«Es tu interpretación, no la mía»

¿Alguna vez se han topado con esta respuesta al querer exhortar a un(a) hermano(a) en Cristo sobre alguna doctrina incongruente con lo revelado en la Palabra de Dios? Si usted tiene años de haber nacido de nuevo y haber recibido el regalo de la salvación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/) es muy probable que le haya sucedido.

En mi caso personal, tengo familiares y conocidos que tuercen constantemente las Escrituras, a veces por ignorancia y otras por conveniencia, no es casualidad entonces que existan más de 45.000 denominaciones que se “auto-perciben” (¡para utilizar un término de moda! jajaja) como cristianas, y sin embargo TODAS tienen interpretaciones diferentes (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/30/de-1-a-45-000-en-2000-anos/).

Entonces, ¿puede la Biblia ser interpretada libremente?  Dicho de otra forma, ¿será que Dios dejó por la libre el tema y que (por lo tanto) hay muchos caminos para llegar a Dios? En una ocasión un teólogo lo expresó así: “Si la interpretación bíblica se mantiene como rehén de algún tipo de experiencia mística del espíritu, es decir, y se la saca del ámbito de las palabras, la historia, la gramática y la exégesis, entonces no hay un punto de parada lógico.  Al fin y al cabo estamos encerrados en el subjetivismo, cada opinión afirma ser enseñada por el espíritu.” D.A. Carson, The Cross and Christian Ministry

El problema que se levanta cuando la interpretación bíblica es SUBJETIVA, es que cada cual puede llegar a sus propias conclusiones y hacer lo que entienda como correcto, alegando que la Biblia respalda sus acciones. ¡Pero esto sería absurdo!  Significaría que cuando vamos a la Biblia, la medida que usamos para entender lo que enseña es nuestro propio marco de referencia; nuestras experiencias, cultura, educación, filosofías, etc., lo cual es RIDÍCULO y en contra de las reglas de interpretación bíblica (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/09/hermeneutica-y-exegesis/).

¿Será que es así que funciona la relación normal entre un emisor y el receptor de un mensaje? Si estudiamos comunicación en su manera más básica, sabemos que existen al menos 6 componentes para que se logre una comunicación efectiva (emisor, receptor, canal, código, mensaje y contexto), así que vamos a intentar aplicarlo al tema bíblico, para ver si logramos avanzar en la respuesta:

  • EMISOR: Dios mismo, a través de los autores bíblicos, inspirados por el Espíritu Santo
  • RECEPTOR: Este es el primer reto y tal vez el mayor generador de diferencias doctrinales. Es claro que el receptor era primeramente la audiencia original, y luego nosotros (pero NO en todos los casos).  Para discernir si nos aplica o no, primero hay que poder entender el contexto y la dispensación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/)
  • CANAL: La Biblia, o sea, la Palabra de Dios revelada y conservada a través de la historia al hombre
  • CÓDIGO: El lenguaje escrito en forma de literatura (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/los-idiomas-originales-de-la-biblia/), que además de las lenguas originales en que fue escrita, depende de una diversidad de géneros literarios.  Este es otro de los retos de interpretación, según el género literario es que desciframos si es una alegoría, parábola, historia, poema, profecía, etc. Conocer el género literario es imprescindible para la interpretación correcta, no podemos interpretar como simbólicos los hechos históricos (¡y viceversa!), de lo contrario todo se mezcla y caemos en errores (y horrores) de interpretación
  • MENSAJE: El contenido de aquello que se transmite, o sea lo que quedo escrito y definido como el “canon” bíblico (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/26/el-canon-biblico/)
  • CONTEXTO: Es el entorno que rodea la situación comunicativa, la situación extralingüística que rodea el mensaje.  El contexto situacional puede ser político, social, histórico, etc.  Es la situación, personajes, lugar y momento en que tiene lugar el proceso comunicativo, lo cual es de suma importancia para nosotros que lo leemos 2000 años después 

Por lo tanto, el trabajo de la interpretación bíblica es uno que se necesita hacer con gran celo, por lo que es DIOS MISMO comunicándose a Sus hijos.  De hecho, la Palabra de Dios misma nos dice que debemos estudiarla, entenderla y enseñarla correctamente, sobre esto mismo le escribió el apóstol Pablo a su discípulo Timoteo:

De esto hemos hablado muchísimo en el blog (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/05/el-dispensacionalismo/), significa que la Biblia misma nos enseña que nuestra interpretación será incorrecta a menos que lo hagamos con diligencia, incluyendo el separar o cortar (“trazar”) lo que es para Israel y lo es para la iglesia. El mandato de Pablo a Timoteo (¡y por extensión a nosotros!) es que, para interpretar correctamente la Palabra de Dios, se debe estudiar y profundizar en TODOS los conceptos.

Por eso enseñar la Biblia no es algo que podemos hacer livianamente, hay que ser celosos con ese proceso de interpretación, se lo dijo también el mismo Jesús a los judíos, en el sentido que si lo hacían correctamente, se darían cuenta que Él era quien decía que era:

Lamentablemente, como NO lo hicieron, se equivocaron, no lo reconocieron y lo mataron (aunque por supuesto sabemos que todo era parte del Plan de Dios, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/04/quien-mato-a-cristo/), ¿vemos la gravedad de equivocarnos en la interpretación? ¿Entonces qué debemos hacer?

Aquí no hay atajos, DEBEMOS ESTUDIAR LA BIBLIA A PROFUNDIDAD (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/21/necesitamos-estudiar-las-escrituras/) respetando las reglas de interpretación, sólo así lograremos entender el mensaje de Dios correctamente, y eso nos tomará tiempo (y probablemente tendremos que sacrificar otras actividades). Además, y tal vez lo más importante, no sólo se necesita de un trabajo intelectual, sino que debemos orar para ser guiados por el mismo Espíritu Santo, para que suceda en nosotros lo que Pablo quiso para Timoteo y aquellos a quienes pastorearía:

Por lo tanto, la próxima vez que alguien les diga que interpreta la Biblia “a su manera”, preguntémosle respetuosamente “¿qué manera es esa?”, porque realmente ¡SÓLO HAY UNA MANERA! Preguntémosle además si está tomando en consideración el género literario, el contexto histórico/cultural en que se escribió el pasaje e inclusive la dispensación salvífica.  Y si somos nosotros mismos quienes hemos interpretado la Biblia de manera errónea (¡que a todos nos ha pasado!), es nada más de aceptar el error en utilizar la Palabra de Dios de manera antojadiza, ¡y comenzar a hacerlo correctamente!

Quizás este blog sea una palabra de aliento de parte del Señor para algunos, para que aprendamos a ser intérpretes correctos de la Biblia y poder enseñarla de acuerdo a la intención de su autor, quien fue inspirado por DIOS MISMO para escribirla. Los invito a leer otros temas, que para mí ha sido un inmenso privilegio servir de instrumento para Dios, ¡A ÉL TODA LA GLORIA!

(Basado en parte en https://verdadyfe.com/2023/09/06/esa-es-tu-interpretacion-pero-no-la-mia/)


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