
Coloquialmente se dice que la mayor sorpresa que tendremos al llegar al cielo será ver allí a quienes NUNCA imaginamos que estarían, ¡así como no ver a quienes SIEMPRE imaginamos que estarían! Al final de cuentas, no es por obras que nos salvamos (lo que vemos), sino por pura Gracia divina, ¡la cual no necesariamente se ve!
El perfecto ejemplo es cuando Jesucristo mismo rompió todos los esquemas mentales de la época, al llamar HIPÓCRITAS (ocho veces), CIEGOS (cinco veces), SEPULCROS BLANQUEADOS y SERPIENTES a los sacerdotes judíos, las aparentemente “buenas personas” de ese tiempo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/12/el-peligro-de-la-religion/), aunque a los ojos de Dios eran en realidad las peores de todas. ¿Les suena familiar?
El tema ya lo hemos visto en varias ocasiones desde diferentes ángulos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/06/27/me-merezco-el-cielo/), pero la verdad es que sigue siendo uno de los mayores errores doctrinales y “piedra de tropiezo” de muchas personas bien intencionadas, sobre todo por culpa de las perversiones que le ha hecho la Iglesia Católica a la Palabra de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/10/el-dilema-de-los-catolicos/).
Entonces, ¿será posible que el cielo vaya a estar lleno de pecadores?
Hoy vamos a ver qué dice la Biblia al respecto. De entrada, empecemos con que las Escrituras son muy claras en que, bajo el “evangelio de la Gracia”, somos salvos POR LA FE y no por las obras (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).
“¿Qué diremos, pues, que ha encontrado Abraham, nuestro progenitor según la carne? Porque si Abraham fue justificado por las obras tiene de qué gloriarse, pero no delante de Dios. Pues ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Al que obra, no se le considera el salario como gracia sino como obligación. Pero al que no obra sino que cree en aquel que justifica al impío, se considera su fe como justicia.” (Romanos 4:1-5)
“Porque por gracia son salvos por medio de la fe; y esto no de ustedes pues es don de Dios. No es por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)
“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor por los hombres, él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino según su misericordia; por medio del lavamiento de la regeneración y de la renovación del Espíritu Santo que él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador.” (Tito 3:4-6)
Jesús mismo dijo que el que cree en Él tiene vida eterna (Juan 3:16, 5:24), por lo tanto, NO SOMOS SALVOS POR LO QUE HACEMOS O DEJAMOS DE HACER, SOMOS SALVOS ÚNICAMENTE AL CONFIAR EN JESUCRISTO, y es extremadamente importante entender esto. Al final de cuentas, cuando conocemos que en el “marco legal” de Dios estaba estipulado que UN SÓLO PECADO nos mandaría al infierno por toda la eternidad (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/), ¡pues entendemos que NADIE tendría oportunidad de llegar al cielo si no fuera por la obra expiatoria de Cristo en la cruz!
“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada por la Ley y los Profetas. Esta es la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen. Pues no hay distinción porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús.” (Romanos 3:21-24)
Es claro que la salvación durante la actual dispensación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/05/el-dispensacionalismo/) es únicamente por Gracia y NADA aportamos nosotros, ¡esa es precisamente LA OFERTA POR TIEMPO LIMITADO que motivó el inicio del blog! Por lo tanto, un cristiano (verdaderamente salvo, nacido de nuevo, y sellado por el Espíritu Santo) puede morir en pecado y aun así ir al cielo.
Es más, les garantizo QUE ASÍ SERÁ, ¡puesto que TODOS pecamos desde el momento que abrimos los ojos en la mañana hasta que los cerramos en la noche! Como dice Pablo en Filipenses 3:8-9, no estamos firmes en nuestra justicia sino en la justicia de Cristo, y si estamos en Cristo NINGUNA condenación hay para nosotros, ¡le pertenecemos a Él y NADA puede separarnos de Él!
“Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” (Romanos 8:1-2)
“Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y si crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se hace confesión para salvación.” (Romanos 10:8b-10)
Ninguna es NINGUNA, ¿por qué nos cuesta tanto entenderlo? Ahora, cualquiera con un poco de “malicia indígena” podría preguntarse: si la puerta a la salvación es así de fácil, ¿entonces qué impide que una persona venga a Cristo y luego use la libertad que obtiene para salir y pecar todo lo que quiera?
Pablo también responde a esta pregunta en la misma carta a los Romanos, básicamente les dice que de poder pueden, pero que si hemos sido liberados del pecado al venir a Cristo, ¿por qué querríamos volver a estar enredados en ese yugo de esclavitud?
“¿Qué, pues? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera! ¿No saben que cuando se ofrecen a alguien para obedecerlo como esclavos son esclavos del que obedecen; ya sea del pecado para muerte o de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios porque, aunque eran esclavos del pecado, han obedecido de corazón a aquella forma de enseñanza a la cual se han entregado y, una vez libertados del pecado, han sido hechos siervos de la justicia.” (Romanos 6:15-18)
Cuando pecamos, el pecado se apodera de nosotros y destruye la dulzura de nuestra relación con Cristo y nos devuelve a la esclavitud, pero ahora, el Espíritu Santo que vive en cada uno de nosotros nos da el poder para no vivir en pecado y ser liberados de esa esclavitud (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/08/28/de-que-exactamente-soy-libre/).
Adicionalmente, por aquello que todavía no estemos muy convencidos y queramos seguir pecando libremente, dice la Biblia que si somos verdaderamente cristianos (hijos de Dios) el Señor nos disciplinará, y a mí esa es la parte que más me da temor y me mantiene a raya, jajaja
“¿Y ya han olvidado la exhortación que se les dirige como a hijos? Hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor ni desmayes cuando seas reprendido por él. Porque el Señor disciplina al que ama y castiga a todo el que recibe como hijo. Permanezcan bajo la disciplina; Dios los está tratando como a hijos. Porque, ¿qué hijo es aquel a quien su padre no disciplina? Pero si están sin la disciplina de la cual todos han sido participantes, entonces son ilegítimos, y no hijos. Además, teníamos a nuestros padres carnales que nos disciplinaban y los respetábamos. ¿No obedeceremos con mayor razón al Padre de los espíritus, y viviremos?” (Hebreos 12:5-9)
Ahora bien (como paréntesis), aunque suene raro hay mucho más en la vida que simplemente ser salvos y llegar al cielo, ¡la salvación es sólo el comienzo!
El objetivo de la vida cristiana es transformarnos a la imagen de Jesucristo, para que representemos bien a Dios como embajadores en esta tierra, por lo tanto, se nos exhorta a despojarnos de nuestro viejo hombre y vestirnos del nuevo hombre, “el cual se renueva para un pleno conocimiento conforme a la imagen de aquel que lo creó” (Colosenses 3:9-10).
Eso será precisamente la razón de ser del “Tribunal de Cristo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/13/el-tribunal-de-cristo/), donde se nos “juzgará” NO PARA SALVACIÓN, sino para establecer nuestro lugar o puesto eterno.
Pero regresando a la pregunta original, lo cierto es que el cielo será ocupado por PUROS PECADORES (al menos en el sentido terrenal), esto porque es hasta el momento que seamos “glorificados” que seremos finalmente PERFECTOS y libres de todo pecado (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/).
NINGUNO de los que seguimos a Cristo está libre de pecado (¡lejos de ello!), ni lo estaremos NUNCA mientras estemos en este cuerpo físico, es más, recordemos que ni siquiera fuimos nosotros quien lo escogimos a Él, porque nosotros estábamos “muertos en nuestros delitos y pecados”, ¡ni eso pudimos hacer! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/06/somos-salvos-porque-creemos-o-creemos-porque-somos-salvos/), sino que el mérito es SIEMPRE de Dios.
Precisamente a esto se refería Nuestro Señor al decir su famosa frase, cuando estaba cenando con reconocidos “pecadores”:
“Sucedió que, estando Jesús sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban también sentados a la mesa con Jesús y sus discípulos, porque eran muchos y lo habían seguido. Y cuando los escribas de los fariseos lo vieron comer con los pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: ¿Por qué come con los publicanos y pecadores? Al oírlo, Jesús les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico sino los que están enfermos. No he venido para llamar a justos sino a pecadores.” (Marcos 2:15-17)
Así que, BIENVENIDOS TODOS LOS PECADORES AL CIELO ETERNO, todos los “necios”, los “débiles”, los “viles” y los “menospreciados” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/santos-perfectos/), ¡que Cristo ya hizo TODO por nosotros!
Pero no se demoren mucho en aceptar la “oferta por tiempo limitado”, ¡que la promoción de la Gracia ya casi acaba!
(Basado en parte en https://truthsaves.org/articles/can-a-christian-die-in-sin/)
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