
“Por tanto, no sean insensatos sino comprendan cuál es la voluntad del Señor. Y no se embriaguen con vino, pues en esto hay desenfreno. Más bien, sean llenos del Espíritu, hablando entre ustedes con salmos, himnos y canciones espirituales; cantando y alabando al Señor en su corazón; dando gracias siempre por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo; y sometiéndose unos a otros en el temor de Cristo.” (Efesios 5:17-21)
En estos versículos, estar “lleno del Espíritu” se contrasta con estar lleno (o embriagado) de vino, la idea entonces es la de ser CONTROLADOS por el Espíritu de Dios, y no por otras fuerzas. Cuando somos llenos del Espíritu Santo, vemos una actitud resultante de gozo y acción de gracias, también vemos una postura relacional de humildad hacia Dios y de sumisión unos a otros, pero lo interesante es que pareciera que tenemos alguna injerencia en el tema. Entonces, ¿cómo puede una persona llenarse del Espíritu Santo?
Por aquello que no se malinterprete, no estamos hablando de un tema salvífico, puesto que sabemos que la salvación eterna es un regalo y no se puede ganar con nuestro esfuerzo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/), pero sí hay una diferencia importante entre la “morada” del Espíritu Santo (en todos los creyentes) y la “llenura” del Espíritu Santo (en algunos creyentes).
Todos los cristianos (nacidos de nuevo y miembros del “Cuerpo de Cristo”) tenemos el Espíritu de Dios viviendo dentro de nosotros (Juan 14:16, Efesios 1:13, 2 Corintios 1:22, Efesios 4:30, etc.), y eso sucedió EN EL MOMENTO de nuestra adopción cuando fuimos “sellados” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/11/02/la-marca-de-dios/), pero no todos los creyentes viven llenos (o controlados) por el poder del Espíritu.
Algunos estudiosos bíblicos describen esta distinción como que “los creyentes tienen todo el Espíritu Santo, pero es posible que el Espíritu Santo no tenga todo de ellos”. Por lo tanto, podríamos decir que el Espíritu Santo HABITA en nosotros en el momento de nuestra salvación, pero no somos LLENOS de Él hasta tanto nos sometamos (voluntariamente) a Él. La llenura del Espíritu Santo, entonces, puede variar en la vida de cada creyente, y es parte de nuestra santificación progresiva (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/).
Esto explicaría por que un creyente en Cristo puede «entristecer» o «apagar» al Espíritu Santo, tal y como lo explica el apóstol Pablo:
“Por lo tanto, habiendo dejado la mentira, hablen la verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros. Enójense, pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo ni den lugar al diablo. El que robaba no robe más sino que trabaje esforzadamente, haciendo con sus propias manos lo que es bueno para tener qué compartir con el que tenga necesidad. Ninguna palabra obscena salga de su boca sino la que sea buena para edificación, según sea necesaria, para que imparta gracia a los que oyen. Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios en quien fueron sellados para el día de la redención.” (Efesios 4:25-30)
“Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús. No apaguen el Espíritu. No menosprecien las profecías; más bien, examinen todo, retengan lo bueno. Apártense de toda apariencia de mal.” (1 Tesalonicenses 5:16-22)
Interesante leer como Pablo aclara que aun los cristianos mienten, roban, dicen malas palabras, etc., ¡de lo contrario no le recomendaría a los hermanos cristianos que no lo hagan más! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/11/01/pecadores-en-el-cielo/). Lo que sí es claro es que las acciones pecaminosas pueden obstaculizar la obra del Espíritu de Dios en nuestra vida, en contraste, cuando un creyente en Cristo vive en obediencia a la voluntad y los mandamientos de Dios, puede ver el Espíritu de Dios viviendo a través de ellos, y es esta disposición o entrega lo que se premiará en el “Tribunal de Cristo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/13/el-tribunal-de-cristo/).
¿Y cómo lograr entonces dicha llenura?
Pablo también lo define en el pasaje de 1 Tesalonicenses: orando constantemente, dando gracias a Dios por todo, apartándonos del mal, etc., en dos platos: muriendo a nosotros para que Dios se glorifique en nosotros. Algunos sugieren que la llenura del Espíritu Santo es una experiencia emocional que tiene lugar en ciertos momentos de “excitación espiritual”, pero el concepto al que se refiere Pablo en las Escrituras se refiere más bien al hecho de ser controlado o influenciado CONTINUAMENTE por el Espíritu Santo, y no sólo a veces.
“Porque considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de comparar con la gloria que pronto nos ha de ser revelada. Pues la creación aguarda con ardiente anhelo la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación ha sido sujetada a la vanidad, no por su propia voluntad sino por causa de aquel que la sujetó, en esperanza de que aun la creación misma será librada de la esclavitud de la corrupción para entrar a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” (Romanos 8:18-21)
“Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios quien me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios; porque si la justicia fuera por medio de la ley, entonces por demás murió Cristo.” (Gálatas 2:20)
A medida que los creyentes vivimos nuestra fe en Cristo, el Espíritu Santo controla (o llena) cada vez más nuestra vida, y esto a su vez nos lleva progresivamente a una vida cada vez más “santa” y gozosa (sin importar lo que nos pase), ¡y a un mayor agradecimiento por todo lo que nos libró Nuestro Señor! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/salvados-pero-de-que/). ¡Este es el círculo VIRTUOSO de Dios!
(Basado en parte en https://www.compellingtruth.org/filled-Holy-Spirit.html)
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