
Si ya de por sí el mensaje de salvación que presenta la Biblia es considerado como una “locura” por aquellos que no conocen a Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/16/la-locura-del-evangelio/), hoy quiero referirme brevemente a una locura aun mayor: ¡LA CRUZ!
¿Alguna vez lo han pensado detenidamente?
Para todos los que vivimos en el mundo occidental, tal vez nunca lo hayamos pensado de esta forma porque desde pequeños hemos visto y escuchado al respecto, pero tratemos por un instante de imaginarnos lo que significaba afirmar hace 2000 años que “el Salvador del mundo” había muerto en una cruz como cualquier criminal de la época (condenado a muerte).
Vemos entonces que la cruz era símbolo de muerte pero también de derrota, como vimos en el estudio sobre la crucifixión (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/04/quien-mato-a-cristo/), los romanos podían crucificar hasta 3.000 personas por año, con el objetivo no necesariamente de matar al condenado, sino más bien como advertencia para todo aquel que pensaba en oponerse al imperio (y de paso ofrecer un macabro espectáculo al pueblo).
Entonces, el relacionar este instrumento de muerte y sumisión forzada con lo divino era inconcebible, y decir que DIOS HECHO HOMBRE había sido derrotado y asesinado en una cruz por los romanos era algo tan absolutamente ridículo que se le reían en la cara a quien osara predicar semejante “disparate”. De ahí que ni el mismo “apóstol de los gentiles” se atrevió a hablar de la cruz cuando visitó Atenas, sino que su curiosa predicación la hizo desde otra perspectiva:
“Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía dentro de él al ver que la ciudad estaba entregada a la idolatría. Por lo tanto, discutía en la sinagoga con los judíos y los piadosos, y todos los días en la plaza mayor, con los que concurrían allí. Y algunos de los filósofos epicúreos y estoicos disputaban con él. Unos decían:
—¿Qué querrá decir este palabrero? Otros decían:
—Parece ser predicador de divinidades extranjeras.
Pues les anunciaba el evangelio de Jesús y la resurrección. Ellos le tomaron y le llevaron al Areópago diciendo:
—¿Podemos saber qué es esta nueva doctrina de la cual hablas? Pues traes a nuestros oídos algunas cosas extrañas; por tanto, queremos saber qué significa esto. Todos los atenienses y los forasteros que vivían allí no pasaban el tiempo en otra cosa que en decir o en oír la última novedad. Entonces Pablo se puso de pie en medio del Areópago y dijo:
—Hombres de Atenas: Observo que son de lo más religiosos en todas las cosas. Pues, mientras pasaba y miraba sus monumentos sagrados, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. A aquel, pues, que ustedes honran sin conocerle, a este yo les anuncio. Este es el Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él. Y como es Señor del cielo y de la tierra, él no habita en templos hechos de manos, ni es servido por manos humanas como si necesitara algo, porque él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. De uno solo ha hecho toda raza de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra. Él ha determinado de antemano el orden de los tiempos y los límites de su habitación, para que busquen a Dios, si de alguna manera, aun a tientas, palparan y le hallaran. Aunque, a la verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros; porque ‘en él vivimos, nos movemos y somos’. Como también han dicho algunos de sus poetas: ‘Porque también somos linaje de él’.
Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte e imaginación de hombres. Por eso, aunque antes Dios pasó por alto los tiempos de la ignorancia, en este tiempo manda a todos los hombres, en todos los lugares, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el que ha de juzgar al mundo con justicia por medio del Hombre a quien ha designado, dando fe de ello a todos, al resucitarle de entre los muertos. Cuando le oyeron mencionar la resurrección de los muertos, unos se burlaban, pero otros decían:
—Te oiremos acerca de esto en otra ocasión.” (Hechos 17:16-32)
Hablando con los filósofos griegos (que creían en MUCHOS dioses), Pablo prefirió exponerles el mensaje de salvación desde la perspectiva del “dios desconocido”, pero cuando finalmente les expuso la doctrina de la resurrección de Cristo estos se burlaron y lo rechazaron. Imagínense si les hubiese hablado de la cruz (la cual conocían bien porque Alejandro el Grande también la había utilizado), ¡probablemente lo linchan ahí mismo en el areópago!
Como nota aparte, debemos además sumarle el hecho que los griegos no conocían NADA de las Escrituras judías, por lo que Pablo (el “fariseo de fariseos”) no podía razonar con ellos basándose en las doctrinas del Antiguo Testamento, puesto que estos no conocían quién era Adán (o el concepto del pecado original), la Ley Mosaica, y menos la promesa de que un Mesías vendría a rescatar a Su pueblo, luego que el hombre hubiese perdido toda posibilidad de salvarse por haber violado el “código legal de Dios” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/).
Por lo tanto, estas personas no podían entender ni aceptar la autoridad absoluta del Dios creador de TODO, tampoco el plan original para salvar únicamente a los hebreos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/13/por-quien-vino-murio-y-resucito-cristo/) y menos el maravilloso misterio (o secreto) revelado en primicia a Pablo del “evangelio de la Gracia”, mediante el cual todos los gentiles podríamos también ser parte del Plan, pero ahora sin tener que cumplir leyes, mandamientos o sacrificios para ganárnoslo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/), ¡y TODO GRACIAS A LO SUCEDIDO EN LA CRUZ!
Regresando al tema, sin lugar a dudas el mensaje de la cruz es una total y absoluta locura, pero como cristianos, nuestra única justificación para creer en dicha locura es PORQUE ASÍ ESCOGIÓ NUESTRO PADRE CELESTIAL QUE SUCEDIERA NUESTRA REDENCIÓN, que si lo pensamos detenidamente, lejos de una locura, es una movida absoluta y totalmente genial por parte de Dios, ¡tan es así que ni satanás ni sus demonios la entendieron hasta que fue muy tarde!
“Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; pero una sabiduría, no de esta edad presente, ni de los príncipes de esta edad, que perecen. Más bien, hablamos la sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta que Dios predestinó desde antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de esta edad conoció esta sabiduría; porque si ellos la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria.” (1 Corintios 2:6-8)
La muerte expiatoria de Nuestro Señor Jesucristo en la cruz es la razón por la cual podemos recibir el regalo de la salvación, y aunque no lo entendamos en toda su dimensión mediante nuestra mente racional, sí podemos (¡y debemos!) comprender su importancia, de lo contrario, ¿cómo podríamos vivir agradecidos por lo que Cristo hizo por nosotros? (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/salvados-pero-de-que/).
La “locura” de la cruz es el acto más importante de nuestras vidas, y sin embargo, no tuvimos NADA que ver con él, sino que Dios en Su soberanía le plació hacernos parte. Por lo tanto, simplemente lo aceptamos por Fe, ¡como una muestra más del poder irrestricto de nuestro Dios! Es así como precisamente lo explicó el mismo Pablo cuando le escribió a la iglesia de Corinto (también en Grecia, a menos de 100 kilómetros de Atenas):
“Porque para los que se pierden, el mensaje de la cruz es locura; pero para nosotros que somos salvos, es poder de Dios. Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el disputador de esta edad presente? ¿No es cierto que Dios ha transformado en locura la sabiduría de este mundo? Puesto que en la sabiduría de Dios, el mundo no ha conocido a Dios mediante la sabiduría, a Dios le pareció bien salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: para los judíos tropezadero y para los gentiles locura.” (1 Corintios 1:18-23)
(Basado en parte en https://answersingenesis.org/apologetics/the-cross-foolishness/)
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