«Nadie sabe el día ni la hora»

Hace algunas semanas concluíamos que SIN LUGAR A DUDAS estamos viviendo en los “últimos días”, antes que arranque el cronograma previo al regreso de Cristo a la tierra (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/18/estamos-viviendo-en-los-ultimos-tiempos/). Yo creo que cualquiera con un mínimo de entendimiento bíblico estaría de acuerdo con esa afirmación, ¿pero qué pasaría si le pusiéramos fecha a la Segunda Venida de Cristo?  ¿Lo considerarían un disparate porque “nadie sabe el día ni la hora”? Y si yo les dijera que sí podremos saberlo, ¿me tildarían de falso maestro?

Hoy vamos a revisar minuciosamente el significado de esta expresión, sobre todo porque prácticamente todos los cristianos la hemos repetido como loras asumiendo que a lo que Jesús se refería es que NUNCA lograríamos averiguar la fecha de su regreso (y ojo que me refiero a su segunda venida a reinar sobre el pueblo de Israel, ¡NO al “arrebatamiento de la iglesia”!). 😉

El problema con este sentido es que, siendo así, Jesús mismo se habría contradicho cuando le reprochó a los fariseos y saduceos que NO LO RECONOCIERON en Su primera venida (dándoles que a entender que debían haberlo hecho), puesto que conocían perfectamente todas las profecías que aparecían en las Escrituras y que apuntaban hacia Él… (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/profecias-sobre-la-primera-venida-del-mesias/).

¿Vemos el problema?

¿Cómo podría Jesús reprocharle a los religiosos judíos que no supieron discernir las señales de su venida, e INMEDIATAMENTE después darle a Sus apóstoles un minucioso resumen ejecutivo de TODO lo que sucedería previo a su segunda venida? (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/profecias-sobre-la-segunda-venida-del-mesias/). Si leemos todo el capítulo 24 del evangelio de Mateo vemos la inmensa cantidad de detalles revelados, ¿para supuestamente decirles después que no les servirán de nada para identificar los tiempos?  ¡No tendría sentido!

Primero les comenta sobre lo que sucederá en la primera mitad de la “Semana Setenta” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/10/principios-de-dolores/) y luego les da un resumen bastante gráfico de la “Gran Tribulación” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/11/la-gran-tribulacion/), para después cerrar el capítulo con la famosa frase:

¿Debemos suponer que Jesús (¡Dios encarnado!) les dio toda esta cátedra a los apóstoles para inmediatamente después decirles que ni se preocupen en descifrar el misterio? En mi opinión es bastante ilógico (por no decir tonto) pensar así, eso no va con el carácter de Dios, que SIEMPRE le comunica a los suyos lo que piensa hacer, ¡esto era una clara doctrina desde el inicio de los tiempos!

Por ejemplo, podemos ver claramente en las Escrituras cómo Dios le avisó a Noé UNA SEMANA ANTES que el diluvio iba a comenzar (¡aunque tal vez no sabía la hora exacta en que comenzaría!). El profeta Elías y su discípulo Eliseo también conocían la fecha del “rapto” del primero al cielo (aunque la Biblia no nos dice cuánto antes lo supo), ¡y hasta los hijos de los profetas sabían el día que Elías sería llevado!

Entonces, regresando a la pregunta original, ¿qué quiso decir realmente nuestro Señor con esta expresión de que “nadie sabe el día ni la hora”?  ¿Será que estaba diciendo lo que creemos que dice, o más bien otra cosa completamente? Vamos por partes, empezando por el análisis más básico:

  • ¿A quién(es) le(s) estaba hablando Jesús?  ¡A LOS DISCÍPULOS! (judíos)
  • ¿Bajo cual “dispensación” les estaba hablando?  ¡BAJO LA DISPENSACIÓN DE LA LEY!
  • ¿Entonces a qué se refería Jesús en estas citas bíblicas? DE SU REGRESO, ¡NO DEL RAPTO! (subrayado y en negrita), ya que el rapto era todavía un “misterio” que NO le había sido revelado a los apóstoles, sino que formaba parte del “evangelio de la Gracia” que fue revelado años después a Pablo PARA LOS GENTILES, en relación a las promesas celestiales (¡no terrenales!)

Aquí es donde es de suma importancia recordar nuevamente que originalmente Jesús vino EXCLUSIVAMENTE por el pueblo de Israel (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/13/por-quien-vino-murio-y-resucito-cristo/), por lo cual TODO el simbolismo, lenguaje, y modismos están diseñados para que lo entiendan los HEBREOS de su tiempo (¡NO nosotros los “gentiles” 2000 años después!). Es por eso que a mí me encanta leer a los judíos mesiánicos (judíos convertidos al cristianismo y que aceptaron a Jesucristo como el Mesías esperado), sobre todo porque estos tienen la inmensa ventaja que comprenden muy bien el Antiguo Testamento y muchas de las expresiones hebraicas (cosa que no nos es fácil a nosotros los “gentiles”).

Resulta que entender la expresión “nadie sabe el día ni la hora” no es posible entenderla simplemente leyendo la Biblia traducida al español, porque esa (aparentemente) simple expresión encierra un significado doble. En su libro “Señales en los cielos” de Avi Ben Mordechai (un judío convertido al cristianismo), dedica un capítulo entero para explicar lo que realmente significa “nadie sabe el día ni la hora” desde una perspectiva rabínica hebraica, y lo que dice es que básicamente es una figura retórica (no literal) y que por el contrario, ¡MÁS BIEN NOS REVELA EL «MOMENTO EXACTO» (EL “DÍA Y LA HORA”) DEL RETORNO DE NUESTRO SEÑOR!

Empecemos porque Jesús era judío, y vivió una vida judía observante de la Ley Mosaica.  La evidencia sugiere que muchas veces Él se comunicó con sus audiencia en hebreo (aunque el Nuevo Testamento se escribió en griego para facilitar su lectura general), o al menos con modismos puramente hebraicos.

¿Qué significa comunicarse “en formas hebraicas”?  Pues significa pensar y hablar como un hebreo, así de simple.  En los días de Jesús significaba hablar en el “idioma” de la época, al igual que lo hacemos nosotros sin ni siquiera darnos cuenta. Aquellos quienes oyeron hablar al Señor entendieron lo que decía y, por lo general entendieron también sus alusiones (a menos que estuviera hablando en parábolas, que éstas tenían sus propias analogías).

Por supuesto, la generación actual de creyentes luchamos por entender sus palabras y conceptos, pero para ello debemos pensar como “local”, o al menos irnos a la fuente original de las Escrituras. Las fiestas bíblicas son el ejemplo perfecto, de esto hablamos el año pasado al puro inicio del blog (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/las-fiestas-biblicas-como-sombras-profeticas/).  En Levítico 23:4 se observa la frase “asambleas sagradas”, la frase en hebreo es “mikraw kodesh”, que se traduce como “santa convocatoria y ensayo”.

En otras palabras, los tiempos señalados por Dios son en realidad “ensayos divinos” apartados para reflejar los acontecimientos del período mesiánico. Básicamente es la forma en que Dios le dice a su pueblo: “¡Presten atención, en ese día voy a hacer algo, despierten!”. Los judíos debían conocer y practicar todas las “mikraot” (o “santas convocaciones”) de Dios, ésta es la esencia de las palabras de Pablo sobre el sábado (“shabat”), luna nueva y fiestas:

Dos veces al año, en Primavera y Otoño, había varios momentos señalados y días específicos de “santa convocación” dedicados al Señor.  La luna nueva fue la clave para poder cumplir aquellos tiempos fijados, santas convocaciones y ensayos. Por ejemplo, cuando se anunciaba la luna nueva el primer día del mes de Nisán (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/el-calendario-biblico/), el pueblo sabía cuándo observar las santas convocatorias y horarios establecidos del día 10 del mes, 14 (sacrificio de Pascua) y 15 (Pascua/inicio de Panes sin Levadura), 17 (Primicias) y el día 21 (final de Panes sin Levadura).

De la misma manera, cuando la luna nueva estaba anunciando el primer día del mes de “Tishri”, el pueblo sabía cuándo observar las santas convocaciones del día 1ero del mes (“Yom Teruá/Rosh Hashaná”), 10 (“Yom Kippur”), 15 (“Sukkot”) y 22 (“Shemini Atzeret”). Así, desde el anuncio del nuevo luna a las fechas del festival que siguieron, sólo era cuestión de contar el número correcto de días. Por lo tanto, TODO estaba relacionado con identificar el día en que empezaba el mes, ¡pero eso no lo podía indicar cualquiera!

Era un tema tan fundamental en la vida judía, que los hombres que desempeñaban esta labor eran importantes, porque con su testimonio Israel celebraba la promesa de Dios de los tiempos señalados. Tenían que tener “buen carácter y siempre eran tratados con gran honor”, e inclusive tenían privilegios especiales, ¡como la autorización para cabalgar a caballo en “shabat” (sábado o fiesta santa) para traer a Jerusalén las buenas nuevas de las festividades de luna nueva que marcaba el nuevo mes!

Los hombres tenían un estatus especial porque eran la confirmación de que Judea dependía para el momento correcto del nuevo mes y de las fiestas, podríamos decir que eran hombres con autoridad para la toma de decisiones importantes.

Por su lado, el Sanedrín tenía un complejo proceso de selección de estos dos testigos que avisarían cuando llegaría la luna nueva, incluyendo un complejísimo cuestionario que debían responder, ¡así de serio era el asunto!  Debían interrogarse cada testigo por separado, si las cuentas coincidían era aprobada la prueba, y además todos los meses eran cambiados.

Las preguntas era detalladas y especificas:

  • Cómo viste la luna, ¿frente al sol o detrás del sol?
  • ¿Al norte o al sur?
  • ¿Qué tan grande era y ¿en qué dirección estaba inclinada?
  • ¿Y qué tan amplia era?
  • Etc

El proceso se basaba en dar cuenta de la aparición de la luna antes de que se oscureciera por completo.  Justo antes de que el disco lunar entre en oscuridad total, hay pequeñas astillas blancas en los bordes del disco menguante, éstas eran llamados los “cuernos” de la luna. Avistar correctamente los “cuernos” (media luna menguante) era lo que determinaba el comienzo del nuevo mes.

Una vez que los dos testigos eran calificados e interrogados, si el presidente del Sanedrín (que tenía conocimientos de astronomía) estaba convencido de que su observación era precisa, “santificaba” públicamente el inicio del nuevo mes. Después de un cuidadoso escrutinio para determinar la llegada oficial de la luna nueva, el presidente proclamaba “Rosh Jodesh” (el comienzo del nuevo mes) con la palabra: “Santificado”, y todo el pueblo repetía después de él: “Santificado, santificado”.

Luego de la proclamación, el Sanedrín ordenaba centinelas en el laderas cercanas para encender fuegos y así informar a los judíos en todo Judea, Samaria, Egipto, Babilonia y otros de la diáspora que el nuevo mes había comenzado.  Eso iniciaba el festival de la Luna Nueva y conteo de los próximos 29 días hasta la proclamación del próximo nuevo mes.

Hasta ahí todo bien, sin embargo, el mes de Tishri (sétimo en el calendario religioso pero primero en el civil) era particularmente importante, porque era el único mes que tenía una santa convocación EN EL PRIMER DÍA DEL MES (“Rosh Hashaná”), y esto planteaba un problema único, porque nadie podía empezar a observar el festival hasta que escucharon esas famosas palabras del presidente del Sanedrín: «¡SantificadoEntonces, ¿CÓMO PODRÍAN PLANIFICAR UN FESTIVAL SI NO SABÍAN EN QUÉ DÍA U HORA EN QUE SE ANUNCIARÍA PÚBLICAMENTE CUÁNDO COMENZARÍA?

Sólo el presidente del Sanedrín tenía la autoridad para proclamar el primero de Tishri, que ya estaba establecido como un procedimiento técnico, y hasta que esto se diera no podía celebrarse la Fiesta de las Trompetas (“Rosh Hashaná”).  Hasta ese anuncio público del Sanedrín, todos tenían que esperar antes de poder comenzar la celebración del festival, ¡nadie podría empezar el festival antes! ESE EXACTAMENTE FUE EL SENTIDO DE LAS PALABRAS DE JESÚS AL HACER LA ANALOGÍA: “Pero acerca de aquel día y aquella hora, nadie sabe; ni siquiera los ángeles de los cielos, ni aun el Hijo, sino solo el Padre”. ¡O SEA QUE SE REFERÍA A LA FIESTA DE LAS TROMPETAS, LA FIESTA DE “ROSH HASHANÁ”!

Por lo tanto, podemos estar seguros que Cristo regresará para cumplir las profecías de Otoño, empezando por la Fiesta de las Trompetas, luego cumplirá “Yom Kippur” como nuestro Sumo Sacerdote y finalmente cumplirá con “Sukkot” al inaugurar el Reino Milenial prometido a los patriarcas. Ahora viene la pregunta del millón: ¿DE QUÉ AÑO?

Sencillo: todo es cuestión de calcular la fecha de inicio de la cuenta y sumarle “dos días” (2000 años), nada más que yo no estoy del todo seguro si esa cuenta comienza con la muerte y resurrección de Nuestro Señor, o alguna otra fecha del cambio dispensacional, jajaja (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/05/en-que-fecha-regresara-cristo/).

De ser así, la fecha de la segunda venida de Cristo sería en “Rosh Hashaná” de alguno de los años posibles, ya sea el 18 de Setiembre del 2031, el 6 de Setiembre del 2032, el 14 de Setiembre de 2034 o el 10 de Setiembre del 2037 (suponiendo que el calendario judío actual esté correcto), aunque conforme nos acerquemos lo sabremos A CIENCIA CIERTA. ¿Qué les parece?

(Basado en parte en https://www.hebroots.org/hebrootsarchive/9807/980715_c.html)


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