¡Miserable de mí!

“¡Miserable de mí!  ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?”  (Romanos 7:24)

Muchos cristianos suelen usar estas palabras del apóstol Pablo de una manera que implica que estas palabras se aplican también a nosotros, como si los cristianos estuviésemos todavía en una especie de esclavitud (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/31/siervosesclavos/). En el mismo contexto, solo unos versículos antes, Pablo dice: «Soy un simple ser carnal, que he sido vendido como esclavo al pecado» (Romanos 7:14).

Tomando estos versículos, algunos concluyen entonces que nosotros también “somos miserables”, “somos esclavos vendidos al pecado”, y que estamos todavía esperando a quien nos puede librar del pecado, ¿pero es esto BÍBLICAMENTE CORRECTO? Seamos honestos, es una frase extrañísima: Pablo era salvo, él sabía que era salvo, él sabía por qué (¡y por quién!) era salvo, de hecho tenía clarísimo que él era el primer miembro del “Cuerpo de Cristo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/23/era-pablo-el-peor-de-los-pecadores/) y por supuesto que también sabía cuándo sería librado de ese “cuerpo de muerte”, ¡él había sido el recibidor del misterio! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/). ¿Entonces por qué el comentario?

Este es un tema bien interesante y la verdad medio difícil de asimilar, porque para ello debemos primero entender la iglesia de Roma. Como lo vimos en el estudio sobre la “plenitud de los gentiles” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/18/la-plenitud-de-los-gentiles/), esta congregación era una verdadera “ensalada” de creyentes, compuesta tanto por judíos, prosélitos y gentiles, por lo que hay que ser cuidadosos de no hacer doctrina sobre algunos pasajes específicos sin antes entender el contexto, y por ende tener especial cuidado y estudiar cuidadosamente las palabras de Pablo para no desviarnos y caer en errores.

De entrada, empecemos por dejar claro que los cristianos (los “santos”, el “Cuerpo de Cristo”, nacidos de nuevo, lavados por la sangre del Cordero, etc.) NO estamos más “vendidos al pecado”, NO somos hombres (o mujeres) “miserables” que esperan un libertador, porque salvíficamente YA FUIMOS HECHOS LIBRES con la obra de Cristo en la cruz.

Por lo tanto, YA NO somos miserables, lo éramos cuando estábamos “muertos en nuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1), ¡pero ahora YA NO estamos muertos!  Dios nos revivió EN CRISTO como un regalo, sólo sobre la base de nuestra fe (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.”  (1 Pedro 2:9)

Pero entonces tenemos que preguntar: ¿A QUÉ SE REFERÍA PABLO? ¿Cuál es esa (supuestamente) lamentable situación que Pablo describe en Romanos 7?  ¿Por qué está usando este pasaje como si se aplicara a él mismo, y peor aún, por qué está hablando en tiempo presente como si fuera algo que todavía está sucediendo?

Bueno, no necesitamos ir muy lejos para encontrar la respuesta, todo lo que necesitamos es leer el contexto de los versículos anteriores y posteriores, con lo cual nos damos cuenta que su tema principal es la Ley Mosaica, y cómo era imposible que alguien pudiera cumplir esta Ley. Nada más que Pablo hace uso de un colorido lenguaje para mostrar un “antes” y un “después”, después de todo él era una persona muy preparada, ciudadano romano, fariseo, políglota, estudioso de las Escrituras y la Ley (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/17/pablo-el-misterioso/), probablemente teniendo en cuenta el auditorio “mixto” de judíos, prosélitos y gentiles.

Inspirado por el Espíritu Santo, en su carta Pablo usa curiosamente un tiempo verbal en singular y en presente, pero de forma FIGURATIVA (NO literal), ya veremos por qué lo digo.  En otras palabras, aunque parece que está hablando a título personal, sólo se está poniendo en la posición de aquellos a quienes estas cosas se aplican directamente. ¿Cómo sabemos esto? Leamos por ejemplo los versículos 7-9 de Romanos 7:

“¿Qué, pues, diremos? ¿Que la ley es pecado? ¡De ninguna manera!  Al contrario, yo no habría conocido el pecado sino por medio de la ley; porque no estaría consciente de la codicia si la ley no dijera: No codiciarás.  Pero el pecado, tomando ocasión en el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. Así que, yo vivía en un tiempo sin la ley pero, cuando vino el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.”  (Romanos 7:7-9)

El tiempo “sin ley”, fue antes de la promulgación de la Ley Mosaica, aproximadamente 1500 años antes del nacimiento de Pablo, ¿entonces cómo puede decir que vivió en dicha época? La única posibilidad viable es que cuando Pablo dice: “yo vivía en un tiempo sin la ley” está usando la primera persona del singular (“yo”) en sentido figurado.  Él no estaba vivo en ese momento, pero en sentido figurado se pone en la posición de las personas que estaban vivas diciendo “yo estaba vivo”.

Lo mismo también para la siguiente parte de ese pasaje que dice: “pero cuando vino el mandamiento, el pecado revivió y yo morí”, ya que el mandamiento vino con Moisés y Pablo tampoco vivía entonces.  Es obvio entonces que se está usando a sí mismo (primer tiempo verbal singular) FIGURATIVAMENTE, no literalmente.  El mismo patrón continúa a lo largo de Romanos 7, Pablo se usa a sí mismo y muchas veces en tiempo presente para describir lo que fue una situación PASADA, la razón por la que hace esto es probablemente para hacer la situación más vívida y el contraste con la situación actual (que se describe en Romanos 8) aún más claro.

Su tema principal en Romanos 7 es la situación sin Cristo, antes de Cristo la Ley estaba presente, y aunque esta Ley era buena, santa y justa, era imposible que la guardaran personas que tenían solo su naturaleza pecaminosa y carnal. ¿Era Pablo carnal cuando estaba escribiendo estas cosas?  ¿Tenía únicamente la antigua naturaleza pecaminosa?  ¿Fue “vendido al pecado”?  La respuesta es un NO rotundo.

Pablo, como cualquier creyente nacido de nuevo, tenía al Espíritu Santo viviendo en él, ¡Cristo YA lo había hecho libre!  Ya había nacido de nuevo y había sido salvado de las consecuencias del pecado (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/salvados-pero-de-que/). Entonces, ¿a qué se refiere cuando se describe a sí mismo como “vendido al pecado”?

Se refiere a la era (o dispensación) de la Ley, el tema principal de Romanos 7.  En ese tiempo no había (todavía) nuevo nacimiento, ¡ni había una nueva naturaleza! Todas estas cosas están disponibles para nosotros (después del sacrificio de Jesús en la cruz), pero antes de eso no estaban disponibles. Por lo tanto, lo único que tenía la gente en este momento era la vieja naturaleza pecaminosa, y aunque la Ley era buena y santa y justa, era una ley espiritual (mientras ellos eran carnales, “vendidos al pecado”).

Cuando Pablo dice «pero yo soy carnal, vendido al pecado«, se está usando a sí mismo como ejemplo y en tiempo presente FIGURATIVAMENTE, poniéndose en el lugar de los que vivían en la era de la Ley antes de la Gracia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/ley-vs-gracia/), exactamente como lo hizo en el versículo 7 con los que vivían sin la Ley, cuando dijo: “yo vivía sin la Ley”. Obviamente cuando Pablo escribió  Romanos 7 ya era una “nueva criatura” (como lo es cualquiera de nosotros que ha creído en el Señor Jesucristo para salvación, a través de la obra salvadora de la cruz), así que no existe la posibilidad que estuviera hablando de forma literal.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”  (2 Corintios 5:17)

De hecho, Pablo usa la misma forma de hablar (primer singular, tiempo presente) a lo largo de Romanos 7, tal vez leyendo los pasajes previos quede más claro:

Porque lo que hago no lo entiendo, pues no practico lo que quiero; al contrario, lo que aborrezco, eso hago.  Y ya que hago lo que no quiero, concuerdo con que la ley es buena.  De manera que ya no soy yo el que lo hace sino el pecado que mora en mí.

Yo sé que en mí —a saber, en mi carne— no mora el bien.  Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.  Porque no hago el bien que quiero sino, al contrario, el mal que no quiero, eso practico.  Y si hago lo que yo no quiero, ya no lo llevo a cabo yo sino el pecado que mora en mí.  Por lo tanto, hallo esta ley: Aunque quiero hacer el bien, el mal está presente en mí.  Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo en mis miembros una ley diferente que combate contra la ley de mi mente y me encadena con la ley del pecado que está en mis miembros.”  (Romanos 7:15-23)

Lo que Pablo está describiendo es una situación miserable, y si no se tiene en cuenta cuál es el contexto del pasaje, si ignora o se descarta la revelación del nuevo nacimiento, también nosotros nos sentiremos miserables y querremos gritar “¡MISERABLE DE MÍ! ¿QUIÉN ME LIBRARÁ DE ESTE CUERPO DE MUERTE?”.

Pero Pablo dice todo lo que dice para hacer una declaración, o sea, para describir la situación ANTES DE CRISTO que anhelaba un libertador. Sí, antes de Cristo todos clamaríamos “¡Miserables de nosotros! quien nos librará de este cuerpo de muerte”, ¡pero la buena noticia es que hace unos 2000 años vino el libertador! Es por eso que entendemos que Pablo mismo responde inmediatamente su retórica pregunta: “¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” en el siguiente versículo:

¡Doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!  Así que yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios; pero con la carne, a la ley del pecado.  Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.  Porque Dios hizo lo que era imposible para la ley, por cuanto ella era débil por la carne: Habiendo enviado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne para que la justa exigencia de la ley fuese cumplida en nosotros que no andamos conforme a la carne sino conforme al Espíritu.”  (Romanos 7:25-8:4)

Sí, hubo un tiempo en que los seres humanos éramos esclavos, vendidos al pecado, ¡pero ya no más! Al aceptar a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, Él nos libró de esta esclavitud, ahora tenemos una nueva naturaleza, ahora somos libres, ¡AHORA SOMOS JUSTOS! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/).

Estén, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se pongan otra vez bajo el yugo de la esclavitud.”  (Gálatas 5:1)

Ya no somos esclavos, vendidos al pecado, ya no somos “hombres miserables”, así que no repitamos más ese “mantra”.  Cristo, nuestro libertador, YA VINO hace 2000 años y se entregó a sí mismo como rescate para hacernos hizo LIBRES. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que Pablo NO habla de nuestra situación salvífica, sino de nuestro CUERPO TERRENAL, ¡el cual será transformado apropiadamente cuando Cristo venga por Su iglesia! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/03/resurreccion-transformacion-y-ascension/).

Alabado sea el Señor, y gracias eternas sean dadas siempre a Dios, que por medio de su Hijo YA nos ha librado de TODA condenación.

“Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo.  ¡Por gracia son salvos!  Y juntamente con Cristo Jesús, nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales para mostrar en las edades venideras las superabundantes riquezas de su gracia, por su bondad hacia nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia son salvos por medio de la fe; y esto no de ustedes pues es don de Dios.  No es por obras, para que nadie se gloríe.(Efesios 2:4-9)

(Basado en parte en http://www.jba.gr/Romans-7-commentary-wretched-man-that-I-am.htm)


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