Cristianismo bíblico vs. Cristianismo religioso

De alguna forma este estudio es una continuación del de ayer (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/13/por-quien-vino-murio-y-resucito-cristo/), puesto que es realmente el clímax de toda la explicación que vimos y el tema cae por su propio peso, pero igual vamos a argumentarlo bíblicamente.

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre la versión “bíblica” del Cristianismo (apegado a las Escrituras) y la versión “religiosa” (que interpretan y utilizan muchas iglesias)?

Para responderlo y poder comprender realmente LO REVELADO POR DIOS EN SU PALABRA, debemos primero “desaprender” las mentiras que nos hemos creído, toda una fábula inventada por teólogos, “expertos” y/o algunas iglesias que, por ignorancia o conveniencia, se alejan de la Palabra y crean enormes diferencias entre el “Cuerpo de Cristo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/30/de-1-a-45-000-en-2000-anos/).

La estrategia utilizada por los pastores de dichas iglesias que enseñan el “cristianismo religioso” es utilizar una versión liviana y poco definida del “cristianismo bíblico” (¡o sea falso!), generalmente muy enfocado hacia todo lo relacionado con la organización eclesiástica, las obras, el control de los miembros y el legalismo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/29/el-peligro-del-legalismo/).

Sin embargo, a veces las mentiras son muy sutiles y no es sencillo reconocerlas, tal y como lo vamos a ver en el siguiente texto.  A ver si pueden identificar todas las alteraciones a la revelación bíblica:

“El cristianismo comenzó con la aparición de Juan el Bautista, quien anunció la venida de Jesucristo el Salvador. Después del anuncio de Juan, Jesús realizó milagros y escogió doce discípulos que predicaron el evangelio a todos, bautizándolos y agregando conversos a la iglesia.

Jesús designó a Pedro como cabeza de los discípulos y de la iglesia.  Los líderes judíos rechazaron las afirmaciones de Jesús y conspiraron con los romanos para crucificarlo. Después de su crucifixión, Jesús resucitó de entre los muertos y ordenó a sus discípulos que difundieran el evangelio por todo el mundo.  Después de la ascensión de Jesús, los discípulos predicaron el evangelio de la muerte y resurrección de Jesús a judíos y gentiles.

Uno de los principales oponentes de los discípulos fue un rabino llamado Saulo de Tarso.  En una confrontación dramática, Dios salvó a Saulo, quien se convirtió en Pablo. Pablo se unió a Pedro y a los otros apóstoles (los Doce) y predicó el mismo evangelio que ellos, bautizó a muchos y realizó grandes milagros.”

¿Notaron algo raro?  ¿Algo que no “calza” bien con el relato bíblico? ¡Espero que sí! Dicho texto es en realidad una construcción fantasiosa producto de torcer levemente la Palabra de Dios a conveniencia, y al final termina siendo absolutamente falso por una sencilla razón: LAS ESCRITURAS NO LO RESPALDAN.

Si bien ciertamente contiene algunos elementos de verdad (la misma estrategia de satanás cuando engañó a Eva en el Edén), su mensaje general es erróneo y puede llevar a una gran confusión. Lamentablemente, es una mezcla de creencias muy generalizadas entre diversas denominaciones cristianas, y esto simplemente denota el triste estado de la iglesia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/08/19/el-estado-actual-de-la-iglesia-cristiana/).

Pero para que no quedarnos con mi opinión (que a final de cuentas no tiene ningún valor si no puedo justificarla bíblicamente), analicemos el texto detalladamente, ¡a la luz de la Palabra de Dios revelada al hombre!

1. PRIMERA MENTIRA: El cristianismo comenzó con la aparición de Juan el Bautista, quien anunció la venida de Jesucristo el Salvador”.

En realidad, lo que llamamos “cristianismo” comenzó HASTA DESPUÉS DE LA CONVERSIÓN DE PABLO, por la simple razón que el concepto fundamental de la “Gracia” NUNCA fue revelado a los apóstoles. De esto hemos hablado ya muchísimo en el blog (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/), inclusive en Hechos 11:26 aprendemos que fue en Antioquía (¡NO en Jerusalén!), donde los creyentes fueron llamados “cristianos” por primera vez, ya que previo a esto se les llamaba seguidores “del camino” a aquellos que creían que Jesús era el Mesías prometido.

Tampoco Juan el Bautista era un “cristiano”, sino un PROFETA JUDÍO, que operó bajo la Ley Mosaica (“Antiguo Pacto”), pero que creía que Jesús era el Mesías que esperaban los judíos, porque así se le había revelado el Espíritu Santo.

Por lo tanto, Juan NUNCA proclamó el “cristianismo”, sino que proclamó un mensaje de arrepentimiento A LOS JUDÍOS, a la luz de la cercanía del “Reino de los Cielos” profetizado y esperado por Israel durante mucho tiempo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/y-donde-queda-el-reino-de-los-cielos/).

Como nota al margen, y a pesar de todo la revelación que había recibido, incluso un hombre de Dios como Juan demostró luego que tenía dudas acerca de que Jesús fuera el Mesías (¡probablemente porque las cosas no salieron como él pensaba que debían salir!), lo cual debería ser un aliento para todos nosotros que a veces pasamos por una crisis de fe…

En respuesta a las preguntas de Juan, Jesús le aseguró “sin querer queriendo” que ÉL SÍ ERA EL MESÍAS PROFETIZADO.

Regresando al tema, si bien Juan declaró que Jesús era “el Cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo” (Juan 1:29), no sabemos qué entendió Juan con esta declaración, no está claro si realmente entendió la profundidad de sus palabras (obviamente inspiradas por el Espíritu Santo) y la verdad es que las Escrituras no nos proporcionan ese nivel de detalle.

Podemos concluir que Juan no sabía que Jesús moriría por los pecados del mundo y resucitaría de entre los muertos, esto porque ni siquiera los doce apóstoles lo habían entendido luego de pasar tres años con Jesús.

Sólo después de la resurrección es que los apóstoles comprendieron que Jesús resucitaría de entre los muertos, aunque todavía no entendían bien el significado de esto (ni tampoco podían hacerlo PORQUE NO SE LES HABÍA SIDO REVELADO), recordemos que la “metodología” que Dios siempre ha utilizado con el hombre es la “Revelación Progresiva” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/la-revelacion-progresiva/).

Es por eso que, aún después de la resurrección, ellos continuaron predicando el arrepentimiento a Israel y el Reino venidero, como lo podemos ver en el discurso de Pedro en Pentecostés (Hechos 2:14-39) y luego en su discurso en el Templo (Hechos 3:11-25).

2. SEGUNDA MENTIRA: Después del anuncio de Juan, Jesús realizó milagros y eligió doce discípulos que predicaron el evangelio de salvación a todos, bautizándolos y agregando conversos a la iglesia”.

En realidad Jesús escogió doce “discípulos” y “apóstoles” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/11/los-doce-apostoles-solo-artistas/) que predicaron el “evangelio del Reino”, o sea, SIEMPRE BAJO LA LEY, evangelio que contrastaba completamente con el “evangelio de la Gracia” que luego predicaría el apóstol Pablo.

Además, los Doce no sabían NADA del “evangelio de Pablo”, y la verdad no tenían cómo saberlo porque no fue revelado a ellos, sino hasta que Pablo se los hizo saber en el Concilio de Jerusalén por ahí del año 50-51 d.C.

El mito que Jesús y los Doce predicaron a todos (judíos y gentiles) es sólo eso: UN MITO, pues las Escrituras indican lo contrario.  Más bien Jesús le ordenó a sus discípulos que NO le predicaran a los gentiles, y Jesús mismo no ministró a NINGÚN gentil con dos excepciones puntuales: la mujer cananea (Mateo 15:21-28) y el centurión romano (Mateo 8:5-13, Lucas 7:1-10), aunque esas no dejan de ser excepciones y no podemos hacer doctrina de ellas.

Su misión y ministerio fue exclusivamente judío (Romanos 15:8-9) y los Doce tampoco tuvieron un ministerio entre los gentiles, ni siquiera después de la resurrección de Jesús.  Esto puede resultar un concepto novedoso para muchos, pero es la verdad, en NINGUNA parte de la Biblia se puede encontrar que los Doce tuvieran un ministerio evangelístico a los gentiles (¡aparte que en el judaísmo ese concepto no existía por razones obvias!).

3. TERCERA MENTIRA: Jesús designó a Pedro como cabeza de los discípulos y de la iglesia.  Los líderes judíos rechazaron las afirmaciones de Jesús y conspiraron con los romanos para crucificarlo.  Después de su crucifixión, Jesús resucitó de los muertos y ordenó a sus discípulos que difundieran el evangelio por todo el mundo.  Después de la ascensión de Jesús, los discípulos predicaron el evangelio de la muerte y resurrección de Jesús a judíos y gentiles”.

En realidad Cristo designó como “la roca” A LA DECLARACIÓN de Pedro en la que lo identificó a Él como el Mesías (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/16/quien-es-la-roca/).  A la luz de las Escrituras, es ridículo pensar que Pedro fuera cabeza de algo o de alguien, y MENOS de la “iglesia” (el “Cuerpo de Cristo”), donde obviamente SÓLO CRISTO podía ser la cabeza:

Además, otro pequeño detalle es que ¡TODAVÍA NO HABÍA SIDO REVELADO EL MISTERIO DEL “CUERPO DE CRISTO”!, el cual fue revelado hasta años después a Pablo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/17/pablo-el-misterioso/).  Sólo después de que el Señor ascendió a los Cielos es que decidió revelar (A TRAVÉS DE PABLO) que tanto los judíos como los gentiles tendrían participación en el Plan de Dios, ¡algo impensable para Pedro como judío bajo el “evangelio del Reino”!

Pedro se dirigió ÚNICAMENTE a los judíos (Hechos 2-3) y predicó lo que había aprendido durante sus tres años con el Señor en Su ministerio terrenal.  De hecho, el ministerio de Pedro fue consistente con lo que había aprendido del Señor acerca de NO IR a los gentiles, esto porque los judíos tenían la primera prioridad. Después de Su resurrección, Jesús ordenó a sus discípulos difundir el “evangelio del Reino” a todas las naciones (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-18; Lucas 24:45-49; Juan 20:21-23), el mismo evangelio que predicaron Juan el Bautista, Jesús y los Doce durante sus ministerios.

Este evangelio era completamente diferente al “evangelio de la Gracia” de Pablo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/), enfocado hacia los gentiles que no conocían la Ley, y menos la promesa hecha al patriarca Abraham de un reino venidero.  Para Pablo, la predicación de la cruz fue una buena noticia, en absoluto contraste con lo que proclamó Pedro en sus discursos.

Para Pedro la cruz representaba un acto vergonzoso del que Israel necesitaba arrepentirse (Hechos 2:23, 36-38, 3:13-26), pero para nosotros los gentiles es LA MÁS EXTRAORDINARIA NOTICIA que podemos recibir (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/26/te-cambio-mi-santidad-por-tus-pecados/), y si no lo entendemos (¡o peor aún nos oponemos!), lo más probable es que salgamos trapeados, ¡al igual que salió el pobre de Pedrito! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/06/16/apartate-de-mi-satanas/).

Dado que las Escrituras enseñan que los Doce nunca tuvieron un ministerio entre los gentiles, la realidad es que NUNCA predicaron el evangelio a todo el mundo.  ¿Por qué no?  ¿No les había ordenado el Señor que lo hicieran?

En el programa profético revelado de Dios, para que el evangelio llegara a las naciones, PRIMERO Israel tenía que arrepentirse y aceptar a su Mesías. Jesús había ordenado a los Doce comunicar el evangelio en un orden geográfico específico:

Jerusalén -> Judea –> Samaria –> el resto del mundo

Los doce apóstoles entendieron este mandato, lo entendieron tan bien que incluso bajo una intensa persecución se negaron a salir de Jerusalén (Hechos 8:1).  Pedro había declarado que toda la nación (“toda la casa de Israel” y “cada uno de vosotros”) tenía que arrepentirse. Hasta que esto sucediera, ¡decidieron permanecer en Jerusalén! Incluso después del encuentro de Pedro con el gentil Cornelio en Hechos 10, ¿adónde fue?  ¿A predicarle a otros gentiles? NO, más bien regresó a Jerusalén para seguir ministrando a los suyos, ¡los judíos!

Por último, aprendemos de las Escrituras que los Doce no tenían idea acerca de la Gracia que Pablo enseñaba.  Los Doce continuaron operando bajo la Ley Mosaica mucho tiempo después del Pentecostés, de hecho yo estoy convencido que la destrucción del Templo en el año 70 d.C. Dios la generó (o permitió, que al final es lo mismo) para ver si los judíos entendían de una vez por todas que ya la “película había terminado” y que ahora estaba vigente la “dispensación de la Gracia”, ¡sin necesidad de legalismos! (ni sacrificios, ni diezmos, ni obras, ni nada).

Prueba de mi teoría es que Pedro, después de recibir la visión de ir a la casa de Cornelio (unos 8-10 años después de Pentecostés), todavía estaba operando bajo la Ley, y en el Concilio de Jerusalén (unos 20 años después de la Resurrección), ¡LOS DOCE TODAVÍA SEGUÍAN LA LEY! Como tal, creían que los creyentes gentiles tenían que guardar la Ley, y a menos que lo hicieran, enseñaban que no serían salvos (¿les suena conocido?).

Por el contrario, Pablo argumentó vehementemente sobre la Gracia, y el Concilio resolvió oficialmente la cuestión de la observancia de la Ley con la notable declaración de Pedro en defensa de Pablo (Hechos 15:7-11), ¡pero únicamente para los gentiles! Incluso después del Concilio, Santiago y los miembros de la Iglesia de Jerusalén CONTINUARON manteniendo que la Ley Mosaica era válida, ¡realmente increíble!

4. CUARTA MENTIRA: Uno de los principales oponentes de los discípulos fue un rabino llamado Saulo de Tarso.  En una confrontación dramática, Dios salvó a Saulo, quien se convirtió en Pablo.  Pablo se unió a Pedro y a los otros apóstoles (los Doce) y predicó el mismo evangelio que ellos, bautizó y realizó milagros.”

En realidad, la primera parte de la afirmación es cierta, pero luego se mezcla con medias verdades y mentiras absolutas, nuevamente la estrategia preferida de satanás.  Saulo, un ambicioso rabino, efectivamente fue el que originalmente dirigió la persecución del Sanedrín contra la “iglesia” (todavía exclusivamente conformada por judíos convertidos), dejó Jerusalén para ir a Damasco y ampliar su alcance para arrestar a esos hebreos del “Camino”, quienes creían que Jesús era el Mesías. Al acercarse a Damasco, el Señor resucitado lo confrontó, y el resto es historia.  Saulo, ese “perro de traba” y enemigo de Cristo, se convirtió en Pablo, el “apóstol de los gentiles”.

¿Habrá algo imposible para Dios?

Lo más lógico de pensar es que Pablo, luego de su conversión, habría ido corriendo a buscar asociarse con los Doce, pero eso fue exactamente LO QUE NO SUCEDIÓ.  En lugar de ir a Jerusalén, Pablo fue a Arabia y luego regresó nuevamente a Damasco.  No fue hasta después de tres años que llegó por primera vez Jerusalén luego de su conversión. Mientras estuvo en Jerusalén sólo vio en privado a Pedro y a Santiago (el medio hermano del Señor), y su estancia fue de apenas quince días (Gálatas 1:18).

En lugar de asociarse con los Doce, Dios mismo mantuvo a Pablo separado de ellos, e inclusive le dijo a Pablo que abandonara inmediatamente Jerusalén porque los judíos no le escucharían.

Antes de abordar el tema de la separación de Pablo de los Doce, examinemos primero el hecho de que Pablo bautizara y realizara milagros.  Al principio del ministerio de Pablo, él bautizó algunos pocos al igual que los Doce, pero cuando recibió revelación adicional del Señor ascendido, dejó esa práctica (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/21/el-bautismo/). ¿Por qué?

Pablo entendió que el bautismo en agua ya no era necesario bajo el “evangelio de la Gracia”, para él la predicación de la cruz lo era TODO (1 Corintios 1:23).  En lugar del bautismo en agua, Pablo enseñó el bautismo por el Espíritu Santo, y por ESTE bautismo, todos los que creen en el “evangelio de Pablo” son integrados con Cristo en Su Cuerpo. 

Cuando Pablo escribió a los Efesios (unos cinco años después de escribir a los Corintios), declaró que había UN SÓLO BAUTISMO.  Y si sólo existe un bautismo, ¿a cuál bautismo creen ustedes que se refiere? Claramente, el bautismo por el Espíritu Santo es el “único bautismo” que enseñó Pablo.

Pablo también realizó milagros, al igual que los Doce.  Estos milagros autenticaron su ministerio y sirvieron de señal a los judíos (1 Corintios 1:22).  Estos milagros fueron necesarios porque Pablo siempre tenía que defender su apostolado, pero posteriormente (después del período de tiempo cubierto por Hechos), Dios le quitó la capacidad de sanar a Pablo (Filipenses 2:25-27, 1 Timoteo 5:23, 2 Timoteo 4:20), al igual que lo había hecho antes con los Doce (Santiago 5:13-15). Pablo había escrito a los corintios que tales dones eran temporales (1 Corintios 13:8-13), y habían cesado por completo cuando Pablo escribió sus últimas cartas (aprox. 62-67 d.C.).

Ahora sí: ¿por qué Dios mantuvo a Pablo separado de los Doce?  Aún más, ¿por qué Dios escogió a Pablo?  ¿Fue una ocurrencia de última hora?

Este es un tema fundamental para la teología cristiana y el estudio del Nuevo Testamento.  Lucas dejó claro en su relato en Hechos que Pedro era el líder de la “iglesia” judía que proclamó que Jesús de Nazaret era el Mesías.  Pedro y los miembros de la “iglesia” judía son prominentes en los primeros doce capítulos de Hechos, después de eso, desaparecen durante los siguientes dieciséis capítulos.  ¿Por qué?  ¿Por qué Dios necesitaba otro apóstol?  ¡Tenía doce a quienes había comisionado y que reinarían con Él para gobernar a Israel!

La respuesta obvia parece ser que Dios quería un apóstol diferente, con un ministerio diferente y un mensaje diferente a la luz del rechazo de los judíos a su Mesías y al “evangelio del Reino”.  El propósito de Lucas en Hechos era demostrar la caída de Israel, que debido a esto (es decir, el rechazo del Mesías y del reino profético), Dios salvó y comisionó a un NUEVO apóstol para ministrar principalmente A LOS GENTILES.

Pablo explicó la caída de Israel en su gran tratado sobre Israel en Romanos 9-11, así como el “misterio” (secreto) del “endurecimiento” de Israel, algo que NADIE sabía hasta que Dios se lo revelara en primicia.

¿Predicó Pablo el mismo evangelio que Pedro y los Once? ¡JAMÁS! Pedro predicó el “evangelio del Reino” mientras que Pablo predicó el “evangelio de la Gracia”. Pablo llamó al evangelio que predicaba, “MI EVANGELIO”, él asumió la propiedad de “ese” evangelio que los Doce desconocían, hasta que lo supieron por medio de él.

En conclusión, vemos que estas “sutiles” diferencias del “cristianismo religioso” causan mucha confusión y al final le hacen un gran daño al verdadero “cristianismo bíblico”.  Por lo tanto, vamos a intentar corregirle TODOS LOS ERRORES al texto original para ajustarlo a lo que efectivamente enseñan las Escrituras:

  1. Juan el Bautista, un profeta de Israel, bajo la Ley de Moisés, anunció la venida de Jesús el Mesías.
  2. Después del anuncio de Juan, Jesús realizó milagros y eligió doce discípulos (apóstoles) que predicaron el “evangelio del Reino” sólo a judíos (con un par de excepciones), bautizando y agregando conversos a la iglesia judía.
  3. Jesús designó inicialmente a Pedro como cabeza de los apóstoles y de la iglesia judía. Los líderes judíos rechazaron las afirmaciones de Jesús y conspiraron con los romanos para crucificarlo.  Después de su crucifixión, Jesús resucitó de entre los muertos y ordenó a sus discípulos que propagaran el “evangelio del Reino” por todo el mundo comenzando en Jerusalén. Sin embargo, aún después de la ascensión de Jesús, los discípulos continuaron predicando el “evangelio del Reino” únicamente a los judíos y guardando la Ley Mosaica.
  4. Uno de los principales oponentes de los discípulos fue un rabino llamado Saulo.  En una confrontación dramática, Dios salvó a Saulo, quien se convirtió en Pablo “el apóstol de los gentiles”.  Pablo no se unió a Pedro y a los demás apóstoles (los Doce), ni predicó el “evangelio del Reino”, sino que predicó el “evangelio de la Gracia”: que Cristo murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos para liberarnos de la condena eterna, y que por lo tanto los creyentes no estaban más bajo el “yugo” de la Ley Mosaica, sino bajo la Gracia.  Además, al principio de su ministerio Pablo bautizó y realizó milagros, pero estas actividades cesaron cuando la Palabra de Dios se acercó a su cumplimiento.

Los invito a ser “celosos” y amar con todas nuestras fuerzas la Verdad Revelada, pasando todo por el “filtro” de la Palabra de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/11/amamos-la-verdad/), ¡y si dejé algo por fuera me avisan!

(Basado en parte en https://doctrine.org/the-christian-myth)

PS: Por cierto, no fue Dios quien le cambió el nombre de Saulo (como lo hiciera con Abram/Abraham, Jacob/Israel y/o Simón/Pedro), sino que fue el mismo Pablo quien simplemente adaptó su nombre original (de origen hebreo) al griego y latín, con el fin de hacerlo más aceptable a su audiencia gentil. A final de cuentas, siendo Pablo un ciudadano romano, ¡es muy posible que en su “pasaporte” dijera “Pavlos” y no “Shaul”! 😉


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