Los cultos dominicales (cristianos)

En mi vida cristiana he escuchado muchas veces que yo soy muy “crítico” (o criticón, jajaja), bajo el equivocado supuesto que un hijo de Dios no debería hacer eso, sino ser “tolerante”.  Obviamente esto no es un concepto bíblico, más bien todo lo contrario (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2024/03/16/la-trampa-de-la-tolerancia/), Dios nos llama a NUNCA confiar en nuestra percepción (Jeremías 17:9), ¡pues para eso nos dejó SU PALABRA!  ¿O de que otra forma podríamos cumplir con la siguiente recomendación del apóstol Pablo?

Lamentablemente la mayoría de los cristianos ha caído en la trampa del enemigo, y se ha adaptado a las corrientes del mundo, sin entender que con eso está siguiendo al “príncipe de este mundo” y no a Dios.  En anteriores ocasiones ya hemos hablado de la situación actual de las “iglesias” cristianas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/08/19/el-estado-actual-de-la-iglesia-cristiana/), y hace algunas semanas veíamos también  todo el tema relacionado con los “sacerdotes” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2025/04/25/sacerdotes-en-la-iglesia-cristiana/), oficio que bíblicamente ya no existe en la actual “dispensación de la Gracia” pero que todavía es ejercido (directa o indirectamente) por algunas congregaciones.

Pero entonces, ¿cómo andarán el resto de la costumbres que consideramos “cristianas”?  ¿Qué dice la Biblia sobre el famoso “culto”, “servicio” o “celebración” dominical a la que estamos acostumbrados la mayoría de creyentes?  ¿Estará alineado con lo que dice la Palabra de Dios?  Hoy vamos a tratar de responder bíblicamente a estas preguntas, y descubrir la forma correcta de realizarlo según la Palabra de Dios revelada al hombre, tratando de no criticar (demasiado)… 😉

Empecemos porque entre cristianos es bastante normal preguntar sobre dónde “nos congregamos”, algo similar a preguntar adónde vivimos o en qué trabajamos.  Es por eso que cada vez que me hacen la pregunta y respondo que yo no me congrego en ninguna “iglesia” (terrenal), la gente se queda un poco extrañada, sobre todo porque a los cristianos se nos ha hecho creer que nuestra asistencia (o pertenencia) es lo que determina si somos o no miembros del “Cuerpo de Cristo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/10/debemos-pertenecer-a-una-iglesia/), lo cual no sólo es bíblicamente incorrecto, sino también un concepto muy peligroso (salvíficamente hablando).

Para variar, la confusión nace de no aprender a diferenciar el mensaje según cada dispensación salvífica (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/05/el-dispensacionalismo/), pues el pasaje que todo mundo cita estaba dirigido al pueblo de ISRAEL (salvado bajo la Ley), no a la iglesia cristiana (salvada bajo la Gracia).

Ve, ahí está clarito”, dirán algunos.  Sin embargo, no debemos olvidar que los destinatarios de la carta eran LOS HEBREOS, por eso debemos tener cuidado al hacer doctrina de dichos pasajes.  Por ejemplo, podemos leer que en el capítulo 2 se habla de “la descendencia de Abraham”, y luego en el 3 de “todos los que salieron de Egipto con Moisés”, ¿les suena esto a mensaje dirigido a nosotros (la iglesia “gentil”)?  Pero si eso no es todavía lo suficientemente claro, es cuestión de revisar el resto del pasaje del capítulo 10, donde dice:

Es obvio que este mensaje es 100% legalista (subrayado y en negrita), y está relacionado a las posibles consecuencias de desobedecer la Ley Mosaica, por lo que no es tan difícil identificar de que está escrito bajo “el evangelio del Reino” y NO bajo el “evangelio de la Gracia” (aparte que sobra decir que el libro de los Hebreos no está incluido en las cartas paulinas dirigidas a los gentiles). Esto no debería sorprendernos, pues es toda la base doctrinal del ministerio de nuestro apóstol Pablo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2025/03/21/el-evangelio-de-pablo/), algo que debe siempre tenerse en cuenta para entender bien la Palabra de Dios.

Ojo que al decir que nuestra participación en una “congregación” cristiana no es una obligación, NO ESTOY DICIENDO QUE NO SEA DE PROVECHO.  Todo lo contrario, es altamente recomendable no sólo reunirse con otros cristianos para compartir la Verdad de la Palabra de Dios revelada al hombre (especialmente si no tenemos mucho tiempo para estudiar la Biblia), sino ojalá hasta convivir, trabajar y relacionarse con ellos en TODO, de ahí que Pablo nos dejó una serie de detalladas recomendaciones para hacerlo correctamente, incluyendo muchos temas disciplinarios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/11/27/personas-de-las-que-debemos-alejarnos/).

El gran problema que yo tengo con el formato moderno de “iglesia” (del griego “ekklesia”), es que se ha ido pervirtiendo con los siglos, a un punto que ahora es algo irreconocible a la luz de la Palabra de Dios. En realidad a lo único que se refiere el término original es a “una reunión de gente con un mismo perfil o propósito” (en este caso cristianos “nacidos de nuevo” y sellados por el Espíritu Santo para salvación, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/01/quien-es-la-iglesia/), NO un tipo de “organización religiosa” que se reúne una vez a la semana bajo un rígido esquema jerárquico.

El concepto bíblico tampoco incluye a un mandamás que usualmente da una cátedra magistral semanal a un auditorio, en su mayoría ignorante de las verdades bíblicas más fundamentales, ni tampoco muy preocupados en pasar el mensaje promovido “por el filtro de la Palabra” tal y como hacían los bereanos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/04/tesalonicense-o-bereano/).  Pero suponiendo que todavía existan algunos valientes, estos tampoco tienen muchas posibilidades de refutar ningún punto de la enseñanza dada, lo cual prácticamente obliga a la congregación a aceptar el discurso como verdad absoluta, por más torcida que sea…

Por si esto no fuera suficientemente explícito para indicarnos que existe un riesgo latente de ser engañados por “pastores” y “obispos”, estamos llamados a tener cuidado y rechazar de raíz TODO lo que se aleje de la Verdad revelada.  Precisamente en Pablo tenemos el ejemplo perfecto, cuando prácticamente “barrió el piso” con el gran apóstol Pedro en Antioquía, pues este último se puso “creativo” con las escrituras y Pablito (como buen cristiano celoso de la Verdad revelada) le importó un pepino que fuera “San” Pedro y simplemente lo reprendió públicamente.

No me imagino qué podría suceder si hoy en día algún feligrés OSARA confrontar a un pastor famoso en una de las muchas falsas enseñanzas que se presentan todos los domingos alrededor del mundo, ¡probablemente ardería Troya y lo echarían puerta afuera! De hecho, yo conozco a “alguien” que le pasó algo similar… 😉

Por supuesto que estoy generalizando, pero para quienes frecuentan los cultos dominicales de muchas iglesias modernas, entenderán perfectamente de lo que hablo.  En realidad, al menos en mi experiencia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2025/02/21/dogmas-de-fe/), la mayoría de reuniones se han convertido en espectáculos diseñados (en el mejor de los casos) para entretener a “niños en la fe”, con el fin de callar conciencias y hacerlos sentirse más “espirituales”.

Y antes que me apedreen por semejante “herejía”, nada más fíjense en la organización que requiere cada servicio religioso, desde presentadores, cantantes, músicos, técnicos en sonido e iluminación, etc., eso sin tomar el altísimo costo de cada “producción”.  ¿De veras creemos que ese es el Plan de Dios?  Entonces, ¿qué dice la Biblia al respecto?, ¿cómo debería ser la congregación de cristianos según la Palabra de Dios?

Para empezar, la reunión de cristianos debe ser una oportunidad para que los creyentes nos edifiquemos y animemos MU-TUA-MEN-TE, o sea, no sólo para recibir sino también para dar (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/06/12/cual-es-el-proposito-de-congregarnos/), pues TODOS los miembros somos parte del “Cuerpo de Cristo”, por ende TODOS cumplimos con un propósito fundamental e insustituible (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/05/12/el-cuerpo-humano-y-la-iglesia/), y por lo tanto, NADIE puede ser un simple observador.

La única finalidad es compartir un rato y exponer las enseñanzas que Dios le reveló a cada uno durante esa semana, pero no debería haber un guion establecido que limite la voluntad del Espíritu Santo. En ningún lado de la Biblia dice que primero se deben cantar 3 canciones, luego dar los anuncios, luego recoger la ofrendas, luego mandar los jóvenes a la escuelita, luego la charla magistral y finalizar con “el llamado al altar” (lo que sea que eso signifique) para “aceptar a Cristo en el corazón”.  Todo eso es pura religiosidad, ¡en gran parte heredada de la herética Iglesia Católica!

Ni hablemos de las barbaridades que cometen muchos pastores modernos, que se creen “gerentes generales” de una empresa llamada “iglesia”, a la cual la manipulan y exprimen para poder ellos vivir como magnates, y donde se utilizan argumentos disque bíblicos para justificarlo, tergiversando horriblemente el pasaje de Mateo 10:10 dirigido a los israelitas (bajo la “dispensación de la Ley”) y que dice que “el obrero es digno de su alimento”, no sólo acomodándolo ahora a la iglesia gentil (bajo la “dispensación de la Gracia”), sino también (mal)interpretándolo como el “derecho” a generar un salario millonario por sus servicios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/22/el-diezmo/). De veras que hay gente que no tiene temor de Dios…

¿Pero entonces cómo debería ser la reunión de los “santos”, según lo que indica la Biblia?

Empecemos porque en Cristo fuimos hechos LIBRES, ya sin las ataduras, los requisitos y las consecuencias de la Ley Mosaica.  Pero según vamos a verlo poco a poco, la imagen bíblica de la “iglesia” cristiana es similar a una reunión de amigos (y hermanos en Cristo) preferiblemente en una casa, esto por un tema de comodidad, calidez y privacidad. En realidad el lugar importa muy poco, siempre y cuando todos los miembros puedan interactuar con el resto de sus hermanos, donde NADIE tenga una posición por encima de los demás (¿tal vez sentados en una mesa grande, en sillones, o en sillas en círculo?) y TODOS puedan aportar algo a la conversación, pues en el “Cuerpo de Cristo” no hay espectadores, al menos lo que ya hayan pasado de la lechita a los alimentos sólidos… 😉

En otras palabras, la reunión de la “ekklesia” debería ser una reunión NORMAL de hermanos en Cristo, ¿o acaso cuando vamos a una fiesta se nos entrega en la puerta el cronograma del evento y el orden en que debemos interactuar?  Creo que más o menos por ahí va la cosa, pero analicémoslo por partes “a la luz de la Palabra de Dios”.  Por supuesto que para ello debemos enfocarnos en lo escrito por el “apóstol de los gentiles”, pues sólo Pablo se refiere en sus cartas al comportamiento ideal del “Cuerpo de Cristo”:

¿Vieron eso?  Efectivamente Pablo dice que TODOS participan activamente de la reunión, y también TODOS se someten al resto, pero no parece haber un único presentador, como tampoco espectadores pasivos en un auditorio.  Agrega además que TODOS pueden profetizar (que pueden, ¡no que deben!), pues es el Espíritu Santo el que imparte los dones (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/01/el-fruto-y-los-dones-del-espiritu-santo/).  ¿Pero sería esto posible en el formato rígido y estructurado de la congregación cristiana moderna?

Es más, ¿se le ocurriría a algún miembro interrumpir al pastor para comunicarle al resto lo que Dios le reveló?

Irónicamente, lo más parecido a estas descripciones no son las típicas celebraciones dominicales, sino más bien las reuniones pequeñas conocidas normalmente como “estudios bíblicos”.  Sin embargo, las directrices bíblicas anteriores son para CUALQUIER reunión de cristianos, en la Biblia no hay distinción entre “estudios bíblicos” y “cultos dominicales”, sino que lo único que se menciona es: “cuando se reúnen”.  Les recomiendo leer todo el pasaje del capítulo 14 de la primera carta a los Corintios, en especial la segunda parte (versículos 26 al 40), donde Pablo termina diciendo que para los cristianos esto más que una simple recomendación, ¡sino un mandamiento!

Siendo así, exploremos qué más dice el apóstol Pablo en el resto de sus cartas sobre la forma correcta de reunirnos o “congregarnos”, pero antes veamos primero lo que dijo Nuestro Señor Jesucristo sobre el tamaño de la “iglesia”, eliminando toda idea equivocada moderna:

Hmmm….  Jesús nos aclara que sólo se necesitan dos personas para congregarse como “iglesia” (¡bíblicamente hablando!).  En ese sentido, CADA HOGAR, CADA FAMILIA, O CADA GRUPO DE VECINOS CRISTIANOS pueden perfectamente reunirse sin necesidad de templos, pastores o autoridades eclesiásticas, sino únicamente sometiéndose a la autoridad del Espíritu Santo que “mora” en nosotros.  Esto tiene todo el sentido del mundo, pues en realidad la “iglesia” empieza en el hogar, siendo el padre de familia la cabeza (pastor u obispo) de dicho cuerpo, ¡incluyendo a la esposa!

Es más, los padres de familia somos los principales maestros y “pastores de jóvenes” designados por Dios para nuestros hijos, no podemos delegar semejante responsabilidad en extraños, por más capacitados que sean.  Además, esto significa que debemos cuidar nuestro testimonio como “embajadores” del Cielo ante nuestro familiares (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/19/embajador-yo/) con nuestros hijos con el ejemplo, y hasta podríamos bautizarlos en Cristo si así lo quisieran.  De hecho, yo personalmente tuve la oportunidad de bautizar en agua a mis dos hijas, pues para ese momento Dios todavía no me había revelado que ya no era necesario (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/21/el-bautismo/), jejeje.

Regresando al tema, la Biblia nos presenta muchos ejemplos de estas “iglesias” caseras:

Y así muchos ejemplos más.  Ahora, ¿está mal ser parte o asistir a una “mega iglesia” de esas que son tan populares hoy en día?  Por supuesto que no (de nuevo, ¡en Cristo tenemos libertad!), aunque quien así lo decide se pierde de la bendición de un grupo pequeño donde todos pueden interactuar, algo imposible en una participación “de banca” (pasiva).

Nuevamente, ahora como parte del “Cuerpo de Cristo” somos libres de escoger cómo servimos al Señor, pero recordemos que es Dios quien imparte los dones para servirle eficazmente, la única recomendación en ese sentido que hace Pablo es “hacerlo decentemente y con orden” (1 Corintios 14:40), y por supuesto que daremos cuentas por ello (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/13/el-tribunal-de-cristo/).

En realidad, todo el concepto de un gran templo físico proviene del Antiguo Pacto, pues era necesario contar con altares para los sacrificios, bodegas para los diezmos, lugares santísimos y por supuesto sacerdotes encargados, pero ya nada de eso es necesario durante la “dispensación de la Gracia”. Ahora, los cristianos mismos somos el nuevo Templo (el “Cuerpo de Cristo”), y por ende ya no son necesarios los sacerdotes, los sacrificios, ¡y menos los diezmos para mantener toda esa estructura!

Cuando un superior (llámese sacerdote, pastor, maestro, o cualquiera otro término que transmite el derecho EXCLUSIVO de hablar por parte de Dios, mientras sus hermanos se mantienen pasivos al margen sin poder participar), esa persona claramente se adjudica una posición que no le corresponde, colocándose por encima de todos sus hermanos. Siendo así, puede que no lo diga abiertamente, pero “sin querer queriendo” le está diciendo a la congregación que él es el único autorizado por el Espíritu Santo para recibir la revelación de Dios, en clara oposición a los pasajes que acabamos de leer.

Pero para colmos de males, si la congregación está dormida, es ignorante de la Palabra de Dios y tiene una actitud pasiva ante los errores doctrinales del pastor, ¿cómo entonces logrará examinarlo para (eventualmente) enfrentarlo y corregirlo? (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/09/despiertate-tu-que-duermes/).

Pero entonces, ¿cómo podremos “probar los espíritus” si para empezar no tenemos clara la doctrina bíblica correcta?  ¿Cómo sabremos si lo que nos están enseñando es la “verdad revelada” por Dios en su Palabra o si son “estratagemas de hombres para engañar”? ¿Ven el peligro de no amar la verdad, “caiga quien caiga y le duela a quien le duela”? (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/11/amamos-la-verdad/).

Si no lo hacemos, es casi garantizado que dicho “líder” terminará manipulando al rebaño e introduciendo cualquier dogma que se le antoje para su beneficio, no necesariamente porque sea un hijo de satanás, sino simplemente porque es lo que siempre sucede en nuestra naturaleza caída, de ahí precisamente que Dios nos los advirtió y dejó claras sus instrucciones para la rendición de cuentas.  Si queremos ejemplos de esto, sólo es cuestión de ver la historia humana (reyes, dictadores, presidentes, etc.), incluyendo las barbaridades doctrinales y atrocidades cometidas a través de los siglos por la Iglesia Católica, y de hasta supuestos líderes cristianos (ej. Kenneth Copeland, Joel Osteen, Joyce Meyer, etc.).

Ahora, no me refiero a perfección (porque sino no quedaría nadie, ¡y por supuesto me incluyo en este grupo!), es obvio que la iglesia cristiana actual dista mucho de ser perfecta, y está llena de personas imperfectas a quienes un Dios perfecto nos está alineando pacientemente con su Palabra, ¡de lo contrario no necesitaríamos un Salvador!  (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/26/te-cambio-mi-santidad-por-tus-pecados/).  Me refiero más bien a tener discernimiento bíblico para poder reconocer inmediatamente conductas desviadas de la Verdad (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/03/por-sus-frutos-los-conoceran/), a estar “despiertos” en todo momento para no ser presa de las mentiras del enemigo.

Recordemos que ESTE es el mandato de Dios, debemos juzgarlo TODO, pero no en base a nuestro sentido común, sino en base a lo revelado en la Palabra de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/08/11/juzgar-o-no-juzgar/), al menos mientras esperamos que Cristo regrese a la Tierra y finalmente se cumpla el reino perfecto de los últimos 1000 años (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/17/el-reino-milenial/).

Las doctrinas torcidas de líderes corruptos le hacen mucho daño al “Cuerpo de Cristo”, pero todavía más si la congregación es bíblicamente analfabeta y por ende incapaz de reaccionar, tal y como lo demuestra el estado actual de la iglesia cristiana (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/08/19/el-estado-actual-de-la-iglesia-cristiana/).  Según lo que podemos ver, la mayoría de los cristianos están estancados en la “niñez” (espiritual), y muchas veces nunca llegan a la madurez para poder pasar de la “leche a los alimentos sólidos” (como lo vimos al principio del estudio), pero además le privan al “Cuerpo” el desarrollo, ¡pues esto genera una falta de crecimiento de nuevos maestros!

Ojo que dice que “el que se alimenta de leche no es capaz de entender la palabra”, o sea que la gran mayoría de los miembros de la iglesia NO PUEDE ENTENDER LA REVELACIÓN, ¡con razón hay tanto niño espiritual! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2025/03/07/tres-tipos-de-cristianos-y-uno-de-impios/). Por lo tanto, despertemos, que necesitamos que la iglesia madure plenamente y desarrolle discernimiento bíblico de la revelación divina (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/08/29/la-importancia-del-discernimiento/) para no ser arrastrada por cualquier “viento de doctrina”.

Pero esto no sucederá a menos que cada uno de nosotros se comprometa a hacerlo, apartando TODOS LOS DÍAS un tiempo para escudriñar la Palabra de Dios, ¡que para eso nos fue revelada!  Eso es exactamente el consejo que nos dio primero nuestro propio Señor Jesucristo y luego Pablo.

¿Entendemos ahora la importancia de esto?  Por supuesto que esto no impide que escuchemos a buenos maestros de Biblia, o que leamos estudios de terceros, que dichosamente ahora con la tecnología es muy fácil.  Lo que digo es que nuestro entendimiento de la Palabra de Dios no puede depender de terceros, sino de nuestra relación íntima al pasar tiempo con nuestro Padre Celestial, el cual se revela a través de Su Palabra.

Así como tenemos claro el tiempo que dedicamos a trabajar, a dormir, a comer y a compartir con nuestros seres queridos, nuestra vida cristiana debe también incluir tiempo a solas para compartir con Nuestro Señor y Salvador.

(Basado en parte en https://biblicisminstitute.wordpress.com/2014/10/14/church-services-are-not-biblical/)


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