El papel de la mujer en el Plan de Dios

Hoy se celebra en Costa Rica el día de la Madre, de ahí que el año pasado para esta fecha vimos la verdadera y bellísima historia (según la Biblia) de la virgen María (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/la-virgen-maria/), y hoy vamos a aprovechar para estudiar otro tema relacionado a la mujer, según lo que Dios ha provisto en Su Plan.

Para empezar, NUNCA debemos olvidar que el diablo es el “príncipe de este mundo” (Juan 12:31) y por lo tanto “el mundo está en manos del maligno” (1 Juan 5:19, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/por-que-jesus-debia-venir-al-mundo/). Siendo así, satanás se ha encargado de tergiversar TODA la verdad, así que generalmente los valores del mundo (riqueza, poder, belleza, etc.) están en contraposición a los valores divinos, con lo cual no debería ya extrañarnos el ataque y hasta ridiculización del papel tradicional de la mujer, llevándolo al extremo de convencerlas con argumentos ridículos para “liberarla del yugo opresor del patriarcado”, la “equidad de género”, y por supuesto el feminismo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/17/el-peligro-del-feminismo/).

Pero entonces, ¿qué dice la Biblia al respecto del papel de la mujer?

El Antiguo Testamento y la Mujer

En el relato de la creación de Génesis 1, la primera palabra de Dios sobre el tema del hombre y la mujer es que fueron creados igualmente a imagen de Dios:

Ninguno recibió más de la imagen de Dios que el otro, así que la Biblia comienza con la igualdad de los sexos.  Como personas, como seres espirituales ante Dios, hombres y mujeres son absolutamente iguales.  Pero a pesar de esta igualdad, luego en Génesis 2 hay un relato más detallado de la creación de los dos seres humanos que revela diferencias en las funciones y responsabilidades que Dios les ha dado. Dios no creó al hombre y a la mujer al mismo tiempo, sino que creó a Adán primero y a Eva después, con el propósito específico de ser la “ayudante” de Adán. Antes que me tilden de machista, aclaro que esto no es una opinion mía, sino que es lo que indica la Biblia:

Por aquello, no es que Eva sea inferior a Adán, sino que Dios le dio el papel diferenciado y el deber de someterse a él. Aunque a nosotros nos parece que la palabra “ayuda” o “ayudante” tiene connotaciones negativas, en realidad en la Biblia es utilizada como un honor (Deuteronomio 33:7; Salmo 33:20), y describe a alguien en una relación de servicio a otro. Por lo tanto, la responsabilidad de las esposas de someterse a sus maridos fue parte del plan desde la creación, incluso antes de la maldición por la caída, y por supuesto con un propósito eterno (como veremos más adelante).

Los primeros libros de la Biblia establecen tanto la igualdad de hombres y mujeres como el papel de apoyo de la esposa (ver Éxodo 21:15, 17, 28-31; Números 5:19-20, 29; 6:2; 30:1-16).  La desobediencia de Adán y Eva al mandato de Dios claramente tuvo consecuencias, para la mujer Dios pronunció una maldición que incluía dolor multiplicado en el parto y tensión en la relación autoridad-sumisión de marido y mujer, aunque nada cambiaba sobre la relación “jerárquica” entre los dos.

El pasaje de Génesis dice que el “deseo” de la mujer será para su esposo pero él “se enseñoreará” de ella (recordemos que el término “señor” bíblicamente significa “amo”).  En Génesis 4:7 el autor usa la misma palabra para significar “control excesivo”, por lo tanto, la maldición en Génesis 3:16 se refiere a un nuevo deseo por parte de la mujer de ejercer control sobre su esposo, pero de hecho él la gobernará opresivamente y ejercerá autoridad sobre ella. Por lo tanto, el resultado de la caída de Adán y Eva en el matrimonio a lo largo de la historia ha sido una lucha constante entre los sexos, con las mujeres buscando el control y los hombres buscando la dominación abusiva.

A lo largo del Antiguo Testamento, las mujeres tuvieron una participación secundaria en la vida religiosa de Israel, y NUNCA COMO LÍDERES. Mujeres como Débora (Jueces 4) fueron claramente la excepción y no la regla, pero nunca hubo mujeres con un ministerio profético continuo y ninguna mujer fue sacerdote, ¡eso estaba reservado para los templos paganos!  Tampoco ninguna reina jamás gobernó Israel, y ninguna mujer escribió un libro del Antiguo Testamento ni del Nuevo Testamento (los libros de Rut y Ester no fueron escritos por ellas, de hecho es muy probable que lo normal es que las mujeres fueran analfabetas). El profeta Isaías equiparó el liderazgo femenino con el juicio de Dios sobre la nación pecadora, que liderara una mujer era visto como una perversion al Plan de Dios.

Jesús y las mujeres

En medio de las culturas griega, romana y judía, que consideraban a las mujeres casi al nivel de las posesiones, pero Jesús mostró amor y respeto por ellas.  Aunque los rabinos judíos no enseñaban a las mujeres y el Talmud decía que era mejor quemar la Torá que enseñársela a una mujer, Jesús nunca tomó la posición de que las mujeres, por su propia naturaleza, no podían entender la verdad espiritual o teológica. Él no sólo las incluyó en Sus audiencias, sino que también usó ilustraciones e imágenes que les resultarían familiares (Mateo 13:33; 22:1-2; 24:41; Lucas 15:8-10) y específicamente aplicó Su enseñanza a ellas (Mateo 10:34), lo cual era toda una novedad.

A la mujer samaritana junto al pozo (Juan 4) le reveló que Él era el Mesías y discutió con ella temas como la vida eterna y la naturaleza de la verdadera adoración.  También enseñó a María, y cuando Marta lo enfrentó, el Señor señaló la prioridad de aprender la verdad espiritual incluso sobre las responsabilidades «femeninas» como servir a los invitados en el hogar.

Aunque los hombres en los días de Jesús normalmente no interactuaban con mujeres ni permitían el contacto físico a menos que fuese su esposa, Jesús tocó a las mujeres para sanarlas y permitió que las mujeres lo tocaran (Lucas 13:10, Marcos 5:25).  Jesús incluso permitió que un pequeño grupo de mujeres viajara con Él y Sus discípulos (Lucas 8:1-3), un acontecimiento sin precedentes en ese momento. Después de Su resurrección, Jesús se apareció primero a María Magdalena y la envió a anunciar Su resurrección a los discípulos (Juan 20:1-18), a pesar de que a las mujeres no se les permitía ser testigos en los tribunales judíos porque eran consideradas mentirosas (probablemente la razón por la cual no le creyeron).

El ”evangelio de la Gracia” y las mujeres

En las cartas paulinas coexisten los dos principios: igualdad y sumisión de la mujer.  Gálatas 3:28 apunta a la igualdad, indicando que el camino de salvación es el mismo tanto para hombres como para mujeres, y que son miembros de igual posición en el “Cuerpo de Cristo”. Sin embargo, no erradica todas las diferencias en las responsabilidades de hombres y mujeres, porque este pasaje no cubre todos los aspectos del diseño de Dios para hombres y mujeres. Además, hay muchos otros pasajes que hacen distinciones entre lo que Dios desea del hombre y lo que desea de la mujer, especialmente dentro de la familia y dentro de la iglesia.

La familia

Si bien el matrimonio cristiano debe involucrar el amor mutuo y la sumisión entre dos creyentes (Efesios 5:21), cuatro pasajes en el Nuevo Testamento dan expresamente a las esposas la responsabilidad de someterse a sus esposos (Efesios 5:22, Colosenses 3:18, Tito 2:5, 1 Pedro 3:1). Esta sumisión voluntaria de uno igual a otro es una expresión de amor por Dios y un deseo de seguir Su diseño como se revela en Su Palabra, y nunca se describe como degradante o que disminuya de alguna manera la igualdad de la esposa. Más bien, el esposo está llamado a amar a su esposa con sacrificio como Cristo amó a la iglesia (Efesios 5:25) y a servir como líder en una relación de dos iguales.

Si bien a los esposos y padres se les ha dado la responsabilidad principal del liderazgo de sus hijos (Efesios 6:4, Colosenses 3:21, 1 Timoteo 3:4-5), se insta a las esposas y madres a ser “trabajadoras en el hogar” (Tito 2:5), es decir, administradores de la casa.  Su hogar y sus hijos deben ser su prioridad, en contraste con el énfasis mundial actual en las carreras y los trabajos de tiempo completo para las mujeres fuera del hogar. Además, recordemos que las instrucciones no son únicamente para la mujer, Dios le ha dado también al hombre instrucciones claras (¡de gran responsabilidad!) sobre el hogar:

La iglesia

Desde el principio, las mujeres cumplieron un papel vital en la iglesia cristiana (Hechos 1:12-14, 9:36-42, 16:13-15, 17:1-4, 10-12, 18:1-2, 18, 24-28; Romanos 16; 1 Corintios 16:19; 2 Timoteo 1:5; 4:19), PERO NUNCA UNO DE LIDERAZGO. Los apóstoles eran TODOS hombres; la principal actividad misionera la hacían los hombres; la escritura del Nuevo Testamento fue obra de hombres; y el liderazgo en las iglesias fue confiado EXCLUSIVAMENTE a los hombres. Aunque el apóstol Pablo respetaba a las mujeres y trabajaba junto a ellas para el avance del evangelio (Romanos 16, Filipenses 4:3), en sus cartas fue enfático que debían ser los hombres los líderes de la iglesia y que las mujeres no debían enseñar ni ejercer autoridad sobre los hombres. Por supuesto NUNCA nombró “pastoras” ni “ancianas”, y ojo que estamos hablando del “apóstol de los gentiles”, ¡el embajador de la Gracia! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/21/imitemos-a-pablo/), por aquello que a alguien se le ocurra tildarlo de “legalista”.

Por lo tanto, aunque las mujeres son espiritualmente iguales a los hombres y el ministerio de las mujeres es esencial para la conformación del “Cuerpo de Cristo”, las mujeres están excluidas del liderazgo sobre los hombres en la iglesia. Repito: bíblicamente hablando, las “pastoras” o “ancianas” NO EXISTEN, son inventos modernos que tuercen las Escrituras y el Plan de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/30/de-1-a-45-000-en-2000-anos/). Como piezas fundamentes en el “Cuerpo de Cristo” las mujeres pueden ser “diaconisas” (como Febe en Romanos 16:1) o inclusive “profetas” (como las cuatro hijas de Felipe el evangelista en Hechos 21:9), pero NUNCA en puestos de liderazgo, los cuales están reservados para el hombre.

Entonces, hombres y mujeres se presentan como IGUALES ante Dios, ambos portando la imagen de Dios mismo.  Sin embargo (sin hacer a uno inferior al otro), Dios llama tanto al hombre como a la mujer a cumplir los roles y responsabilidades específicamente diseñados para cada uno, un patrón que se puede ver incluso entre el Padre y el Hijo encarnado (1 Corintios 11:3). Recordemos que es CRISTO MISMO quien decidió cuál es el lugar que nos corresponde en Su “Cuerpo”, así que negarlo sería ir en contra de Dios mismo. ESE ES EL SIMBOLISMO DE LA RELACIÓN ENTRE HOMBRE Y MUJER, ¡LA MISMA QUE EXISTE ENTRE LA “CABEZA” Y EL “CUERPO”!

Al cumplir con los roles divinamente dados que se enseñan en el Nuevo Testamento bajo la “dispensación de la Gracia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/), las mujeres pueden realizar todo su potencial porque están siguiendo el plan de su propio Creador, ¡para ello fueron diseñadas! Sólo en la obediencia a Él y en Su designio perfecto, la mujer podrá ser verdaderamente plena, cumpliendo el propósito divino e irónicamente alcanzar la felicidad mediante el rol designado, ¡dándole toda la gloria a Dios!

(Basado en parte en https://www.gracechurch.org/about/distinctives/role-of-women y https://www.gty.org/library/Articles/A265/The-Biblical-Portrait-of-Women-Setting-the-Record-Straight)


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