
“Por tanto, Jesús decía a los judíos que habían creído en él: Si ustedes permanecen en mi palabra serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” (Juan 8:31-32)
Este es uno de las citas bíblicas más conocidas de la Biblia, de hecho hay muchísimos versículos más indicándonos que AHORA (durante la “Dispensación de la Gracia”) los hijos de Dios y miembros del “Cuerpo de Cristo” SOMOS LIBRES. ¿Pero qué quiere decir eso exactamente? ¿De qué fuimos “liberados”?
Si le preguntamos a un grupo de cristianos, probablemente la mayoría diría que fuimos liberados del castigo eterno por medio de la muerte sacrificial de Cristo en la cruz (¡y es cierto!), pero en realidad no es una respuesta del todo correcta.
Como vimos en el estudio de “¿Salvados, pero de qué?” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/salvados-pero-de-que/), en realidad de lo que nos liberó Nuestro Señor Jesucristo fue del JUICIO JUSTO DE DIOS, en el sentido que Él tomó el lugar de condena que TODOS nos merecíamos por haber violado el “código legal” De Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/). Con ello, aplacó la ira de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/la-ira-de-dios/), y CONSECUENTEMENTE nos liberó del castigo eterno, pero fue un efecto indirecto. ¿Pero será de lo único que nos liberó? ¿O hay algo más?
Como si eso no fuera ya de por sí el mayor acto de amor en la historia de la humanidad, HAY MÁS, y la verdad hasta hace poco Dios me lo mostró, cuando estaba escribiendo el estudio de la “santificación” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/08/24/la-santificacion-del-cristiano/), demostrándome una vez más que el Espíritu Santo actúa en nosotros (individualmente) de la misma forma que actuaba en la antigüedad (corporativamente) mediante la “revelación progresiva” de Su Palabra (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/la-revelacion-progresiva/). De ahí que este estudio es uno de los pocos que no tiene notas bibliográficas, ¡puesto que no encontré nada escrito al respecto!
Entonces, regresando al tema, de lo otro que Cristo nos liberó fue DE LA ESCLAVITUD DEL PECADO, o en otras palabras, DEL PODER que tenía el pecado sobre nosotros. Ahora, por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros, tenemos la posibilidad de NO CEDER a la tentación, cosa que era ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE cuando éramos esclavos del pecado, como animalitos que físicamente no podíamos impedir que obrara en nosotros.
Recordemos que para los miembros del “Cuerpo de Cristo” ya NADA de lo que hagamos en este mundo tiene que ver con un tema de salvación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/), sino con un tema de “santificación”, que a la postre es lo que nos llevará a tener (o no) “tesoros en el Cielo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/25/esta-mal-trabajar-por-las-recompensas/), pero EN NADA afecta nuestra salvación, ¡hagamos lo que hagamos!
“Jesús les respondió: De cierto, de cierto les digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado. El esclavo no permanece en la casa para siempre; el Hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo los hace libres, serán verdaderamente libres.” (Juan 8:34-36)
“Pero ahora, libres del pecado y hechos siervos de Dios, tienen como su recompensa la santificación y, al fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.” (Romanos 6:22-23)
“Sin embargo, ni siquiera Tito, quien estaba conmigo, siendo griego fue obligado a circuncidarse, a pesar de los falsos hermanos quienes se infiltraron secretamente para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús a fin de reducirnos a esclavitud.” (Gálatas 2:3-4)
“Estén, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se pongan otra vez bajo el yugo de la esclavitud.” (Gálatas 5:1)
Dicho de otra forma, sólo los cristianos SOMOS VERDADERA Y ABSOLUTAMENTE LIBRES, tan libres que ya tenemos poder para NO CAER EN PECADO, ¡libertad que no tienen los impíos!
Eso es exactamente LO OPUESTO a lo que enseña el mundo secular y las religiones, en el sentido que (supuestamente) es el impío quien es libre de hacer lo que quiera, y el cristiano está limitado a no poder hacer nada, CUANDO ES EXACTAMENTE LO OPUESTO: ¡NOSOTROS SOMOS LIBRES, PORQUE ELLOS SON ESCLAVOS DEL PECADO Y DEBEN OBEDECER A SU AMO!
Tan LIBRES somos que el apóstol Pablo nos advierte que debemos tener mucho cuidado de no abusar y ser responsables con dicha libertad, porque podría ser piedra de tropiezo para el que no la entienda (ojo que NADA tiene que ver con nuestra salvación eterna):
“Pero miren que esta su libertad no sea tropezadero para los débiles. Porque si alguien te ve a ti que tienes conocimiento, sentado a la mesa en el lugar de los ídolos, ¿no es cierto que la conciencia del que es débil será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Así, por el conocimiento tuyo se perderá el débil, un hermano por quien Cristo murió. De esta manera, pecando contra los hermanos e hiriendo sus débiles conciencias, contra Cristo están pecando. Por lo cual, si la comida es para mi hermano ocasión de caer, yo jamás comeré carne, para no poner tropiezo a mi hermano.” (1 Corintios 8:9-13)
“Ustedes fueron llamados a la libertad, hermanos; solamente que no usen la libertad como pretexto para la carnalidad. Más bien, sírvanse los unos a los otros por medio del amor, porque toda la ley se ha resumido en un solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Gálatas 5:13-14)
Pablo termina con la recomendación de no mal usar dicha libertad, NO porque afecte nuestra salvación, sino porque podría afectar a terceros, nuestro proceso de “santidad” y eventualmente nuestras recompensas. De ahí que estamos llamados ser «mansos», lo cual debe entenderse como PODER RESTRINGIDO, nuevamente exactamente al contrario de lo que el mundo cree.
Dicho de otra forma, ahora somos SUPERHOMBRES y SUPERMUJERES (¡EN CRISTO!) con un poder sobrenatural sin precedentes, que nos lleva a la capacidad de NO SER ESCLAVOS DEL PECADO y por ende poder vivir una vida conforme a la voluntad de Dios.
Ahora, ¿estamos ejerciendo este SUPERPODER?
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