
En mi caminar cristiano (y estoy seguro que en el suyo también) me he hecho esta pregunta infinidad de veces, pero entre mejor conozco a Dios y comparto con Su Palabra, más me voy dando cuenta que es una pregunta equivocada. Después de todo, si un Dios omnipotente, omnipresente y omnisciente (que nos escogió “desde antes de la fundación del mundo”, y además nos ama incondicionalmente) quisiera que hiciéramos algo en especial, ¿no crees que nos lo haría saber, ya sea por la buenas o por las malas? (sino que lo diga Jonás, jajaja, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/30/la-desobediencia-el-pecado-de-jonas/). ¿Entonces?
En internet existen infinidad de guías sobre cómo averiguar la voluntad de Dios para su vida, pero es posible que salgamos decepcionados. En realidad la mayoría de estas sugieren hacer “pruebas de dones espirituales” (que son simplemente pruebas de aptitud disfrazadas), y/o encuestas de personalidad (que no tienen nada bíblico al respecto).
Podemos también “buscar señales” para verificar que lo que estoy haciendo es la voluntad de Dios, después de todo, Dios “abre y cierra puertas” para mostrarnos el camino… Otra forma efectiva es preguntarle a nuestro consejero espiritual, pastor o mentor, ellos están más en sintonía con Dios, y por ende tienen más posibilidades de transmitirnos el mensaje adecuado, ¿cierto?
Bueno, siento decepcionarlos, pero la respuesta a todas las anteriores es un rotundo NO, Dios no necesita cuestionarios, no juega a las adivinanzas ni utiliza intermediarios en la relación con sus hijos (al menos no con la iglesia, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/cual-es-la-diferencia-entre-profetas-y-sacerdotes/).
Ok, ya sé, voy a orar mucho mucho mucho, voy a “declarar” y “reclamar” con mucha fe, e inclusive voy a hacer una cadena de oración en la iglesia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/18/folclor-cristiano/). Así estoy seguro que Dios me va a responder de fijo, después de todo, Él no va a dejar pasar tan grande esfuerzo de sus hijos, ¿cierto?
Hmmm… Nuevamente, dudo que estas técnicas produzcan los resultados esperados, por ejemplo la respuesta de Dios a que si debo estudiar mecánica automotriz o decoración de interiores, si acepto el trabajo fuera del país, o si me caso con Fulanita. Aunque la oración es la ÚNICA forma bíblicamente correcta para comunicarnos con Dios, esta herramienta que Dios nos dejó tiene un propósito bastante más “profundo”, no sólo para presentarle al Creador nuestro “pliego de peticiones” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/06/la-oracion-esa-gran-incomprendida/).
La verdad es que la mayoría de las personas ciertamente nos dirán que conocer la voluntad de Dios es difícil, pero para no seguir “bateando”, mejor vamos a revisar lo que dice la Biblia al respecto. Según la Palabra de Dios, Su voluntad para nuestra vida NO es difícil de entender (aunque a veces puede ser difícil de aceptarla si queremos que la voluntad de Dios se alinee con la nuestra). 😉
No tiene nada que ver con pruebas de personalidad, circunstancias, puertas abiertas o declaraciones proféticas, así que empecemos por ver lo que le escribió el apóstol Pablo a la iglesia de Colosas:
“Siendo, pues, que ustedes han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Ocupen la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra; porque han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios.” (Colosenses 3:1-3)
Ahí está, ¡CLARITO! (pero algo me dice que esa no era la respuesta que buscábamos, jajaja). Ok, veamos entonces otro pasaje que tal vez nos ayude:
“Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús. No apaguen el Espíritu. No menosprecien las profecías; más bien, examinen todo, retengan lo bueno. Apártense de toda apariencia de mal.” (1 Tesalonicenses 5:16-22)
Mucho mejor, ¿verdad? ¿Cómo que no? Bueno, vamos a probar con otra cita, esta vez estoy seguro que esta vez no quedará duda al respecto:
“Miren, pues, con cuidado, cómo se comportan; no como imprudentes sino como prudentes, redimiendo el tiempo porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos sino comprendan cuál es la voluntad del Señor. Y no se embriaguen con vino, pues en esto hay desenfreno. Más bien, sean llenos del Espíritu, hablando entre ustedes con salmos, himnos y canciones espirituales; cantando y alabando al Señor en su corazón; dando gracias siempre por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo; y sometiéndose unos a otros en el temor de Cristo.” (Efesios 5:15-21)
¡O sea que no comprender la Voluntad de Dios es una insensatez! Pero entonces, ¿CUÁL ES LA VOLUNTAD DE DIOS? Bueno, la pura verdad es que Dios en el 99.9% de los casos (hay excepciones) no nos dirá específicamente qué decisiones tomar, pero aunque nos cueste trabajo creerlo, sí nos dio TODA la información que necesitamos para la correcta decisión.
Por ejemplo, desde el Antiguo Testamento quedaron revelados los 10 Mandamientos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-proposito-de-la-ley/), que si bien (durante la “dispensación de la Gracia”) nuestra salvación NO DEPENDE de su cumplimiento (¡gracias Señor!), eso no quiere decir que no representan la “voluntad de Dios para el hombre”.
Adicionalmente, en el Nuevo Testamento, Jesús mismo aclaro todos los malentendidos al respecto, y luego (para rematar), el “apóstol de los gentiles” nos terminó de aclarar el tema.
“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que lo aman; esto es, a los que son llamados conforme a su propósito.” (Romanos 8:28)
¡Wow! ¿TODAS LAS COSAS nos ayudan a bien? ¿O sea que yo puedo tomar las decisiones que crea convenientes, siempre y cuando viva “en Cristo”? ¿Será que Dios (como el papá PERFECTO que es) me da el plan “macro” (¡para mi beneficio!) y me deja decidir libremente sobre el resto de los aspectos de mi vida?
Siendo así, si de veras queremos ser guiados por la voluntad de Dios para cada uno de nosotros, podemos empezar por lo siguiente, apenas una resumidísima guía práctica de ese Plan “macro” de Dios para Sus hijos:
- Tengamos a Dios en el primer lugar de nuestra vida, eso quiere decir que todas nuestras decisiones (personales, familiares, profesionales, éticas, etc.) las sometemos a Su “opinión” (pasándolas por el “filtro de la Palabra”). Para ello debemos compartir tiempo y profundizar en la Biblia para poder conocerlo íntimamente, para creerle, para amarlo y eventualmente obedecerle (“porque por fe andamos, no por vista”)
- Seamos buenos embajadores de Cristo, dando el testimonio correcto del inmenso y precioso regalo de la salvación por Gracia, entendiendo que como “ciudadanos celestiales” tenemos una responsabilidad
- No adoremos ni idolatremos a nada ni a nadie en este mundo, y menos al dinero o las religiones. Intentemos alejarnos del pecado con todas nuestras fuerzas, no abramos “puertas” al enemigo, no hagamos ni veamos lo que no nos conviene, ni nada que no es agradable a Dios
- No le hagamos nada a nadie que no nos gustaría que nos hicieran, eso quiere decir (pero no limitado a) que no robemos, no mintamos, no odiemos, no hablemos mal del prójimo, no los metamos en problemas, etc., todo para la Gloria de Dios
- Hagámosle a los demás todo lo que nos gustaría que nos hicieran, eso quiere decir (pero no limitado a) que los ayudemos, los recomendemos, los defendamos, etc., todo para la Gloria de Dios
- No hagamos amistad (cercana) ni sociedades profesionales con impíos, y menos casarnos con alguien que no ame a Dios, seamos consecuentes con quienes somos “en Cristo”
- Además, demos gracias a Dios en TODO, confiando que Él tiene cuidado de nosotros y que no se le ha escapado NADA
Estos puntos abarcan gran parte de la voluntad de Dios para la vida de los cristianos, así que sería prudente detener la búsqueda de la famosa respuesta específica sobre el trabajo o la vida personal, o la fórmula mágica del resultado del partido o el numero de la lotería. Si estamos viviendo en la voluntad de Dios según los puntos anteriores (o al menos esforzándonos por alcanzarlos), tenemos la promesa que lo demás vendrá “por añadidura”:
“Por tanto, no se afanen diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos cubriremos?’. Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero el Padre de ustedes que está en los cielos sabe que tienen necesidad de todas estas cosas. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Así que, no se afanen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal.” (Mateo 6:31-34)
Al final de cuentas, lo más importante en nuestra vida es entender que Dios nos ha dado a su Hijo para que tengamos vida eterna (¡sin merecerla!) y además nos dejó la fuente de la Verdad en la Biblia.
En la opinión del Creador del universo, eso debería ser más que suficiente para la toma de decisiones de Sus hijos en los “irrelevantes” temas (comparativamente hablando) de nuestra vida terrenal, después de todo, estamos apenas de paso y no somos más que “extranjeros y peregrinos”.
(Basado en parte en https://graceambassadors.com/life/willofgod/gods-will-for-your-life y https://graceambassadors.com/tips/stop-searching-for-gods-will)
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