
“La fe es la constancia de las cosas que se esperan, la comprobación de los hechos que no se ven. Por ella recibieron buen testimonio los antiguos. Por la fe comprendemos que el universo fue constituido por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.” (Hebreos 11:1-3)
Todos los cristianos sabemos (¡o al menos eso espero!) que la Biblia es la Palabra de Dios revelada al hombre, y que nos muestra TODO lo que necesitamos saber, como por ejemplo el Plan “macro” de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/un-plan-de-7000-anos/), la diferencia entre la Ley y la Gracia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/) y sobre todo el propósito de la muerte de Jesús en la cruz y el Plan de salvación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).
Pero a veces, Dios también nos deja otros “regalos” para reforzar nuestra fe, casos de personas como ustedes y como yo, pero que fueron verdaderos “héroes de la Fe” del Antiguo Testamento, de ahí que hay un pasaje en el libro de Hebreos (capítulo 11) que se le conoce coloquialmente como el “Salón de la Fama” porque condensa todas estas historias. Esto porque todas los personajes mencionados lograron victorias notables, a pesar de que fueron perseguidos, tentados y ejecutados por su creencia en Dios.
Echemos un vistazo a cada persona y veamos qué podemos aprender.
- Abel: el hermano asesinado
Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio superior al de Caín. Por ella recibió testimonio de ser justo, pues Dios dio testimonio al aceptar sus ofrendas. Y por medio de la fe, aunque murió, habla todavía.” (Hebreos 11:4)
Abel, hijo de Adán y Eva, creyó en Dios, obedeció y confió en Él. Dios aceptó su ofrenda de los primogénitos de su rebaño, en tanto que la ofrenda de su hermano Caín fue rechazada. Por celos, Caín asesinó a Abel, pero en el pasaje de Hebreos leemos que aunque Abel está muerto, “habla todavía”. Los cristianos podemos aprender de Abel que tener fe significa obedecer la Palabra de Dios, sin importar quienes nos rodean, siempre debemos dar lo mejor a Dios y adorar con sinceridad, nuestro Dios es omnisciente y puede ver dentro de nuestros corazones.
2. Enoc: el hombre raptado al Cielo
“Por la fe Enoc fue trasladado para no ver la muerte y no fue hallado, porque Dios lo había trasladado. Antes de su traslado, recibió testimonio de haber agradado a Dios. Y sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que es galardonador de los que le buscan.” (Hebreos 11:5-6)
Enoc tenía gran fe en Dios y caminaba en Sus caminos, pero el pasaje menciona algo absolutamente sorprendente: dice que Enoc no experimentó la muerte sino que fue “trasladado” al cielo (¡o sea que fue raptado!), claramente un “tipo” de lo que los cristianos experimentaremos antes del regreso de Cristo a la tierra (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/). Por lo tanto, nosotros debemos tener fe como Enoc, creyendo que Dios siempre está cerca de nosotros y que tenemos asegurado un lugar en el Cielo.
3. Noé: el hombre que construyó el arca
“Por la fe Noé, habiendo sido advertido por revelación acerca de cosas que aún no habían sido vistas, movido por temor reverente preparó el arca para la salvación de su familia. Por medio de la fe él condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.” (Hebreos 11:7)
Sabemos que Noé era justo y “perfecto” cuando Dios le ordenó construir el Arca (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/24/gigantes-en-la-antiguedad/). Aunque probablemente la gente se burlaba y se reía de él, su fe y creencia de que Dios cumpliría su promesa lo salvaron a él y a su familia del diluvio. Noé nos enseña a obedecer a Dios, incluso cuando no entendemos por qué las cosas suceden de cierta manera. Debemos confiar en que Dios conoce nuestro futuro y quiere lo mejor para nosotros.
4. Abraham: el padre de muchas naciones
“Por la fe Abraham, cuando fue llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, viviendo en tiendas con Isaac y Jacob, los coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe, a pesar de que Sara misma era estéril, él recibió fuerzas para engendrar un hijo cuando había pasado de la edad; porque consideró que el que lo había prometido era fiel. Y por lo tanto, de uno solo, y estando este muerto en cuanto a estas cosas, nacieron hijos como las estrellas del cielo en multitud y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.
Conforme a su fe murieron todos estos sin haber recibido el cumplimiento de las promesas. Más bien, las miraron de lejos y las saludaron, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Los que así hablan, claramente dan a entender que buscan otra patria. Pues si de veras se acordaran de la tierra de donde salieron tendrían oportunidad de regresar. Pero ellos anhelaban una patria superior; es decir, la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de llamarse el Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad.
Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac. El que había recibido las promesas ofrecía a su hijo único de quien se había dicho: En Isaac te será llamada descendencia. Él consideraba que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos. De allí que, hablando figuradamente, lo volvió a recibir.” (Hebreos 11:8-19)
Abraham siguió a Dios en fe y llevó a los israelitas en un viaje a la tierra prometida, pero esa fe fue probada por Dios cuando le pidió que ofreciera a Isaac, su ÚNICO hijo, como sacrificio. Confiando en Dios, Abraham se preparó para hacer lo que Él le ordenó, por lo que Dios se complació con su obediencia y al último momento le dijo que en su lugar sacrificara un carnero. Esta obediencia a Dios fue notable ya que Isaac era el hijo que le daría a Abraham su gran descendencia. (Hebreos 11:8-19). Abraham nos enseña que debemos entregar TODO a Dios, y confiar y obedecerle siempre.
5. Isaac: el hijo prometido
“Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú respecto al porvenir.” (Hebreos 11:20)
Isaac era hijo de Abraham y Sara y padre de Jacob y Esaú. El nombre de Isaac significa “risa” en hebreo, lo que refleja la incredulidad inicial y la alegría de sus padres al enterarse de su milagrosa concepción. Ya de grande, Isaac se casa con Rebeca y tienen hijos gemelos, Jacob y Esaú. A pesar de ser gemelos, Jacob y Esaú tienen una relación tumultuosa, y Jacob finalmente recibe la primogenitura y la bendición originalmente destinadas a su hermano mayor Esaú.
La historia de Isaac juega un papel crucial en la narrativa bíblica, ya que sus descendientes forman la nación de Israel a través de su hijo Jacob, quien más tarde pasó a llamarse Israel. De su vida, podemos aprender la importancia de confiar en Dios y que incluso a través de los giros y vueltas, Él abrirá un camino.
6. Jacob: el engañador convertido en patriarca
“Por la fe Jacob, cuando moría, bendijo a cada uno de los hijos de José y adoró apoyado sobre la cabeza de su bastón.” (Hebreos 11:21)
Jacob, el hijo menor de Isaac y Rebeca, pasó por bastantes problemas con su hermano (al robarle la primogenitura que le tocaba del padre de ambos) y luego con su suegro. Incluso luchó con Dios y no pararía hasta que Dios lo bendijera. Durante esta lucha, Dios tocó la cadera de Jacob, y se dislocó, y desde ese día, Jacob caminó cojeando.
A pesar de que no era un “modelo a seguir”, Dios lo consideró uno de los grandes, y cambio su nombre de Jacob (en hebreo “engañador” o “suplantador”) a Israel (en hebreo “Dios se esfuerza”). Podemos aprender de Jacob que cuando luchamos con un problema y le pedimos ayuda a Dios, debemos entregárselo a Él, debemos confiar y apoyarnos en Él para que nos ayude en tiempos difíciles.
7. José: de la prisión al palacio
“Por la fe José, llegando al fin de sus días, se acordó del éxodo de los hijos de Israel y dio mandamiento acerca de sus restos.” (Hebreos 11:22)
La historia de José es una de las favoritas de muchos. En resumen, José recibió atención especial de su padre, Jacob, cuando era niño, y esto puso celosos a sus hermanos, por lo que éstos lo vendieron a comerciantes egipcios, a la vez que le mintieron a su padre diciéndole que José había muerto.
Por lo tanto, a José entonces le tocó enfrentarse a una tierra extraña, pero permaneció firme en su fe en Dios y el Señor lo bendijo y lo hizo un hombre importante en Egipto. Con esto, José ayudó a mucha gente con comida durante la hambruna, entre ellos a sus hermanos que llegaron buscando comida, luego José los perdona y les dice que Dios lo permitió porque tenía un plan para su vida.
José nos enseña muchas cosas, pero una de las más importantes es sobre el poder del perdón. Si amamos y seguimos a Dios, cualquier cosa que experimentemos obrará en conjunto para nuestro bien.
8. Moisés: el libertador de Israel
“Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres durante tres meses porque vieron que era un niño hermoso y porque no temieron al mandamiento del rey. Por la fe Moisés, cuando llegó a ser grande, rehusó ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió, más bien, recibir maltrato junto con el pueblo de Dios que gozar por un tiempo de los placeres del pecado. Él consideró el oprobio por Cristo como riquezas superiores a los tesoros de los egipcios, porque fijaba la mirada en el galardón. Por la fe abandonó Egipto sin temer la ira del rey porque se mantuvo como quien ve al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe ellos pasaron por el mar Rojo como por tierra seca; pero cuando lo intentaron los egipcios, fueron anegados.” (Hebreos 11:23-29)
Dios eligió a Moisés para sacar a los israelitas de Egipto a través del Mar Rojo, y fue testigo del rostro de Dios cuando le dieron los Diez Mandamientos. A pesar de todo esto, Moisés murió sin entrar más que a la vista de la tierra prometida. Moisés nos enseña que si creemos y le entregamos nuestras vidas, el Señor irá delante de nosotros y peleará nuestras batallas espirituales por nosotros, pero necesitamos una relación personal con Dios y permanecer enfocados en Él a través de la oración y la lectura de Su Palabra.
9. Rahab: la prostituta gentil
“Por la fe cayeron los muros de Jericó después de ser rodeados por siete días. Por la fe no pereció la prostituta Rajab junto con los incrédulos, porque recibió en paz a los espías.” (Hebreos 11:30-31)
Aunque nos parezca increíble, la única mujer de la lista no era hebrea, y además ERA UNA PROSTITUTA, ¡y aun así Dios la consideró digna de ser parte de este selecto grupo! Rahab vivía en Jericó y conocía al Dios de los israelitas, entonces cuando Josué envió a sus espías a Jericó, ella los escondió en la azotea de su casa. Con esto arriesgó su vida, pero confiaba en que el Dios de los israelitas los protegería si ella ayudaba a su pueblo.
Después de la caída de Jericó, Rahab dejó la prostitución y empezó a adorar a Dios, y si estudiamos su linaje, ¡veremos que es parte del linaje del rey David y de Jesús! Por lo tanto, aquí se prueba que Dios nos toma TAL COMO SOMOS, con todas nuestras faltas e imperfecciones, y Él se encarga de cambiar nuestras vidas y bendecirnos. Que no se nos olvide que el único requisito para salvarnos es CREER, ¡el Cielo estará lleno de pecadores peores que Rahab! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/11/01/pecadores-en-el-cielo/).
10. Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel, los profetas
¿Qué más diré? Me faltaría el tiempo para contar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, de Samuel y de los profetas. Por la fe, estos conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, sofocaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, sacaron fuerzas de la debilidad, se hicieron poderosos en batalla y pusieron en fuga los ejércitos de los extranjeros.
Mujeres recibieron por resurrección a sus muertos. Unos fueron torturados, sin aceptar ser rescatados, para obtener una resurrección mejor. Otros recibieron pruebas de burlas y de azotes, además de cadenas y cárcel. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a espada. Anduvieron de un lado para otro cubiertos de pieles de ovejas y de cabras; pobres, angustiados, maltratados. El mundo no era digno de ellos. Andaban errantes por los desiertos, por las montañas, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.
Y todos estos, aunque recibieron buen testimonio por la fe, no recibieron el cumplimiento de la promesa para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros; porque Dios había provisto algo mejor para nosotros.” (Hebreos 11:32-40)
Vale la pena leer la historia de todos estos Héroes de la Fe, no sólo porque eran personas imperfectas y pecadoras (exactamente como todos nosotros) que hicieron cosas absolutamente indebidas, sino también porque es fascinante ver cómo Dios los utilizó A PESAR de esto. Esa es una lección para todos nosotros como cristianos: en nuestras fuerzas estamos derrotados y somos presa fácil del enemigo, pero si nos disponemos a ser instrumentos de Dios para Su Gloria, ¡no existen límites de lo que Él es capaz de hacer con nosotros!
(Basado en parte en https://thinkaboutsuchthings.com/heroes-of-the-faith/)
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