
“Entonces lo llevó fuera y le dijo: Mira, por favor, al cielo y cuenta las estrellas, si acaso las puedes contar. Y añadió: Así será tu descendencia.” (Génesis 15:5)
La semana pasada veíamos el tema de la circuncisión, a mi juicio un tema muy malentendido porque se tergiversó el propósito original, claramente revelado en las Escrituras (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2025/05/23/la-circuncision/). Tal vez una de las razones por las cuales el mundo (en manos de satanás) ha podido torcer la verdad es porque, mal que bien, técnicamente cualquier hombre puede circuncidarse y hacerse pasar por descendiente de Abraham y heredero de las promesas divinas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/dos-promesas-una-para-israel-y-otra-para-la-iglesia/), pero Dios no es tonto y dejó otra “marca” que no es falsificable para identificar a los suyos (bajo el antiguo pacto).
Para comprender bien este tema, debemos remontarnos 4000 años para revisar bien lo que Dios (realmente) le prometió al viejito Abraham, porque podría contener la clave para solucionar el malentendido. El pasaje es EXACTAMENTE el mismo con que empezamos en el estudio sobre la circuncisión, pero veámoslo ahora desde la perspectiva de la palabra “descendencia”:
“Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él diciendo: He aquí que mi pacto es contigo: Tú serás padre de muchas naciones. Ya no se llamará más tu nombre Abram; tu nombre será Abraham, pues te he constituido en padre de una multitud de naciones. Yo te haré muy fecundo; de ti haré naciones, y reyes saldrán de ti. Yo establezco mi pacto como pacto perpetuo entre tú y yo, y tu descendencia después de ti por sus generaciones, para ser tu Dios y el de tu descendencia después de ti. Yo te daré en posesión perpetua, a ti y a tu descendencia después de ti, la tierra en que resides, toda la tierra de Canaán. Y yo seré su Dios.
Dios dijo de nuevo a Abraham: Pero tú guardarás mi pacto, tú y tus descendientes después de ti, a través de sus generaciones. Este será mi pacto entre yo y ustedes que guardarán tú y tus descendientes después de ti: Todo varón de entre ustedes será circuncidado. Circuncidarán sus prepucios, y esto será la señal del pacto con ustedes.” (Génesis 17:3-11)
En este corto pero significativo pasaje, Dios menciona la palabra “descendencia” CINCO VECES, con lo cual creo que podemos estar seguros que el tema es importante para el Señor. ¿Pero cómo debemos interpretar correctamente la palabra “descendencia”? ¿Serán simplemente TODOS los descendientes (naturales) de Abraham, sin importar si son hombres o mujeres, nacidos dentro del matrimonio o no, libres o esclavos? Como vemos, el tema empieza a complicarse, así que debemos regresar y analizar bien lo que dice la Biblia EN SU VERSIÓN ORIGINAL (¡no en las traducciones!).
Empecemos porque durante 2000 años (desde Abraham hasta el segundo siglo de nuestra era), la identidad judía se determinaba “patrilinealmente” (descendiendo por línea masculina de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, y luego de padre a hijo), tal y como lo indica el Antiguo Testamento en múltiples ocasiones, de ahí que las genealogías eran SIEMPRE consideradas desde la perspectiva del hombre. De lo contrario, las 12 Tribus de Israel estarían en SERIOS PROBLEMAS, ¡puesto que 4 de los hijos de Jacob los tuvo con 2 esclavas que no eran judías! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/18/tribus-perdidascristianos/).
Todavía en los tiempos de Jesús habría sido ridículo cuestionarse esto, pero tras la destrucción del segundo Templo de Jerusalén en el año 70 d.C. (cuando se perdieron todos los registros genealógicos) la cosa se enredó. Algunas décadas después, por ahí del siglo II, el Talmud (o tradición oral NO BÍBLICA) cambió el método de linaje judío de un niño al de origen “matrilineal” (o sea, que si la madre es judía, el niño es judío), LO CUAL NO TIENE FUNDAMENTO BÍBLICO. Pareciera que aún hace 2000 años ya existían los “progres” que les encanta cambiar la realidad del mundo porque se sienten afectados… 😉
Pero volviendo a la formalidad (y me perdonan los que me critican por hacer chistes “con de un tema serio”), los académicos han intentado encontrar la justificación bíblica, o al menos una razón racional para el cambio radical hacia el judaísmo “matrilineal”, pero por supuesto no se ha encontrado nada. Sus explicaciones han incluido todo tipo de rebuscadas teorías:
- Históricamente la madre de un niño podía identificarse fácilmente, pero no el padre, aunque este fundamento ya no es válido en la actualidad, con la llegada de las pruebas de ADN
- Podría haber sido el resultado de un episodio de Esdras el escriba, en particular, su sufrimiento por los matrimonio mixtos entre hombres judíos y mujeres gentiles, durante la reconstrucción del segundo Templo
- La simple noción de la intimidad de la maternidad (lo que sea que eso signifique, más basado en sentimientos que en ciencia)
- Otro sinnúmero de argumentos y conjeturas sin fundamento bíblico
Como podemos ver, la posición talmúdica tiene serios problemas, y la única forma de aceptarla como cierta sería torciendo las Escrituras. Aquí vale la pena mencionar que la importancia de aclarar cuál es la forma correcta de entender “descendencia” no es simplemente un ejercicio académico y/o científico, sino que aborda la esencia misma de QUIÉN ES JUDÍO según lo especificó Dios mismo.
Tal vez creemos que esto no es relevante para nosotros los “gentiles”, pero sí tendrá repercusiones en el final de los tiempos, específicamente sobre los que vivirán y hasta reinarán junto con Cristo durante el Reino Milenial (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/17/el-reino-milenial/), tanto gentiles como judíos. Al final de cuentas, las promesas de Dios a Israel eras TERRENALES, (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/la-tierra-prometida/), de ahí que (increíblemente), la pregunta que le hicieron los apóstoles a Jesús RESUCITADO no fue sobre el Cielo, el Infierno o la vida eterna, ¡sino sobre el reino prometido!
“Por tanto, los que estaban reunidos le preguntaban diciendo: Señor, ¿restituirás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6)
Vemos entonces la importancia de definir la “descendencia” abrahámica (mal llamada “judía”, pero eso lo veremos dentro de unos días), el tema lo estudiamos por encimita hace ya algún tiempo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/13/quien-es-judio-segun-la-biblia/) pero lo cierto es que el concepto sigue siendo extremadamente confuso (probablemente adrede), pero vamos a ver que dice la Biblia al respecto y tratar de finalmente resolver la duda.
Empecemos con que la palabra traducida como “descendencia” en el hebreo original es siempre “zéra” y tiene un significado un poquito diferente, pues en realidad significa también “semilla” (una traducción políticamente correcta muy utilizada) o más específicamente, ¡“SEMEN”! ESTA ÚLTIMA TRADUCCIÓN ES LA CLAVE QUE BUSCÁBAMOS Y REPRESENTA EL SENTIDO ORIGINAL MÁS EXACTO, indicando que la descendencia de Abraham debía derivar de su semen, y por ende, exclusiva-mente por medio de sus descendientes directos varones y NUNCA de las hijas, con lo cual se rompería la cadena generacional.
De hecho, como es lo esperable, tenemos un ejemplo CLARÍSIMO en la Biblia, nuevamente relacionado con los 12 hijos (varones) de Jacob, engendrados por medio de 4 madres (las hermanas Lea y Raquel, así como las esclavas Zilpa y Bihla). Lo que a muchos se les olvida (o no quieren verlo) es la después de darle 6 hijos a Jacob, Lea tuvo una hija: ¡Dina! No voy a entrar en detalles de la vida de la pobre de Dina, pero lo importante de resaltar es que NUNCA existió la “Tribu de Dina”, a pesar que (genéticamente) eran tan hija de Jacob como sus otros 6 hermanos y 6 hermanastros, ¡inclusive tal vez más que muchos por ser hija de Lea y no de una esclava!
Adicionalmente, José (el hijo de Jacob) se casó con Asenat la egipcia (Génesis 41:45), a quien el faraón le dio por esposa, los reyes Saúl, David y Salomón se casaron con muchas esposas extranjeras (“gentiles”), y Moisés se casó con Séfora la madianita (Éxodo 2:21). Nadie sugeriría que la descendencia de estos no forma parte de la nación hebrea, así que lo que todos los hijos de estos matrimonios mixtos tenían en común es que FUERON CONCEBIDOS POR PADRES DESCENDIENTES (ININTERRUPIDAMENTE) DE LOS PATRIARCAS, de ahí la importancia de todas las genealogías que aparecen en el Antiguo Testamento, ¡pues son la prueba documental de la descendencia no interrumpida!
Y si todavía existiera alguna duda, este concepto no es exclusivo del Antiguo Testamento, pues cuando Esteban hizo su resumen ejecutivo de la historia de Israel ante el Sanedrín, utilizó la palabra equivalente en el griego. ¿Adivinen cuál es esta? La palabra que utilizó fue “spérma”, ¡con exactamente el mismo significado que “zéra”!
“Y él respondió: Hermanos y padres, oigan. El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que habitase en Harán, y le dijo: ‘Sal de tu tierra y de tu parentela y vete a la tierra que te mostraré’. Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán. Después que murió su padre, Dios le trasladó de allá a esta tierra en la cual ustedes habitan ahora. Pero no le dio heredad en ella, ni siquiera para asentar su pie; aunque prometió darla en posesión a él y a su descendencia [“spérma”] después de él, aun cuando él no tenía hijo. Así Dios le dijo que su descendencia [“spérma”] sería extranjera en tierra ajena y que los reducirían a esclavitud y los maltratarían por cuatrocientos años.” (Hechos 7:2-6)
¿Por qué?
Porque es Dios (¡y sólo Él!), quien diseñó un sistema perfecto de cromosomas “X” y “Y” que determinan el sexo de las personas: los hombres tienen un cromosoma “X” y un cromosoma “Y”, mientras que las mujeres tienen dos cromosomas “X”. Por lo tanto, es el cromosoma “Y” quien establece el sexo del bebé al momento de la concepción, y en caso de ser un niño, el padre le transmite sus genes inalterados a su hijo. Por supuesto que los hebreos no tenían forma de saber esto, ya que fue hasta 1905 que la ciencia descubrió este singular (¡pero divino!) hecho, pero por algo fue que Dios lo dejó en la Ley.
La sustitución, por parte del Talmud, de la descendencia “patrilineal” por la “matrilineal” (y la consiguiente confusión sobre la verdadera identidad del pueblo judío), no sólo constituye una perversión de la Palabra de Dios revelada al hombre, sino también un rechazo a Su Plan a través de la propia genética humana, trayendo un sinnúmero de consecuencias. Por ejemplo, bajo la “matrilinealidad”, los hijos de un hombre judío que se casa con una mujer gentil NO SON CONSIDERADOS JUDÍOS, aunque (como vimos) según la Biblia es únicamente el hombre quien puede proporcionar el “zéra/spérma” abrahámico, ¡sin importar si la mujer es judía o gentil!
El gran problema de esto (y probablemente la razón por la cual satanás lo cambió, pues él “es el príncipe de este mundo” y no debemos “ignorar sus maquinaciones”) es para aprovecharse y sacarle provecho a la ignorancia. Por ejemplo, de los aproximadamente 14 millones de judíos en el mundo, alrededor del 80% está representado por los asquenazis (provenientes de Europa Oriental, el origen principal de los judíos de Europa y de los que emigraron al continente americano), los cuales descienden mayoritariamente de madres europeas, según descubrieron hace unos años unos científicos al realizar pruebas de ADN. Siendo así, según la “matrilinealidad” estos 11.2 millones NO PODRÍAN SER CONSIDERADOS JUDÍOS.
¿Vemos el problema que genera el ponerse creativo y torcer la Palabra de Dios?
Ahora, aunque es un tema interesantísimo, recordemos que en la actual “dispensación de la Gracia” igual esto no tiene ninguna relevancia salvífica (subrayado y en negrita), puesto que hoy en día (al menos hasta que ocurra el ”arrebatamiento de la iglesia” y se retome la “dispensación de la Ley”) el único camino al Padre es a través de Cristo (Juan 14:6), el cual se dio en sacrificio para pagar la condena pendiente que TODOS teníamos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/), y esto es un regalo que no se puede adquirir con obras, ni sacrificios, ¡NI NADA! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).
Además, Dios sabe EXACTAMENTE quiénes son los verdaderos descendientes de Abraham, ya sea porque tienen el “spérma” físico, inalterado e ininterrumpido (o sea el pueblo de Israel, que entrará al Reino Milenial prometido al patriarca), o porque fueron posteriormente sellados e “injertados” (o sea, nosotros, la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”, que seremos arrebatados a los cielos). Pues aunque no estábamos incluidos dentro del plan original (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/13/por-quien-vino-murio-y-resucito-cristo/) AHORA somos “coherederos” y “copartícipes” de TODAS las promesas, ¡SIN HABER TENIDO QUE HACER NADA PARA OBTENERLAS!
“Así que, todos son hijos de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús porque todos los que fueron bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús. Y ya que son de Cristo, ciertamente son descendencia [“spérma”] de Abraham, herederos conforme a la promesa.” (Gálatas 3:26-29)
“En él también recibimos herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que realiza todas las cosas conforme al consejo de su voluntad, para que nosotros, que primero hemos esperado en Cristo, seamos para la alabanza de su gloria. En él también ustedes, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de su salvación, y habiendo creído en él, fueron sellados con el Espíritu Santo que había sido prometido, quien es la garantía de nuestra herencia para la redención de lo adquirido, para la alabanza de su gloria.” (Efesios 1:11)
“En otras generaciones no se dio a conocer este misterio a los hijos de los hombres, como ha sido revelado ahora a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu, a saber: que en Cristo Jesús los gentiles son coherederos, incorporados en el mismo cuerpo y copartícipes de la promesa por medio del evangelio.” (Efesios 3:5-6)
“Porque en otro tiempo nosotros también éramos insensatos, desobedientes, extraviados. Estábamos esclavizados por diversas pasiones y placeres, viviendo en malicia y en envidia. Éramos aborrecibles, odiándonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor por los hombres, él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino según su misericordia; por medio del lavamiento de la regeneración y de la renovación del Espíritu Santo que él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Y esto para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.” (Tito 3:3-7)
¿Entendemos la bendición que esto representa?
(Basado en parte en https://judaicarevisited.com/a-semen-al-issue/ y https://judaicarevisited.com/illicit-seed-uction/)
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