
TOOODOS conocemos los 10 Mandamientos, ¿cierto? (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-proposito-de-la-ley/). En el mundo occidental, no es raro que los enseñen a los niños en la escuela, en la casa y sino en la escuelita dominical de las iglesias, de hecho son la base teórica de la mayoría de los códigos legales del mundo.
Ya menos conocido es el hecho que, cuando Moisés bajó del Monte Sinaí con la tablas (¡escritas por el dedo de Dios!) y se encontró con que los israelitas se habían hecho un ídolo de oro para adorarlo, ¡y del colerón quebró las famosas tablas que venía de recibir!
“Entonces Moisés se volvió y descendió del monte trayendo en sus manos las dos tablas del testimonio, tablas escritas por ambos lados; por uno y otro lado estaban escritas. Las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios, grabada sobre las tablas. Al oír Josué el estruendo del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: ¡Estruendo de batalla hay en el campamento! Pero Moisés respondió: No es estruendo de victoria ni estruendo de derrota. Yo escucho estruendo de cantares. Aconteció que cuando llegó al campamento y vio el becerro y las danzas, la ira de Moisés se encendió, y arrojó las tablas de sus manos y las rompió al pie del monte. Y tomó el becerro que habían hecho y lo quemó en el fuego. Luego lo molió hasta reducirlo a polvo, lo esparció sobre el agua, y lo hizo beber a los hijos de Israel.” (Éxodo 32:15)
No era para menos, el pobre de Moisés había pasado 40 días metido en la montaña en la presencia de Dios mismo, sin comer ni beber nada, recibiendo y supongo que tomando nota de todo el Pacto Mosaico, así como todos los más minuciosos detalles de construcción del Tabernáculo, el Propiciatorio, la Mesa de la Presencia, el Arca de la Alianza, el Candelabro, el Altar, los instrumentos, las ropas sacerdotales, el aceite, etc., etc., etc. (de Éxodo 25 al 31).
¿Y ahora?
Dichosamente Dios le tuvo paciencia a Moisés por lo sucedido, pero la “bromita” del becerro de oro le costó la vida a 3.000 israelitas que fueron muertos a espada por orden de Moisés, así como muchos heridos por una misteriosa plaga (Éxodo 32:25-35). Además, el segundo juego de tablas ya no fueron gratis porque no las proporcionó Dios, sino que Moisés las tuvo que labrar y luego subirlas al Monte Sinaí, ¡para pasar nuevamente allí por OTROS 40 días!
“El SEÑOR dijo, además, a Moisés: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las primeras, que rompiste. Prepárate para la mañana, sube de mañana al monte Sinaí y preséntate allí delante de mí sobre la cumbre del monte. No suba nadie contigo ni nadie sea visto en todo el monte. No pasten ovejas ni bueyes frente a ese monte. Moisés labró dos tablas de piedra como las primeras. Y levantándose muy de mañana subió al monte Sinaí, como le mandó el SEÑOR, y llevó en sus manos las dos tablas de piedra. Entonces descendió el SEÑOR en la nube, y se presentó allí a Moisés; y este invocó el nombre del SEÑOR.” (Éxodo 34:1-5)
“Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Escribe estas palabras, porque conforme a ellas he hecho pacto contigo y con Israel. Moisés estuvo allí con el SEÑOR cuarenta días y cuarenta noches. No comió pan ni bebió agua. Y en las tablas escribió las palabras del pacto: los Diez Mandamientos.” (Éxodo 34:27-28)
Bueno, hasta ahí digamos que todo bien, a pesar de los inconvenientes, la “torta” de quebrar las tablas originales quedó arreglada y “nada pasó” (¡o al menos probablemente eso pensó Moisés!, jajaja). El problema es que en el intermedio de los dos pasajes anteriores está la narración de la SEGUNDA ENTREGA de los “Diez Mandamientos”, a ver si notan algo extraño:
“El SEÑOR le dijo: He aquí, yo hago un pacto frente a todo tu pueblo: Haré maravillas como nunca fueron hechas en toda la tierra y en ninguna de las naciones. Todo el pueblo, en medio del cual estás, verá la obra del SEÑOR; porque algo temible haré para con ustedes. Guarda lo que yo te mando hoy.
He aquí, yo echaré de tu presencia a los amorreos, cananeos, heteos, ferezeos, heveos y jebuseos. Guárdate, no sea que hagas alianza con los habitantes de la tierra a donde vas, de manera que eso sea de tropiezo en medio de ti. Ciertamente derribarás sus altares, romperás sus imágenes y eliminarás sus árboles rituales de Asera. Porque no te postrarás ante otro dios, pues el SEÑOR, cuyo nombre es Celoso, es un Dios celoso. No sea que hagas alianza con los habitantes de aquella tierra, y cuando ellos se prostituyan tras sus dioses y les ofrezcan sacrificios, te inviten y tú comas de sus sacrificios; o que al tomar tú sus hijas para tus hijos y al prostituirse ellas tras sus dioses, hagan que tus hijos se prostituyan tras los dioses de ellas.
No te harás dioses de fundición. Guardarás la fiesta de los Panes sin levadura. Siete días comerás panes sin levadura, como te he mandado, en el tiempo señalado del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto. Todo primogénito que abre la matriz es mío; de tu ganado consagrarás el primogénito que sea macho de vaca o de oveja. Pero rescatarás con un cordero al primogénito del asno; y si no lo rescatas, le romperás la nuca. También rescatarás todo primogénito varón de tus hijos, y nadie se presentará delante de mí con las manos vacías.
Seis días trabajarás, pero en el séptimo día descansarás. Aun en el tiempo de la siembra y de la siega descansarás. Celebrarás la fiesta de Pentecostés, es decir, la de las primicias de la siega del trigo, y también la fiesta de la Cosecha a la vuelta del año. Tres veces al año se presentarán todos tus hombres delante del SEÑOR Dios, Dios de Israel. Porque yo expulsaré las naciones de tu presencia y ensancharé tus territorios. Nadie codiciará tu tierra mientras tú vayas tres veces al año para presentarte delante del SEÑOR tu Dios.
No ofrecerás la sangre de mi sacrificio junto con algo que tenga levadura. No quedará nada del sacrificio de la fiesta de la Pascua hasta la mañana. Traerás lo mejor de las primicias de tu tierra a la casa del SEÑOR tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.” (Éxodo 34:1-26)
¿Lo vieron? ¿No? Ok, entonces vamos a poner lado a lado los “Diez Mandamientos” originales con los segundos:
| Los Diez Mandamientos | |
| Según Éxodo 20 y Deuteronomio 5 | Según Éxodo 34 |
| 1. No tendrás otros dioses delante de mí | 1. Guárdate de no hacer alianza con los que viven en la tierra a donde vas |
| 2. No harás imágenes ni te inclinarás ni las adorarás | 2. No te postrarás ante ningún otro dios (¡igual!) |
| 3. No tomarás en vano el nombre del Señor tu Dios | 3. Guardarás la Fiesta de los Panes sin Levadura |
| 4. Acuérdate del día de reposo para santificarlo | 4. Todo primogénito que abre matriz le pertenece a Dios |
| 5. Honra a tu padre y a tu madre | 5. Nadie se presentará delante del Señor con las manos vacías |
| 6. No cometerás homicidio | 6. Seis días trabajarás, pero el sétimo descansarás (¡igual al 4!) |
| 7. No cometerás adulterio | 7. Celebrarás la Fiesta de Pentecostés con las primicias de la siega del trigo, y la Fiesta de la Cosechas (Tabernáculos) en Otoño |
| 8. No robarás | 8. No ofrecerás a Dios la sangre de un sacrificio junto con algo que tenga levadura, y no dejarás nada del sacrificio de la Fiesta de la Pascua hasta la mañana siguiente |
| 9. No darás falso testimonio contra tu prójimo | 9. Traerás lo mejor de las primicias de la tierra a la casa del Señor |
| 10. No codiciarás nada de lo que pertenece a tu prójimo | 10. No cocerás el cabrito en la leche de su madre |
Jajaja. Curioso, ¿no? ¿Por qué la diferencia? ¿Con qué propósito?
Aquí sólo podemos especular, podría ser que el primer grupo de mandamientos son un resumen de TODA la Ley Mosaica (613 mandamientos), y el segundo grupo una aplicación práctica de los mismos, ¡pero si alguno tiene otra idea por favor me avisan!
Lo interesante es que fue esta SEGUNDA versión de los “Diez Mandamientos” la que en realidad se colocó dentro del arca del pacto, se llevó por el desierto y finalmente se resguardó dentro del Tabernáculo y el Templo. Sin embargo, por alguna razón que sólo Dios sabe, la primera versión se conservó a través de la narración de la historia del encuentro con Dios en el Monte Sinaí (como vemos, por ejemplo, cuando Moisés vuelve a contar esa historia en Deuteronomio).
Según la tradición judía las primeras tablas también se conservaron (¡quebradas!) y fueron puestas también en el Arca de la Alianza, pero eso no aparece en la narración bíblica, ni se sugiere tal cosa en ninguna parte de las Escrituras. La verdad es que es algo bien extraño, que yo la verdad nunca le había puesto cuidado, pero que claramente tiene que tener un propósito para Dios, podría ser por un tema de la “revelación progresiva” que utiliza Dios para revelarnos Su Plan (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/la-revelacion-progresiva/).
En cualquier caso, podemos considerar que ambas versiones de los Mandamientos son en realidad la herencia del pueblo del pacto de Dios, pero que podemos continuar legítimamente haciendo uso de la primera versión como el “marco legal” del Plan de Dios para el hombre (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/).
Lo más gracioso de todo es que, si nos apegáramos a dicha “revelación progresiva” (cronológicamente), el último mandamiento que todos debiéramos tener en nuestros hogares e iglesias debería ser “No cocines un cabrito en la leche de su madre”, ¡lo cual suena más a receta de cocina que a mandamiento divino! 😉
(Basado en parte en https://goodquestionblog.com/2017/06/08/why-are-there-two-different-not-duplicate-versions-of-the-ten-commandments-in-the-bible/)
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