
Hay un famosa cita (supuestamente atribuida al Dalai Lama) que dice más a menos lo siguiente: “el hombre sacrifica su salud para ganar dinero y luego sacrifica dinero para recuperar su salud, que está tan ansioso por el futuro que no disfruta del momento presente, y como resultado, no vive en el presente ni en el futuro, vive como si nunca fuera a morir y luego muere sin haber vivido nunca realmente”.
En otras palabras, el ser humano está dispuesto a hacer prácticamente TODO LO QUE SEA NECESARIO para lograr el éxito terrenal (con todo lo que esto conlleva según la teoría de la jerarquía de las necesidades humanas, más conocida como “pirámide de Maslow”), sin importar que nuestra expectativa de vida es apenas de unos 80 años aproximadamente. Eso no es nada nuevo, lo vemos todos los días, ¿pero quién se preocupa por obtener el “éxito celestial”?
Si es la primera vez que escucha este término no está sólo, yo tampoco nunca lo había escuchado! Jajaja. Fue hasta hace poco que el Señor me mostró el concepto mientras escribía el estudio sobre los pecadores en el cielo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/11/01/pecadores-en-el-cielo/), ¡y de cómo el llegar al cielo ES SÓLO EL PRINCIPIO!
A veces tendemos a espiritualizar más de la cuenta la Palabra de Dios, ¿pero será que la Biblia habla de la importancia de buscar el éxito LUEGO de la muerte? Para recapitular un poco el tema, empecemos con que Dios promete recompensarnos por el servicio a Él como cristianos, y ese es TODO el propósito del “Tribunal de Cristo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/13/el-tribunal-de-cristo/).
Esta promesa (de recompensarnos) es un tema constante en las Escrituras y es una parte vital de nuestra esperanza futura en Cristo, además de la justificación por la cual buscamos vivir una vida “santa” conforme a los mandamientos de Dios (incluyendo realizar buenas obras), que NADA tiene que ver con la salvación durante la “dispensación de la Gracia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).
“¡Que el SEÑOR premie tu acción! Que tu recompensa sea completa de parte del SEÑOR Dios de Israel, ya que has venido a refugiarte bajo sus alas.” (Rut 2:12)
“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a sus hechos.” (Mateo 16:27)
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo para que cada uno reciba según lo que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno o malo.” (2 Corintios 5:10)
“Miren por ustedes mismos para que no pierdan las cosas en que hemos trabajado sino que reciban abundante recompensa.” (2 Juan 1:8)
“He aquí vengo pronto, y mi recompensa conmigo, para pagar a cada uno según sean sus obras. Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin”. (Apocalipsis 22:12-13)
Al leer estos pasajes me doy cuenta que el concepto de las recompensas es aplicable a AMBOS planes salvíficos, o sea, tanto para Israel como para la iglesia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/), lo cual es increíble para mí luego de escribir tanto al respecto de las DIFERENCIAS entre ambos grupos. Tal vez la única diferencia es que la iglesia será la primera en recibir dichas recompensas en el “Tribunal de Cristo” (luego del “rapto”), y posteriormente Israel las recibiría luego del regreso de Cristo para reinar por mil años (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/17/el-reino-milenial/).
Al final, lo importante es entender que Dios es remunerador de los suyos, y nos recompensará abundantemente por nuestra fidelidad, pero ojo que no necesariamente las “recompensas” son sinónimo a las “coronas celestiales” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/10/27/las-coronas/). Hasta aquí digamos que, más o menos, los cristianos somos conscientes de esto, pero ahora debemos hacer una pregunta clave: ¿qué estamos haciendo con las habilidades, talentos, dones y palabra de Dios que Dios nos ha dado mientras Jesucristo está en el cielo y antes de que regrese?
¿Estamos (verdaderamente) pensando en nuestro “éxito celestial” FUTURO, invirtiendo y poniendo en uso todo lo que nos ha sido dado para Nuestro Señor? (sea esto inteligencia, fuerza, dinero, etc.). ¿Le dedicamos al menos igual tiempo a lo que haremos y seremos ETERNAMENTE al que le dedicamos a nuestras preocupaciones terrenales? Y no crean que con esto estoy juzgando a nadie, sino yo mismo me auto-cuestiono sobre el tema, ¡y salgo muy decepcionado de la respuesta!
Por ejemplo, estos siguientes pasajes me dejan pensando mucho (y ojo que están escritos por Pablo A LOS GENTILES, así que no es un tema de salvación, ¡sino de santificación!).
“Que todo hombre nos considere como servidores de Cristo y mayordomos de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se requiere de los mayordomos es que cada uno sea hallado fiel. Para mí es poca cosa el ser juzgado por ustedes o por cualquier tribunal humano; pues ni siquiera yo me juzgo a mí mismo. No tengo conocimiento de nada en contra mía, pero no por eso he sido justificado; pues el que me juzga es el Señor. Así que, no juzguen nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, quien a la vez sacará a la luz las cosas ocultas de las tinieblas y hará evidentes las intenciones de los corazones. Entonces tendrá cada uno alabanza de parte de Dios.” (1 Corintios 4:1-5)
“Por tanto, ya sea que coman o beban, o que hagan otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios. No sean ofensivos ni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios; así como yo en todo complazco a todos, no buscando mi propio beneficio sino el de muchos, para que sean salvos.” (1 Corintios 10:31)
“Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:10)
“Hagan todo sin murmuraciones y contiendas, para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación torcida y perversa, en la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo, reteniendo la palabra de vida. Así yo podré gloriarme en el día de Cristo de que no he corrido ni he trabajado en vano.” (Filipenses 2:14-16)
“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado. Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante, prosigo a la meta hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que hemos alcanzado la madurez pensemos de este modo; y si piensan otra cosa, también eso nos lo revelará Dios. En todo caso, sigamos fieles a lo que hemos logrado.” (Filipenses 3:13-14)
¿Será que esa es la vida cristiana que estamos llevando?
Como lo mencionaba antes, recordemos que como cristianos salvados durante la “dispensación de la Gracia”, nuestra vida eterna está garantizada NO POR NUESTRO ESFUERZO, SINO POR LA OBRA EXPIATORIA DE CRISTO EN LA CRUZ DEL CALVARIO. Sin embargo, en nuestro proceso de santificación progresiva (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/08/24/la-santificacion-del-cristiano/) sí nos corresponde hacer nuestra parte, básicamente LO MISMO que hacemos en nuestra vida terrenal, intentando alcanzar las metas propuestas.
Y si eso hacemos sin cuestionarlo mucho durante los aproximadamente 80 años de vida terrenal, ¿por qué no estamos dispuestos por hacerlo por los trillones de años que nos esperan en la vida eterna? No creen que sería una buena idea?
Y si lo pensamos con detenimiento, ni siquiera es para beneficio de Dios, a Él no le afecta en nada si lo hacemos o no (¡después de todo Él sigue siendo Dios!), sino que este esfuerzo es PARA NUESTRO PROPIO BENEFICIO ETERNO, para hacer “tesoros” (riquezas) en los cielos, sobre los cuales Jesús mismo habló y nos instó a enfocarse en estos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/25/esta-mal-trabajar-por-las-recompensas/).
En dos platos dijo que no nos desgastemos intentando obtener éxito terrenal, sino que busquemos ser ricos EN LA ETERNIDAD.
“No acumulen para ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corrompen, y donde los ladrones se meten y roban. Más bien, acumulen para ustedes tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corrompen, y donde los ladrones no se meten ni roban.” (Mateo 6:19-20)
Ahora todo el concepto del “Tribunal de Cristo” empieza a tener más sentido, así como la entrega de los famosos “galardones” o “recompensas”. En mi propia “revelación progresiva” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/la-revelacion-progresiva/) Dios me ha venido mostrando Su Plan celestial para la “iglesia”, LUEGO que terminen los 6000 años del ser humano en la tierra (y que comience el Reino Milenial prometido a Israel), que básicamente se compondría de la siguientes pasos:
- Vida terrenal ya sea logrando obras para Dios que generen “tesoros en el cielo” (“oro, plata y piedras preciosas”), o logrando obras para nosotros mismos que generen “ruina” (“madera, heno y hojarasca”)
- Participación en el “Tribunal de Cristo” (inmediatamente luego del “arrebatamiento de la iglesia”), para definir los galardones o recompensas obtenidas precisamente según los resultados de nuestra vida terrenal, y de acuerdo a la fidelidad que tuvimos en el servicio a Dios y en la obediencia a Su voluntad
- Sustitución de las posiciones disponibles en el gobierno celestial (luego de la salida de satanás y sus ángeles caídos), con autoridad y condiciones “salariales” (jajaja) según los resultados obtenidos en el tribunal, de ahí la importancia que el “rapto” suceda PREVIO a que empiece la “Semana Setenta” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/10/23/el-rapto-pre-tribulacional/)
¡Increíble! Así finalmente podemos entender la insistencia de Cristo al pueblo de Israel (y luego reforzada por el apóstol Pablo a los gentiles) de que nos preocupáramos por hacer “tesoros en el cielo”, ¡de lo contrario esto no tendría mucho sentido durante la “dispensación de la Gracia”! Como un buen asesor de inversión, EL SEÑOR MISMO quiere que “planeemos bien nuestro futuro” (CELESTIAL), ¡al igual que diría cualquier anuncio de un fondo de pensión (TERRENAL)! 😉
Y como beneficio adicional, finalmente podemos enterrar la aburrida idea que algunos cristianos tenían de que pasaríamos la eternidad viéndonos las caras y tocando el arpa, sino que más bien gobernaremos en el cielo eternamente, ¡según el éxito que obtuvimos con una vida terrenal enfocada en lo celestial!
“Así que, hermanos míos amados, estén firmes y constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su arduo trabajo en el Señor no es en vano.” (1 Corintios 15:58)
(Basado en parte en https://goodnessofgodministries.international/2013/10/01/the-final-verdict-the-judgment-seat-of-christ/)
Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.