
En principio esta pregunta es más o menos la versión cristiana de “¿qué es primero, el huevo o la gallina?”, pero a diferencia de este clásico dilema, la pregunta sobre “si creemos porque somos salvos o si somos salvos porque creemos” sí tiene respuesta bíblica, aunque antes debemos entender el Plan de Dios para el hombre.
Empecemos porque La Biblia dice claramente que si la salvación estuviera basada en nuestros propios esfuerzos NADIE podría salvarse, esto porque al pecar TODOS violamos el “marco legal” de Dios que exigía que desde que naciéramos hasta que muriéramos no podíamos pecar EN NADA (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/), y que si pecábamos estaríamos destituidos de Dios y enviados al infierno eternamente.
Es en este punto que debería hacernos “click” la mega archi super obra de Cristo en la cruz, que canceló por nosotros esa cuenta impagable (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/26/te-cambio-mi-santidad-por-tus-pecados/) y con ello nos justificó ante Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/)
“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada por la Ley y los Profetas. Esta es la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen. Pues no hay distinción porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús.” (Romanos 3:21)
Nosotros no podemos salvarnos a nosotros mismos ni podemos aportar NADA a nuestra salvación, esto es ABSOLUTAMENTE FUNDAMENTAL de entender, y de paso tira por la borda el argumento de todas las religiones (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/12/el-peligro-de-la-religion/). Por el contrario, dice que Biblia que ÚNICAMENTE por la Gracia de Dios podemos ser salvos. En el momento que creemos en Jesucristo, recibimos el beneficio de Su sacrificio expiatorio en la cruz y somos sellados con el Espíritu Santo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).
“Porque por gracia son salvos por medio de la fe; y esto no de ustedes pues es don de Dios. No es por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:8-10)
De paso, podemos ver que ni las obras que realizamos LUEGO DE NUESTRA SALVACIÓN son mérito nuestro, ¡sino que Dios las preparó de antemano! Yo sé que eso pega un poco en el orgullo, pero eso dice la Palabra de Dios. Regresando al tema de hoy, la Biblia está llena de ejemplos de personas que fueron salvas en situaciones extremas, a veces acordándose de Dios cuando ya no tienen opción y/o con solo unos minutos de vida, como el caso del ladrón en la cruz:
“Uno de los malhechores que estaban colgados lo injuriaba diciendo: ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! Respondiendo el otro, lo reprendió diciendo: ¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, padecemos con razón porque estamos recibiendo lo que merecieron nuestros hechos pero este no hizo ningún mal. Y le dijo: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:39-43)
¿Lo rechazó Cristo por acordarse de Él al borde de la muerte? NO, jamás, dice la Biblia que Dios no desprecia un corazón “contrito y humillado” (Salmo 51:17), aunque yo no me confiaría que vamos a poder hacerlo si nos esperamos hasta el último momento. Sin embargo, en este caso, el ladrón buscó a Dios y efectivamente recibió el regalo gratuito de la salvación eterna. ¿Pero será siempre así? ¿Deberá el hombre tomar la iniciativa para poder salvarse?
Curiosamente, la Biblia narra también casos donde la persona no tuvo NADA QUE VER en el tema sino que Dios tomo la iniciativa, es más, en muchos casos ¡NI SIQUIERA ESTABAN PENSANDO EN ELLO! Veamos algunos ejemplos:
1. NOÉ
“Pero Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR.” (Génesis 6:8)
Este es el caso típico. Aunque la Biblia dice que Noé “caminaba con Dios” (sin especificar exactamente qué significaba eso), en realidad el gran mérito de Noé era que no se había “contaminado” genéticamente al mezclarse con los ángeles caídos, como si lo habían hecho TODO el resto del planeta (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/24/gigantes-en-la-antiguedad/) y eso agradó a Dios. Luego, por Fe (dada por Dios) se dispuso a construir por décadas un arca gigantesca para protegerse de un supuesto diluvio que vendría en un futuro lejano, a pesar que a la fecha nunca había llovido ni una gota de agua.
Obviamente Dios estaba en control de TODA la situación, y simplemente quiso proteger SU obra a través de Noé y su familia para luego repoblar la Tierra.
“Por la fe Noé, habiendo sido advertido por revelación acerca de cosas que aún no habían sido vistas, movido por temor reverente preparó el arca para la salvación de su familia. Por medio de la fe él condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.” (Hebreos 11:7)
2. ABRAHAM
“Entonces el SEÑOR dijo a Abram: ‘Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Yo haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra’. Abram se fue, como el SEÑOR le había dicho, y Lot fue con él. Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Harán.” (Génesis 12:1-4)
La Biblia tampoco nos dice mucho que estaba haciendo Abram (antes que su nombre fuera cambiado a Abraham) en Harán, luego que su padre Taré sacara a sus familia de Ur de los caldeos en dirección a Canaán (aunque nunca llegaron allá por quedarse en Harán, actual Turquía). Lo que sí dice es que por Fe (dada por Dios) Abraham obedeció a Dios e hizo caso de salir sin saber a dónde iba (Hebreos 11:8), pero la pura verdad es que Abraham era un viejillo mentiroso, miedoso y trinquetero (¡exactamente como todos nosotros!), y eso no afectó el hecho que Dios hiciera un pacto incondicional con él (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/los-pactos-de-dios-con-el-hombre/).
3. JACOB
Tal y como vimos en el estudio de la predestinación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/29/la-predestinacion/), Jacob fue elegido sobre su hermano Esaú DESDE ANTES DE NACER (siendo éste el menor de los dos), y por lo tanto sin merecerlo ni aportar para obtener tal privilegio. Eso es lo que quiere decir que Dios “aborreció” a Esaú, simplemente indica que lo pasó por alto para elegir en su lugar a su hermano menor. Ninguno de los dos merecía nada, TODO fue obra de Dios quien es soberano sobre Su creación, esto lo explica el apóstol Pablo magistralmente en su carta a la iglesia de Roma:
“Y no solo esto, sino que también cuando Rebeca concibió de un hombre, de Isaac nuestro padre, y aunque todavía no habían nacido sus hijos ni habían hecho bien o mal —para que el propósito de Dios dependiese de su elección, no de las obras sino del que llama—, a ella se le dijo: ‘El mayor servirá al menor’, como está escrito: ‘A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí’. ¿Qué, pues, diremos? ¿Acaso hay injusticia en Dios? ¡De ninguna manera! Porque dice a Moisés: Tendré misericordia de quien tenga misericordia, y me compadeceré de quien me compadezca.” (Romanos 9:10-15)
Lo más increíble de Jacob es que Dios lo utilizó A PESAR que su nombre significa (muy apropiadamente) “engañador”, ya que engañó a su papá (¡con la complicidad de su madre Rebeca!), engañó a su suegro con el tema de separar el rebaño y luego engañó a su hermano, yéndose por otro camino luego de su reencuentro, jajaja.
Lo cierto es que si bien Jacob sacó las mañas de su abuelo, eso no impidió que Dios se le apareciera, le cambiara el nombre por “Israel”, ¡y fuera el fundamento de Su pueblo elegido! No hay gran sabiduría o valentía en Jacob de la cual alardear (como tampoco en la nuestra), pero esto sólo prueba que a pesar de nuestros fracasos e incapacidad, Dios puede todavía usarnos para Sus planes.
4. MOISÉS
Otro inútil más que Dios utilizó de manera extraordinaria, jajaja. No sólo Moisés era un asesino (Éxodo 2:12), sino que era también cobarde, quejumbroso y no sabía hablar bien, de hecho él mismo se autodescribe como “tardo de boca y de lengua” (Éxodo 4:10) y “falto de elocuencia” (Éxodo 6:12 y 30). Medio “tonto” diríamos en estos tiempos (o inclusive tartamudo), aunque si me preguntan a mí, yo creo que estaba tratando de quitarse el tiro de la inmensa tarea que Dios le estaba encomendando…
Lo cierto es que Dios tenía un plan extraordinario para el joven Moisés, el cual jamás se habría imaginado cuando vivía cuidando las ovejas de su suegro, luego de haber salido corriendo debido al asesinato del egipcio. Por Fe (dada por Dios), pasó de ser un fugitivo a ser el portavoz de Dios ante el Faraón, líder del pueblo elegido durante la hazaña en el desierto, recipiente de la Ley Celestial, ¡y escritor de los cinco primeros libros del Antiguo Testamento! (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).
Como podemos leerlo en la Biblia, Moisés dudó, se quejó (¡y metió las patas!) desde el primer día hasta el último, pero aun así fue utilizado. ¿Habrá algo imposible para Dios?
“Entonces Moisés dijo a Dios: ¿Quién soy yo para ir al faraón y sacar de Egipto a los hijos de Israel?” (Éxodo 3:11)
“Entonces respondió Moisés y dijo: ¿Y si ellos no me creen ni escuchan mi voz, sino que dicen: No se te ha aparecido el SEÑOR?” (Éxodo 4:1)
“Entonces Moisés se volvió al SEÑOR y le dijo: Señor, ¿por qué maltratas a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que fui al faraón para hablarle en tu nombre, él ha maltratado a este pueblo, y tú no has librado a tu pueblo.” (Éxodo 5:22-23)
Lo más increíble es que a pesar de todo esto, Dios no lo veía como lo que era, sino como un GIGANTE de la Fe, que ponía las cosas de Dios por encima de sus intereses. Al menos así se presenta a Moisés en el “Salón de la Fama” de Hebreos 11, como si todos sus hazañas hayan sido producto de sus fuerzas, su inteligencia o su sabiduría. ¡Así nos ve Dios! 😉
“Por la fe Moisés, cuando llegó a ser grande, rehusó ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió, más bien, recibir maltrato junto con el pueblo de Dios que gozar por un tiempo de los placeres del pecado. Él consideró el oprobio por Cristo como riquezas superiores a los tesoros de los egipcios, porque fijaba la mirada en el galardón.” (Hebreos 11:24-26)
5. JUAN EL BAUTISTA
De todos los anteriores, este es un caso especial (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/04/juan-el-bautista/). Juan el Bautista realmente era una persona sin igual, descendiente de Aarón (el hermano de Moisés), nacido de una familia levita de clase alta y educado para ser también sacerdote en el Templo (como su padre Zacarías). Por algo Jesús lo describió como “el más grande entre los nacidos de mujer” (Mateo 11:11), ¿pero sería por mérito propio?
“Pero el ángel le dijo: ¡No temas, Zacarías! Porque tu oración ha sido atendida. Tu esposa Elisabet te dará a luz un hijo y llamarás su nombre Juan. Tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento porque él será grande delante del Señor. Nunca beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre.” (Lucas 1:13-15)
Juan el Bautista fue “salvo” ¡DESDE EL VIENTRE DE SU MADRE! O sea, nunca tuvo que hacer sacrificios en el Templo, cumplir la Ley, rezar largas oraciones, diezmar, etc. para lograrlo. NADA, Dios en su soberanía decidió que quería a Juan en “su equipo”, al igual que lo hizo con los anteriormente mencionados y con millones más (¡incluidos nosotros!). Luego (para variar) sería Pablo quien profundizara en el tema, también en su carta a los romanos.
“¿Qué, pues, diremos? ¿Acaso hay injusticia en Dios? ¡De ninguna manera! Porque dice a Moisés: Tendré misericordia de quien tenga misericordia, y me compadeceré de quien me compadezca. Por lo tanto, no depende del que quiere ni del que corre sino de Dios quien tiene misericordia. Porque la Escritura dice al faraón: Para esto mismo te levanté, para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia; pero a quien quiere, endurece.” (Romanos 9:14-18)
6. MARÍA
Por aquello que se quiera tildar de “machista” a Dios (que aunque no lo crean hay quienes lo hacen), en esta maravillosa lista se encuentra a María, la madre (terrenal) de Jesús. Este tema siempre levanta roncha, y cuando dije que había sido “una mujer ordinaria que Dios utilizó de forma extraordinaria”, ¡los católicos casi me linchan! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/la-virgen-maria/). Lo cierto es que esta chiquilla adolescente tuvo un papel al nivel de Noé, Abraham, Moisés, etc., pero como ELLA MISMA lo afirmó, TODO el mérito fue de Dios, jamás de ella.
“Y María dijo: Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la bajeza de su sierva. He aquí, pues, desde ahora me tendrán por bienaventurada todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho grandes cosas conmigo. Su nombre es santo, y su misericordia es de generación en generación, para con los que le temen.” (Lucas 1:46-50)
Fue Dios el que le dio a María la Fe para aceptar el privilegio de procrear a Nuestro Señor Jesucristo siendo virgen (¡a pesar de las consecuencias!) y ella se sometió a Su Voluntad, exactamente igual que nos toca a todos, independientemente del tamaño de la tarea.
7. PABLO
Este es otro caso especial, pero no en el sentido de Juan el Bautista, ¡sino todo lo contrario! No sólo Pablo mismo acepta haber cometido terribles pecados (1 Timoteo 1:13), sino que no estaba interesado ni buscando conocer a Cristo (y menos ser “salvado”), ¡SINO MÁS BIEN ACABAR CON SU LEGADO! (o al menos eso creía él). Pero Dios le tenía una sorpresita preparada en el camino a Damasco, lo último que se habría imaginado Pablito es que tendría un enfrentamiento con quien había muerto (¡y resucitado!) al menos un año antes.
“Entonces Saulo, respirando aún amenazas y homicidio contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas en Damasco, con el fin de llevar preso a Jerusalén a cualquiera que hallara del Camino, fuera hombre o mujer. Mientras iba de viaje, llegando cerca de Damasco, aconteció de repente que le rodeó un resplandor de luz desde el cielo. Él cayó en tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él respondió: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.” (Hechos 9:1-5)
En este caso Pablo no necesitó ni Fe, ¡ya que tuvo una conversación en persona con Nuestro Señor! Lo que sí es cierto es que creyó de forma inmediata, tan inverosímil era su conversión que NADIE se la creía, sino que pensaban que era otra de sus tretas para matar a los cristianos.
“Saulo estuvo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco. Y en seguida predicaba a Jesús en las sinagogas, diciendo: Este es el Hijo de Dios. Todos los que le oían estaban atónitos y decían: ¿No es este el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre? ¿Y no ha venido acá para eso mismo, para llevarles presos ante los principales sacerdotes? Pero Saulo se fortalecía aún más y confundía a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.” (Hechos 9:19b-22)
Entonces, ¿qué concluiremos a la pregunta de “si creemos porque somos salvos o si somos salvos porque creemos”? Como vimos, es ABSOLUTAMENTE CLARO que es Dios SIEMPRE el que toma la iniciativa, es más, YA LA TOMÓ (tiempo pasado), “¡desde antes de la fundación del mundo!”.
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales. Asimismo, nos escogió en él desde antes de la fundación del mundo para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó por medio de Jesucristo para adopción como hijos suyos, según el beneplácito de su voluntad, para la alabanza de la gloria de su gracia que nos dio gratuitamente en el Amado.” (Efesios 1:3-6)
No podría ser de otra forma, ya que nosotros estábamos muertos (espiritualmente) “en nuestros delitos y pecados”, y un muerto no puede pensar, tomar decisiones o arrepentirse. Debemos entender que EL MÉRITO SIEMPRE ES DE DIOS, de lo contrario empezaremos a idolatrar a personas (¡incluyéndonos a nosotros mismos!) y quitar nuestra mirada del único que es capaz de hacerlo TODO.
“En cuanto a ustedes, estaban muertos en sus delitos y pecados, en los cuales anduvieron en otro tiempo conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia. En otro tiempo todos nosotros vivimos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás. Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia son salvos!” (Efesios 2:1-5)
(Basado en parte en https://www.gotquestions.org/Espanol/quien-puede-ser-salvo.html)
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