¡El velo del templo se rasgó!

En estos tiempos previos al regreso de Cristo a reinar por mil años (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/17/el-reino-milenial/) es obvio que se esté hablando mucho sobre la construcción del tercer templo en Jerusalén (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/19/es-necesario-el-templo-en-la-semana-setenta/), en especial del pronto sacrificio de las terneras rojas necesarias para purificarlo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/20/la-ternera-alazana/).

Sin embargo, lo que es triste es ver cómo casi 2000 años de la resurrección de Cristo, Israel todavía siga empeñado en no aceptarlo como el Mesías prometido desde el Antiguo Testamento (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/profecias-sobre-la-primera-venida-del-mesias/), a tal punto que sigue pensando en templos físicos y sacrificios de animales, ¡cuando ya nada de esto tiene propósito alguno!

En otras palabras, los judíos siguen “pegados” en La Ley (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/ley-vs-gracia/), cuando la Biblia es clarísima que Jesucristo Nuestro Señor fue el cumplimiento de TODAS las profecías mesiánicas, y que ya NINGUNA obra era necesaria para llegar a Dios, ¡sino que ahora somos justificados por Gracia! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).

Pero, ¿cuál fue el simbolismo del rompimiento del velo del templo de Jerusalén al momento de la muerte de Cristo en la cruz? (especialmente el detalle que se rasgó “de arriba abajo”). Empecemos porque el velo significaba que el hombre estaba separado de Dios por el pecado (Isaías 59:1-2), eso lo tenían muy claro los hebreos, de ahí la necesidad constante de los sacrificios y demás requisitos para la “expiación” de pecados.

El relato de lo sucedido aparece (aunque escuetamente) en los tres evangelios sinópticos (Mateo 27:51, Marcos 15:38 y Lucas 23:45), y dicho “velo” era en realidad una pesadísima y gruesísima cortina de alrededor de 18 metros de ancho por 9 metros de alto que separaba el “Lugar Santo” del “Lugar Santísimo”, siendo este último el espacio donde la presencia de Dios se manifestaba, y donde se mantenía por orden divina el arca de la alianza (que contenía las tablas de la Ley, la vara de Aarón y un recipiente con el maná) y sobre ésta el “propiciatorio”.

A todos los sacerdotes se les permitía ministrar en el Lugar Santo del templo con regularidad, pero ÚNICAMENTE el Sumo Sacerdote podía pasar a través de la cortina interior una vez al año en el Día de la Expiación (Yom Kippur) a la presencia inmediata de Dios.  En Levítico 16 podemos leer todo al respecto de la ceremonia, y luego en 1 Reyes sobre el diseño de este espacio en el Templo de Jerusalén.

Por lo tanto, el rasgado del velo en el momento de la muerte de Jesús simbolizó dramáticamente que Su sacrificio, el derramamiento de Su propia sangre, fue una expiación suficiente por TODOS los pecados de la humanidad. Significaba que AHORA (durante la “Dispensación de la Gracia”) el camino hacia Dios estaba abierto para TODAS las personas que quisieran aceptar el “regalo”, (tanto judíos como gentiles), ¡pero esta vez sin necesidad de hacer sacrificios, ni obras religiosas, ni NADA! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/15/que-debo-hacer-para-ser-salvo/).

Cuando Jesús murió, el velo se rasgó y Dios salió de ese lugar para nunca más habitar en un templo hecho con manos humanas (Hechos 17:24).  Dios terminó con ese templo y su sistema religioso, y el templo y Jerusalén quedaron “desolados” (y luego destruidos por los romanos en el año 70 d.C.), tal como Jesús profetizó en Lucas 13:35. En cierto sentido, el velo era “sombra” de Cristo mismo como el único camino al Padre (Juan 14:6), esto lo indica el hecho de que el sumo sacerdote tenía que entrar al Lugar Santísimo a través del velo.

Pero ahora Cristo es nuestro Sumo Sacerdote y, como creyentes en Su obra consumada, participamos de todos los beneficios, ¡sin intermediarios, sin templos físicos y sin necesidad de “Lugares Santísimos”!

Aquí vemos la imagen de la carne de Jesús siendo rasgada por nosotros tal como Él estaba rasgando el velo por nosotros, DE ARRIBA ABAJO, ¡o sea que no fue obra de hombres sino de Dios mismo!  El profundo significado del rasgado del velo (y todas las cosas del templo) era “tipo” de lo que vendría, y todas ellas nos señalan a Jesucristo. Él era el velo del Lugar Santísimo y, a través de Su muerte, los “santos” ahora tenemos libre acceso a Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/santos-perfectos/).

El velo en el templo era un recordatorio constante de que el pecado hace que la humanidad no sea apta para la presencia de Dios.  El hecho de que la ofrenda por el pecado se ofreciera anualmente, y que otros innumerables sacrificios se repitieran diariamente, mostraba de forma práctica que el pecado no podía ser verdaderamente expiado o borrado mediante meros sacrificios de animales. Pero Jesucristo, a través de Su muerte, eliminó las barreras entre Dios y nosotros (los cristianos), ¡y ahora podemos acercarnos a Él con confianza y humildad!

¿Entendemos la profundidad de lo que esto representa? ¿Entendemos por qué debemos aprovechar la OFERTA POR TIEMPO LIMITADO? (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/24/y-cual-es-la-oferta-por-tiempo-limitado/). No perdamos el tiempo, ¡que ya casi termina la presente dispensación!

(Basado en parte en https://www.gotquestions.org/temple-veil-torn.html)


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