«Edén, Seno de Abraham, Paraíso, etc.» (¿Cielo?)

Ya que ayer vimos los diferentes “Infiernos” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/24/seol-hades-gehena-etc-infierno/), lo lógico es que hoy veamos los diferentes “Cielos” (y por supuesto utilizo los términos en plural sarcásticamente, ¡puesto que sabemos que el Plan de Dios es “binario”!). Al igual que con el “Infierno”, al principio de la historia del hombre la idea del “Cielo” era tremendamente básica, pero con el pasar de los siglos, la “revelación progresiva” de Dios nos fue mostrando con más profundidad el concepto, hasta llegar a dos citas de Jesús, ¡y ahí todo el entendimiento que teníamos del tema hasta ese momento se trastornó! Jajaja.

Específicamente me refiero a la parábola del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31) y a la famosa cita del ladrón en la cruz, cuando Jesús le dijo que “hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Entonces, veamos primero el resto de los conceptos y luego regresamos a estos pasajes bíblicos para analizarlos con más detalle.

  • Edén (del hebreo “Bet-Edén”): aparece 14 veces en el Antiguo Testamento, y básicamente se refiere al lugar o región que Dios mismo plantó y donde cercó un “huerto” para que viviera Adán y Eva antes de la caída.  En Isaías 51:3 se traduce Edén como “Paraíso” (con lo cual vemos la relación entre los dos términos), y 700 años después Jesús utilizó también en Lucas 23:43 la palabra “Paraíso” (pero esta vez el término griego “Parádeisos”), para describir un “parque”, “jardín”, “lugar de felicidad”, etc., ¡básicamente Edén!
  • Paraíso (del griego “Parádeisos”): aparece únicamente 3 veces en el Nuevo Testamento: el famoso pasaje del ladrón en la cruz (Lucas 23:43), el pasaje de Apocalipsis que dice que “Al que venza le daré de comer del árbol de la vida que está en medio del paraíso de Dios” (Apocalipsis 2:7) y el curioso pero muy revelador (creo yo) pasaje de Pablo relatando cuando fue llevado (¡arrebatado!) al Paraíso donde escuchó cosas inefables que al hombre no le es permitido expresar” (2 Corintios 12:4).  Una lectura superficial de este pasaje podría hacernos pensar que el Paraíso se trata de otro nombre para el “Tercer Cielo” (mencionado en el versículo anterior), pero debemos considerar que podría referirse también a dos “arrebatamientos” diferentes a dos destinos diferentes (¡de dos personas diferentes!).
  • Seno de Abraham (del griego “kólpos”):  Es una expresión que aparece únicamente en la parábola del rico y Lázaro (Lucas 16:22), aunque algunos argumentan que el concepto viene del judaísmo antiguo (sin que pueda probarse bíblicamente). Pareciera que se trata más bien de una expresión coloquial para referirse al futuro destino de los hebreos, al referirse de la reunión futura con el patriarca.  Por cierto que la palabra comúnmente traducida como “seno” a nosotros nos suena extraña porque también se usa para referirse al pecho de una mujer, pero el concepto original indica cercanía, pertenencia a un círculo o grupo íntimo.
  • Tercer Cielo (del griego “ouranós”): Este es básicamente la “morada” de Dios, es lo que normalmente entendemos como el concepto espiritual del “Cielo”.  Llamarlo el Tercer Cielo simplemente enfatiza su ubicación en relación al primer cielo (el aire y las nubes), y al segundo cielo (las estrellas y los planetas). Como Tercer Cielo aparece únicamente dos veces en el Nuevo Testamento, pero el concepto es claramente expuesto a través de toda la Biblia (en hebreo “Shamáyin”), de ahí que se hable de “los cielos” (en plural), y también se refiera en varias ocasiones como el “Cielo de los cielos” (Deuteronomio 10:14, 1 Reyes 8:27, Nehemias 9:6) para especificar el lugar donde se encuentra Dios.
  • Nueva Jerusalén (del griego “Kainós”): También llamada el “Tabernáculo de Dios”, la “Ciudad Santa”, la “Ciudad de Dios”, la “Ciudad Celestial” y la “Jerusalén Celestial”, es literalmente el “Cielo en la Tierra”.  Se menciona en la Biblia en varios lugares (Gálatas 4:26; Hebreos 11:10; 12:22-24; y 13:14), pero se describe más completamente en Apocalipsis 21, cuando Juan ve un atisbo de ella en su visión: “Y yo vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén que descendía del cielo de parte de Dios, preparada como una novia adornada para su esposo.” (Apocalipsis 21:2).  La Nueva Jerusalén será enorme, Juan registra que la ciudad tiene un poco más de 2.200 kilómetros de largo, ancho y largo (se describe como un cubo perfecto en Apocalipsis 21:15-17). La ciudad será deslumbrante en todos los sentidos, estará iluminada por la Gloria de Dios (versículo 23), sus doce cimientos, que llevan los nombres de los doce apóstoles, están “adornados con toda clase de piedras preciosas” (versículo 19), tiene doce puertas, cada una de una sola perla, con los nombres de las doce tribus de Israel (versículos 12 y 21) y las calles estarán hecha de oro puro (versículo 21).  En medio de la calle de la ciudad estará el “árbol de la vida” y “el río de agua de vida, que fluye de Dios y del Cordero” (22:1-2).  ¡La Nueva Jerusalén es el cumplimiento final de todas las promesas de Dios a Israel!
  • Cielo Nuevo y Tierra Nueva (del griego “Kainós”): La nueva tierra será la morada eterna de TODOS los santos (tanto la iglesia como el remanente de Israel), a veces se hace referencia a la nueva tierra y los nuevos cielos como el “estado eterno”.  Las Escrituras nos dan algunos detalles de los cielos nuevos y la tierra nueva, los cielos y la tierra actuales han estado sujetos durante mucho tiempo a la maldición de Dios debido al pecado de la humanidad. Toda la creación “gime como con dolores de parto” (Romanos 8:22) mientras espera el cumplimiento del plan de Dios y “la manifestación de los hijos de Dios” (versículo 19).  El Cielo y la Tierra pasarán (Marcos 13:31), y serán reemplazados por los nuevos cielos y la nueva tierra.  En ese momento, el Señor, sentado en su trono, dice: “¡Hago nuevas todas las cosas!” (Apocalipsis 21:5).  En la nueva creación, el pecado será totalmente erradicado y “no habrá más maldición” (Apocalipsis 22:3).  El Cielo nuevo y la Tierra nueva también se mencionan en Isaías 65:17, Isaías 66:22 y 2 Pedro 3:13, en este nos dice que el Cielo nuevo y la Tierra nueva serán “donde mora la justicia”, e Isaías dice que “las cosas anteriores no serán recordadas, ni vendrán a la mente”.  Las cosas serán completamente nuevas, y el viejo orden de las cosas, con el dolor y la tragedia que los acompañan, desaparecerá.  La nueva Tierra estará libre de pecado, maldad, enfermedad, sufrimiento y muerte, será similar a nuestra Tierra actual, pero sin la maldición del pecado, básicamente la Tierra como Dios originalmente quiso que fuera.  En los Cielos nuevos y la Tierra nueva, dice la Escritura, hay siete cosas notables por su ausencia, siete cosas que “ya no son”:
    • No más mar (Apocalipsis 21:1)
    • No más muerte (Apocalipsis 21:4)
    • No más luto (Apocalipsis 21:4)
    • No más llanto (Apocalipsis 21:4)
    • No más dolor (Apocalipsis 21:4)
    • No más maldición (Apocalipsis 22:3)
    • No más noche (Apocalipsis 22:5)

La creación de los nuevos Cielos y la nueva Tierra trae la promesa de que Dios “enjugará toda lágrima de sus ojos” (Apocalipsis 21:4). Este evento viene después de la Gran Tribulación, después de la segunda venida del Señor, después del Reino Milenial, después de la rebelión final, después del juicio final de satanás, y después del Juicio del Gran Trono Blanco.  La breve descripción de los Cielos nuevos y la Tierra nueva es el último vistazo a la eternidad que da la Biblia.

¿Y COMO DEBEMOS ENTENDER TODOS ESTOS TÉRMINOS?

Retomando el tema de la parábola del rico y Lázaro (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/18/el-rico-y-lazaro-parabola-o-vision/) así como el pasaje que narra las palabras de Nuestro Señor Jesucristo al ladrón en la cruz, ahora podemos comprender mejor sus significados a través del prisma de los diferentes conceptos mostrados.

Entendamos que las ideas modernas sobre el Cielo y el Infierno están más moldeadas por los antiguos filósofos griegos y la imaginación medieval de Dante Alighieri que por la Biblia. Entonces, los lectores modernos filtran esta parábola a través del sesgo de estas creencias populares que por la Biblia (¡en lugar de hacerlo al revés!), y es por eso que muchos ven la parábola de Lázaro y el hombre rico como una historia sobre ir al Cielo o al Infierno después de la muerte.  La gente lee la parábola de una manera que reafirma estos paradigmas sobre la vida después de la muerte.

En lugar de eso, debemos leer la parábola del rico y Lázaro desde la perspectiva de lo que la Biblia enseña acerca de la muerte y la resurrección.  Si entendemos que la Biblia realmente enseña que los muertos no van a ningún lado luego de entregar su espíritu (¡están “dormidos”!)  hasta que resuciten según corresponda, leemos la parábola de una manera completamente diferente.  Recordemos que las escrituras nos dicen que todos permanecen en la tumba hasta que resucitemos (Isaías 26:19, Juan 5:28-29, Hechos 24:15), y que el pueblo de Dios (Israel) será reunido por ángeles en la primera resurrección de los muertos cuando Jesucristo regrese a la Tierra (Mateo 24:31, Marcos 13:27, Apocalipsis 20:6).

Por lo tanto, es sencillo concluir que esta escena nos lleva más de 1000 años en el futuro, Apocalipsis 20:14 nos muestra que LUEGO del Reino Milenial de Cristo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/17/el-reino-milenial/), los impíos serán resucitados (para condenación), lo que se conoce en la Biblia como la “segunda resurrección”.  En la parábola, el hombre rico puede VER a Lázaro junto a Abraham, o sea que ya no estaba “dormido” ¡sino despierto!

Y yo sé que esto suena bastante obvio y hasta tonto, pero la Biblia es clara cuando dice que los muertos no pueden ver, ni sentir, ni arrepentirse, ni hablar, ni NADA; de ahí el comentario.

“Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos no saben nada ni tienen más recompensa, pues la memoria de ellos es puesta en el olvido.  También han desaparecido su amor, su odio y su envidia.  Ya no tienen parte en este mundo, en todo lo que se hace debajo del sol.”  (Eclesiastés 9:5-6)

El hombre rico será resucitado y juzgado por haber rechazado la salvación de Dios,  Por lo tanto, su nombre NO se encuentra en el Libro de la Vida, ahora sólo le queda esperar su sentencia de muerte en el “Lago de Fuego” (Apocalipsis 20:15), y claramente está mentalmente angustiado por la llama de la muerte ardiente que pronto enfrentará (Mateo 13:49-50). Note que su miedo y ansiedad causan que su boca se seque, y él pide agua, si ya estuviera envuelto en llamas, ¡definitivamente pediría más alivio que una simple gota de agua en su lengua! 😉

Aquí el hombre rico le ruega a Lázaro que vaya a visitar a sus hermanos para exhortarlos al arrepentimiento, pero debido a que estuvo inconsciente (“dormido”) mientras estuvo muerto (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/26/que-pasa-cuando-morimos/), y no se dio cuenta de que han pasado miles de años. Para entonces sus hermanos ya tuvieron la oportunidad de arrepentirse (o si no estarían también muertos esperando el Juicio).  

Cuando vemos esta parábola a través del contexto de las Escrituras, entendemos que no debe tomarse como un registro literal de una conversación real que tendrá lugar.  Es una historia ficticia contada para hacer un punto, ese es el propósito de las parábolas. El punto es simple pero profundo: Aceptemos el regalo de la salvación AHORA, PORQUE LA OFERTA ES POR TIEMPO LIMITADO y no sabemos si en el futuro estaremos vivos para aceptarla. 

El caso del ladrón en la cruz no es muy diferente, nada más que nos pinta un caso que sucederá ANTES del Reino Milenial (no después).  Luego de analizar los términos descritos, es fácil ver la analogía entre Paraíso, Seno de Abraham y Reino Milenial, en el sentido que los tres representan el cumplimiento de la Tierra Prometida al pueblo de Israel (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/la-tierra-prometida/).

Por lo tanto, la promesa de Jesús al ladrón en la cruz es que estaría con Él en dicha tierra prometida luego de Su Segunda venida, lo que los judíos entendían por el Paraíso, ¡básicamente el Edén restaurado! Para terminar, al igual que con el estudio del “Infierno”, esto no pretende ser un estudio exhaustivo ni un tratado teológico, son simplemente unas pinceladitas al tema de nuestro destino eterno para ponernos a pensar, y que cada uno lo lleve al Señor en oración.

Si usted llega a una conclusión diferente no hay problema (eso es entre Dios y cada uno), al final mi propósito es simplemente enfatizar que la historia tiene un final feliz, lo cual debería sernos obvio a los cristianos al venir del escritor Perfecto y Creador de todas las cosas, ¡de acuerdo a un Plan Perfecto! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/17/es-la-muerte-el-final/).

“Ya no habrá más maldición.  Y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le rendirán culto.  Verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.  No habrá más noche, ni tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol; porque el Señor Dios alumbrará sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos.”  (Apocalipsis 22:3-5)

(Basado en parte en https://lifehopeandtruth.com/life/life-after-death/what-is-hell/meaning-of-parable-of-rich-man-and-lazarus/ , https://www.gotquestions.org/new-jerusalem.html , https://www.gotquestions.org/new-heavens-earth.html)


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