«Seol, Hades, Gehena, etc.» (¿Infierno?)

Hace algunas semanas escribí sobre cómo la Biblia describe lo que sucede luego que morimos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/26/que-pasa-cuando-morimos/), pero pareciera que no todo mundo estuvo de acuerdo y en muchos casos sigue imperando la tradición.

Al final de cuentas, es un tema delicado y hasta cierto punto incierto, así que no es de extrañarse que todos tengamos diferentes percepciones del tema, pero precisamente por eso es importante basarse exclusivamente en lo revelado por Dios en Su Palabra y no en opiniones, a menos que lo pasemos por el “filtro” de la Palabra. Sin embargo, hoy vamos a profundizar nuevamente sobre el tema pero desde otra perspectiva, esta vez enfocándonos en los diferentes destinos que por facilidad se han traducido en nuestras Biblias como “Infierno”, ¡pero que bíblicamente no necesariamente son lo mismo!

El término Infierno se entiende comúnmente como el lugar de tormento eterno y definitivo donde las almas de los malvados van después de la muerte física, pero, ¿es esto bíblicamente correcto? Dado que esta confusión ha llevado a algunos a una comprensión errónea de lo que la Biblia realmente enseña sobre el estado intermedio y final de los muertos, creemos que es importante que abordemos este tema aquí.

Entonces, empecemos con la lista de los nombres que aparecen en las Escrituras (originales) sobre dichos destinos, tanto FÍSICOS como ESPIRITUALES (que creo ahí está la clave) 😉

  • Seol (del hebreo “Sheol”): aparece 65 veces en el Antiguo Testamento, y generalmente se refiere simplemente al lugar donde van los muertos, tanto los justos como los injustos.  Se traduce generalmente como como “tumba”, “hoyo” o “infierno”.  Aquí es importante entender que en la “revelación progresiva” de Dios al hombre (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/la-revelacion-progresiva/), inicialmente el término se entendía únicamente como el lugar físico de descanso de los muertos (la tumba), pero como veremos, con el tiempo el significado fue adquiriendo la connotación para describir el lugar de tormento que normalmente conocemos como “Infierno”, conforme Dios fue dándole más revelación al hombre de su Palabra.
  • Queber (del hebreo “Québer”): esta es una palabra bastante desconocida para nosotros, aunque aparece 68 veces en el Antiguo Testamento, y generalmente se traduce como “sepulcro”, “tumba” o “lugar de sepultura”, con lo cual nos damos cuenta que se refiere específicamente al lugar físico donde se deposita el cuerpo del fallecido.  Al comparar los términos “Seol” y “queber” podemos darnos cuentas de alguna diferencias interesantes, que sugieren que no son lo mismo:
    • Seol nunca se usa en forma plural, queber se usa en plural 29 veces
    • Nunca se dice que el cuerpo va al Seol, queber habla del cuerpo yendo allí 37 veces
    • Nunca se dice que el Seol esté ubicado sobre la faz de la tierra, queber se menciona 32 veces como ubicado en la tierra
    • Nunca se menciona el Seol de un individuo, el queber de un individuo se menciona 5 veces
    • Nunca se dice que el hombre pone a nadie en el Seol, los individuos son puestos en un queber por el hombre en 33 ocasiones
    • Nunca se dice que el hombre cavó o formó un Seol, pero se dice que en 6 oportunidades que el hombre cavó o formó un queber
    • Nunca se dice que el hombre haya tocado el Seol, sin embargo 5 veces el hombre tocó (o podía tocar) un queber
    • Nunca se dice que el hombre pueda poseer un Seol, pero en 7 ocasiones se habla del hombre como capaz de poseer un queber
  • Hades (del griego “Hades”): aparece 11 veces en el Nuevo Testamento, siendo traducido como “infierno” diez veces y “tumba” (o “sepulcro”) una vez.  “Hades” es simplemente el equivalente griego en el Nuevo Testamento de la palabra hebrea “Seol” del Antiguo Testamento, las palabras griega y hebrea hablan del mismo lugar.  Al igual que el Seol, Hades es el término del Nuevo Testamento para el lugar donde nuestros cuerpos vuelven al polvo, tanto los justos como los injustos.  En Mateo 16:18 Jesús le dice a Pedro que “las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia”, en otras palabras que no será destruida por los injustos, pero eso lo retomaremos más abajo.
  • Gehena (del griego “Géenna”): aparece 12 veces en las Escrituras, siendo usada once veces por Jesús y una vez por Santiago.  En realidad se refiere al Valle de Hinom, aunque también simbólicamente a un lugar de castigo (la mayoría de las veces traducido en la Biblia simplemente como “Infierno”).  El nombre Gehena proviene de un profundo y angosto barranco al sur de Jerusalén donde algunos padres hebreos sacrificaban a sus hijos al dios amonita “Moloc” (a veces también llamado “Milcom” en la Biblia), durante la época de los reyes del Antiguo Testamento (Levítico 18:21, 20:2-5, 1 Reyes 11:5, 11:7, 11:33, 2 Reyes 23:10, 23:13, Jeremías 32:35, 49:1, 49:3, 2 Crónicas 28:1-3, Sofonías 1:5).  Este estrecho valle sirvió más tarde como el vertedero de la basura de la ciudad y, debido a que allí se quemaban continuamente los desperdicios, se convirtió en un símbolo bastante gráfico del fuego y lugar de castigo eterno de los malvados. Los pasajes donde se encuentra la palabra “Gehena” en el Nuevo Testamento muestran claramente que era una expresión de uso común para el “Infierno” en ese momento.  Cuando consideramos el contexto, es claro que el Señor usó esta palabra en referencia al lugar del castigo eterno para los impíos muertos (y no al botadero de la ciudad), entonces “Gehena” representa el destino final donde terminarán TODOS los impíos de todas las épocas, lo que lo convertiría en sinónimo del “lago de fuego y azufre”.
  • Abadón (del hebreo “Abaddón”): se menciona 5 veces en el Antiguo Testamento, es el lugar donde están atados los ángeles caídos que pecaron al tener relaciones con mujeres, precisamente la causa del Diluvio.  Como resultado, estos ángeles desobedientes fueron encarcelados en Abadón, pero está claro que Abadón no es el Seol, porque generalmente se les menciona como lugares separados (Job 26:6; 28:22; Proverbios 15:11; 27:20), y Proverbios 27:20 se refiere a ambos.
  • Tártaro (del griego “Tartaróo”): Aparece solo una vez en 2 Pedro 2:4 y generalmente se traduce como “Infierno”.  El Apóstol Pedro usó la palabra “Tártaro” en referencia a “los ángeles que pecaron”, o sea que es sinónimo del hebreo “Abadón”.  Esta palabra se usaba en la mitología griega para referirse al lugar de castigo de los más malvados, probablemente Pedro estaba usando esta palabra en referencia a un compartimiento específico del Seol/Hades donde los ángeles caídos están confinados esperando el juicio final.  Abadón también se llama un “abismo” en Apocalipsis 9:11, el pasaje nos dice que hay un ángel (satanás) que es el rey del abismo “cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego tiene el nombre de Apolión”.
  • Horno de fuego (del griego “káminos”): aparece 4 veces en el Nuevo Testamento, pero únicamente en referencia al “Infierno” eterno en las dos citas de Mateo.
  • Lago de fuego y azufre (del griego “límne”): aparece 5 veces en el Nuevo Testamento, exclusivamente en el Apocalipsis.  Su significado es siempre en referencia al lugar de tormento eterno destinado para el anticristo, la falso profeta y los impíos (ejemplo: los cobardes, e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idolatras y todos los mentirosos) “cuyos nombres no se hallaron en el Libro de la Vida”. Este “lago” NO es el Hades, ya que Dios dice que hasta el Hades terminará allí (Apocalipsis 20:14), es decir los muertos injustos recibirán sus cuerpos inmortales pero sólo para sufrir para siempre en el Lago de Fuego.

¿Y COMO DEBEMOS ENTENDER TODOS ESTOS TÉRMINOS?

No nos enredemos más de la cuenta porque muchos de estos términos se refieren a conceptos iguales o muy similares, pero para empezar a comprender las diferencias debemos entender la diferencia entre el “hombre exterior” (que es el cuerpo) y el “hombre interior” (que es el alma):

“Por eso, nunca nos damos por vencidos. Aunque este cuerpo nuestro se va desgastando, por dentro nos renovamos cada vez más.  Pues nuestros pequeños y pasajeros sufrimientos producen una gloria eterna más grande y abundante.  Por lo tanto, no nos importa lo que ahora se ve, sino que fijamos la mirada en lo que todavía no vemos.  Porque lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve no cesará jamás.”  (2 Corintios 4:16-18)

En este sentido, la muerte (o la tumba) reclama la parte física del hombre (el cuerpo), mientras que el Seol/Hades reclama la parte espiritual separada del hombre (el alma), concepto que podemos verlo a través de las Escrituras.

“Al SEÑOR he puesto siempre delante de mí; porque está a mi mano derecha no seré movido.  Por tanto, se alegró mi corazón y se gozó mi lengua.  También mi cuerpo descansará en seguridad.  Pues no dejarás mi alma en el Seol ni permitirás que tu santo vea corrupción.”  (Salmos 16:8-10)

Siglos después que el rey David escribiera este salmo, el apóstol Pedro en su discurso no dejó lugar a dudas de que se trataba de un pronunciamiento profético sobre el tiempo entre la muerte del Señor Jesucristo en la cruz y su resurrección.  Primero, citó este Salmo y luego hizo una aplicación directa a Cristo.  

“Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí, porque está a mi derecha, para que yo no sea sacudido.  Por tanto, se alegró mi corazón, y se gozó mi lengua; y aun mi cuerpo descansará en esperanza. Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de alegría con tu presencia. Hermanos, les puedo decir confiadamente que nuestro padre David murió y fue sepultado, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy.  Siendo, pues, profeta y sabiendo que Dios le había jurado con juramento que se sentaría sobre su trono uno de su descendencia, y viéndolo de antemano, habló de la resurrección de Cristo: que no fue abandonado en el Hades, ni su cuerpo vio corrupción.(Hechos 2:25-31)

No sólo el alma de Nuestro Señor Jesucristo no fue dejada en el Seol/Hades, sino que Su cuerpo tampoco fue dejado pudrirse en la tumba.  Además, el hecho que Pedro usara “Hades” en lugar de “Seol” en esta cita, muestra que los dos conceptos son idénticos en significado.

Por supuesto, el Señor Jesucristo es excepcional porque Él tenía el poder no sólo de dar Su vida por nosotros, sino también de tomarla de nuevo (Juan 10:17-18).  Esto no es así para ningún otro hombre, como señala el salmista cuando pregunta, retóricamente, “¿Qué hombre vivirá y no verá la muerte?  ¿Librarás su vida del poder del Seol?” (Salmos 89:48). Debido a la maldición del pecado, toda la humanidad enfrenta la realidad de la muerte física, ninguno puede evadirla por su propio poder, ni ningún hombre o mujer puede escapar del Seol/Hades por su cuenta.

Sin embargo, la INMENSA DIFERENCIA (¡y clave para entender todo!) es que debemos entender que el estado de “muerte” NO ES IGUAL PARA TODOS, ya que para algunos el “sueño” será más corto y para otros será más largo, aparte que unos se despertaran para “bendición” y otros para “condenación”.

Los “santos” (la “iglesia”, el “Cuerpo de Cristo”) son los que se levantaran primero “del sueño” de la muerte (¡si es que llegan a verla!), ya que cuando venga Cristo por ellos en el “rapto” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/) la muerte “ya no tendrá aguijón” y el Seol/Hades “ya no tendrá victoria”, porque pasaremos de cuerpo terrenal a cuerpo glorificado sin “parada intermedia”, ¡ese fue el gran misterio revelado a Pablo!

Y cuando esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: ¡Sorbida es la muerte en victoria!  ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?  ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?  Pues el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley.”  (1 Corintios 15:54:56)

Luego seguirán los que se despiertan en la “primera resurrección” para finalmente recibir la tierra prometida (y vivir con Cristo por mil años), tal y como se había profetizado desde la antigüedad.  

“Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección.  Sobre estos la segunda muerte no tiene ningún poder; sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él por los mil años.(Apocalipsis 20:6)

Esto no será así para los que mueren sin Cristo, puesto que quedarán “dormidos” hasta la resurrección para juicio (a la que se hace referencia la Biblia como la “muerte segunda”) y luego el castigo:

“Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras.  Y la Muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego.  Esta es la muerte segunda, el lago de fuego.  Y el que no fue hallado inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”  (Apocalipsis 20:13-15)

“Pero, para los cobardes e incrédulos, para los abominables y homicidas, para los fornicarios y hechiceros, para los idólatras y todos los mentirosos, su herencia será el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”  (Apocalipsis 21:8)

El Salmo 89:48 habla del momento en que el alma se separa del cuerpo, el cuerpo es entregado a la muerte donde se descompondrá, mientras que el alma es asignada al Seol/Hades para esperar el destino que le corresponda.  Está claro que el cuerpo y el alma de los perdidos se reunirán en el momento del Juicio del Gran Trono Blanco de los muertos no salvos, cuando “la muerte y el Hades” entregarán los muertos que están en ellos.

Es decir, sus cuerpos serán levantados de la “tumba” (del estado de muerte) y serán reunidos con el alma, para ser juzgados por Jesucristo en el Gran Trono Blanco. Si bien no hemos agotado todo el tema ni estudiado cada pasaje en el que se menciona el Seol, queda claro a partir de estos ejemplos que el Seol no es simplemente el sepulcro físico, sino que es la morada de las almas de los muertos que “duermen”, mientras esperan ya sea el rapto, la primera resurrección (para los que entrarán al Reino Milenial) o la segunda resurrección (para los que van a condenación al Juicio Final).

En el caso del “Lago de Fuego” (“Infierno”, “Horno de Fuego” o “Gehena”) es un lugar literal de fuego eterno que fue originalmente creado por Dios como un lugar de castigo para satanás y los ángeles que lo siguieron en su rebelión contra Dios (Mateo 25:41), donde se les unirán todos los impíos de todas las edades y será “el llanto y el crujir de dientes” (Mateo 13:42). Actualmente no hay nadie en dicho lugar, algún día albergará una gran multitud, pero los primeros inquilinos serán el Anticristo y el Falso Profeta, quienes al final de la Gran Tribulación, serán “lanzados vivos a un lago que arde con azufre” (Apocalipsis 19:19-20).

Uniéndose a ellos estarán los impíos de “todas las naciones” que sobrevivan la Gran Tribulación y luego les seguirán los israelitas rebeldes cuando Cristo regrese (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/16/el-juicio-de-las-naciones/), negándoseles así la entrada a la tierra prometida del Reino Milenial de Cristo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/17/el-reino-milenial/). Luego, al final del Reino Milenial de Jesucristo, satanás mismo será también lanzado al “lago de fuego y azufre, donde están la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 20:10).

Y finalmente, los muertos no salvos de todas las épocas serán resucitados para ser juzgados ante el Gran Trono Blanco por Jesucristo y luego arrojados al Lago de Fuego.

“Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar fue hallado para ellos.  Vi también a los muertos, grandes y pequeños, que estaban de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos.  Y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida.  Y los muertos fueron juzgados a base de las cosas escritas en los libros, de acuerdo a sus obras.  Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras.  Y la Muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego.  Esta es la muerte segunda, el lago de fuego.  Y el que no fue hallado inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”  (Apocalipsis 20:11-15)

Lo más importante de todo esto es entender que el Plan de Dios sigue siendo “binario” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/el-plan-binario-de-dios-para-el-hombre/), o sea sólo existen dos destinos finales y por lo tanto, debemos ser sabios y no dejar pasar la ¡OFERTA POR TIEMPO LIMITADO de la “Gracia”!

(Basado en parte en https://www.bereanbiblesociety.org/hell-sheol-hades-paradise-and-the-grave/ y https://www.neverthirsty.org/bible-studies/topical-bible-studies/heaven-paradise-or-sheol-hell-hades/)


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