
“Follow your Heart” es una declaración que escuchamos por todas partes estos días: en películas, en canciones y hasta en discursos famosos. El mundo secular lo toma como el mejor consejo posible, asumiendo que nuestro corazón sabe perfectamente lo que debemos hacer. ¿Pero qué significa realmente “seguir tu corazón”? Y lo más importante para nosotros los cristianos, ¿es bíblico seguir el corazón? Hoy vamos a ver lo que dice la Biblia acerca de esto, así que no cambien de canal, jajaja
Como decíamos, esta popular idea surge de la creencia de que nuestros instintos pueden (¡y deben!) ser nuestra guía, y que debemos entonces confiar en nosotros mismos y en nuestro propio “juicio” para determinar si algo está bien o mal. Básicamente la premisa es que si algo se siente bien en nuestro corazón, simplemente basándose en tus emociones, sentimientos e instintos, pues entonces debe significar que tiene que ser correcto y que, por lo tanto, debemos seguir nuestra voz interior.
Esta idea se ha transformado en un verdadero movimiento espiritual de la Nueva Era, y muchos la predican hoy en día no solo en las decisiones mundanas sino también espirituales. Enseñan que el corazón es inherentemente bueno y que aprender a seguirlo y a seguir la voz interior es el único camino hacia el éxito y la felicidad, básicamente las únicas metas del mundo sin Dios. Después de todo, si algo sale directamente del corazón, no puede ser malo, ¿cierto?
La verdad es que esto es un gigantesco error, lamentablemente este nuevo sistema de creencias es el engaño máximo: convierte el corazón del hombre en un ÍDOLO, un nuevo “dios” en quien confiar, creer y, en última instancia, seguir ciegamente. Es un enfoque “místico” de la pseudo-espiritualidad que nos dice que el corazón es puro y, como tal, debe estar en el centro de nuestro mundo. Este credo dice que el corazón “nunca se equivoca”, o sea que es infalible. Y, como el corazón nos pertenece y no tiene vida propia, al final esta nueva filosofía significar que debemos estar en el centro de nuestro propio mundo, ¡e indirectamente idolatrarnos a nosotros mismo y a cada pensamiento que sale de nuestro corazón! ¡Qué peligroso!
Determinar el bien del mal basándose en sentimientos, emociones o instintos no es PARA NADA seguro, en realidad es muy peligroso y puede tener graves consecuencias, por algo la Biblia nos advierte sobre ello tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La creencia de “sigue tus sentimientos, emociones e instintos” perjudica nuestro juicio, paraliza nuestra sabiduría en Cristo y al final nos engañará y nos desviará de la Verdad.
Lo cierto es que el corazón es MENTIROSO y puede engañarnos fácilmente, los que peinamos canas nos hemos podido dar cuenta de esto por las malas decisiones que hemos tomando en nuestras vidas. Por supuesto, las Escrituras son muy claras al respecto en:
“Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y sin remedio. ¿Quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9)
Desde la caída de la humanidad en pecado, el mundo ha funcionado de la siguiente manera:
- La gente elige el pecado en su corazón, comete un acto pecaminoso y lastima a alguien
- Luego las víctimas quedan desconsoladas y permanecen agobiadas por el dolor para siempre o deciden buscar venganza y, al hacerlo, se vuelven como los perpetradores, eligen el pecado en su corazón, cometen un acto pecaminoso y lastiman a alguien más
- La mayoría de los perpetradores son personas con el corazón roto que eligen el descuido y continúan perpetuándose el ciclo de pecado y victimización de otros
La Palabra de Dios dice que del corazón salen todos los asuntos de la vida y por eso debes estar muy atento, ¡DEBEMOS GUARDARLO Y PROTEGERLO! Si le permitimos que abra la puerta al pecado, terminaremos corrompidos, y si le permitimos que abra la puerta a la victimización, terminaremos con el corazón roto, y una persona con el corazón roto a menudo se vuelve enojado(a), vengativo(a) y descuidado(a) sobre romperle el corazón a otra persona.
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él emana la vida.” (Proverbios 4:23)
De hecho, la Biblia dice que el corazón del hombre está corrupto y de él salen toda clase de pecados.
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón presenta lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón presenta lo malo. Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Lucas 6:45)
“Jesús dijo: ¿También ustedes carecen de entendimiento? ¿No entienden que todo lo que entra en la boca va al estómago y sale a la letrina? Pero lo que sale de la boca viene del corazón, y eso contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las inmoralidades sexuales, los robos, los falsos testimonios y las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre, pero el comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.” (Mateo 15:16-20)
Jesús nos advierte también sobre dejarnos llevar por el ocio, la diversión desenfrenada y todas las distracciones de esta vida, porque estas cosas cargan el corazón, llevan a la persona por mal camino y al juicio de Dios.
“Miren por ustedes, que sus corazones no estén cargados de glotonería, de embriaguez y de las preocupaciones de esta vida, y que aquel día venga sobre ustedes de repente como una trampa” (Lucas 21:34)
El hombre que sigue su corazón es definido como un “necio” en la Biblia (del hebreo “kisíl”, que en realidad quiere decir “fatuo”, “insensato” o simplemente “tonto”), porque el corazón NO es fuente de sabiduría y MENOS es una guía a seguir.
“El que confía en su propio corazón es un necio, pero el que camina en sabiduría estará a salvo.” (Proverbios 28:26)
Si lo llevamos al plano sentimental, el amor como sentimiento o como emoción es un terreno peligroso. Este tipo de amor NO ES DE DIOS, es del mundo, nos engañará y nos llevará por el camino equivocado, y cuando nos enfrentemos cara a cara con las duras consecuencias de ese error, nos quedaremos con arrepentimiento y resentimiento hacia nosotros mismo, sin mencionar el resentimiento hacia la persona en quien confiamos y a quien le dimos nuestro amor.
La Biblia define el amor muy claramente, el amor NO ES UNA EMOCIÓN QUE SE SIENTE, sino que el amor es vivir conforme a la voluntad de Dios, básicamente nuestra decisión voluntaria de guardar los Mandamientos, NO por un tema de salvación (porque somos salvos por Gracia), sino porque sabemos que es lo que nos conviene y por agradecimiento (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/sean-agradecidos-pero-de-que/).
“Y este es el amor: que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento en que han de andar, como han oído desde el principio.” (2 Juan 1:6)
Los Mandamientos de Dios son la guía PERFECTA del cristiano, son el MANUAL DEL FABRICANTE. Si nos guiamos por emociones seremos engañados SIEMPRE, aunque nuestro corazón nos guíe a hacer algo que ahora nos parece correcto, luego se revelará como incorrecto, ¡en otras palabras PECADO! (=desobediencia a Dios).
“El corazón alegre hermosea la cara, pero por el dolor del corazón el espíritu se abate.” (Proverbios 15:13)
“En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.” (1 Juan 5:2-4)
Antes de regresar a Su Padre Jesús advirtió a Sus discípulos sobre lo que van a encontrar allá afuera, en un mundo caído; Él estaba muy consciente de que un mundo caído es un lugar peligroso y habrían encontrado abuso y persecución, por eso les dio el siguiente Mandamiento:
“He aquí, yo los envío como a ovejas en medio de lobos. Sean, pues, astutos como serpientes y sencillos como palomas.” (Mateo 10:16)
Jesús les dijo que fueran “astutos” (del griego “frónimos”, que quiere decir “prudentes”, “sensatos”, “pensadores juiciosos”, etc.), o sea, ¡que NO escucharan sus corazones! La Verdad de Dios (revelada a través de Su Palabra) es lo único que puede darnos la dirección adecuada, si buscamos guía desde nuestro corazón, esa guía es subjetiva, se basa en tus sentimientos, emociones e instintos, y por lo tanto es peligroso.
Arriba leíamos en Jeremías 17:9 que el corazón es engañoso “más que todas las cosas” y “sin remedio”, ¡o sea incurable o mortalmente enfermo!
- Engañoso (del hebreo “acob”): engañoso, manchado, torcido. En el sentido original, de la idea de un cerro o un montículo que obstaculiza y frena a quienes suben.
- Mortalmente enfermo (del hebreo “anash”): lamentable, incurable, desahuciado. Se utiliza para describir una enfermedad que no tiene cura.
Por lo tanto, no podemos curarnos a nosotros mismo ni sanar nuestro propio corazón, ¡necesitamos un corazón nuevo! Entonces, ¿qué debemos hacer para mantenernos sanos?
¡Debemos seguir a Dios y no a nuestro corazón! Nuestro refugio es Dios y Él es el ÚNICO que puede proporcionarnos la guía adecuada, ¡el único en quien podemos confiar y seguir plenamente!
“Confía en el SEÑOR con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus sendas. No seas sabio en tu propia opinión: Teme al SEÑOR y apártate del mal, porque será medicina para tu carne y refrigerio para tus huesos.” (Proverbios 3:5-8)
¡Y Dios nos dará un corazón nuevo!
“Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Pondré mi Espíritu dentro de ustedes y haré que anden según mis leyes, que guarden mis decretos y que los pongan por obra.“ (Ezequiel 36:26-27)
Esto no sucede en un día, un corazón nuevo no caerá sobre nuestra cabeza por arte de magia aunque repitamos una oración de compromiso con Dios. Es el proceso de “santificación” que comienza cuando nos unimos a Dios, y continúa cuando aprendemos Su Palabra, es decir, los Principios sobre los cuales se sustenta “Su Cuerpo”, y vivimos según ellos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/).
Esto permitirá que Dios quite nuestro viejo corazón y lo reemplace con uno nuevo. A medida que la sabiduría contenida en Su Palabra se aplica a nuestra vida y se metaboliza, ¡se vuelve parte de nosotros y nos conformamos a Jesús!
“Así que, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es el culto racional de ustedes. No se conformen a este mundo; más bien, transfórmense por la renovación de su entendimiento de modo que comprueben cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” (Romanos 12:1-2)
En conclusión, “sigue tu corazón” es el mensaje de un FALSO EVANGELIO predicado por una generación que pretende aparentar y cree ser “piadosa” sin necesidad de seguir a Dios y Su Ley, pero en realidad es un mensaje de pecado y rebelión, porque el corazón es malo por naturaleza. Por lo tanto, evitemos cualquier iglesia donde se refuercen las emociones y los sentimientos POR ENCIMA de la Palabra de Dios, sobre todo esas que buscan transmitir “experiencias sensoriales” mediante música, luces y hasta olores.
“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento.” (Mateo 22:37)
Confiar en nosotros mismos y en los sentimientos de nuestro corazón siempre nos llevará por un camino equivocado, y el pecado SIEMPRE tiene consecuencias. Ya no por un tema salvífico (porque por Gracia somos salvos), sino porque si ponemos nuestra confianza en Dios, viviremos siempre en paz, ¡aunque cometamos errores!
“Bendito el hombre que confía en el SEÑOR, y cuya confianza es el SEÑOR.” (Jeremías 17:7)
Jesús vino a sanar las heridas de todos los que tienen el corazón quebrantado, Él vino a liberarlos de la esclavitud por medio del Evangelio, ¡esas son las buenas nuevas! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/08/28/de-que-exactamente-soy-libre/).
“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos.” (Lucas 4:18)
“La paz les dejo, mi paz les doy. No como el mundo la da yo se la doy a ustedes. No se turbe su corazón ni tenga miedo.” (Juan 14:27)
Sigamos pues a Dios y Su Ley (contenida en Su Palabra), no “la ley” de nuestro corazón, ¡que es una trampa!
(Basado en parte en https://conformingtojesus.com/biblical_meaning_of_following_your_heart.htm)
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