
Este es un tema muy interesante que muchos cristianos no le ponemos cuidado, pero el Nuevo Testamento menciona que Dios tiene varios tipos de “coronas” celestiales destinadas para sus hijos, referidas en varios pasajes como:
- La corona “incorruptible”
- La corona “de regocijo”
- La corona “de justicia”
- La corona “de gloria”
- La corona “de la vida”
Sin embargo, antes de poder hablar propiamente de dichas “coronas” (¡y de cómo se ganan!), debemos entender primero el significado de las palabras griegas traducidas al español como “coronas”, ya que se tratan de dos conceptos MUY diferentes: “diadema” y “stephanos”.
Además, por otro lado debemos también hacernos una pregunta clave: ¿ESTAS CORONAS ESTÁN DIRIGIDAS A ISRAEL O A LA IGLESIA CRISTIANA? Esto porque recordemos que los planes salvíficos son diferentes para ambos grupos, así que cada vez que analicemos este tipo de temas debemos tener en cuenta este aspecto (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/), puesto que en uno se requiere esfuerzo personal y en el otro no (¡y esto es clave!).
Veamos primero un poco más de la diferencia entre los tipos de coronas, y luego regresaremos al tema sobre a quién van dirigidas.
- “DIADEMA”:
Esta palabra refiere a una diadema que se usa como insignia de la realeza, en el griego esta palabra se refería al “adorno real para la cabeza, la banda con la que los reyes solían atar el turbante o tiara”. Esta es la palabra que significa “una corona” en el sentido tradicional del término, un distintivo propio de un rey o de una posición de liderazgo, NO ALGO QUE SE GANA POR MÉRITOS PROPIOS. Esta palabra «diadema» se usa sólo tres veces en el Nuevo Testamento, las tres apariciones están en el Libro de Apocalipsis:
“Y apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas tenía siete diademas.” (Apocalipsis 12:3)
“Y vi que subía del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas. Sobre sus cuernos tenía diez diademas, y sobre sus cabezas había un nombre de blasfemia.” (Apocalipsis 13:1)
Estos dos pasajes se refieren a “coronas” satánicas (poder real dado por satanás), pero la última referencia donde se usa «diadema» se refiere más bien a Jesucristo:
“Vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llama FIEL Y VERDADERO. Y con justicia él juzga y hace guerra. Sus ojos son como llama de fuego. En su cabeza tiene muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él mismo. Está vestido de una vestidura teñida en sangre, y su nombre es llamado LA PALABRA DE DIOS.” (Apocalipsis 19:11-13)
Sin embargo, en los tres casos de «diadema» se refieren a poder real y gobierno. Por lo tanto, estas “muchas coronas” de Jesucristo simbolizan que GOBERNARÁ como “REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apocalipsis 19:16).
- “STEPHANOS”:
Aparece 18 veces como sustantivo y 3 como verbo en el Nuevo Testamento, por el contario de la anterior, significa “un símbolo de honor o un premio en los juegos públicos” (como la corona de laurel utilizadas durante los antiguos juegos griegos), y se refería a una corona o guirnalda de hojas que se colocaba en la cabeza del vencedor como recompensa, O SEA POR EL ESFUERZO AL GANAR UNA COMPETENCIA.
Como tal, esta palabra es la que se usa en el Nuevo Testamento para las recompensas que Dios promete dar a los que son fieles (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/13/el-tribunal-de-cristo/). Veamos algunos ejemplos de este tipo de «corona”:
“Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos ardientemente al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo de humillación para que tenga la misma forma de su cuerpo de gloria, según la operación de su poder, para sujetar también a sí mismo todas las cosas. Así que, hermanos míos, amados y queridos, gozo y corona mía, estén firmes en el Señor, amados.” (Filipenses 3:20-4:1)
“Porque yo ya estoy a punto de ser ofrecido en sacrificio, y el tiempo de mi partida ha llegado. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera; he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el Juez justo, en aquel día. Y no solo a mí sino también a todos los que han amado su venida.” (2 Timoteo 4:6-8)
A diferencia de la palabra griega “diadema” (que como vimos se refiere a “UNA INSIGNIA DE REALEZA Y GOBERNACIÓN”), la palabra griega “stephanos” se refiere a “UNA INSIGNIA DE VICTORIA”, precisamente el sentido de las coronas de este estudio. Pablo “había peleado la buena batalla” y había salido victorioso, por lo tanto, ¡era merecedor de “la corona de justicia”! Este es el enfoque del resto de los pasajes donde se menciona una corona (de victoria), ya sea como sustantivo o como verbo.
“Tú pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que oíste de parte mía mediante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sé partícipe de los sufrimientos como buen soldado de Cristo Jesús. Ninguno en campaña militar se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo alistó como soldado. Además, si algún atleta compite, no es coronado a menos que compita según las reglas.” (2 Timoteo 2:1-5)
“Le has hecho por poco tiempo menor que los ángeles; le coronaste de gloria y de honra; todas las cosas sometiste debajo de sus pies. Al someter a él todas las cosas, no dejó nada que no esté sometido a él. Pero ahora no vemos todavía todas las cosas sometidas a él. Sin embargo, vemos a Jesús, quien por poco tiempo fue hecho menor que los ángeles, coronado de gloria y honra por el padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.” (Hebreos 2:7)
Teniendo clara la diferencia entre ambas “coronas”, veamos ahora en orden cronológico los diferentes tipos que menciona la Biblia (ojo que no necesariamente se refiere a diferentes tipos de “premio”, esto no es claro, así que los términos simbólicos utilizados podrían ser sinónimos):
1) La Corona “incorruptible”:
“¿No saben que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero solo uno lleva el premio? Corran de tal manera que lo obtengan. Y todo aquel que lucha se disciplina en todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible; nosotros, en cambio, para una incorruptible.” (1 Corintios 9:24-25)
Sabemos que todas las cosas en esta tierra están sujetas a descomposición y perecerán, por eso Jesús nos insta a no almacenar nuestros tesoros en la tierra “donde la polilla y el óxido corrompen, y donde ladrones se meten y roban” (Mateo 6:19). Esto es análogo a lo que Pablo estaba diciendo acerca de esa corona de hojas que pronto se volvería quebradiza y se desmoronaría, pero no así la CORONA CELESTIAL. La perseverancia fiel generará una recompensa celestial que es “una herencia incorruptible, incontaminable e inmarchitable reservada en los cielos para ustedes” (1 Pedro 1:4).
2) La corona “de regocijo” (u orgullo):
“Porque, ¿cuál es nuestra esperanza, gozo o corona de orgullo delante del Señor Jesucristo en su venida? ¿Acaso no lo son ustedes? En efecto, ustedes son nuestra gloria y gozo.” (1 Tesalonicenses 2:19-20)
El apóstol Pablo nos dice en Filipenses 4:4 que “nos regocijemos siempre en el Señor” por todas las abundantes bendiciones que nuestro Dios misericordioso ha derramado sobre nosotros. Como cristianos, tenemos más en esta vida de qué regocijarnos que cualquier otra persona, Lucas nos dice que “habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento” (Lucas 15:7). La corona de regocijo será nuestra recompensa donde “Dios enjugará toda lágrima… No habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas ya pasaron” (Apocalipsis 21:4).
3) La corona “de justicia”:
“Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el Juez justo, en aquel día. Y no solo a mí sino también a todos los que han amado su venida.” (2 Timoteo 4:8)
Heredamos esta corona por la “justicia” de Cristo (¡no la nuestra!), que es la que nos da derecho a ella, y sin la cual no se puede obtener. Debido a que se obtiene y se posee POR GRACIA (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/), es una corona eterna prometida a todos los que aman al Señor, que fueron sellados por el Espíritu Santo y que esperan ansiosamente Su regreso. Esta corona no es para aquellos que dependen de su propio sentido de justicia o de sus propias obras, sino de la “justicia” que recibimos al nacer de nuevo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/).
4) La Corona “de gloria”:
“A los ancianos entre ustedes les exhorto, yo anciano también con ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y también participante de la gloria que ha de ser revelada: Apacienten el rebaño de Dios que está a su cargo, cuidándolo no por la fuerza sino de buena voluntad según Dios; no por ganancias deshonestas sino de corazón; no como teniendo señorío sobre los que están a su cargo sino como ejemplos para el rebaño. Y al aparecer el Príncipe de los pastores recibirán la inmarchitable corona de gloria.” (1 Pedro 5:1-4)
El apóstol Pedro se dirige a los ancianos, con lo cual ya podemos irnos dando una idea de los destinatarios de dicha corona. Además, esta palabra “gloria” es una palabra interesante que se refiere a la naturaleza misma de Dios y Sus acciones, tal y como los vimos anteriormente (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/10/25/la-gloria-de-dios/), pero vemos además que conlleva un esfuerzo personal por parte de quien la recibe.
5) La Corona “de la vida”:
“No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo va a echar a algunos de ustedes en la cárcel para que sean probados, y tendrán tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” (Apocalipsis 2:10)
Pareciera que esta corona está destinada para aquellos que tendrán que soportar sufrimientos durante la Gran Tribulación (específicamente Israel y los “santos de la Tribulación”), probablemente hasta el punto de la muerte (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/25/salvacion-para-los-que-se-quedan-en-el-rapto/). Santiago nos dice que esta corona de la vida es para “el que persevera bajo la prueba” (Santiago 1:12), lo cual nos demuestra que para obtenerla se requiere esfuerzo.
Por lo tanto, debemos concluir que esta corona (al igual que TODAS las que requieran un esfuerzo personal para lograrlas) NO ESTÁ DESTINADA PARA LA IGLESIA bajo el “evangelio de la Gracia”, SINO PARA ISRAEL bajo el “evangelio del Reino” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/). Para los que fuimos salvados (“justificados”) por la obra de Cristo en la cruz, ya TODO FUE HECHO Y TODO FUE UN REGALO, ¡por lo cual la única corona que creo corresponde al “Cuerpo de Cristo” es la de justicia!
“Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura dijo: Tengo sed. Había allí una vasija llena de vinagre. Entonces pusieron en un hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando Jesús recibió el vinagre, dijo: ¡Consumado es! Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.” (Juan 19:28-30)
(Basado en parte en https://www.gotquestions.org/heavenly-crowns.html y https://www.franknelte.net/article.php?article_id=149)
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