¿Qué significa ser parte de la familia de Dios?

La mayoría de la gente inconversa piensa que Dios es el Padre de todos, en otras palabras, que todos somos “hijos de Dios”, sin embargo la Biblia nos enseña que este NO es el caso.  Desde la caída de Adán y Eva, toda la humanidad ha nacido en pecado y, por lo tanto, se encuentra COMPLETAMENTE alejada de Dios.

“He aquí, en maldad he nacido, y en pecado me concibió mi madre.”  (Salmo 51:5)

Si bien Dios es el CREADOR de todos (y por ende todos somos “creación” de Dios”), NO ES EL PADRE DE TODOS, ya que ese privilegio está reservado para la iglesia (el “Cuerpo de Cristo”), nacidos de nuevo y hechos “santos” por pura gracia divina (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/). Sólo aquellos que a través de la poderosa obra del Espíritu de Dios creen y reciben a Jesucristo y su sacrificio por sus pecados, se reconcilian con Dios y son adoptados en su familia, de lo contrario es IMPOSIBLE tener acceso al Padre (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/26/te-cambio-mi-santidad-por-tus-pecados/).  

LA ÚNICA MANERA DE TENER A DIOS COMO PADRE ES TENER A JESUCRISTO COMO SEÑOR Y SALVADOR, no hay otra forma, ESE es es precisamente todo el centro del evangelio, ¡de ahí la importancia de entender el trasfondo legal! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/).  Pero como si todo eso fuera poco, ¡todavía hay más!, inclusive mientras estamos temporalmente en este mundo:

  • Ser parte de la familia de Dios significa conocer y experimentar el amor de Dios, poder llamar al único Creador eterno del universo, omnisciente y todopoderoso “Padre” o incluso “Papito” (el equivalente en español de la palabra aramea “Abba”) es una de las mayores bendiciones de lo que significa ser parte de la familia de Dios.  Significa que el muro de pecado y hostilidad que nos separó de Dios ha sido demolido por la cruz de Jesucristo (Efesios 2:15). Significa que ahora estamos en paz con Dios y podemos experimentar toda la “anchura, la longitud, la altura y la profundidad” de su amor (Efesios 3:17-19).
  • Ser parte de la familia de Dios significa tener nuestras necesidades básicas satisfechas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/18/proveera-dios-para-nuestras-necesidades/).  Aquellos que tenemos a Dios como Padre tenemos acceso a Él en oración (Hebreos 4:16), comunicarnos con Dios y poder llevar nuestras peticiones directamente a Su trono de Gracia es un privilegio conocido solo por aquellos que nos hemos convertido en parte de Su familia a través de la fe en la obra mediadora de Cristo (1 Timoteo 2:5).  Además, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos, no sólo para vivir, sino también para vivir vidas conforme a la voluntad de Dios (Mateo 6:31-33; 2 Pedro 1:3).
  • Ser parte de la familia de Dios significa tener una familia grande y amorosa.  Los que hemos recibido a Jesucristo lo tenemos no sólo como Señor y Salvador, sino también como hermano mayor (Romanos 8:29; Colosenses 1:15, 18; Hebreos 1:6; Apocalipsis 1:5). Aunque algunos creyentes han tenido que alejarse o han sido abandonados por sus parientes consanguíneos debido a su fe en Cristo, han recibido cien veces más hermanos y hermanas en Cristo (Mateo 19:29).
  • Ser parte de la familia de Dios significa tener un propósito en esta vida con un significado eterno.  Como parte de la familia de Dios, recibimos dones espirituales que podemos usar para crecer y fortalecer a la familia, que es el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12).  Como miembros de la familia tenemos el deber y el privilegio de extender la invitación a otros para creer en Cristo y convertirse en miembros con nosotros (Mateo 28:19-20).
  • Ser parte de la familia de Dios significa tener una herencia eterna.  A diferencia de una herencia material temporal que algunos hijos reciben de sus padres naturales, los creyentes en Cristo recibiremos una herencia eterna, imperecedera y eterna de nuestro Padre en el cielo (Efesios 1:11; Colosenses 1:12; Hebreos 9:15; 1 Pedro 1:4).  Aquellos que hemos recibido a Cristo (y por lo tanto podemos llamar a Dios “Padre”) heredaremos la vida eterna en un cuerpo resucitado en una tierra nueva (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/).  La joya de la corona de esta herencia será el deleite eterno de habitar en presencia y en comunión amorosa con el Cordero de Dios, Jesucristo.

Eso sin contar TODO lo demás que recibiremos, que como dijo Pablo (el “apóstol de los gentiles”), ¡no podemos ni imaginárnoslas!

“Más bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio ni oído oyó, que ni han surgido en el corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman.”  (1 Corintios 2:9).

(Basado en parte en https://www.compellingtruth.org/Espanol/familia-de-Dios.html)


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