
Después de todas las barbaridades religiosas vistas estos días, hoy quisiera escribir sobre los “sacerdotes”, un tema que es cada vez más preocupante, en vista de la actitud de éstos aprovechándose de la ignorancia de la mayoría. A mí honestamente me entristece mucho ver cómo personas bien intencionadas son engañadas, pero todavía más porque la mayoría no quieren salir de la ignorancia, ¡y hasta se enojan al ser confrontados con la verdad de la Palabra de Dios! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/11/amamos-la-verdad/).
Lamentablemente muchos cristianos también han sido infectados por la religiosidad (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/08/19/el-estado-actual-de-la-iglesia-cristiana/), pues aunque no lo expresen abiertamente, en la práctica algunos pastores o ministros han caído en un rol similar al de un sacerdote (intermediario). Ni qué decir del resto de religiones que se “auto-perciben” (para utilizar un término de moda) como “cristianas”, como por ejemplo la Iglesia Católica Romana, que usa la palabra “sacerdote” no sólo en el sentido de liderazgo jerárquico, sino inclusive para describir la supuesta “intermediación” que hacen éstos entre los feligreses y Dios.
¿Pero es esto correcto? ¿Qué dice la Biblia sobre los sacerdotes durante la actual “dispensación” salvífica? (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/05/el-dispensacionalismo/). ¿Tienen todavía algún propósito en la iglesia cristiana?
Ya hace un tiempo habíamos visto lo que significa la palabra (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/cual-es-la-diferencia-entre-profetas-y-sacerdotes/) y cómo funcionaban según la Biblia. Efectivamente la palabra “sacerdote” se refiere a un “mediador” o “representante” entre el hombre y Dios, PERO ÚNICAMENTE BAJO LA LEY MOSAICA, de ahí que sólo unos pocos tenían acceso al Lugar Santo del Templo de Jerusalén (y sólo el Sumo Sacerdote al Lugar Santísimo), lo cual ya debería irnos dando una luz sobre el tema.
Obviamente esto nunca podremos entenderlo si no hacemos la diferencia entre la salvación por las obras (Ley) y la salvación por Gracia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/26/fe-vs-obras/). No es casualidad entonces que la mayor parte de la información sobre los sacerdotes provenga del Antiguo Testamento, específicamente del establecimiento por parte de Dios del sacerdocio levítico (con Aarón, el hermano de Moisés, como jefe) PUES TODO EL PROPÓSITO DE ÉSTOS ERA INTERMEDIAR POR EL PUEBLO DE ISRAEL, originalmente los únicos incluidos en el Plan de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/13/por-quien-vino-murio-y-resucito-cristo/).
“Harás que se acerque a ti, de entre los hijos de Israel, tu hermano Aarón y sus hijos con él, para que Aarón y sus hijos Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar me sirvan como sacerdotes.” (Éxodo 28:1)
Los sacerdotes judíos tenían varias responsabilidades, siendo su deber principal el ofrecer sacrificios de animales a Dios como medio de mediación para “cubrir” el pecado.
“Así harás a Aarón y a sus hijos, conforme a todas las cosas que yo te he mandado. Durante siete días los investirás. Y cada día ofrecerás un toro como sacrificio por el pecado, para hacer expiación. Purificarás el altar al hacer expiación por él, y lo ungirás para santificarlo. Durante siete días expiarás el altar y lo santificarás; así será un altar santísimo. Todo lo que toque al altar será santificado.” (Éxodo 29:35-37)
Recordemos que toda la necesidad de los sacrificios viene desde el Génesis, cuando Adán y Eva desobedecieron al Señor y comieron del fruto prohibido, rompiendo así su relación con el Creador. A raíz de esto, DIOS MISMO les hizo “prendas de piel”, y para hacerlas fue necesario que Dios matara un animal. Este fue el primer caso en el que se derramó sangre en la creación, este sacrificio reveló que la sangre era necesaria para cubrir el pecado (Génesis 4:4-5, 8:20, 22:7-8, Éxodo 10:25, Levítico 17:11, etc.), como “sombra” profética de lo que haría Jesús en la cruz 4000 años después.
“Porque la vida del cuerpo está en la sangre, la cual yo les he dado sobre el altar para hacer expiación por sus personas. Porque es la sangre la que hace expiación por la persona.” (Levítico 17:11)
Regresando al tema, después del sacrificio prototípico de Dios, los hombres comenzaron a practicar sacrificios de animales, probablemente sin entender su significado. De hecho, las Escrituras revelan que Abel (Génesis 4:4; Hebreos 11:4), Noé (Génesis 8:20), Abraham (Génesis 22:13) y Job (Job 1:5) ofrecieron sacrificios de animales, y cuando Dios dio a los judíos la Ley Mosaica, instruyó a los sacerdotes de Israel cómo recibir los animales y realizar los sacrificios (Levítico 1:1-9).
Por supuesto que ahora sabemos que estos sacrificios presagiaron el sacrificio de Cristo por nuestros pecados, pero lamentablemente los judíos tampoco entendieron este propósito profético. Para ellos, los sacrificios de animales eran un fin en sí mismo, y no simples “sombras” de lo que habría de venir…
“Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros y no la forma misma de estas realidades, nunca puede, por medio de los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente de año en año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera, ¿no habrían dejado de ser ofrecidos? Porque los que ofrecen este culto, una vez purificados, ya no tendrían más conciencia de pecado. Sin embargo, cada año se hace memoria de los pecados con estos sacrificios, porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.” (Hebreos 10:1-4)
“Todo sacerdote se ha presentado, día tras día, para servir en el culto y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. Pero este, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se sentó para siempre a la diestra de Dios, esperando de allí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los santificados. También el Espíritu Santo nos da testimonio, porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor; pondré mis leyes en su corazón, y en su mente las inscribiré, él añade: de los pecados e iniquidades de ellos nunca más me acordaré. Pues donde hay perdón de pecados no hay más ofrenda por el pecado.” (Hebreos 10:11-18)
“Así que, hermanos, teniendo plena confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre de Jesús, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo (es decir, su cuerpo), y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.” (Hebreos 10:19-22)
¡Más claro ni el agua! Pero si todavía quedara alguna duda, la palabra hebrea para “sacerdote” aparece cientos de veces en el Antiguo Testamento, y está relacionada con las directrices que le diera Dios a Moisés EXCLUSIVAMENTE para Aarón, su hermano, y sus descendientes. Aarón era de la tribu de Leví, es por eso es que TODOS los sacerdotes de Israel eran levitas (¡aunque no todos los levitas eran sacerdotes!), y eran los únicos responsables de la administración del Templo, razón por la cual no recibieron herencia de tierra, sino que Dios dispuso que vivirían del diezmo de las demás once tribus (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/22/el-diezmo/).
Los sacerdotes levitas servían como “ministros del altar”, ofrecían los sacrificios de animales, atendían el tabernáculo, aseguraban la limpieza, y hasta eran los encargados de cargar el arca del pacto.
“Harás que se acerque a ti, de entre los hijos de Israel, tu hermano Aarón y sus hijos con él, para que Aarón y sus hijos Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar me sirvan como sacerdotes.” (Éxodo 28:1)
“Tomarás las vestiduras y vestirás a Aarón con el vestido, la túnica del efod, el efod y el pectoral, y lo sujetarás con el ceñidor del efod. Pondrás el turbante sobre su cabeza, y sobre el turbante pondrás la diadema sagrada. Luego tomarás el aceite de la unción y lo derramarás sobre su cabeza; así lo ungirás. Luego harás que se acerquen sus hijos y los vestirás con los vestidos. Ceñirás los cinturones a Aarón y a sus hijos, y les pondrás los turbantes, y tendrán el sacerdocio por estatuto perpetuo. Así investirás a Aarón y a sus hijos.” (Éxodo 29:5)
Si bien Dios creó el sacerdocio levítico para administrar la Ley Mosaica, Él tenía un propósito más amplio con respecto a la nación. Antes de darles la Ley, Dios le dijo a Moisés que si cumplían con TODO lo dispuesto en el “acuerdo prenupcial” del matrimonio divino (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-matrimonio-de-dios-y-su-relacion-con-la-ley/), Él los convertiría A TODOS en un “reino de sacerdotes”, plan que quedó temporalmente frustrado por la desobediencia, la infidelidad y finalmente cuando los judíos rechazaron a Jesús como el Mesías, pero que finalmente se cumplirá luego del regreso de Nuestro Señor a reinar por 1000 años (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/17/el-reino-milenial/).
“Entonces Moisés subió para encontrarse con Dios, y el SEÑOR lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de Israel: Ustedes han visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo los he levantado a ustedes sobre alas de águilas y los he traído a mí. Ahora pues, si de veras escuchan mi voz y guardan mi pacto, serán para mí un pueblo especial entre todos los pueblos. Porque mía es toda la tierra, y ustedes me serán un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.” (Éxodo 19:3-6)
En el reino mesiánico, los judíos FINALMENTE serán un reino de sacerdotes y serán los intermediarios de Dios ante los gentiles, pues será el cumplimiento de la promesa (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2025/04/04/pueden-los-gentiles-salvarse-fuera-de-la-dispensacion-de-la-gracia/). Durante Su reinado en la tierra, El Señor cumplirá todos Sus convenios, y por fin Israel llegará a ser un pueblo obediente, un reino de sacerdotes, tal como se lo reveló al profeta Jeremías hace 2600 años:
“He aquí vienen días, dice el SEÑOR, en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No será como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos invalidaron, a pesar de ser yo su señor, dice el SEÑOR. Porque este será el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el SEÑOR: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Ya nadie enseñará a su prójimo ni nadie a su hermano, diciendo: ‘Conoce al SEÑOR’. Pues todos ellos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el SEÑOR. Porque yo perdonaré su iniquidad y no me acordaré más de su pecado.” (Jeremías 31:31-34)
En cuanto al Nuevo Testamento, el significado de las palabras “sacerdote” y “sacerdocio” es exactamente el mismo que en el Antiguo, aunque obviamente NO aparece en ninguna de las cartas paulinas por las razones antes explicadas: TODO EL CONCEPTO ES EXCLUSIVAMENTE PARA ISRAEL bajo la “dispensación de la Ley”, no para nosotros los gentiles salvados bajo la “dispensación de la Gracia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/).
De hecho, las veces que Pablo escribió del tema siempre fue para criticarlo, como fue el caso del comentario profético a su discípulo Timoteo:
“Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañosos y a doctrinas de demonios. Con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia. Prohibirán casarse y mandarán abstenerse de los alimentos que Dios creó para que, con acción de gracias, participasen de ellos los que creen y han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios ha creado es bueno, y no hay que rechazar nada cuando es recibido con acción de gracias pues es santificado por medio de la palabra de Dios y de la oración.” (1 Timoteo 4:1-5)
Para nosotros la iglesia (el “Cuerpo de Cristo”) el sacerdocio no tiene ningún sentido, no sólo NO TENEMOS intermediarios humanos, eso invalidaría toda la obra de Cristo, simbolizado precisamente por el hecho que se rasgara el velo del Templo al momento la muerte de Nuestro Señor (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2024/04/01/el-velo-del-templo-se-rasgo/).
Ahora nosotros tenemos acceso directo al Padre A TRAVÉS DEL HIJO (¡no de intermediarios!), fuimos “justificados” para Dios y ya no necesitamos ni sacerdotes, ni sacrificios, ni NADA, ¡pues TODO quedó pagado en la cruz! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2024/03/29/consumado-es/), tan es así que ahora podemos llamarle “Papito” (“Abba”) al Dios Creador. ¡Eso sólo lo puede hacer un hijo!
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Pues no recibieron el espíritu de esclavitud para estar otra vez bajo el temor sino que recibieron el espíritu de adopción como hijos, en el cual clamamos: “¡Abba, Padre!” (Romanos 8:14-15)
Como vimos en las citas de Hebreos más arriba, la iglesia (el “Cuerpo de Cristo”), no tiene oficio de “sacerdote” PORQUE NO LO NECESITA (subrayado y en negrita), ¡así de sencillo! El sacerdocio fue una posición que Dios le dio a Israel, NO A LA IGLESIA, pues ahora (durante la “dispensación de la Gracia”) el único mediador entre Dios y el hombre es CRISTO MISMO, Él es nuestro ÚNICO Sumo Sacerdote.
“¿Qué, pues, diremos frente a estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no eximió ni a su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? El que justifica es Dios. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, es el que también resucitó; quien, además, está a la diestra de Dios, y quien también intercede por nosotros.” (Romanos 8:31-34)
“Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.” (1 Timoteo 2:5-6)
“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que ha traspasado los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra confesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no puede compadecerse de nuestras debilidades, pues él fue tentado en todo igual que nosotros pero sin pecado. Acerquémonos, pues, con confianza al trono de la gracia para que alcancemos misericordia y hallemos gracia para el oportuno socorro.” (Hebreos 4:14-16)
Ahora, el “Cuerpo de Cristo” está compuesto por “santos” (apartados), TODOS miembros de un mismo cuerpo pero con diferentes funciones (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/12/el-cuerpo-humano-y-la-iglesia/) que sirven (¡y servirán eternamente!) en los diferentes oficios según lo determine el Espíritu Santo. Por eso es que en la iglesia cristiana (justificada durante la “dispensación de la Gracia”) no hay necesidad de intermediarios, puesto que TODOS tenemos acceso al Padre a través del Hijo, TODOS somos herederos de Dios y coherederos de Cristo (Romanos 8:16-17), y TODOS somos ahora llamados “embajadores de Cristo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/19/embajador-yo/), ¡PERO NUNCA SACERDOTES!
“Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque Dios hizo lo que era imposible para la ley, por cuanto ella era débil por la carne: Habiendo enviado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne para que la justa exigencia de la ley fuese cumplida en nosotros que no andamos conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Porque los que viven conforme a la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la intención de la carne es muerte, pero la intención del Espíritu es vida y paz. Pues la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios ni tampoco puede. Así que los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” (Romanos 8:1-8)
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación: que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en cuenta sus transgresiones y encomendándonos a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo; y como Dios los exhorta por medio nuestro, les rogamos en nombre de Cristo: ¡Reconcíliense con Dios!” (2 Corintios 5:17-20)
La muerte y resurrección de Cristo abrió el camino para RECONCILIARNOS con Dios y recuperar el estado perdido de Adán (algo que no podíamos hacer nosotros mismos), Él pagó la pena de nuestro pecado, ¡y recibió el castigo que nos merecíamos nosotros! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/04/quien-mato-a-cristo/).
Debido a la obra de Cristo en la cruz, ya nadie tiene que morir y sufrir una separación eterna de Dios, lo único que debemos hacer para tener vida eterna es confiar en la muerte y resurrección de Cristo, sin obras, sin sacrificios y sin intermediarios, ¡esa es precisamente la OFERTA POR TIEMPO LIMITADO!
(Basado en parte en https://doctrine.org/priests-in-the-church)
Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Don Jaime,
Entiendo que usted no es pastor. Cuáles son sus credenciales para escribir este blog? O simplemente se limita a traducir artículos de otros autores?
Saludos,
Mario
Me gustaMe gusta
Hola Mario, gracias tu comentario. Si por “credenciales” te referís a algún titulo terrenal (tipo teología) no tengo ninguno, sino sólo el discernimiento que Dios me ha dado por más de una década de escudriñar la Palabra de Dios.
Por aquello, te recuerdo que ese discernimiento no es mérito mío, sino que fue un regalo, pues es uno de varios “dones” que Dios puede darnos al momento de ser sellados por el Espíritu Santo, que no debe confundirse con el “fruto” de nacer de nuevo que SI es para todos. Hace un tiempo escribí al respecto por si quieres leerlo (https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/01/el-fruto-y-los-dones-del-espiritu-santo/), pero de todos modos (y precisamente para evitar cualquier duda al respecto), todo lo que digo lo respaldo con las citas bíblicas correspondientes, que son las que verdaderamente hablan. Mis palabras podes echarlas a la basura, enfócate en lo revelado por Dios en Su Palabra. Bendiciones, Jaime
Me gustaMe gusta