
Después de casi un año de no escribir, quise aprovechar esta fecha para hablar sobre el más extraordinario evento de amor que ha sucedido en la historia de la humanidad, cuando el Ser más Santo y Perfecto (por puro amor) tomó el lugar que nos correspondía a todos nosotros (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/26/te-cambio-mi-santidad-por-tus-pecados/), asumiendo personalmente el debido castigo impuesto por el Juez Perfecto (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/04/quien-mato-a-cristo/).
Ese increíble y amoroso evento, sucedido hace ya casi 2000 años (o “dos días” divinos, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/un-plan-de-7000-anos/) cambió el mundo para siempre, y nos dio a los pecadores la posibilidad de tener acceso (temporal) a los lugares celestiales, (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/11/01/pecadores-en-el-cielo/), una puerta que ha estado abierta desde entonces, ¡y todo sin tener que hacer nada para obtenerlo!
Hasta aquí digamos que no he dicho nada que no sepa (o deba saber) el cristiano promedio, pero entonces ahora debemos hacernos la pregunta del millón: ¿será que estamos muy cerca de la fecha de la “plenitud de los gentiles” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/18/la-plenitud-de-los-gentiles/), y por ende de la fecha de finalización de la “oferta por tiempo limitado” de la salvación por Gracia? (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/24/y-cual-es-la-oferta-por-tiempo-limitado/).
Para recapitular un poco, hace más de un año ya habíamos concluido que, en términos generales, efectivamente estamos viviendo los llamados “tiempos finales” (ver entrada https://ofertaportiempolimitadoorg.wordpress.com/2023/09/18/estamos-viviendo-en-los-ultimos-tiempos/), a las puertas de experimentar todas las profecías escritas en el Apocalipsis. Sin embargo, si tomamos en cuenta que el plan original de Dios para el hombre es de 7.000 años, pues un pocos “minutos” divinos podrían equivaler a cientos de años, ¡lo cual no nos ayuda mucho a discernir los tiempos! jajaja
Ahora, cuando decimos que estamos “a las puertas” del final, debemos entenderlo escatológicamente, o sea de que lo que se está acabando es la “era de la iglesia” (salvada bajo el “evangelio de la Gracia”), para que se retome nuevamente y por siete años la “era de la Ley” (bajo el “evangelio del Reino”) pendiente de cumplirse (ver entrada https://ofertaportiempolimitadoorg.wordpress.com/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/), y finalmente ocurra el profetizado regreso de Cristo para finalmente reinar sobre toda la Tierra por mil años (ver entrada https://ofertaportiempolimitadoorg.wordpress.com/2023/03/17/el-reino-milenial/).
Entonces, y retomando el tema, ¿será que la Biblia dice algo más al respecto que no hemos visto todavía? ¿Será que hay más señales escondidas para el cálculo de los tiempos finales? Pues increíblemente la respuesta es un SÍ rotundo, ¡ya verán por qué lo digo!
Una de las grandes incógnitas para poder calcular con mayor exactitud los tiempos es que no conocemos las fechas de los eventos sucedidos hace 20 siglos, y aunque podemos estimarlas con más o menos exactitud (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/24/cuando-nacio-cristo/), no sabemos a ciencia cierta cuál evento fue el que marcó el final de la “dispensación de la Ley” y el inicio de la “dispensación de la Gracia”. ¿Fue la resurrección de Cristo, el apedreamiento de Esteban, o la conversión de Pablo?
Pero recientemente me encontré con una SUPER revelación relacionada con el llamado “chivo expiatorio”, un tema bien misterioso (al menos para nosotros los “gentiles”) pero tremendamente interesante porque tiene un significado profético sobre Jesús y las dispensaciones bíblicas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/05/el-dispensacionalismo/).
Para poder comprender del tema, debemos primero regresar a un extraño pasaje del Antiguo Testamento, escrito hace 3.500 años:
“Tomará de la congregación de los hijos de Israel dos machos cabríos para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto. Luego Aarón presentará como sacrificio por el pecado el novillo que le corresponde a él, para hacer expiación por sí mismo y por su familia. Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante del SEÑOR, a la entrada del tabernáculo de reunión. Aarón echará suertes sobre los dos machos cabríos: una suerte para el SEÑOR y otra suerte para Azazel.
Luego Aarón hará acercar el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para el SEÑOR, y lo ofrecerá en sacrificio por el pecado. Pero el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para Azazel, será presentado vivo delante del SEÑOR, para hacer expiación sobre él y enviarlo a Azazel, al desierto. Aarón presentará como sacrificio por el pecado el novillo que le corresponde a él, para hacer expiación por sí mismo y por su familia. Luego degollará su novillo como sacrificio por el pecado.
Después tomará del altar que está delante del SEÑOR un incensario lleno de brasas de fuego y dos puñados de incienso aromático molido, y lo llevará detrás del velo. Pondrá el incienso sobre el fuego delante del SEÑOR, y la nube de incienso cubrirá el propiciatorio que está sobre el testimonio; así no morirá. Tomará luego parte de la sangre del novillo y rociará con su dedo por encima del propiciatorio, al lado oriental. Luego rociará con su dedo parte de esa sangre, siete veces, delante del propiciatorio.
Después degollará como sacrificio por el pecado el macho cabrío que corresponde al pueblo y llevará su sangre detrás del velo. Hará con su sangre como hizo con la sangre del novillo: La rociará sobre el propiciatorio y delante de él. Así hará expiación por el santuario a causa de las impurezas de los hijos de Israel y de sus rebeliones, por todos sus pecados. De la misma manera hará con el tabernáculo de reunión, el cual habita con ellos en medio de sus impurezas.
Nadie estará en el tabernáculo de reunión cuando él entre para hacer expiación en el santuario, hasta que salga y haya hecho expiación por sí mismo, por su familia y por toda la congregación de Israel. Después saldrá al altar que está delante del SEÑOR, y hará expiación por él. Tomará parte de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío, y la pondrá sobre los cuernos del altar en su derredor. Rociará sobre él la sangre siete veces con su dedo, y lo purificará y santificará de las impurezas de los hijos de Israel.
Cuando haya acabado de hacer expiación por el santuario, por el tabernáculo de reunión y por el altar, hará acercar el macho cabrío vivo. Aarón pondrá sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades, las rebeliones y los pecados de los hijos de Israel, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío. Luego lo enviará al desierto por medio de un hombre designado para ello. Aquel macho cabrío llevará sobre sí, a una tierra inhabitada, todas las iniquidades de ellos. El hombre encargado dejará ir el macho cabrío por el desierto.” (Levítico 16:5-22)
Extraño es poco, jajaja. Básicamente el pasaje se resume en que para las ceremonias del Día de la Expiación (“Yom Kippur”, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/las-fiestas-biblicas-como-sombras-profeticas/) los sacerdotes judíos debían traer al tabernáculo de la reunión (y más adelante al Templo de Jerusalén) dos machos cabríos (=el macho de la cabra): uno se sacrificaba y el otro (el “chivo expiatorio”) se llevaba a perder al desierto, una forma de expiar los pecados de Israel a través de regresárselos a “Azazel” (un oscuro espíritu demoniaco o ángel caído, que aparte de Levítico, únicamente aparece en el libro apócrifo de Enoc).
Por si todo esto no fuera ya suficientemente curioso, según la interpretación rabínica en relación con el “chivo expiatorio” de Yom Kippur, el sumo sacerdote cortaba un hilo de lana carmesí (roja), y ataba una mitad a la puerta del Templo y la otra mitad al cuerno del macho cabrío que iban al soltar en el desierto. Si el hilo rojo de la puerta del Templo se volvía blanco, este hecho indicaba que los pecados de Israel habían sido perdonados.
Aquí es donde la cosa se empieza a poner interesante, ya que según el Talmud (la tradición oral del judaísmo, que no es necesariamente bíblica pero que encierra algunos interesantes datos históricos) se registraron cuatro extraordinarios eventos que tuvieron lugar durante los CUARENTA AÑOS ANTERIORES a la destrucción del Templo. O sea, si dicha destrucción ocurrió en el año 70dC (tal como dicen todos los historiadores), ¡esto quiere decir que estos eventos ocurrieron en el 30dC!
Veamos cuales son estos cuatro eventos que menciona el Talmud:
1. Durante cuarenta años la “suerte” (rifa) que debía hacer el sacerdote para elegir el macho cabrío de Jehová salió siempre en la mano izquierda, al contrario de lo que ellos pensaban que era una “buena señal” (que saliera en la mano derecha).
2. Durante cuarenta años el hilo rojo de la puerta del Templo dejó de ponerse blanco.
3. Durante cuarenta años la luz más occidental de la Menorá del Templo se apagaba todas las noches.
4. Durante cuarenta años las puertas del Templo se abrían solas.
En el Talmud de Jerusalén leemos: “Cuarenta años antes de la destrucción del Templo, la luz occidental se apagó, el hilo carmesí permaneció carmesí y la suerte para el Señor siempre caía en la mano izquierda. Cerraban las puertas del Templo por la noche y se levantaban por la mañana y las encontraban abiertas de par en par” (Jacob Neusner, “The Yerushalmi”, p. 156-157).
Un pasaje similar en el Talmud de Babilonia dice: “Nuestros rabinos enseñaron: Durante los últimos cuarenta años antes de la destrucción del Templo, la suerte [‘para el Señor’] no caía en la mano derecha; ni la correa de color carmesí se volvió blanca; ni la luz más occidental brilló; y las puertas del Hekel [Templo] se abrían solas” (versión Soncino, “Yoma” 39b).
Dado que ambos libros relatan la misma información, pareciera que el conocimiento de estos eventos es aceptado como cierto por la comunidad judía. Siendo así, revisémoslos con más profundidad para entender su significado.
El primero de estos milagros se refiere a una elección al azar de la “suerte” que se echaba en el Día de la Expiación, mediante la selección ya sea de una piedra blanca o negra. La suerte elegida determinaba cuál de los dos machos cabríos sería “para el Señor” y cuál sería el chivo expiatorio “para Azazel”. Se dice que durante los doscientos años anteriores al año 30dC que se tienen registros, el sacerdote seleccionó una piedra negra con la misma frecuencia que una piedra blanca. Pero durante cuarenta años seguidos, a partir del año 30dC, ¡el sumo sacerdote siempre escogió la piedra negra! Las probabilidades de que esto sucediera son astronómicas, ¡más de un billón contra uno!
La suerte para Azazel (la piedra negra), contrariamente a todas las leyes del azar, salió 40 veces seguidas desde el año 30dC hasta el 70dC. Esto lógicamente se consideró como un mal augurio, y que significaba “algo” había cambiado fundamentalmente en la relación entre el pueblo de Israel y Jehová Dios. ¿Pero qué evento tan significante habrá podido generar un cambio tan radical? 😉
El segundo milagro se refiere a la tira carmesí (roja) atada al “chivo expiatorio”. Como vimos más arriba, según el Talmud una parte de esta tela roja también se ataba a la puerta del Templo, y cada año la tela roja de la puerta del Templo se volvía blanca como para significar que la expiación de Yom Kippur era aceptable para Dios.
El hecho que la tela permaneciera roja a partir de ese momento (desde el año 30dC hasta el momento de la destrucción del Templo en el 70dC) es impresionante, y sin duda causó mucho revuelo y consternación entre los judíos, pues este hecho daba a entender que los pecados de Israel ya no estaban siendo perdonados (“emblanquecidos”), todo el propósito de la fiesta de Yom Kippur, de los sacrificios, ¡y del Templo mismo! Como Dios le dijo a Israel a través del profeta Isaías:
“Vengan, pues, dice el SEÑOR; y razonemos juntos: Aunque sus pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” (Isaías 1:18)
La indicación es clara: ¡todo el pueblo de Israel había perdido el favor de Dios en relación con algo que ocurrió en el año 30dC! La expiación anual de los pecados que normalmente se lograba mediante la observancia de Yom Kippur ya no se estaba realizando como se esperaba, esto era simplemente catastrófico para Israel, tanto desde la perspectiva física como espiritual. ¿Y ahora? Aparentemente, la expiación de los pecados de Israel ahora se obtendría de alguna otra manera…
El siguiente milagro, que las autoridades judías reconocieron, fue que las puertas del Templo se abrieron todas las noches durante cuarenta años por su propia voluntad, a partir del año 30 dC. Ojo que estas puertas tenían 21 metros de alto y 15 metros de ancho y estaban hechas de cedro puro, así que no es un hecho insignificante.
El último milagro de la lista fue que durante cuarenta años la lámpara más importante de los siete candelabros de la Menorá del Templo se apagó todas las noches (más de 12.500 noches seguidas) por sí sola, ¡sin importar los miles de intentos y precauciones que los sacerdotes tomaron para evitarlo!
Para este momento ya debería estar claro que no hay una manera natural de explicar que todas estas cuatro señales relacionadas con el año 30 dC, ¡la única explicación posible tiene que ser sobrenatural! (o mejor dicho “divina”). ¿Qué hizo la nación judía en el año 30 dC para justificar tal cambio en su relación con Jehová, Dios Todopoderoso? El 14 de Nisán, el día del sacrificio de la Pascua, Jesús el Mesías fue separado de Israel y condenado a muerte como sacrificio por el pecado (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/03/cronologia-de-la-semana-santa/).
Es por eso que la expiación ya no se lograba mediante los dos machos cabríos ofrecidos en Yom Kippur, esto era apenas un “tipo” del verdadero cordero que quitaría los pecados del mundo, UNA VEZ Y PARA SIEMPRE, ¡ya no sería necesario el Templo, las obras de la Ley, ni los sacrificios por los pecados! De hecho, el autor de Hebreos (Pablo, creo yo) lo explica detalladamente:
“Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros y no la forma misma de estas realidades, nunca puede, por medio de los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente de año en año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera, ¿no habrían dejado de ser ofrecidos? Porque los que ofrecen este culto, una vez purificados, ya no tendrían más conciencia de pecado.
Sin embargo, cada año se hace memoria de los pecados con estos sacrificios, porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo tanto, entrando en el mundo, él dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me preparaste un cuerpo. Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron; entonces dije: ‘¡Heme aquí para hacer, oh Dios, tu voluntad!’ como en el rollo del libro está escrito de mí.
Habiendo dicho arriba: Sacrificios y ofrendas, holocaustos y sacrificios por el pecado no quisiste ni te agradaron (cosas que se ofrecen según la ley), luego dijo: ¡Heme aquí para hacer tu voluntad! Él quita lo primero para establecer lo segundo. Es en esa voluntad que somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
Todo sacerdote se ha presentado, día tras día, para servir en el culto y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. Pero este, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se sentó para siempre a la diestra de Dios, esperando de allí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los santificados.
También el Espíritu Santo nos da testimonio, porque después de haber dicho: ‘Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días’, dice el Señor; ‘pondré mis leyes en su corazón, y en su mente las inscribiré’, él añade: ‘de los pecados e iniquidades de ellos nunca más me acordaré’.
Pues donde hay perdón de pecados no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo plena confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre de Jesús, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo (es decir, su cuerpo), y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.” (Hebreos 10:1-22)
Wow, ¡qué pasaje! ¿Cómo podría quedarle alguna duda al pueblo de Israel sobre el extraordinario (y amoroso) evento que sucedió ese año? Sin embargo, muchos todavía se preguntarán qué significa todo esto para nosotros los “gentiles” del siglo XXI, a la expectativa de la trompeta pronta a sonar (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/). ¿En qué nos afecta (o beneficia)?
Muy sencillo, ¡ESTO FINALMENTE NOS REVELA LOS TIEMPOS!
Si efectivamente la crucifixión de Cristo sucedió en el año 30dC (como pareciera confirman los hechos anteriormente descritos), esto sería la pista final del rompecabezas profético que hemos buscado por décadas, al confirmarnos que la “dispensación de la Ley” terminó ese año, y que por ende, no pareciera que el regreso de Cristo a reinar por 1000 años vaya a darse dentro de varias décadas o siglos, sino efectivamente dentro de unos poquitos años, tal y como muchos venimos anunciándolo muchos cristianos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/05/en-que-fecha-regresara-cristo/).
Y si le restamos que todavía está pendiente el regreso dispensacional al “evangelio del Reino” (que tiene pendiente 7 años), ¡pues más bien estamos ya pasados de tiempos para el “arrebatamiento de la iglesia”!
Así que, nuevamente, no nos demoremos más en aceptar el REGALO de la salvación que el Señor nos ofrece temporalmente (durante la presente “dispensación de la Gracia”), esa “esperanza bienaventurada” de la que tanto profetizó el apóstol Pablo, ¡embajador y primer miembro del “Cuerpo de Cristo”! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/23/era-pablo-el-peor-de-los-pecadores/).
“Porque la gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres enseñándonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la edad presente, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, aguardando la esperanza bienaventurada, la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras. (Tito 2:11-14)
(Basado en parte en https://purelybiblical.com/topic-studies-terms/temple-period-from-ad-30-70/)
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Señor(a) Jaimefreer: Leí su artículo pero me confunde que usted escribe “jajaja” y pone caritas con guiños de ojo en temas serios.
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Muchas gracias CM por su comentario, pero no se preocupe tanto por la forma, sino por el fondo del mensaje. Bendiciones.
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