
El año pasado vimos que la Fiesta de Pentecostés NO fue el inicio de la iglesia cristiana, como es común escuchar en muchas iglesias (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/16/pentecostes-el-nacimiento-de-la-iglesia/). Lo que sucedió ese día fue un evento enteramente judío y dirigido exclusivamente a dicho pueblo (subrayado y en negrita), de hecho en ese momento el Plan de salvación para los “gentiles” no había sido revelado y era por lo tanto al momento un “misterio” no revelado (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/).
Sin embargo, eso no quiere decir que esta no sea una fiesta importante, es una fecha con una historia y un simbolismo profético impresionante, ¡que debería reforzar nuestra fe en el Creador de Cielo y Tierra! Y como este domingo (empezando mañana sábado a las 6pm según el calendario judío) es Pentecostés, ¡pues qué mejor día para estudiar el tema!
Esta fiesta era llamada en el Antiguo Testamento como “Shavuot” o la “Fiesta de las Semanas”, ya que ocurría siete semanas después de la “Fiesta de las Primicias”, representaba también las primicias de la siega (pero del trigo, no de cebada) y que se diferenciaba del resto por múltiples razones.
“Contarán siete semanas completas desde la mañana siguiente al sábado, desde el día en que presentaron el manojo de espigas de la ofrenda mecida. Contarán cincuenta días hasta la mañana siguiente al séptimo sábado. Entonces presentarán una ofrenda vegetal nueva al SEÑOR. Desde los lugares donde habiten traerán dos panes para ofrenda mecida, que serán de cuatro kilos de harina fina, cocidos con levadura, como primicias al SEÑOR.” (Levítico 23:15-17)
Curiosamente, de las siete “fiestas” (perpetuas) que Dios le mostró al pueblo de Israel, habían tres que eran especialmente importantes, entre ellas Pentecostés.
“Tres veces al año se presentará todo hombre tuyo delante del SEÑOR tu Dios en el lugar que él haya escogido: en la fiesta de los Panes sin levadura, en la fiesta de Pentecostés y en la fiesta de los Tabernáculos. Nadie se presentará delante del SEÑOR con las manos vacías; cada uno lo hará con el presente de su mano, conforme a lo que el SEÑOR tu Dios te haya bendecido.” (Deuteronomio 16:16-17)
Obvio que nada de esto era casualidad, o que Dios simplemente quería obligarlos a celebrar una fiesta en unas fechas antojadizas, sino que estas fechas eran “sombras proféticas” de cosas que sucederían (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/las-fiestas-biblicas-como-sombras-profeticas/). Es el mismo apóstol Pablo quien nos lo explica:
“Por tanto, nadie los juzgue en asuntos de comida o de bebida, o respecto a días de fiesta, lunas nuevas o sábados. Todo ello es solo una sombra de lo porvenir, pero la realidad pertenece a Cristo.” (Colosenses 2:16-17)
Notemos en la cita de Levítico 23 que Dios ordenó a los israelitas que llevaran a cabo la fiesta cincuenta días después del “sétimo sábado” (o sea el domingo después del día de reposo), ¡bastante curioso! El Diccionario Bíblico Tyndale dice que, en la Fiesta de las Semanas, los antiguos israelitas presentaban ofrendas al Señor “para reflejar gratitud por sus bendiciones y toda la ocasión era de reunión comunitaria, era un tiempo para reconocer que dependían completamente de Dios para su prosperidad material.”
Como podemos ver, esta fecha representaba una alegre fiesta de acción de gracias por las primicias de la cosecha de trigo, sin sacrificios ni ayunos, pero sobre todo con un enorme significado profético (¡porque en Dios nunca hay casualidades!). Entendamos primero que el hecho que se tratara de la cosecha DE TRIGO, y que los panes de la festividad se cocieran CON LEVADURA era tremendamente extraño y significativo, al menos para nosotros desde el “palco” del siglo XXI (porque dudo que los judíos de la época entendieran el simbolismo profético). 😉
Como sabemos, la levadura representaba el pecado, al menos lo entenderíamos nosotros claramente 1500 años después, cuando Nuestro Señor Jesucristo se lo explicó a Sus apóstoles y luego Pablo a los cristianos de Corinto:
“¿Cómo es que no entienden que no les hablé del pan? ¡Pero guárdense de la levadura de los fariseos y de los saduceos! Entonces entendieron que no les habló de guardarse de la levadura del pan, sino más bien de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.” (Mateo 16:11-12)
“La jactancia de ustedes no es buena. ¿No saben que un poco de levadura leuda toda la masa? Límpiense de la vieja levadura, para que sean una nueva masa, como lo son en realidad sin levadura; porque Cristo, nuestro Cordero pascual, ha sido sacrificado. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con pan sin levadura, de sinceridad y de verdad.” (1 Corintios 5:6-8)
¡ESE ERA EL CUMPLIMIENTO PROFÉTICO DE LA FIESTA!
Ese primer Pentecostés después de la resurrección de Jesús, miles de judíos, griegos y prosélitos de todas las regiones que habían subido a Jerusalén para celebrar la Fiesta de las Semanas (obedeciendo sin saber por qué, ni entender las razones por las que Dios lo había ordenado siglos antes), recibieron el Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras.
“Al llegar el día de Pentecostés estaban todos reunidos en un mismo lugar. Y de repente vino un estruendo del cielo, como si soplara un viento violento, y llenó toda la casa donde estaban sentados. Entonces aparecieron, repartidas entre ellos, lenguas como de fuego, y se asentaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas, como el Espíritu les daba que hablaran. En Jerusalén habitaban judíos, hombres piadosos de todas las naciones debajo del cielo. Cuando se produjo este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confundidos porque cada uno les oía hablar en su propio idioma.
Estaban atónitos y asombrados, y decían: Miren, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, oímos nosotros cada uno en nuestro idioma en que nacimos? Partos, medos, elamitas; habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia, de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia más allá de Cirene; forasteros romanos, tanto judíos como prosélitos; cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros propios idiomas los grandes hechos de Dios. Todos estaban atónitos y perplejos, y se decían unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?” (Hechos 2:1-12)
En el judaísmo se cree que fue también en el día de Pentecostés que Moisés recibió la Ley en el Monte Sinaí, aunque eso es más una tradición inventada 2600 años después por el filósofo y rabino judío Maimónides (y no una verdad bíblica, porque los números no calzan). Otra tradición curiosa es que se cree que Enoc (el papá de Matusalén y bisabuelo de Noé) nació y fue llevado al cielo en la misma fecha que se convertiría siglos después en Pentecostés…
En cualquier caso, tenemos que confiar en que los tiempos de Dios son perfectos, yo personalmente no creo que la iglesia (el “Cuerpo de Cristo”) tengamos una relación profética con Pentecostés (¡aunque puedo estar equivocado!), puesto que las fiestas bíblicas son parte de la “Dispensación de la Ley” (para Israel) y no de la “Dispensación de la Gracia” (para la iglesia).
Cristo cumplió las cuatro primeras fiestas en su primera venida, y por lo tanto Él mismo también cumplirá las tres segundas fiestas en su segunda venida, ¡previo a inaugurar el Reino Milenial y convivir por mil años con Su Pueblo Israel! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/17/el-reino-milenial/).
(Basado en parte en https://www.logos.com/grow/pentecost-in-the-bible/ , https://www.biblestudyproject.org/bible-study-library/israel/was-the-law-of-moses-given-on-pentecost-a-tale-of-two-occasions/ y https://talmidimyeshua.org/lawgiven.htm)
Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.