
En el capítulo sexto del evangelio de Juan, Jesús concluyó su gran mensaje en la sinagoga de Capernaúm con unas palabras bastante inesperadas, algo sobre “comer su carne” y “beber su sangre”, las cuales no cayeron nada bien. De hecho, fueron tan chocantes estas palabras que la Biblia dice que “muchos de sus discípulos” dejaron de seguirlo, y pareciera que también los apóstoles al menos lo pensaron, en vista de las palabras que les dirigió el Señor:
“Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto les digo que si no comen la carne del Hijo del Hombre y beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y yo en él. Así como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, de la misma manera el que me come también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo. No como los padres que comieron y murieron; el que come de este pan vivirá para siempre. Estas cosas dijo en la sinagoga cuando enseñaba en Capernaúm.
Entonces, al oírlo, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto los escandaliza? ¿Y si vieran al Hijo del Hombre subir a donde estaba primero? El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen. Pues desde el principio Jesús sabía quiénes eran los que no creían y quién le había de entregar, y decía: Por esta razón les he dicho que nadie puede venir a mí a menos que le haya sido concedido por el Padre.
Desde entonces, muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él. Entonces Jesús les dijo a los doce: ¿Quieren acaso irse ustedes también? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios.” (Juan 6:53-69)
Sin embargo, la respuesta de Pedro al extraño discurso de Jesús fue contundente, y sus famosas palabras las he tenido muy presentes los últimos meses, cuando mi Fe ha flaqueado por diferentes eventos personales, y he tenido las ganas de salir corriendo y dejar todo tirado. Pero al final, siempre se me viene a la mente esa frase: “¿A QUIÉN IREMOS?”
¡Qué ciertas son las palabras de Pedro!, ¿lo han pensado?
En el momento que llegamos al conocimiento de la Verdad, Dios nos sella con Su Espíritu Santo, y nos empieza a revelar los secretos escondidos en Su Palabra. Entonces, ¿PARA DÓNDE VAMOS A “AGARRAR” AHORA? ¿Nos vamos a devolver a una vida de pecado? ¿Al mundo que sabemos va camino al barranco, del que precisamente Dios nos sacó? ¡JAMÁS!
Lamentablemente conozco a muchos cristianos que abandonaron su vida de fe y tiraron la toalla simplemente porque las cosas no salieron como ellos planearon, porque son confrontados con verdades reveladas en la Biblia que les molesta, o porque simplemente NO HAN ENTENDIDO que muchas de las doctrinas que les enseñaron no son bíblicamente correctas (ver entrada https://ofertaportiempolimitadoorg.wordpress.com/2023/08/19/el-estado-actual-de-la-iglesia-cristiana/), y a veces esa “píldora” no es fácil de tragar.
Que lo digan los cristianos de la iglesia de Galacia, que recibieron la “suavecita” exhortación de Pablo para corregirlos en su doctrina:
“¡Oh gálatas, qué estúpidos [“anóetos”] son ustedes! ¿Quién los embrujó? ¡A ustedes les hemos presentado claramente el mensaje de la muerte de Jesucristo! Sólo quiero que me contesten esto: ¿Recibieron ustedes al Espíritu Santo por guardar la ley? Claro que no; lo recibieron cuando creyeron en el mensaje. Entonces, ¿se han vuelto locos?, porque si comenzaron con el poder del Espíritu, ¿cómo se les ocurre ahora querer terminar por sus propios esfuerzos? Después de haber sufrido tanto, ¿todo va a ser en vano? ¡Espero que no haya sido en vano!” (Gálatas 3:1-4)
Me encanta esta traducción (NBV), pues trasmite exactamente lo que Pablo quería decirles en el griego original. Como lo he explicado anteriormente, la palabra “anóetos” (que normalmente se traduce como “insensatos”) en realidad quiere decir “ininteligente”, “sin entendimiento” o “necio”, lo que en estos tiempos (al menos en Costa Rica) llamaríamos BRUTO, jajaja.
Pero la cosa no terminó ahí, la regañada sigue:
“Díganme, ¿les otorga Dios el poder del Espíritu Santo y realiza maravillas entre ustedes porque tratan de obedecer la ley? ¿O lo hace porque creen en el mensaje?” (Gálatas 3:5)
Ojo que es claro que estaba hablándole A CRISTIANOS, redimidos por la obra de Cristo en la cruz y marcados para salvación por el Espíritu Santo (por aquello que todavía hayan algunos que creen que los cristianos no pueden confundirse, o inclusive deprimirse). Al final del pasaje, Pablo le baja el tono al mensaje, y termina con una excelente explicación sobre la diferencia entre la salvación por obras (Ley) y la salvación por Gracia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/ley-vs-gracia/).
A veces la “trapeada” es necesaria como parte del amor de Dios, no para ofender o dañar, sino para exhortar y corregir (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/31/la-disciplina-de-dios/), es por eso que el apóstol Pablo al final siempre mete el “comercial” de la Gracia, (y es la razón por la cual yo también siempre lo hago). 😉
“Antes de la venida de esta fe, estábamos resguardados por la ley, mantenidos en custodia hasta que la fe se diera a conocer. Así que la ley fue nuestra maestra que nos condujo a Cristo, para que fuésemos justificados por medio de la fe. Pero ya que ha llegado la fe, ya no necesitamos que la ley nos guíe.
Ahora todos ustedes son hijos de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que han sido bautizados en Cristo, se han revestido de él. Ya no importa si eres judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer. Todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y si ustedes son de Cristo, son la verdadera descendencia de Abraham y herederos de las promesas que Dios le hizo.” (Gálatas 3:23-29)
Regresando al pasaje de Juan 6, cuando Jesús les habló de “carne” y “sangre”, muchos de los presentes lo tomaron literalmente, erróneamente imaginaron que el Señor estaba promoviendo una especie de práctica caníbal, pero obviamente lo que Jesús estaba haciendo una analogía entre alimento FÍSICO y alimento ESPIRITUAL.
Esto no era nuevo, muchísimas veces Jesús utilizó analogías, metáforas, símbolos, y por supuesto parábolas que debemos entender correctamente a la luz de la Palabra de Dios revelada al hombre (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/09/hermeneutica-y-exegesis/), pero lo que yo quería reforzar hoy era la maravillosa respuesta de Pedro, sobre todo porque este apóstol (contrario a lo que enseña la herética Iglesia Católica) no era exactamente conocido por su sabiduría o inclusive su ética…
¿A quién iremos? Preguntémonos: si la Palabra de Dios nos confronta con algo que no es lo que nos gusta o enseñaron, ¿buscaremos una “iglesia” (entre comillas) o una doctrina que sí “nos guste” o acepte nuestra entendimiento (aunque esté torcido)? Si el pastor (en amor) me reprende por una vida de pecado sin arrepentimiento en clara oposición a lo que dice la Biblia, ¿me voy a otro lugar donde todo el mundo me digan que “no estoy mal” y que mi pecado “no es tan grave”?
Suena tonto, pero en el fondo esto es EXACTAMENTE lo que está sucediendo actualmente en el mundo, de ahí que existan literalmente miles de denominaciones cristianas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/30/de-1-a-45-000-en-2000-anos/), esto sin contar las miles de religiones apóstatas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/12/el-peligro-de-la-religion/), que no se apegan a la Palabra de Dios revelada al hombre, siendo la católica la más obvia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/10/el-dilema-de-los-catolicos/).
Lamentablemente, hoy en día miles de iglesias en todo el mundo manejan doctrinas que no son bíblicas, lo único que reciben sus miembros cuando van es pura religiosidad, rituales que excitar los sentidos y entretener a la congregación, pero nunca confrontar con la Palabra de Dios. De hecho, hace unas semanas lo viví en carne propia, cuando acompañé a mi hijas a una iglesia cristiana local. La ceremonia fue extremadamente entretenida, una mezcla de concierto musical, obra de teatro y reunión de gente “buena”, ¡pero CERO ENSEÑANZA!
Lo más triste es que probablemente pocos se dieron cuenta de lo sucedido, pues la mayoría no tienen discernimiento, son pura emoción pero sin ningún conocimiento de la verdad (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2024/03/26/anade-conocimiento-a-tu-fe/). Tras de que la mayoría de los cristianos están totalmente desnutridos espiritualmente, ¡lo que reciben en el par de horas que asisten semanalmente a la iglesia es puro entretenimiento y cero “alimento”! ¿Vemos el problema?
¿A quién iremos? La recomendación de Pedro es clara: mantengámonos en la Palabra de Dios, que es Cristo (Juan 1:1). Muchas veces la Verdad nos va a confrontar (¡y hasta doler!), pero el propósito es SIEMPRE de bendición para los que lo amamos a Dios (porque Él nos amó primero). Para ello es que nos dio “un espíritu de poder, amor y dominio propio”, que debemos utilizarlo para ser sabios y no ser engañados con “vanas palabras”.
“Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1:7)
“Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” (Hebreos 4:12)
¿A quién iremos? Básicamente, el distintivo del verdadero creyente es que NO SE DA POR VENCIDO, ¡pase lo que pase! Esto porque conoce y tiene una relación íntima con El Señor y Su Palabra, de ahí la respuesta de Pedro. Pero obviamente para esto debemos tener discernimiento, de lo contrario, no nos daríamos cuenta que estamos siendo engañados con un “evangelio diferente” al revelado en la Biblia.
“Estoy asombrado de que tan pronto se estén apartando del que los llamó por la gracia de Cristo, para ir tras un evangelio diferente. No es que haya otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Pero aun si nosotros mismos o un ángel del cielo les anunciara un evangelio diferente del que les hemos anunciado, sea anatema. Como ya lo hemos dicho, ahora mismo vuelvo a decir: Si alguien les está anunciando un evangelio contrario al que recibieron, sea anatema.” (Gálatas 1:6-9)
Sólo en la Verdad revelada al hombre de la Biblia obtendremos el conocimiento de Dios, así como sabiduría y riqueza (espiritual) inimaginable. Y si ya hemos llegado al conocimiento de la Verdad (que es Cristo), ¿adónde más iríamos? Si ya hemos recibido el REGALO de la salvación durante la ¿dispensación de la Gracia” (que no se puede perder, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/13/se-puede-perder-la-salvacion/), ¿adónde más iríamos? ¿Qué se podría comparar a semejante BENDICIÓN (aunque nos cause dolores y padecimientos pasajeros)?
“Porque considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de comparar con la gloria que pronto nos ha de ser revelada.” (Romanos 8:18)
“Por nada estén afanosos; más bien, presenten sus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-7)
A ESO es que se refería el apóstol Pedro en su respuesta de la cita de Juan 6, él tenía claro que, aunque el Señor nos confronte, NADA se compara con la bendición de haber sido aceptados como hijos del Dios TODOPODEROSO, Creador de Cielo y Tierra.
(Basado en parte en https://www.raystedman.org/new-testament/john/to-whom-shall-we-go)
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