La «santificación» del cristiano

Este es uno de esos temas bíblicos que no son sencillos de discernir, no porque sea complejo, sino porque la religión y en especial la Iglesia Católica lo ha retorcido a un punto casi irreconocible a la luz de la Palabra de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/12/las-herejias-del-catolicismo/), infectando con sus herejías inclusive al “Cuerpo de Cristo”, lo cual nos lleva a tener primero que “desaprender” mucho de lo que creemos que sabemos al respecto, para luego “reaprender” nuevamente sobre la verdadera revelación de la Biblia.

Entonces, primero debemos entender que el concepto bíblico de la “santificación” NADA tiene que ver con personas que no pecan, con “canonizaciones” ni con cuerpos de muertos que no se descomponen (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/santos-perfectos/), sino que es parte del “proceso” de salvación de TODO cristiano, el cual ocurre en 3 pasos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/).

Ya el tema lo hemos visto anteriormente, pero básicamente se resume en que cuando recibimos el REGALO de la salvación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/) FUIMOS “justificados” (tiempo pasado), luego por medio del Espíritu Santo que ahora vive en nosotros empezamos un proceso de vida en el cual ESTAMOS SIENDO “santificados” (tiempo presente) y luego cuando lleguemos a la presencia de Nuestro Señor SEREMOS “glorificados” (tiempo futuro).

Por lo tanto, es fundamental entender que esta parte del proceso es la única sobre la cual tenemos una responsabilidad al respecto, y es precisamente por esto que al llegar al cielo los miembros del “Cuerpo de Cristo” seremos evaluados y recompensados (¡o no!) por dichas obras (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/13/el-tribunal-de-cristo/).

Nuevamente, NO es un tema salvífico (YA FUIMOS salvados desde que fuimos “justificados”), sino que la santificación es lo que sucede durante nuestra vida cristiana LUEGO de ser salvos, es el proceso por el cual llegamos a conformarnos a la imagen de Cristo y que genera la obtención de “tesoros” en el cielo, lo cual es enfatizado y altamente recomendado por Pablo, el apóstol de los gentiles (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/28/tesoros-en-el-cielo/).

Lo más importante de esta fase de la salvación es que comenzamos a comprender cuán grave es nuestra naturaleza pecaminosa, y de ese modo llegamos a apreciar aún más la obra de Jesús en la cruz, la Gracia y el perdón de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/26/te-cambio-mi-santidad-por-tus-pecados/). Aprendemos que no solo nuestras acciones necesitan ser modificadas, sino que nuestros corazones realmente necesitan ser transformados.

La carta a los Romanos es un buen lugar para empezar a entenderlo, el capítulo 6 explica el poder que AHORA tenemos los creyentes para vivir apartados de los pecados del mundo incrédulo, enumerados en Romanos 1:18-3:32.  En estos versículos aprendemos acerca de los pecados de ingratitud, maldad, perversión, codicia, envidia, engaño, calumnia, orgullo, desobediencia a los padres, maldición, amargura, etc. Debido a que todavía tenemos una vieja naturaleza aun después de nacer de nuevo, los creyentes todavía somos capaces de cometer estos pecados, TODOS Y CADA UNO DE ELLOS (y aquí se cae toda la argumentación católica).

Por lo tanto, es bíblicamente posible que los creyentes podamos continuar viviendo una vida pecadora después de ser salvos, sin embargo, Pablo enseña que lo que destruyó Cristo con su muerte sacrificial en la cruz fue el PODER del pecado, y ahora los creyentes tenemos la POSIBILIDAD de vivir justa y piadosamente (conforme a la voluntad de Dios), cosa que nos era antes físicamente IMPOSIBLE. A mí personalmente me ha costado AÑOS entender esto, primero porque lo tomaba como mandamiento (y por supuesto me frustraba al no poder cumplirlo en mis fuerzas), y luego más bien me iba al otro extremo de creer que nada de esto importaba ahora.

La clave creo está en la pregunta retórica que Pablo hace en el capítulo 6:

Parafraseándola, yo creo que más o menos lo que nos dice es que “¿cómo es posible que QUERRAMOS seguir pecando luego de haber recibido EL PODER para vencer el pecado?” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/03/gracia-licencia-para-pecar/). La respuesta emocional de Pablo a este tipo de pensamiento es clara: “¡De ninguna manera!” (o en buen tico, “¡Dios guarde!). Los creyentes justificados en Cristo nunca deberíamos desear continuar viviendo en pecado “para que la gracia abunde”, sobre todo porque la gracia de Dios nos libera del PODER del pecado (¡y ahí está la clave!).

A medida que el Espíritu Santo nos fortalece y nos revela “todas las cosas” (Juan 14:26), llegamos a pensar de manera diferente, examinamos no solo nuestros comportamientos, sino también nuestros motivos, y Dios empieza a cambiar nuestros corazones de piedra en corazones de carne (Ezequiel 36:26). Él nos enseña a nosotros (quienes fuimos esclavos del pecado) a que seamos libres en Cristo y lo sigamos, observemos el tiempo verbal activo de las citas de Pablo (“transfórmense”, fortalézcanse”, “vístanse”, “ármense”, etc.) ¡AHORA tenemos ese poder! (y una armadura para esos fines, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/06/14/la-armadura-de-dios/).

De manera similar, Santiago 1:14-15 habla acerca de la tentación que comienza con el deseo, a medida que somos santificados, nuestros deseos comienzan a cambiar.  No es sólo que nos deshagamos de los viejos hábitos o actos malos, sino que nos “vestimos” de los nuevos. Si ser “santos” (del griego “jágios”) significa “estar apartados para Dios”, ¡pues entonces la santificación es el proceso de apartarnos del mundo (espiritualmente hablando)!

La santificación se lleva a cabo progresivamente durante toda la vida y en todos los aspectos de nuestras vidas.  Nuestro trabajo en la santificación es rendirnos a la obra del Espíritu Santo y ser obedientes a las cosas que sabemos de Dios, pero también debemos ACTUAR en base a esto, no por religiosidad, SINO PARA NUESTRO PROPIO BENEFICIO. Pablo quería que el “Cuerpo de Cristo” creyera y experimentara la confianza, el poder, la victoria, la esperanza, la seguridad y la gracia de estas verdades, ¡pero que también se preocupara por sus tesoros celestiales! Por Gracia fuimos salvados (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/salvados-pero-de-que/), pero además LIBERADOS del yugo del pecado, lo cual es tal vez uno de los aspectos que menos se habla en círculos cristianos al respecto de esta etapa del proceso salvífico.

Ahora, cada uno de nosotros debe hacerse la pregunta del millón, que es: ¿estamos aprovechando este “poder”? ¿Estamos “peleando la buena batalla” para “acabar la carrera” y darle la cara al “Juez justo”? (tal y como lo afirmó Pablo). Yo no, pero todavía nos queda algo de tiempo (¡aunque no mucho!). 😉

(Basado en parte en https://www.compellingtruth.org/Espanol/santificacion-progresiva.html y https://bereanbiblesociety.org/sanctification-by-grace/)


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