
“Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1:7)
La Biblia está llena de versículos para fortalecernos, precisamente porque Dios sabe que en nuestro caminar cristiano pasaremos por desiertos espirituales y tribulaciones de todo tipo, pero estamos llamados a no desfallecer sino aferrarnos al Plan perfecto de Dios para nosotros.
Por otro lado, sabemos que TODO lo que hacemos (para Dios) no tiene nada que ver con la salvación eterna, sino con nuestro proceso de “santificación” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/08/24/la-santificacion-del-cristiano/). Sin embargo, a veces es más fácil decirlo que vivirlo…
Historia verídica: hace unos días estaba espiritualmente muy desanimado, preguntándome si realmente importa lo que hago, tratando de disponerme para ser utilizado por el Espíritu Santo y pasar muchas horas al día estudiando la Palabra de Dios para poder entender (y explicar) muchos temas difíciles o que han sido torcidos por la religión.
A final de cuentas, en mi experiencia he visto (tristemente) como la mayoría de cristianos no tienen mucha sed de profundizar en temas bíblicos, no quieren salir de su zona de confort, y mucho menos ser cuestionados sobre temas “espinosos” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/11/amamos-la-verdad/).
No sé si les ha pasado, pero son esos momentos de desánimo los que el enemigo utiliza para alejarnos de Nuestro Señor, y si es posible enfriarnos por un buen rato. Pues en cuestión de minutos, me llegó la respuesta de Dios a mi pregunta, mediante un correo electrónico de un sitio bíblico del cual muy rara vez recibo correos, que decía lo siguiente (lo transcribo literalmente):
“¿Realmente importa lo que hago?”
¿Has sentido alguna vez que tu duro trabajo pasó desapercibido o no marcó la diferencia?
El rey David es la única persona de la Biblia a la que Dios llama hombre conforme a Su corazón. Pero incluso David se sintió ignorado. Cuando Dios le dijo a Samuel que ungiera al próximo rey de Israel, Samuel se reunió con Isaí y sus hijos. Cada uno de ellos parecía tener las cualidades de un buen rey, pero Dios no eligió a ninguno de ellos.
“… el Señor le dijo a Samuel: No mires su apariencia ni su estatura, pues yo lo he rechazado. El Señor no mira las cosas que la gente mira. La gente se fija en las apariencias, pero el Señor mira el corazón.” (1 Samuel 16:7)
Isaí dijo que aún tenía otro hijo, David, que estaba cuidando las ovejas. En aquella época, los pastores eran considerados impuros y sucios, por lo que probablemente David no fue invitado inicialmente. Pero aunque otros lo ignoraron, Dios eligió a David para guiar a Israel. Aun cuando David no era visto, Dios sí lo vio, tal como te ve a ti ahora.
Si Dios pudo usar a David, un pastor corriente, para hacer cosas sorprendentes, también puede usarte a ti. Lo que haces cuando nadie te ve, te moldea para que llegues a ser lo que Dios te formó a ser y te prepara para los planes que tiene para ti. Tal como David, sigue depositando con esmero tu fe en Dios. Y recuerda, que aun cuando no te sientas valorado, puedes confiar en que Dios te ve, te ama y te valora.
¡INCREÍBLE! Gracias Dios por tu mensaje, realmente lo necesitaba. Este mini testimonio nos demuestra que verdaderamente a Dios no se le escapa nada, y se los comparto por si en algún momento les viene la misma duda. Feliz fin de semana.
(Recibido de https://blog.youversion.com/es/2023/08/realmente-importa-lo-que-hago/)
Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.