adán y Eva pecaron contra Dios al comer del fruto prohibido. Por lo tanto, desde ese momento en adelante, los higos en la Biblia tienen el significado del hombre que intenta cubrir su desnudez espiritual (problema del pecado).
Así, la higuera en las Escrituras es indicativa de religión (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/12/el-peligro-de-la-religion/), como la forma humana de pretender alcanzar las cosas divinas en nuestras fuerzas, lo cual sabemos es absolutamente imposible.
- LA PARABOLA DE LA HIGUERA
Ahora pasemos al otro pasaje donde podemos confirmar el significado simbólico de la higuera. Esta parábola es bastante simple, siempre que recordemos nuestros comentarios anteriores:
“También les dijo esta parábola: Un hombre había plantado una higuera en su viña, y cuando fue a buscar higos en ella no encontró ninguno. Entonces le dijo al viñador: “Hace tres años que vengo a buscar higos en esta higuera, y nunca encuentro uno solo. ¡Córtala, para que no se desaproveche también la tierra!” Pero el viñador le dijo: “Señor, déjala todavía un año más, hasta que yo le afloje la tierra y la abone. Si da fruto, qué bueno. Y si no, córtala entonces.” (Lucas 13:6-9)
“Un hombre” (Dios Padre), plantó una “higuera” (el pueblo judío) en “Su viña” (Israel). Ese sistema, por ser la Ley perfecta de Dios, debería haber generado fe y obras justas en Israel. Usando la Ley, Israel podría haberse convertido en la nación que podría hacer, por fe, lo que Dios Padre quería que hicieran. Sin embargo, cuando Jesucristo vino a Israel durante Su ministerio terrenal, se sintió decepcionado. Pasó tres años buscando fruto: buscando fe y buenas obras (una vida justa), un pueblo listo para trabajar por fe en el cumplimiento de la voluntad de Dios, así que le dio UN AÑO MÁS (hasta el apedreamiento de Esteban, pero eso lo veremos en otro estudio).
Tristemente, el Señor no encontró tal nación viviendo en la Tierra Prometida, lo que encontró fue un sistema religioso que no podía hacer de Israel el pueblo de Dios porque siempre enfatizaba su propio desempeño. Como los judíos eran pecadores (como todos los descendientes de Adán, ¡incluyéndonos a nosotros!) su actuación nunca fue suficiente para agradar a Dios. La religión no podía lidiar permanentemente con el problema de su pecado más de lo que podía ayudar a los gentiles en su pecado, esto queda muy claro en el Libro de Romanos.
¡La Ley no puede ayudar al pecador a hacer lo correcto porque el pecador es por naturaleza un fracaso!
“Pero sabemos que todo lo que dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley para que toda boca se cierre y todo el mundo esté bajo juicio ante Dios. Porque por las obras de la ley nadie será justificado delante de él; pues por medio de la ley viene el reconocimiento del pecado.” (Romanos 3:19-20)
“Entonces, ¿para qué existe la ley? Fue dada por causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a quien había sido hecha la promesa. Y esta ley fue promulgada por medio de ángeles, por mano de un mediador.” (Gálatas 3:19)
La Ley fue añadida a la promesa de Dios a Abraham (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/los-pactos-de-dios-con-el-hombre/) para probarle a Israel que sus obras no darían como resultado la promesa. En otras palabras, la promesa sería dada completamente por la Gracia de Dios, ¡no por sus esfuerzos!
Lo mismo es cierto hoy para nosotros, si queremos que el pecado reine en nuestras vidas, ¡la Ley hará precisamente eso!
“Pues el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley.” (1 Corintios 15:56)
Ningún pecador necesita seguir un conjunto de reglas para obtener una posición correcta ante Dios, simplemente porque eso es imposible. El pecador necesita que Dios le dé una posición correcta, se trata de lo que Cristo hizo por nosotros (la Gracia), ¡y no de lo que hacemos nosotros por Dios! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).
Regresando al relato de la parábola, el año que se menciona representa el ministerio inicial de los 12 apóstoles y los discípulos, que lamentablemente resultó en incredulidad y más persecución, por lo que Dios apartó temporalmente a la nación de Israel, y levantó a Saulo de Tarso (Pablo) como “el apóstol de los gentiles” (Romanos 11:13).
En cuanto al relato de la maldición de la higuera, encontramos que Nuestro Señor Jesús tuvo “hambre”, Él desea la fe y las obras en Israel, Él quiere que Israel funcione como su pueblo terrenal como Él lo planeó. Viajando de Betania al Templo de Jerusalén, se encuentra con una higuera, mostrando un conjunto completo de hojas verdes, o sea, el árbol tenía una vista muy buena, pero la apariencia era engañosa. Parecía prometedora para satisfacer el alma hambrienta, pero por desgracia, no eran más que hojas sin frutos, ¡completamente infructuosa!
La higuera palestina produce hojas y pequeños higos a principios de marzo. Por lo tanto, fue inesperado encontrar una higuera con hojas pero sin frutos. Incluso hoy en día, la religión tiene una bonita apariencia exterior pero, por dentro, ¡abunda en muerte espiritual!
“¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque son semejantes a sepulcros blanqueados que, a la verdad, se muestran hermosos por fuera; pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda impureza. Así también ustedes, a la verdad, por fuera se muestran justos a los hombres; pero por dentro están llenos de hipocresía e iniquidad.” (Mateo 23:27-28)
¡El sistema religioso de obras pervertidas de Israel no engañó al Señor! Pretendían ser justos, pero todo era artificial. De hecho, adoraron el sistema religioso en lugar del Dios que se lo dio, en el fondo su «bondad religiosa» era capaz de cometer cualquier atrocidad, hasta de exigir la muerte del Mesías, ¡el Hijo de Dios!
Cristo Jesús respondió a la religión infructuosa de Israel al pronunciar sobre la higuera: “Nunca jamás brote fruto de ti” (Mateo 21:19). Marcos 11:15 lo dice de otra manera: “Nunca jamás coma nadie de tu fruto”. Al hacer este decreto, Cristo estaba mostrando cómo un día terminaría con el sistema de la Ley Mosaica (que de todos modos era solo temporal; véase Gálatas 3:15-26), el Antiguo Pacto pasaría para que el Nuevo Pacto pudiera ser establecido.
En lugar de un arreglo que dependa de la fidelidad de Israel (que no era capaz de producir nada que agrade a Dios), el SEÑOR Dios instituiría un nuevo sistema, este Nuevo Pacto dependería completamente de Él haciendo que Israel obedezca Su Ley, sería Su Espíritu obrando en ellos para lograr Su fin, ¡tal y como ya lo hace con la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”!
“Pero ahora Jesús ha alcanzado un ministerio sacerdotal tanto más excelente por cuanto él es mediador de un pacto superior, que ha sido establecido sobre promesas superiores. Porque si el primer pacto hubiera sido sin defecto no se habría procurado lugar para un segundo. Porque, reprendiéndoles, dice: “He aquí vienen días”, dice el Señor, “en que concluiré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto; no como el pacto que hice con sus padres en el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto. Porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo dejé de preocuparme por ellos”, dice el Señor.
“Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días”, dice el Señor. “Pondré mis leyes en la mente de ellos y en su corazón las inscribiré. Y yo seré para ellos Dios, y para mí ellos serán pueblo. Nadie enseñará a su prójimo, ni nadie a su hermano, diciendo: ‘Conoce al Señor’; porque todos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor. Porque seré misericordioso en cuanto a sus injusticias y jamás me acordaré de sus pecados”. Al decir “nuevo”, ha declarado caduco al primero; y lo que se ha hecho viejo y anticuado está a punto de desaparecer.” (Hebreos 8:6-13)
El Nuevo Pacto de Dios con Israel será establecido en la Segunda Venida de Cristo. Por ejemplo, Hechos 3:19 dice: “Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse para que sean borrados sus pecados; de modo que de la presencia del Señor vengan tiempos de refrigerio” y Romanos 11:26-27 dice: “Y así todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el libertador; quitará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados.”
Basado en la sangre derramada de Jesucristo en el Calvario, el Nuevo Pacto se hará cargo de los pecados de Israel cometidos bajo el Antiguo Pacto (Ley Mosaica). Bajo el Nuevo Pacto, Dios colocará Su Espíritu Santo en los judíos creyentes para que obedezcan Sus leyes, lo que la religión no pudo hacer por Israel, lo que Israel no pudo hacer por sí mismo, eso es precisamente lo que Dios hará por Israel.
No podrían convertirse en Su pueblo por sus propias fuerzas, pero Él puede hacerlos Su pueblo, el profeta Ezequiel escribió más de cinco siglos antes de Cristo:
“Pondré mi Espíritu dentro de ustedes y haré que anden según mis leyes, que guarden mis decretos y que los pongan por obra. Y habitarán en la tierra que di a sus padres. Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios.” (Ezequiel 36:27-28)
Esto cumplirá el Pacto Abrahámico de Génesis 12:1-3, permitiendo que Israel sea una bendición para todas las naciones en el Reino Milenario de Cristo, pero Dios nunca más instituirá el sistema religioso Mosaico (Antiguo Pacto) en Israel, en cambio, porque lo reemplazó con el Nuevo Pacto. Sin embargo, otra persona en la Biblia sí “resucitará” el sistema mosaico: el anticristo satánico. En el año 70 d.C., los romanos invadieron Jerusalén y destruyeron el Templo que existía durante el ministerio terrenal de Jesús, y los sacrificios judaicos de animales, instruidos por primera vez por Moisés, han sido suspendidos desde entonces, por casi 2000 años.
Así que será el anticristo (¡no Dios!) el que reconstruya el Templo y reanude sus servicios de adoración (incluidos los sacrificios de animales).
“Por una semana él confirmará un pacto con muchos, y en la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Sobre alas de abominaciones vendrá el desolador, hasta que el aniquilamiento que está decidido venga sobre el desolador.” (Daniel 9:27)
El Anticristo restaurará el sistema Mosaico en Israel, antes de reemplazarlo con la adoración de sí mismo (Daniel 11:36-39; 2 Tesalonicenses 2:3-12; Apocalipsis 13:1-18; Romanos 1:25). En otras palabras, el Anticristo reiniciará el mismo sistema que Jesucristo ya condenó para siempre al maldecir la higuera perpetuamente.
Dios no va a hacer que el sistema Mosaico se reanude en Israel, ¡sino que será satanás el que esté detrás de esto, y usará al Anticristo para hacerlo! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/11/la-gran-tribulacion/).
(Basado en parte en https://forwhatsaiththescriptures.org/2019/07/14/jesus-curse-fig-tree/)
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