
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
Probablemente este es el versículo más conocido de toda la Biblia, ¡al menos por los que nunca la han leído! Jajaja. Esto porque aparece mucho en películas, eventos deportivos y mensajes cristianos, dando a entender que, por ser parte del Nuevo Testamento, está dirigido a la iglesia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/27/son-cristianos-los-evangelios/). ¿Pero será esto bíblicamente correcto?
Para los que llevan un tiempo leyendo el blog ya saben por qué lo pregunto, pues últimamente casi que mi ministerio se ha convertido en explicarle a cristianos las “buenas nuevas” del apóstol Pablo a nosotros LOS GENTILES (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2025/04/18/buenas-noticias/), que NADA tiene que ver con el evangelio predicado por Jesús y los apóstoles A ISRAEL, de ahí la importancia de saber dividir los mensajes (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/). Aquí podríamos ya dar por terminado el estudio, pues tácitamente acabo de responder la pregunta.
Sin embargo, ahondemos un poco en el tema, porque es fundamental de discernir para todo cristiano estudioso de la Palabra de Dios, y de paso nos podría servir para entender mejor el dispensacionalismo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/05/el-dispensacionalismo/). Empecemos recordando que para interpretar correctamente la Biblia debemos utilizar las herramientas correctas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/09/hermeneutica-y-exegesis/), tomando en cuenta especialmente el entorno y el receptor del mensaje. Con estos principios en mente, revisemos el versículo anterior para entender mejor el concepto:
“Nadie ha subido al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado para que todo aquel que cree en él tenga vida eterna.” (Juan 3:13-15)
Interesantemente, tanto en el versículo 15 como en el 16 la palabra utilizada para vida “eterna” es “aiónios” (proveniente de “aión”, que como hemos visto en otras ocasiones, se refiere a una “era” o periodo mesiánico). Esto nos lleva a pensar que Jesús podría estarse refiriendo a un futuro físico (no “celestial” ni eterno a como lo entendemos nosotros), específicamente a las promesas terrenales a Israel (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/dos-promesas-una-para-israel-y-otra-para-la-iglesia/). Siendo así, debemos analizar el concepto desde la perspectiva dispensacional, a ver si esto tiene coherencia bíblica.
Para analizar cualquier tema relacionado con el cambio en el programa de salvación, debemos recurrir a las cartas paulinas, pues fue a Pablo a quien Dios decidió revelarle el “misterio” dispensacional (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/17/pablo-el-misterioso/). El llamado “apóstol de los gentiles” escribió en su carta a la iglesia de Roma que Jesús era un “ministro de la circuncisión” y que Su función con ellos era “confirmar las promesas hechas a los patriarcas” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/los-pactos-de-dios-con-el-hombre/).
“Digo, pues, que Cristo fue hecho ministro de la circuncisión a favor de la verdad de Dios para confirmar las promesas hechas a los patriarcas…” (Romanos 15:8)
El comentario de Pablo nos ratifica (una vez más) que efectivamente Jesús vino originalmente para confirmarle al pueblo de Israel (¡no a los gentiles!) las promesas de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/09/13/por-quien-vino-murio-y-resucito-cristo/). En realidad, si leemos los evangelios objetivamente y sin prejuicios religiosos, más que hablar de una vida eterna en el Cielo, tanto Juan el Bautista como el mismo Jesús y finalmente los apóstoles, todos hablaron del “reino de los cielos” como una promesa TERRENAL, correspondiente al “Reino Milenial” (ver entradas https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/y-donde-queda-el-reino-de-los-cielos/ y https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/17/el-reino-milenial/).
Todo este conjunto de promesas se conocía como el programa profético del reino (de ahí el nombre de “evangelio del Reino”), e Israel estaba cerca a recibirlo (al menos si hubiese obedecido):
“En aquellos días apareció Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea y diciendo: ‘¡Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado’. Pues este es aquel de quien fue dicho por medio del profeta Isaías: Voz del que proclama en el desierto: Preparen el camino del Señor; enderecen sus sendas.” (Mateo 3:1-3)
“Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: ¡Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mateo 4:17)
¿Pero qué tiene que ver todo esto con Juan 3:16?
Durante todo Su ministerio terrenal Cristo sólo le predicó a Israel (subrayado y en negrita), bajo lo que conocemos como la “dispensación de la Ley”. Es por eso que hace un par de años dije que doctrinalmente los cuatro evangelios no contienen cristianismo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/27/son-cristianos-los-evangelios/), ya que para ese momento todavía no se había inaugurado la “dispensación de la Gracia” (revelada posteriormente a Pablo). ¿Entonces a qué se refería Jesús con el llamado a “creer” de Juan 3:16? ¿Creer qué?
Por eso era importante aclarar primero el tema dispensación, puesto que cuando Juan escribió el famoso versículo, a lo que se refería era únicamente a aceptar LA IDENTIDAD de Jesús como el Mesías de Israel (por parte de los hebreos), NO de aceptar el sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz para el perdón de los pecados (de lo cual los “judíos” no sabían nada, por la simple razón que nunca se les enseñó). Esto podemos comprobarlo en varios pasajes a lo largo de los evangelios, como por ejemplo, cuando Marta (la hermana de Lázaro) lo declaró abiertamente:
“Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo.” (Juan 11:25-27)
Tal vez el ejemplo perfecto es el famoso discurso de Pedro en Pentecostés, cuando cincuenta días después de la resurrección vemos que refuerza el “evangelio del Reino”, sin mencionar nada de la muerte expiatoria de Cristo para el perdón de nuestros pecados (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/16/pentecostes-el-nacimiento-de-la-iglesia/). ¿Por qué no lo mencionó? Simple: porque no lo sabía, ¡todavía no había sido inaugurada la “dispensación de la Gracia”!
“Sepa, pues, con certidumbre toda la casa de Israel, que a este mismo Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Entonces, cuando oyeron esto, se afligieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:
—Hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo:
—Arrepiéntanse y sea bautizado cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes, para sus hijos y para todos los que están lejos, para todos cuantos el Señor nuestro Dios llame.” (Hechos 2:36-39)
De hecho, Pedro y el resto de los apóstoles continuaron con el mensaje de arrepentimiento y bautismo en agua que Juan el Bautista y Jesús habían predicado (el “evangelio del Reino”), y aunque ya habían crucificado a Cristo, si Israel obedecía todavía había posibilidad de que el plan profético para ellos se cumpliera EN ESE MOMENTO .
“Pedro, al ver esto, respondió al pueblo: Hombres de Israel, ¿por qué se maravillan de esto? ¿Por qué nos miran a nosotros como si con nuestro poder o piedad hubiéramos hecho andar a este hombre? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su Siervo Jesús, al cual ustedes entregaron y negaron ante Pilato, a pesar de que él había resuelto soltarlo. Pero ustedes negaron al Santo y Justo; pidieron que se les diera un hombre asesino, y mataron al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos. De esto nosotros somos testigos.
Y el nombre de Jesús hizo fuerte, por la fe en su nombre, a este hombre que ustedes ven y conocen. Y la fe que es despertada por Jesús le ha dado esta completa sanidad en la presencia de todos ustedes. Ahora bien, hermanos, sé que por ignorancia lo hicieron, como también sus gobernantes. Pero Dios cumplió así lo que había anunciado de antemano por boca de todos los profetas, de que su Cristo debía padecer. Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse para que sean borrados sus pecados; de modo que de la presencia del Señor vengan tiempos de refrigerio y que él envíe al Cristo, a Jesús, quien les fue previamente designado. A él, además, el cielo le debía recibir hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de las cuales habló Dios por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos.” (Hechos 3:17-21).
Por el contrario, el “evangelio de Pablo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2025/03/21/el-evangelio-de-pablo/), consistía no sólo en que Cristo era el Mesías esperado de Israel, sino que además HABÍA MUERTO (Y RESUCITADO) POR NUESTROS PECADOS para cancelar la deuda impagable que todos teníamos pendiente con Dios. Este es el evangelio por el cual somos salvos hoy, Pablo lo llamó el “evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24), el “evangelio glorioso” (2 Corintios 4:4; 1 Timoteo 1:11) o sino simplemente “mi evangelio” (Romanos 2:16, 16:25, 2 Timoteo 2:8), y no existe registro en las Escrituras de alguien más que proclamara la muerte y resurrección de Cristo para salvación antes de Pablo, así que esto (nuevamente) nos comprueba que existió un cambio dispensacional.
Regresando al tema de hoy, el pasaje de Juan 3:16 fue dirigido por Jesús a Nicodemo (un sacerdote judío), en un momento donde los gentiles (en el mejor de los casos) solo figurábamos en el plan de Dios a través de Israel (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2025/04/04/pueden-los-gentiles-salvarse-fuera-de-la-dispensacion-de-la-gracia/). Por lo tanto, analizando el contexto y haciendo una correcta exégesis, debemos llegar a la conclusión que técnicamente Juan 3:16 NO ES UN VERSÍCULO CRISTIANO, sino que se refiere únicamente a la identidad de Jesús como “el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16), bajo la “dispensación de la Ley” a Israel.
La afirmación de Jesús de que “Dios dio a su Hijo” no significaba que lo dio para morir por los pecados de la humanidad (eso no había sido todavía revelado), sino para ser el Mesías de Israel. Es hasta tiempo después (¡probablemente años!) que se revelaría que Jesús vino a morir y resucitar para la salvación de TODO aquel que lo aceptara como Señor y Salvador, tal cual lo reconocemos actualmente bajo la “dispensación de la Gracia” dada en primicia a Pablo.
“Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia son salvos! Y juntamente con Cristo Jesús, nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales para mostrar en las edades venideras las superabundantes riquezas de su gracia, por su bondad hacia nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia son salvos por medio de la fe; y esto no de ustedes pues es don de Dios. No es por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:4-10)
Ahora, eso no quiere decir que el pasaje de Juan 3:16 no tenga ninguna aplicación para los cristianos, pero se debe enfatizar lo revelado a Pablo para los gentiles. Las palabras del Señor son el inicio perfecto del “evangelio de Pablo”, indicándonos la naturaleza divina de Nuestro Señor Jesucristo (“todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna”). Sin embargo, para estar completa como evangelio de salvación para nosotros, se le debe agregar lo relacionado a Su muerte expiatoria y resurrección de entre los muertos.
“Porque en primer lugar les he enseñado lo que también recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras…” (1 Corintios 15:3-4)
“Porque por gracia son salvos por medio de la fe; y esto no de ustedes pues es don de Dios. No es por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)
Para una comunicación clara (especialmente al proclamar el mensaje de salvación durante la “dispensación de la Gracia”), los cristianos necesitamos ser lo más exactos posibles. Debemos usar pasajes que definan claramente cómo somos salvos, y Juan 3:16 no es el mejor ejemplo para los gentiles, ¡a menos que luego expliquemos el resto de la “oferta por tiempo limitado”! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/24/y-cual-es-la-oferta-por-tiempo-limitado/).
Recordemos que aun los demonios creen (y eso no los hace salvos), así que tratemos de ser lo más fieles posibles a la Palabra de Dios según la dispensación correcta. ¡Tal vez así lograremos evitar que se sigan inventando nuevas denominaciones! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/30/de-1-a-45-000-en-2000-anos/). 😉
(Basado en parte en https://doctrine.org/is-john-316-christian)
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